Archivo de la categoría: Teatro Político

Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

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Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

Equipaje, fronteras, distancia… dejar la tierra propia, padecer la ajena.

FRENTE MIGRANTES (2)Azucena Ester Joffe

Una propuesta escénica distinta, poética y necesaria para nuestra actualidad. Las dos obras, Papalote azul (México) y La balsa de la Ekeka (Bolivia), son de formato pequeño pero construyen un sólido andamiaje para Proyecto Migrantes, el cual se presentó en distintos espacios como buscando los ecos de un camino común a todos: en Pan y Arte Teatro -21 y 28 de abril, luego en Río Colorado -6 y 7 de mayo- y, por último, en Los chisperos -10 de mayo. Y se repone durante Junio -sábados 20:30 hs- nuevamente en Pan y Arte. Dos historias íntimas que dejan al descubierto un tema tan crucial e universal como es la migración y las vicisitudes que se debe afrontar en los desplazamientos, el maltrato constante y el desarraigo visceral. Desde una perspectiva femenina, profunda e inteligente, estas historias mínimas nos conmueven y nos hace reflexionar como sujeto sociales que somos.

Hay varios puntos de contacto entre ambas obras. Por un lado, la iluminación es tenue remarcando la simpleza de los personajes y la soledad que los rodea y, por otro, los colores vivos para los accesorios -los pequeños ovillos o las mantas- para animar sus días. Mientras la música que acompaña a estas criaturas crea el clima de cierta ritualidad que les pertenece, en el detalle de cada cultura o sólo en la proximidad de un abrazo. Sin golpes bajos, el ritmo interno se mantiene sin sobresaltos, entre los momentos de comicidad y los de tristeza, entre la incomprensión ajena y la ilusión propia de una vida mejor aunque dejando atrás tanto por perder. Por último, con muy pocos elementos en el espacio escénico se crea la atmósfera especial que necesita cada relato en tanto se conjuga perfectamente la ficción y la realidad.

proyecto1La primera obra, Papalote azul, es interpretada por Violeta González y Cynthia Pineda quienes con sus dos muñecas de trapo, sin sus rostros, nos relatan la historia de las pequeñas primas Cata y Amalia. En algún lugar de México las niñas tienen una infancia simple, de pequeñas cosas y de afectos, hasta que llega el padre de Cata y se la lleva con la esperanza de darle un hogar mejor en otro país. ¿Cómo continuar? Será necesario la construcción de un barrilete cargado de ilusión para que aquella que se fue pueda ser como las aves que emigran y regresan con el buen tiempo, para poder cruzar la frontera -o mejor dicho, el siniestro muro que los Estados Unidos comenzó a levantar allá por 1994 y que hoy Donald Trump decretó su total construcción- y volver a los tiempos felices de la infancia. Es interesante de qué modo los adultos ingresan a la ficción a través de los detalles: las botas, las sandalias, el sombrero,… La cuidadosa manipulación de las marionetas y de los objetos le otorga un ritmo particular al relato que, a pesar del artificio, provoca en el espectador cierta ternura más allá de la teatralidad. Un tiempo mágico para contrarrestar la humillación de un muro de “seguridad”, el cual, sin embargo, no impide a los norteamericanos someter a esa “inmigración ilegal” al trabajo esclavo y, en especial, a la explotación infantil.

proyecto2En La balsa de la Ekeka, la segunda obra, también Berenice de la Cruz y Olivia Torrez le otorgan la textura perfecta a sus personajes y nos sumergen en la historia de estas jóvenes que viven en Bolivia. El punto de encuentro entre ambas es la Feria de Alasita donde Marte, con su puesto a cuesta y con humor ofrece todo lo necesario para cada posible cliente -miniaturas para la suerte, tecitos,…, incluso la esperanza y la protección para el ansiado viaje de Sole, quien desea reencontrase con su hija. Pues el dios de la abundancia, la deidad aymara Ekeko, convertiría a esas pequeñeces en realidad… Pero al llegar a la Argentina, ambas mujeres, no sólo son discriminadas sino que además sufren explotación en un taller clandestino de confección de prendas -algo que aún hoy parece no importarle a las altas esferas de nuestra sociedad. Retenidos sus pasaportes y siempre en deuda con su empleador encuentran que, a pesar de todo, se aman y, obviamente, esto es un motivo más para sufrir la humillación y el sometimiento arbitrario. Sus cuerpos se abrazan, se contienen en un clima necesario y vital que les permita mantener viva la ilusión de una situación mejor.

Proyecto Migrantes tiene la mixtura artesanal de los pequeños detalles que encastran de manera perfecta en una narración poética y profunda, dimensión que habita en cada espacio lúdico. La escritura dramática, Violeta Robledo y Andrea Castelli, construye a estas dos historias particulares de tal forma que se convierten en muchas realidades invisibilizadas para beneficios de unos pocos.

Ficha técnica: Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli. Actúan: Violeta González y Cynthia Pineda; Berenice de la Cruz y Olivia Torrez. Producción: Mauro Ibarra – Carina Mele. Gráfica: Natalia Batellini. Realización de títeres: Violeta González – Cynthia Pineda. Vestuario: Francisco Ayala. Colaboración vestuario: Abril R. Bonetto. Prensa y difusión: Laura Castillo. Dirección: Andrea Castelli. Producción: PerformArtes. Duración: 80′.

Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun

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Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun

Un grito de libertad

18670984_10212839144312430_3970938268393787813_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Los símbolos son tan importantes en la vida social de los países que es necesario tenerlos siempre presentes, para no olvidar su valor, y para recordarnos de que es capaz el poder cuando se siente temeroso y amenazado por la libertad y los derechos del pueblo. Mauricio Kartun es un dramaturgo que desde los setenta sabe el valor de lo simbólico y de la lucha que aquellos que defienden el bienestar de todos han tenido que librar a lo largo de la historia; también comprende que el teatro es una herramienta para que nuestra memoria colectiva se mantenga viva, fresca, inteligentemente activa, siempre alerta ante los ciclos que la historia nos presenta, ante el embate de aquellos que no quieren nunca perder sus privilegios. Porque como afirma la jueza en la obra, no se trata de justicia, sino de supervivencia, o son ellos o somos nosotros. El tema es de qué lado de la línea que nos separa nos queremos ubicar. El caso judicial de los dos anarquistas italianos en los estrados de los Estados Unidos de Norteamérica saltó las fronteras y atravesó los países al norte y al sur del río Bravo, y conquistó con su voz corrosiva a los países de Europa. Una Europa que atravesaba la década del veinte, mientras sin darse cuenta incubaba y velaba al huevo de la serpiente. Kartun escribe la pieza en 1992, en el medio de una década que buscaba el olvido y la pérdida de la memoria civil, además de ofrecer al país una economía liberal devastadora, donde el lugar del obrero era minimizado a través de la flexibilización laboral, las importaciones descontroladas que arruinaron las industrias nacionales, el falso mantenimiento de una moneda equivalente al dólar, el congelamiento de las jubilaciones, las privatizaciones de las empresas estatales, fueron algunos de los signos de época, junto a una bien mirada apolitización, como necesaria para la unión nacional. La fiesta de los ricos a costa de una población que no atinaba a reaccionar en parte, y en la otra que festejaba como si ella fuera convidada, invitada de lujo. Un momento crucial donde el campo cultural se debatía entre la búsqueda de nuevas formas y la afirmación de las más tradicionales para dar cuenta de una realidad que en cada paso nos conduciría al abismo. En aquél ámbito la voz de Sacco y Vanzetti sonaba alto en la escena para recordarnos los peligros de una justicia corrupta. En una analogía temporal y mirando a nuestro alrededor las que suscribimos esta nota pensamos que esa voz es hoy tan o más per sempre necesaria que ayer. 18814375_10212141069018644_4820071293316524523_n

