Hipólita pondera la conquista de Eric Barenboim

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Hipólita pondera la conquista de

Eric Barenboim

Un futuro posible e indeseado

Mariángeles Sanz

sanzm897@yahoo.com

La dramaturgia de Barenboim nos propone la distopía de un territorio conocido, La Pampa, Cutral Có, un futuro incierto donde todo está dividido entre poblados que van desapareciendo a partir del mal uso de los recursos naturales. Un llamado a la realidad de la necesidad de cuidar del ecosistema que habitamos y de las posibles e indeseables consecuencias de nuestra indiscriminada, egoísta y despreocupada relación del hombre con el medio ambiente.

Una visión apocalíptica en un país, la Argentina, que profundiza cada vez una grieta donde cada uno parece tener razones suficientes para mantenerla abierta. En un espacio escenográfico donde se cruza lo árido de una casilla perdida en el desierto, donde pequeños montículos de piedras la bordean, con la tecnología que permite la duplicación de imágenes, la profusión de sonidos, el conteo de un tiempo incierto pero que transcurre cronometrado como los conocemos, horas, minutos, segundos; es decir, un espacio perdido en una definición que se remonta a casi dos siglos, el desierto.

 El nombre de uno de los personajes, Andrómeda, la mujer que puede con todo, es una ironía, de la escritura, e Hipólita, hija del dios de la guerra, Ares, la Amazona, también. Ambas han llegado al límite de sus posibilidades, ni una ni otra pueden seguir sin concesiones sosteniendo una situación que deviene en la muerte para todos. Marcelo, que se aferra a la lucha, en memoria de su hermano, y el joven que sigue órdenes pero desconoce la historia, conforman un entramado de personajes, entre los que saben y los que observan sin entender bien, con el peligro que es precisamente en este último donde habita el futuro.

El mapa de Hipólita guarda la memoria del oxímoron de nuestra historia, el desierto poblado que necesito ser despoblado para ser nuevamente intervenido por los hombres, otros. Ellos y sus descendientes no oyeron los avisos de la catástrofe, otros intereses los llevaron a la explotación sin freno, al desgaste de la tierra, a la utilización indiscriminada de recursos, al hambre y a la muerte de una zona, de sus habitantes. El único signo de esperanza, en una pieza que no nos deja margen para ella, es el vuelo de los pájaros hacia el sur, con la posible certeza, de que seguirlos es salvar la vida.

María Onetto lleva el traje de su Hipólita con convicción, y hace verosímil un relato que nos aterra por la posibilidad de certeza, los demás acompañan con eficacia a ese personaje que apela a la palabra como último recurso, cuando ya están perdidos todos los demás, y que puede ser eficaz precisamente por eso, porque La Nueva Pampa está a punto de hacer realidad una definición inexacta en el pasado, pero exacta en ese presente – futuro de la intriga, el desierto. Ir hacia el sur, es una metáfora de otra historia, donde también se fue hacia el sur, y que Hipólita menciona como al pasar.

Ficha técnica: “Hipólita pondera la conquista” de Eric Barenboim. Elenco: Delfina Dotti, Javier Drolas, María Onetto y Marina Otero.  Asistencia de dirección de TNC: Juan Doumecq. Dirección: Mariana Obersztern. Video: Ian Kornfeld. Música: Ulises Conti. Iluminación: Eli Sirlin. Vestuario: Sofía Di Nunzio. Escenografía: Santiago Rey. Producción TNC: Francisco Patelli.


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