La descripción simple de la década de los ’90 que nos llevó a la crisis de 2001 no es parecida, sino superada por la que estamos viviendo en la actualidad. Por eso, escuchar otra vez aquél doloroso relato, es imprescindible, y sobre todo cuando el grupo que lo lleva adelante bajo la dirección de Mercedes Fraile lo hace desde el muy buen teatro. Los personajes en escena no sólo recrean la historia a través de las palabras del dramaturgo sino que nos hacen vivir en los 90 minutos que dura la puesta el dolor y la vergüenza de comprobar una vez más que el hombre es el lobo del hombre. Las actuaciones son muy buenas, y los personajes centrales expresan una fuerza que transmiten a la platea, a la que conmueven hasta las lágrimas. Con su presencia escénica afirman una vez más que la justicia no es justicia mas que para unos pocos, para quienes las leyes les caben como un guante. Un teatro documento, que aporta a través de filmaciones de época en la pantalla a fondo, para construir un contexto dentro de un espacio escénico ascético que sólo presenta los elementos esenciales para construir las acciones. Las rejas de las sillas son las mismas que aparecen también a fondo del escenario y que simulan la cárcel, donde aparece el personaje clave en los sucesos. Ese contexto recreado se afianza en el vestuario, que logra conformar el aspecto de época de unos y otros. Todo conjuga para que el espectador asista a ese acto de injusticia que nos avergüenza como humanidad, y vaya con el correr de los minutos sintiendo en el cuerpo la impotencia que produce el cinismo y la hipocresía de quienes se dicen a sì mismos los destinatarios de impartir justicia. Los intereses de un sistema perverso quedan al descubierto en la pieza, de escritura potente, de presencia fuerte en los cuerpos de los personajes que viven en los actores con la pasión necesaria, para darnos una vez màs una lección, para que volvamos sobre una memoria que no debemos olvidar, sobre todo en los tiempos que vivimos. 18814153_10212141071858715_5121493702743191492_n

Ficha técnica: Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun. Elenco: Yanina Vega de la Fuente, Silvia Marcela Arduini, Camila Silvestri, Paula Carriolo, Facundo Juárez Di Giacomo, Alejandro Gallego, Guadalupe Halfon, Alfredo Rodríguez, Laura Correa, Agustín Clusellas, Bernardo Silvestre, Daniel Ledesma. Diseño audiovisual: Ignacio Verguilla. Diseño de luces y diseño escenográfico: Fernando Díaz. Diseño gráfico: Miranda Galas. Vestuario: Ariel Nesterczuk. Producción ejecutiva: Cecilia Santos. Asistente de dirección: Josefina Basaldúa. Dirección: Mercedes Fraile. Teatro: Andamio ’90. Estreno: 25/05/2017. Duración: 90′.

Código Tartufo. Molière 1975 de Merceditas Elordi

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Código Tartufo. Molière 1975 de Merceditas Elordi

Dorina: ¡Cómo sabe escudarse el traidor detrás de lo que todo el mundo respeta!

000151348No te metas… por algo será…

Azucena Ester Joffe

Desde su título, como aglutinador sémico, la obra entrecruza ficción –Tartufo comedia en versos alejandrinos estrenada y prohibida de inmediato en 1664y realidad -la fuga de la cárcel de mujeres del Buen Pastor, Córdoba, el 24 de marzo de 19751. Si Molière2 quiso dejar al descubierto la hipocresía de aquellos falsos devotos que tenían gran influencia sobre el rey de Francia, Luis XIV, la obra que nos ocupa hurga en nuestra memoria colectiva y nos interpela al recordarnos la triste frase “no te metas… por algo será…”. No debemos olvidar que el terrorismo de Estado destruyó el entramado social; por temor y por “cierto desconocimiento” muchos ciudadanos comunes negaron lo que sucedía e incluso fueron delatores. Y hoy ante tantos hechos de violencia e inseguridad, de corrupción, de atropello, de malestar social,…, sigue resonando el “no te metas…”. Por lo tanto es necesario recurrir al humor para plantear una mala costumbre que ya se ha naturalizado en nuestra sociedad. La escritura dramática, Merceditas Elordi, de forma interesante deja al descubierto el núcleo duro de la historia, ésto le otorga al relato un contrapunto introspectivo instalando la pregunta sobre cuál sería nuestra decisión a tomar en determinados momentos. Un punto para reflexionar sobre la función y el compromiso del quehacer teatral, en general, y de cada individuo como sujeto social, en particular.

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Gentileza de Télam

Al inicio, el colorido vestuario de aire cortesano nos remite a una obra que está por comenzar, el ensayo general a pocos días de su estreno, donde cada integrante busca la perfecta unión del texto y la construcción de su personaje. En el espacio escénico los pocos elementos y los grandes paneles de lienzo permiten a los intérpretes los continuos desplazamientos y crear, a su vez, a partir de las acciones, otro espacio más íntimo para instalar el debate. Tal vez si la primera parte fuera algo más breve ganaría en intensidad la obra, pues la segunda parte nos ubica en ese 24 de marzo con la aparición de la joven que ha escapado de la prisión e interrumpe el ensayo, y les suplica que no la entreguen pues ella no ha cometido delito, sólo decir sus sueños en voz alta. El elenco, con algunos altibajos, logra crear la tensión entre la duda y el miedo, el compromiso y la indiferencia: ¿ellos realmente saben lo que todos saben? Una situación límite que va dejando al descubierto la toma de posición de cada uno. La metateatralidad y la memoria colectiva son los dos pilares de Código Tartufo. Molière 1975, estamos seguros que a medida de que cada criatura -el trepador Tartufo, el gran burgués Orgón, la fiel criada Dorina, la bella Mariana,…, y la joven militante Alicia- vayan transitando este recorrido en las próximas representaciones se convertirá en un hecho teatral acabado. La música, las coreografías y la iluminación le otorgan el ritmo preciso a la propuesta escénica. Por otro lado, la comicidad como herramienta social focaliza nuestra mirada sobre determinados personajes, en especial en Dorina. Un relato con final incierto que permite varias lecturas; quizá la más obvia sería que dejemos comportarnos como el ñandú que baja su cabeza hasta el suelo ante cualquier peligro intentando pasar desapercibido. ¡Basta de silencio y de omisión! codigo

Ficha técnica: Código Tartufo. Molière 1975. Intérpretes: Ariel Osiris, María Laura León, Belén Fernández Díaz, Mauricio Méndez, Julia Azar, Agostina Botta y David Señoran. Equipo creativo. Concepción: David Señoran, Ariel Osiris y Merceditas Elordi. Dramaturgia y adaptación: Merceditas Elordi. Música Original: Sergio Postigo-Federico Casalinuovo. Diseño de Escenografía: Edgardo Aguilar. Diseño de Vestuario: Federico Casalinuovo. Diseño de Maquillaje: Lucerito Joss. Diseño de Iluminación: David Seiras. Fotografía & Diseño Gráfico: Adrián Arellano. Prensa: Duche&Zarate. Asistente de Dirección: Dayanna Quecano. Coaching Actoral: Merceditas Elordi. Dirección General: David Señoran. ElKafka Espacio Teatral. Estreno: 07/04/2017.

1 Entre 1974 y 1975 fue llegando a la cárcel del Buen Pastor un número cada vez más grande de presas políticas. En los primeros meses de 1975, unas 40 detenidas de diferentes organizaciones: Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), Montoneros, Peronismo de Base (PB), Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), Partido Comunista (PC), se encontraban alojadas allí. Ubicadas en un principio en el pabellón de presas comunes y luego trasladadas a un pabellón especial donde se encontraban aisladas, algunas de ellas comenzaron a planificar una fuga que se concretó el 24 de mayo de 1975…

http://www.iai.spk-berlin.de/fileadmin/dokumentenbibliothek/Iberoamericana/40-2010/40_Tello.pdf [29/04/2017]

2Es comúnmente celebrado el hecho de reconocer en la comedia del Tartuffe una de las obras maestras de Molière y de la literatura dramática francesa de todos los tiempos. Sin duda, el éxito de esta obra y de su representación -sin menoscabo de las cualidades literarias y dramatúrgicas de su creador-, está motivado en buena medida por la polémica suscitada por el tema tratado: la falsa devoción, la hipocresía religiosa. Molière escoge como personaje central todo un carácter que provoca un cataclismo de opiniones desfavorables en quienes se veían atacados por el autor mediante la conducta de Tartuffe. Semejante situación no deja indiferente a las clases poderosas de la época: Iglesia y Estado (Compañía del Santo Sacramento, príncipe de Conti, presidente de Lamoignon), a pesar de la insistencia con que el autor pretende demostrar que su crítica sólo recae contra quienes no practican «correctamente» la virtud… http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-hipcrita-de-molire-en-la-traduccin-de-jos-marchena-1811-0/html/01d5d8ee-82b2-11df-acc7-002185ce6064_3.html [01/05/2017]

La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta

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La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta

000154884Ponga 50 centavos en la ranura

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Los monstruos, diría Todorov, no son tan peligrosos, porque no son tantos, los verdaderamente peligrosos, son la gente común capaz de hacer cosas monstruosas. Desde allí y desde la estructura brechtiana, parafraseando a su obra, Terror y miseria del Tercer Reich (1938)1, las dramaturgas escriben esta pieza que recuerda con dolor la necesidad de una memoria colectiva, y exponen como en aquella pieza de puertas a la Segunda Guerra Mundial, las formas que tomaba la actitud de la sociedad en la dictadura cívico militar del 76. A partir de la construcción del otro, como enemigo, se expande el miedo extendido como una peste a la población; el miedo como un círculo que avanza sobre la conciencia de todos, va imprimiendo un olor y un sabor en los cuerpos y en las almas, que hace que aquello que no pensamos hacer nos arrastre como una corriente en donde braceamos desesperados esperando sobrevivir al exterminio. Como afirmaba Bertold Brecht: “Si en nuestra época es posible que un sistema de opresión permita a una minoría explotar a la mayoría, la razón reside en una cierta complicidad de la población, complicidad que se extiende a todos los dominios”. Un año más tarde comenzaría a escribir los veinticuatro episodios de “Terror y miserias del Tercer Reich”. A la manera del diseño brechtiano, los cuadros nos presentan historias, que apuntan al centro del corazón de los hombres y mujeres que atravesados por el espanto se convirtieron en cómplices del horror. La clase media, contiene en sí misma el germen del individualismo, que la lleva a un sálvese quien pueda, traducido, en el famoso “no te metás” de entonces, y el “algo habrá hecho” de triste recuerdo y presente aún hoy en nuestra sociedad. Lo terrible, aquello que provoca la desazón del espectador, es la inmediatez de volver a repetir la historia, a un nivel insospechado, de que una sociedad atiborrada de falsas informaciones, todas teñidas por la construcción de un otro peligroso, que es el responsable de que podamos perder el trabajo, no llegar a fin de mes aunque tengamos trabajo, y que instale la represión ante la protesta como sistema de seguridad en todas partes, y vaya cerrando los espacios de libertad, estigmatizando al otro en el afán de no serlo. En el cuidado de un territorio que parece protegernos de la violencia institucional. 17976609_10212287572366697_489760436_oComo los monitos de la prudencia: no ver, no hablar, no oír, para no pensar. No decir, no creer, no oír demasiado, no ver lo inconveniente, y sobre todo no compartir la vida hacia afuera, hacia el espacio de una solidaridad que nos ayudaría a enfrentar el terror. Fragmentada en secuencias que mantienen su unidad interna, su lógica casual, los personajes se mueven en el mini espacio que construye su continente temporal, y la escenografía acompaña con su funcionalidad el desarrollo de las acciones. Un vestuario temporal, que nos sitúa en la década del setenta, y una mascarada general que con sus calaveras nos recibe en la sala; metáfora de la muerte que ronda a todos y cada uno de los protagonistas de las historias, conscientes de ello, o ignorantes de los riesgos que corren. La frase de que se reitera cada tanto, cincuenta centavos en la ranura, recuerda a los versos de González Tuñón, “si quiere ver la vida color de rosa / eche 20 centavos en la ranura”, manera sencilla de mirar para otro lado, de huir de la realidad; la de la crisis del ’30, el golpe de Uriburu y el avance del fascismo, y la de ahora, que nos promete tranquilidad y seguridad en tanto sepamos ser buenos ciudadanos, es decir, mientras aceptemos los hechos sin protestas. La obra tiene la versión y la dirección de Daniela Catz y un grupo de talentosos actores y actrices, que provocan nuestras emociones, y nos interpelan en nuestra identidad de clase. Esa clase media, que no se anima a asumirse en sus aciertos y errores, y que en esa medianía siempre es caldo de cultivo a la complicidad. 18015785_10212287571046664_636117850_o

Ficha técnica: La complicidad de la inocencia. Terror y miseria de la clase media argentina de Patricia Zangaro y Adriana Genta. Elenco: Malena Campana, Paola Cerolini, Ludmila Chele, Martina Cuadrado, Vanesa Dunand, Ignacio Milazzo, Gisella Misson, Verónica Romero, Martín Savo. Composición musical: Ignacio Milazzo. Vestuario: La complicidad de la inocencia. Escenografía y diseño de luces: Federico Ransenberg. Diseño gráfico: Estudio Luciérnaga. Asistencia de dirección: Verónica Casanovas y Nadia Oñatibia. Versión y Dirección: Daniela Catz. Teatro Andamio 90′. Estreno: abril 2017. Duración: 90′.

1Terror y miseria del tercer Reich (en alemán «Furcht und Elend des Dritten Reiches»), también conocida como The Private Life of the Master Race (La vida privada de la Raza Superior),1 es una famosa pieza teatral de Bertolt Brecht estrenada en el exilio en 1938.a 2 Construida con una sucesión de 24 cuadros o escenas independientes entre sí, muestra y analiza la vida en la Alemania Nacional Socialista de los años 30, sometida al régimen de humillación, persecución y terror, esencia de la psicología del nazismo. Con una reunión de tramas tan tópicas como estremecedoras, se ha considerado uno de los primeros ejemplos de Brecht utilizando el Verfremdungseffekt para distanciar al público de la obra. El propio autor explicó que aquellas historias conformaban “un catálogo de actitudes, las actitudes de guardar silencio, mirar por encima del hombro, sentirse asustado, etc.: el comportamiento en una dictadura.”

1816 La pulpería de la Independencia de Cristina Escofet con aportes de Héctor Alvarellos

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1816 La pulpería de la Independencia 

de Cristina Escofet con aportes de Héctor Alvarellos

La Runfla en la Escuela Pública Itinerante: Ahora más que nunca para no olvidar el pasado1

18010509_676505972536487_1389856608218326874_n Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el ámbito de la Escuela Pública Itinerante que los docentes y su lucha instalaron, no sin represión, en la Plaza del Congreso, muchos fueron los actores, actrices, cantantes y grupos de teatro que se acercaron para brindar su apoyo a una causa que parece particular, pero que no lo es. El pedido de paritarias nacionales de los maestros, es para todos un caso testigo, de lo que ellos consigan, será el piso que luego tendrán que aceptar el resto de los gremios, y los docentes lo saben. Luchan entonces por ellos, pero también por los trabajadores en general, en este panorama desolador que nos rodea desde la llegada del “nuevo proyecto” de país de la mano de Cambiemos. Nuestro apoyo es fundamental, el apoyo de los artistas lo es también, todos debemos defender la escuela pública, porque en el fondo lo que se discute y contra lo que se quiere ir es contra su existencia.

Uno de los grupos que se hicieron presentes, 15 de abril, a las 20hs, fue La Runfla, y su trabajo, 1816 La pulpería de la Independencia, sobre nuestra Independencia, tantas veces maltratada, y vapuleada desde los papeles, desde una memoria que regatea la verdad, y quiere que veamos aquél acontecimiento fundamental como acabado en su origen, sin necesidad de reafirmarlo año tras año para mantener vivo el fuego que le dio origen, el deseo de libertad y emancipación que lo hizo posible. La dicotomía: Patria sí, colonia no, sonará muy setentista para muchos; y para otros interesados un discurso vacío de sentido, como algo viejo de gente que se quedó en un tiempo ido. Sin embargo, la libertad se defiende tramo a tramo todos los días de un país que como una espiral desbocada reitera su historia como tragedia o como parodia, sin tregua y sin pausa, una vez más. 18010693_676506282536456_8521709260158572493_nEl teatro siempre presente en los gestos de solidaridad, lo hizo nuevamente, y el grupo ante un numeroso público que se reunió con motivos varios, ver la representación y apoyar la lucha, dio una clase de teatro callejero, en la movilización que tuvo de los participantes por el espacio, de cómo aprovecho los recursos escénicos que el lugar proporcionaba, de la ductilidad para los cambios, y en la elección de una obra como la de Cristina Escofet y Héctor Alvarellos, que pone en abismo el relato conocido, y le da a cada uno el lugar que le corresponde. Música en vivo, relación fluida con el espectador el que se agrupaba y el que transitaba por ahí, tal vez ajeno a lo que sucedía, todo transcurrió con felicidad en una búsqueda de reafirmación de quiénes somos y hacia dónde queremos ir. Con humor, y destrezas circenses, poniendo el cuerpo y la voz a las acciones, lograron conmover e incentivarnos a todos a seguir junto a ellos el desarrollo de lo narrado. Una noche especial, antes de Pascua, otras pascuas también nos reunieron en alguna plaza por motivos aparentemente otros aunque en el fondo sean siempre los mismos: el pueblo tiene una voz que quiere y debe ser escuchada. Las figuras de dos de los grandes conductores populares, también estuvieron, en un abrazo, que fue aplaudido por todos: Perón y Alfonsín, mientras era repudiada la figura de Larreta el jefe de gobierno de la ciudad, y responsable de la represión que sufrieran los maestros hace una semana cuando permiso de por medio se disponían a instalar la escuela. 17992136_676506979203053_8374342946305384977_nEn esta oportunidad, el grupo de teatro callejero2 cambió su habitual espacio en el Parque Avellaneda, y nada más adecuado para ejercitar nuestra memoria social: 200 años de historia. La obra se estrenó el año pasado dentro del marco de los 25 años La Runfla. La indiscutible trayectoria, reconocida por los espectadores y la crítica, da cuenta de la constante investigación para abordar distintos géneros teatrales, atravesando las inclemencias del tiempo y las diferentes coyunturas, con todas las herramientas posibles y buscando nuevos caminos. Pero siempre comprometidos con nuestra realidad, así lo reafirmó su director Héctor Alvarellos:

Estamos en tiempos de un teatro urgente. Tenemos que recuperar el deseo, transformar la dificultad en energía, hacer de la lucha una compañera, ejercitar la memoria, la escucha y el silencio. Y defender el derecho de hacer arte en cada esquina […] Quiero destacar la grupalidad, es una satisfacción. El recorrido por diferentes estéticas, la territorialidad, el eje en nuestra actividad teatral. El teatro callejero como lenguaje…3

La Runfla tiene su marca registrada, su particular estética como un magma emerge en los espacios abiertos para interpelar al público que los sigue y también a ese espectador casual. Un acontecimiento teatral para disfrutar y para reflexionar sobre nuestra cotidianidad. Solo nos resta decir: ¡Gracias! A su mentor y a todos los integrantes que recuperan esa dimensión ritual, festiva y social, para todos nosotros sin importar la edad.

Ficha técnica: 1816 La pulpería de la Independencia de Cristina Escofet con aportes de Héctor Alvarellos. Actores: Javier Giménez, Lorena Mazzeo, Diego Ricupero, Matias Paleeff, Enrique Carvajal Lautaro Maggi, Camila Santos y Paloma Santamarina. Vestuario: Stella Rocha, Jorgelina Herrero Pons. Máscaras principales: Alfredo Iriarte. Telones: Guillermina Guardia. Musicalidad: Luciano Fernández. Fotos: Laurencia Alvarellos Alonso. Asistencia: Maxi Alvarez. Dirección: Héctor Alvarellos. Parque Avellaneda, el punto de encuentro es en el mástil principal los sábados. Reestreno: Abril 2017.

2La Runfla (nombre que proviene del lunfardo porteño y significa, “gente de una misma especie unida por un objetivo común”), se forma en 1991 con el propósito de realizar espectáculos en espacios abiertos, investigando y promoviendo este lenguaje a partir de la experiencia recogida desde 1983 por su director Héctor Alvarellos. http://grupolarunfla.com.ar/quienes_somos.html [16/04/2017]

Republiquetas 1816 Año Terrible de Francisco Civit y Gabriel Yeannoteguy

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Republiquetas 1816 Año Terrible de Francisco Civit y Gabriel Yeannoteguy

Independientes pero no tanto, Independientes pero quiénes

_DSC2670-webAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La declaración de la Independencia de nuestro país es para la propuesta de Civit y Yeannoteguy un interrogante a develar. Lejos de la historia oficial, aunque el relato comience desde allí, dando la versión edulcorada de los acontecimientos, casi una historia sacada del Billiken, aunque sea la pergeñada por Bartolomé Mitre cuando finalmente la generación del ochenta se encuentre en la necesidad de construir un relato. Con música en escena que va ilustrando el tiempo histórico, siglo XIX, entre las melodías y los bailes europeos y nuestros aires propios, la famosa marcha de San Lorenzo; los personajes van señalando en un mapa que se encuentra en el fondo de la escena quienes fueron los integrantes del Congreso llevado a cabo en Tucumán, de dónde procedían, y cuáles eran sus propósitos. República o Monarquía, según los vaivenes políticos sociales de la metrópoli, España, y sus enemigos de siempre, ingleses y franceses. En una magistral clase de historia y de teatro, nos vamos enterando de que la Argentina incluía territorios que ya no nos pertenecen, como parte de la actual Bolivia, y no incluía al momento de la declaración otros que sí forman parte hoy de nuestro territorio nacional: Las provincias del litoral, y toda la Patagonia, desde el sur de la Provincia de Buenos Aires hasta las islas Malvinas, ocupadas por la fuerza por Inglaterra desde 1933. La teatralidad en el juego en escena, el ritmo que se le imprime a la puesta, hace que el trabajo nos tenga como espectadores atentos a todo lo que se narra, por interés en lo que se desconoce, y porque está muy bien narrado no sólo desde la palabra sino también desde el cuerpo. Tres personajes en escena, uno además produce la música, y los tres van constituyendo otra versión de una historia que contada como única nos deja siempre el sabor de lo no dicho, de que alguna lógica causal está perdida en el relato. Lo que se juega en escena es la mismísima identidad nacional: ¿Quiénes somos, desde cuándo, cómo fuimos constituyendo esta manera de ser, está construcción que llega hasta nuestros días y que nos desvela por su constante retorno a lo mismo? De la historia oficial a la historia invisible, que no se cuenta, que se pierde en los pliegues del tiempo, a pesar de que regresa para obtener la voz que se le niega, para que aquellos sujetos que fueron ignorados tengan por fin su corporeidad, su lengua presente en la voz de quienes se atreven a tomar su legado. _DSC1288Los tres personajes en escena producen una clase magistral de teatro y de historia, como si un concepto pudiera ir separado del otro. La escena de la contienda, el público que asiste al festejo de una batalla, los actores sociales, son términos de ese intercambio entre las formas de llevar al escenario ficcional, lo que se produce en el escenario real. Una propuesta interesante y creativa que debería recorrer las escuelas a lo largo y ancho de nuestro país, necesaria para construir nuestra memoria colectiva e identidad nacional. En el espacio escénico una pizarra y un teclado, no es necesario más, pues los actores con ductilidad expresiva le dan la textura acabada a estos tres historiadores que desmenuzan el contexto epocal de manera simple y fresca. El principio constructivo es el humor constante pero no por eso menos comprometido, con fechas precisas y datos fehacientes, nos hacen reflexionar sobre: “Si la historia la escriben los que ganan, / eso quiere decir que hay otra historia: / la verdadera historia,…”1. La precisa iluminación y el vestuario de época terminan por cerrar un acontecimiento histórico-teatral, Republiquetas 1816 Año terrible, sin fisuras para disfrutar. _DSC1450 (1)

Ficha técnica: Republiquetas 1816 Año terrible de Francisco Civit y Gabriel Yeannoteguy. Asesoramiento histórico: Javier Trimboli e Irene Cosoy. Elenco: Fernando Migueles, Roberto Monzo, Gabriel Yeannoteguy. Luces: Facundo Estol. Vestuario y Escenografía: Cecilia Zuvialde. Fotografía: José Miguel Carrasco. Audiovisual y Diseño gráfico: Basta Estudio. Producción ejecutiva: Graciela Barreda, Zoilo Garcés. Música original: Fernando Migueles, Roberto Monzo, Gabriel Yeannoteguy, Francisco Civit. Dirección: Francisco Civit. Prensa: Novello. ElKafka Espacio Teatral. Estreno: 01/04/2017 -formó parte del Ciclo de teatro semimontado 2016 del Teatro Cervantes-. Duración: 50′.

1Fragmento de Quien quiera oír que oiga de Mignona y Nebbia

Mesa Arte y Política en La escuela de Teatro Político

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Presentación en la Mesa Arte y Política en

La escuela de Teatro Político

Pueden quemar la Biblioteca de Alejandría. Por encima y fuera de los papiros hay fuerzas, nos quitarán por algún tiempo la facultad de encontrar otra vez esas fuerzas, pero no suprimirán su energía y conviene que las facilidades demasiado grandes desaparezcan y que las formas caigan en el olvido; la cultura sin espacio ni tiempo, limitada sólo a nuestra capacidad nerviosa, reaparecerá con energía acrecentada. (A. Artaud)

1468041068-1María de los Ángeles Sanz

Muchas veces vemos como los conceptos de arte y política son definidos como compartimientos estancos. Como si el ejercer la función artística, en cualquiera de sus disciplinas, no tuviera a su vez una postura política o no implicara una definida toma de posición. El arte y su torre de marfil, como quería la estética modernista, la búsqueda de experimentación en los procedimientos técnicos formales que estarían desligados de un contexto social, que serian con simplismo el resultado de un proyecto creador que se opone al anterior, o que busca modificar los problemas de una estética epigonal, son exhibidos como un arte neutral, apolítico, que busca en sí mismo su necesidad y el autor. Años atrás, en el 2007, en el campo del teatro, uno de los mayores representantes de la dramaturgia de la década del ’90, Rafael Spregelburd, veía con agrado que el teatro por fin había dejado de lado “decir lo importante” para construir un teatro lúdico, innecesario. Afirmaba en una entrevista a Alejandra Ballester para la revista Ñ, del 14 de abril de 2007: “Nuestra generación ha logrado recuperar una situación gozosa del teatro, liberado del imperativo de decir ‘lo importante’ de los ’80.”Afirmación que provocó la rápida respuesta de una dramaturga comprometida desde el comienzo de su trabajo con el contexto socio político, aunque en un principio su dramaturgia no fuera comprendido así, ya que se expresaba a través de la poética del absurdo, metáfora de una realidad que agobiaba a la sociedad y que ella dejaba atravesar en sus textos.

El teatro es muchas cosas entre ellas ideológico, aunque Spregelburd use la palabra, supongo refiriéndose a ese teatro donde las ideas son un peso moroso en la ficción. Sin embargo, en términos generales, ficción e ideología vienen juntas, y aún el tema menos comprometido con la ideología descubre la del autor, y por consecuencia la de las obras en su lectura y puesta en escena con la misma claridad que el denostado “teatro de ideas”. La ideología no precisa expresarse con una serie de declaraciones: ficción, estructura, lenguaje, intencionalidad, la revelan, tanto como la economía revela la ideología del poder. (Gambaro, página 35, 5/5/ 2007)

En el polo opuesto está un arte que se llamó comprometido en un tiempo no muy lejano pero que con otras definiciones se ubica dentro del conflicto social que le toca vivir y sin eufemismos se asume como político. El movimiento Arte Urgente, Debates y Contrapuntos de Ideas Visuales, tuvo este año dos presentaciones una en julio, cuyo tema fue la independencia, y otro en noviembre donde el punto de reflexión son los acontecimientos de 2001 y su relación con el presente, ya que se proponen como un colectivo que busca rescatar la memoria histórica y los saberes colectivos:

Arte Urgente no calla su deseo de romper con el modelo dominante de acumulación de capital (real y simbólico) que determina todo lo que sucede hoy en día y que el arte reproduce y normaliza con notoria naturalidad. Arte Urgente procura hacer pensar sobre la alternativa misma para poder empezar a construirla. Arte Urgente propone: 2001, es nuestra Odisea del presente. (Hernán Cardinale y Juan Pablo Pérez) Afiche de la muestra en el Centro Cultural de la Cooperación.

El teatro tampoco escapa a esta mirada, y muchas veces nos encontramos con la disyuntiva de si el teatro tiene o no que tener una función social a la hora de desarrollar su poética. Podemos afirmar que el teatro es juego, búsqueda de reconocimiento de parte del espectador, una profesión pero también puede además de ser todo lo expuesto una expresión de una situación social, de un malestar que culturalmente aparece a la superficie a través de una puesta teatral, o de un movimiento que quiere legitimarse a sí mismo a partir de la integración con el espectador.

Me gustaría hablar de esa relación hoy, en un campo minado como el campo cultural que atravesado por un nuevo paradigma político y económico busca las formas de seguir produciendo arte sin olvidarse de dar cuenta de una situación cada vez más preocupante. La relación teatro y política, como arte y política, en los tiempos que corren, está en el hacer. No bajar los brazos, buscar lo alternativo, insistir en el deseo, es un acto político, como lo fue en 1981 y lo fue en el 2001, por dar sólo algunos ejemplos. Cuando el contexto nos muestra su cara más amarga, levantarse e imaginarse andando, es un imperativo categórico, es un acto político. Por eso, el teatro hoy busca, lejos de la discusión de las poéticas, las formas, los espacios, las temáticas que llevan a hacer de su quehacer una respuesta política a los problemas que atraviesan a toda la sociedad. Voy a hablar de algunos trabajos que me parecen representativos de esto que estoy afirmando:

Relato Situado de Martín Seijo, las Performances de los cuervos, con el evento “Esto huele mal”, la de las actrices que vestidas como promotoras, están en las puertas de los más importantes shoppings, para dar cuenta de la necesidad de una ley de aborto; Los pompas un grupo de talentosos actores que toman la plaza de Parque Patricio para informar a todos de la historia del barrio, al igual que Villurqueros hacen en Villa Urquiza y el recuerdo de la tragedia de la fábrica Grafa en los tiempos de la dictadura cívico –militar de 1976 y por último para esta reseña, el Festival de Teatro Urgente (Lo más seguro es que sea el primero y el último) dirigido y producido por Lisandro Rodríguez en el espacio Elefante Club, que en un horario continuado desde las once de la mañana hasta las once de la noche ofrece obras teatrales de tiempo y poéticas diversas a un precio reducido, que intenta paliar la crisis económica que atraviesa al campo y también captar un público diferente:

Invitamos a personas que puedan y quieran y deseen abrir su cabeza y que no piensen que hay un solo modo de pensar el teatro o la escena o la actuación. Personas que no limiten el juego y que consideren solo un punto de vista y crean que el actor /actriz es o puede ser un mero interprete o muñeco manipulable que dice o calla o que crea que impone las “verdades” del otro. (…) Sólo me interesa abrir espacios expresivos de compromiso, no superficiales, si de mucho trabajo, estudio e intercambio, amables en ese andar, que profundicen en lo que nos inquieta del mundo de la forma que cada uno pueda y quiera. (Manifiesto del Festival)

También es teatro político, sin que se lo propongan como tal, los últimos trabajos de teatro para niños que encaran la problemática de diversidad de género como El vestido de mamá de Gustavo Tarrío. Voy a desarrollar sintéticamente dos de las propuestas enunciadas: Relato Situado, y “Esto huele mal”. El trabajo de Seijo en Relato Situado, tiene dos instancias la que ocurre en octubre y noviembre de 2015, Acción de memoria urbana, frente al edificio donde se encuentra la figura de Eva Perón, trabajo realizado con la dupla de artistas visuales: Virginia Corda y María Paula Doberti; y el que se realizó luego en 2016 en el barrio de Almagro, Una topografía de la memoria, en colaboración con las mismas artistas visuales, que tuvo además una función especial dentro del marco 1 Simposio sobre Teatro Contemporáneo, Política y Sociedad en América Latina. Recuperar la memoria de un barrio a partir de posters pegados en sus paredes para informar lo que seguramente sus habitantes desconocen, o seguir como espectadores el recorrido de las baldosas de los militantes desaparecidos es una propuesta que nos habla de una teatralidad que busca como comunicar un hecho político y que se busca a sí misma para lograrlo. El barrio de Almagro cuenta con 147 personas desaparecidas, algunas ya tienen su placa o su baldosa recordatoria, para que nadie olvide o pueda decir que nunca supo porque nadie lo dijo. En ese contexto, y desde el espacio Umbral, dentro del barrio, partimos en el marco del Simposio del Proyecto: Manifestar la Historia, a recorrer algunas de las cuadras que guardan los pedazos de un relato fragmentado que necesita ser reconstituido. Con un mapa y un marcador en mano, actores y espectadores en comunión, compartiendo un mate, integrantes de varios países latinoamericanos: argentinos, los anfitriones, peruanos, chilenos, mexicanos, para ser parte y arte de un proceso artístico, de una performance, que nos puso de cara a nosotros mismos a través de la historia de los otros. El nombre del espacio1, El Umbral, es por definición una apuesta a una ideología, una manera de pensar la teatralidad. Como afirma Lorena Verzero:

La distinción entre artistas y pueblo se disuelve y se refuerza en el acto mismo de trasladar la experiencia artística. El espacio común construido en el momento de la representación licua las distinciones sociales y, al mismo tiempo, las expone. El espacio construido es un espacio de umbral, que conecta y divide a la vez. (L. Verzero, 2013, 270)

La FACC (Fuerza Artística de Choque Comunicativo) cuyo lema de grupo encierra en pocas palabras el sentido de la propuesta: “En la inacción somos cómplices; en la acción, compañeros”, nació cuando un grupo de artistas, a partir del cambio de gobierno nacional, sintió que les urgía poner el cuerpo fuera de sus teatros. Si bien sus encuentros comienzan a partir del triunfo de Cambiemos, los artistas que conforman la FACC aclaran que no son un colectivo antigobierno, sino que “quieren instalar una simbología en la calle que hable de un grado de resistencia y que explicite que una parte de la sociedad está enojada y en pie de protesta”. La chispa que encendió la primera acción fue la llegada de Obama a la Argentina y su presencia el 24 de marzo en el país. Los integrantes de la FACC dicen que sintieron la necesidad de salir hacia los espacios públicos por una combinación de motivos políticos y sociales, que van desde del constante atropello a los espacios culturales hasta la violencia social general. ‘Frente a un Estado policial que reprime el arte, la respuesta que encontramos fue salir a hacer lo que sabemos hacer. No nos interesa el teatro panfletario. No es nuestra estética, ni nuestra búsqueda poética, por eso seguimos en la investigación para ser claros con el mensaje, prepararnos y aprender a ponerle el cuerpo a la calle’. Utilizan las técnicas de la creación teatral para realizar sus acciones. “Tenemos esa herramienta. Somos artistas escénicos, artistas performáticos, gestores culturales, y tenemos los espacios. Todo eso ahora lo queremos poner en función de lo que pasa”. La FACC2 lleva 15 acciones en pocos meses de trabajo intenso, entre ellas:

Una pila de cuerpos desnudos que simbolizó, entre otras cosas, la violencia estatal argentina y estadounidense sobre los cuerpos de la sociedad. Fue la acción que marcó el nacimiento de la FACC y se hizo, primero, para publicar en la revista MU. Luego, se realizó en el espacio público tres veces. “

El teatro militante, se propone hoy como ayer transgredir los límites de lo teatral, para producir un evento que interpele no al espectador cautivo sino aquél que sin ser protagonista del suceso, sea testigo involuntario pero testigo al fin de lo que la teatralidad les ofrece en ese espacio que se expande hacia la calle, y busca su otredad.

Bibliografía:

Verzero, Lorena, 2013. Teatro militante. Radicalización artística y política en los años 70. Buenos Aires: Editorial Biblos / Artes y Medios.

Hemeroteca:

Revista Lavaca Mu, 2016. FACC, arte y política. Cuando el cuerpo habla. Noviembre, 15.

Revista Ñ, 2007. Gambaro responde a Spregelburd. Mayo, 5. Página 35

1Bordieu en 1997 introduce la noción de “distinción”, de esta manera el concepto de espacio se fundamenta en la idea de diferencia. El espacio es el: “conjunto de posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas en relación una de otras por su exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vencidad o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (Verzero, 2013, 267)

2 El lunes 7 comenzaron a desplegar esta nueva acción poética; que se hilvanó a partir de la presencia de un mismo signo, que llamaron “pájaros de mal agüero”: personas con largos picos, traje y guantes negros. Pocos adivinaron que la mayor parte de esos pájaros eran mujeres. Ese lunes se plantaron frente al ministerio de Cultura de la Nación. Al día siguiente, la performance implicó dos acciones: por un lado, Promotoras se instaló en el Congreso de la Nación a la hora que debería reunirse la comisión legislativa encargada de impulsar el tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Las promotoras repartieron impecables sonrisas y una postal: “Queremos Abortar”. La polémica consigna refleja el espíritu de esta propuesta artística: “No hacemos publicidad, hacemos arte. Y si el arte no interpela, no es arte”. Luego, a la hora de la caída del sol, otro grupo se plantó frente al ministerio de Energía: fue la única intervención interrumpida por la policía, lo cual dejó en claro que ese sigue siendo considerado el punto más álgido en la actual coyuntura política, tarifazos mediante. (Revista Lavaca Mu, 15/11/2016)

25 millones de argentinos de Lisandro Fiks

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25 millones de argentinos de Lisandro Fiks

25 millones de argentinos, jugaremos el mundial

000139690Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Cuando Lorca construyó el personaje de su pieza teatral Mariana Pineda1 es muy probable que estuviera pensando en la figura de la heroína romántica que sacrifica su vida y tiene una total entrega a la causa por el amor incondicional que siente por su marido; y así darle vida y carnadura nuevamente al personaje histórico real del siglo XIX. Lo que Lorca no pudo suponer fue la cantidad de Marianas que iba a producir la Guerra civil española primero, la Segunda guerra mundial después y nuestra dictadura cívico – militar entre el 76 / 83. La presencia de Mariana Pineda como la de Antígona son para nuestros castigados países, figuras emblemáticas por la sucesión de acontecimientos que van a dar lugar a su renacimiento, a mujeres que se vean impulsadas a salir como aquellas a poner el cuerpo a un ideal o a defender un derecho divino. Héroe él también, el dramaturgo granadino, asesinado por ser quien era, y pensar como pensaba, no podía imaginar la trascendencia de su creación ni ser testigo de todos los horrores del fascismo y sus desgraciadas consecuencias. Los ideales cargados de romanticismo en los setenta hicieron que sus protagonistas rindieron un culto al deber y al amor que no reparaba en la medida de la entrega. Porque la historia que narra la dramaturgia de Fiks no es literatura, sus personajes son la reconstrucción en un intenso flash – back de un tiempo no tan lejano en nuestra memoria, presente siempre; la lucha que se impusieron desde el deseo de un mundo mejor que no calculaba la inmensidad de su oponente, es hoy necesario y eso lo sabe la lucha de las madres y de las abuelas, el trabajo de la reconstrucción histórica por no perder el origen y el orden de los acontecimientos, y un presente continuum para evitar que nuevamente aquellos años nefastos regresen. Su dramaturgia recupera sus voces, las reales, a partir de una voz individual, de uno de los tantos casos particulares que conformaron una multitud. La historia que se narra fue y es verdadera, y el espectador que fue testigo de aquellos tiempos, donde la alegría y el horror bailaban su danza macabra, siente ante el relato y las acciones que se suceden en escena que el pasado lo atraviesa con la ferocidad de lo permanente. La narradora, protagonista de aquella historia, cuenta como si el relato hubiera ocurrido ayer, los pormenores que la llevaron a la situación que luego veremos en acción, y que sucedió en el año 78, fecha del mundial de fútbol, momento de gloria y horror, que sirvió como máscara fenomenal en el grotesco terrible que atravesábamos como país. Un contexto que aparece en la pantalla que aparece en el fondo del campo escénico, y que nos lleva de la mano a la circunstancia que rodea las acciones del gesto suicida de una generación que intentó ya en plena dictadura seguir con su proyecto de país. clip_image0022El acertado dispositivo escénico separa los espacios sin saturar nuestra mirada, mientras la precisa iluminación nos oculta y nos revela según lo requiera la situación dramática. En primer lugar, Ana (Romina Fernandes) en un costado y es el presente de la historia. Más atrás, el espacio del ella y Juan (Manuel Novoa), la militancia y el amor, La Plata y los sueños y proyectos en común, y es ahí donde engendrarán a su hijo. A otro lado, el espacio de la casa paterna y el espectro de la muerte en el uniforme militar del padre ya fallecido. Muy cerca de ahí, también en primer lugar, el sitio del interrogatorio, de la violencia y de las amenazas. Otro acierto es el cuidadoso vesturario que nos ancla en esa época y termina por darle a cada personaje su impronta. Un relato intenso donde cada silencio tiene un peso específico según la edad del espectador. Si el punto de partida es una historia “mínima”, su hilo conductor es la joven Ana y nos introducirá en la oscura historia argentina. El elenco con un gran equilibrio escénico da cuenta de esa verdad contenida, imposible no involucrarnos con el relato que tendrá un espesor distinto según el receptor. Un hecho teatral que sin altibajos y sin caer en lugares comunes nos atrapa y nos duele. Una propuesta imprescindible para los más jóvenes, para aquellos que tuvieron la suerte, por el azar o el destino, de nacer muchos años después. Porque la memoria colectiva siempre tiene que estar viva, para que una vez por todas nos demos cuentas que la historia la escribimos entre todos.

Ficha técnica: 25 de millones de argentinos de Lisandro Fiks. Con: Romina Fernandes, Patricia Rozas, Brenda Bonotto, Manuel Novoa, Lisandro Fiks. Diseño de Iluminación y Dirección: Lisandro Fiks. Asistente de Dirección: Yoana Rodondo. Asistente de Producción: Florencia Perticari. Diseño Gráfico y Edición de video: fmscomunicacion.com . Diseño de Vestuario: Ludmila Fincic. Diseño de Escenografía: Coop “25 millones”. Peinado y Maquillaje: Silvia Zavaglia. Fotos: Pablo Rojas. Prensa: Duche & Zarate. Sala El Ópalo. Estreno: 05/07/2016. Duración: 75′.

1 Mariana Pineda es una obra de teatro del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca basado en la vida de Mariana de Pineda Muñoz, figura relevante de la resistencia a la restauración absolutista en España del siglo XIX. Se escribió entre 1923 y 1925, y se representó por primera vez en 1927.

Relato Situado. Una topografía de la memoria / Tucumán

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Relato Situado. Una topografía de la memoria / Tucumán

Compañía de Funciones Patrióticas

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

mapa relato 3Relato Situado. Una topografía de la memoria

Corda-Doberti + Compañía de Funciones Patrióticas

Otras militancias, otras biografías, el mismo barrio, cuarenta años después. Los lugares de la memoria se presentan insondables y efímeros, pero solo desde esta fragilidad es posible construir una historia en común. (Programa de mano)

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LunaTeatral

El grupo Funciones Patrióticas que dirige Martín Seijo, presentan hace ya un tiempo una tercera fase de desarrollo en su poética, en cuanto al trabajo interdisciplinario de procedimientos, pero también a la mixtura de conceptos como la Historia, la que se supone construye un relato colectivo, y la memoria la que también lo construye pero a través de las capas profundas de la sociedad; entre los caños y las tuberías de su estructura, en lo más ignoto e indómito de nuestra historia cotidiana, la que tantas veces se invisibiliza, se la oculta o peor se la tergiversa a favor de procesos económicos y políticos que van a contramano de la voluntad y la necesidad de todos. El lugar elegido Almagro con una cronología de nacimiento que arranca en 1839, pleno segundo gobierno de Rosas, y que irá tomando forma y contenido, a lo largo de estos años acumulando inauguraciones paganas, la confitería “Las violetas” en 1884 o religiosas la Basílica en 1910, la llegada del tren del Oeste, 1857, o la creación del Hospital Italiano en 1889. En 1989, en un año crítico para la democracia, casi estrenada, dos hechos marcan al lugar: La creación de la Fundación Huésped, y la inauguración de la FM La Tribu, que hoy corre serios riesgos de dejar de funcionar.

          La gestión macrista sigue tratando de acostumbrar a la población a las vallas para impedir el paso de los manifestantes que protestan, a los despidos, a los tarifazos y también a las clausuras. Ahora le tocó el turno a FM La Tribu, una de las radios pioneras en lo que hace a medios libres y comunitarios. En este caso se pone una excusa ridícula de la misma manera que hace unos meses otros inspectores clausuraron durante un tiempo AM Rebelde “porque un matafuegos no tenía carga suficiente”. Es evidente que vienen con todo pero también es verdad que con sus avances ofensivos están hartando a muchos y muchas ciudadanas que ya les conocen las mañas a los neoliberales.

          Desde Resumen Latinoamericano, por ser parte de la programación radial de La Tribu, vaya nuestro abrazo solidario y el deseo de que el Bar vuelva a llenarse del bullicio habitual como punto de encuentro libre y popular. (La Tribu, 88.7, miércoles 22/06/2016)

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LunaTeatral

 

Fechas, hitos que hablan de la historia de un barrio que se forma con los avatares de la inmigración, y las necesidades que se van creando ante el aumento de la población, la distribución de las redes ferroviarias necesarias para la exportación y el traslado de gente y hacienda, producto de una política liberal que apañó antes como ahora un manera de ver y construir mundo. En medio de lo aparente y lo importante, lo urgente, el rescate de la memoria que se intenta soslayar, o rebatir en el número de la tragedia. El barrio de Almagro cuenta con 147 personas desaparecidas, algunas ya tienen su placa o su baldosa recordatoria, para que nadie olvide o pueda decir que nunca supo porque nadie lo dijo. En ese contexto, y desde el espacio Umbral, dentro del barrio, partimos en el marco del Simposio a recorrer algunas de las cuadras que guardan pedacitos de historia, con un mapa y un marcador en mano, actores y espectadores en comunión, compartiendo un mate, de varios países latinoamericanos: argentinos, los anfitriones, peruanos, chilenos, mexicanos, para ser parte y arte de un proceso artístico, de una performance, que nos puso de cara a nosotros mismos a través de la historia de los otros. Una de nuestras primeras impresiones al recibir un dibujo, de alguien que estaba en la entrada de un pasaje donde habían secuestrado a Hugo Orlando Miedan el 18 de febrero de 1977, y en el cruce entre ver el lugar, su casa, y su placa recordando su secuestro, fue ver en un espejo la paradoja en que muchos nos encontramos entre la tranquilidad de la vida construida sin sobresaltos o al menos los cotidianos y el llamado de una responsabilidad que nos excede ya sea desde el arte o desde la política.

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La historia de Hugo también está en el programa de mano: cuarto año de arquitectura, militante del ERP, empleado en la editorial El Derecho. Tras su historia, la trágica, como en las capas del buen hojaldre, encontramos las contradicciones, sus vidas superpuestas, como dijo un participante del evento, pero también la vida paralela, el contacto con otras vidas, que como en el recorrido de ayer, nos acompañaban sin saberlo, y sin acercarse a saber, con su propio mundo el mismo y diferente. Todos convivimos con vidas paralelas a la nuestra, en algunas encontramos el punto de encrucijada, en otras siguen un curso que construye otro relato, verosímil, real. Desde la analogía Laura Lina eligió las vidas de Miguel Arcuschin y Noemí Jansenson, la baldosa de la calle Colombres, porque ella embarazada seguramente iba a dar a luz a un ser que tendría la edad de la actriz, o tal vez por otra infinidad de razones que desconocemos, y que sean un misterio para ella misma. Martín Urruty compuso un “Fresco” apodo con que conocían a Gustavo Marcelo Juárez1, que nos conmovió hasta hacernos dudar si el actor y el fantasma no se habían dado cita en aquella esquina para nosotros.

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El trabajo que busca rescatar nuestros recuerdos y armar un mapa más prolijo y completo de la historia que nos abarca y nos abarcó en estos años, buscó no sólo desde la imagen y la palabra, sino desde los olores propios del barrio, o los sabores de una época como los amados o detestados caramelos ½ hora, cuyo sabor indescifrable, sin embargo, marcó la niñez y la juventud de una generación, y lo sigue haciendo aún hoy, aunque su sabor les hable hoy, a quienes no los conocieron entonces, de un universo diferente. Lo interesante del itinerario es que no dejó de interrogarse y provocar problemas y preguntas en todos los que participamos. La actriz rodeado por la tiza, y hablando de la objetivación de los cuerpos, o de la disyuntiva entre cuerpo y objeto, es una encrucijada que toma diferentes variantes entre los setenta y el presente, cuando los cuerpos siguen cada vez más siendo objetos clasificables, para el crimen o para la estadística fría de los números, que es una forma elegante del que se enmascara el asesinato legal. Fuimos unos y volvimos otros, al Umbral, a desmontar entre todos lo vivido, lo experimentado desde la magia de la experiencia teatral que tan mixturada está con nuestra realidad concreta. Una ficción que recompone lo real, una realidad que se ficcionaliza para tomar encarnadura, para salir del silencio fantasmal, de la negación y el olvido. Un momento de comunión único, imprescindible, más allá de los valores poéticas y de la búsqueda de textualidades diferentes para lo teatral.

Ficha técnica: Relato Situado. Una topografía de la memoria. Proyecto Manifestar Historia: Virginia Corda y María Paula Doberti. Compañía de Funciones Patrióticas: Julieta Gibelli, Laura Lina, María Fernández Lorea, Felipe Rubio, Martín Seijo y Martín Urruty. Umbral espacia de arte. Estreno: 27/03/2016. Duración: 90′.

TEATRO - Bicentenario de la Independencia - Compañía de Funciones Patrióticas

Tucumán de Martín Seijo

Performance participativa que enlazó tres hitos de la historia de Tucumán: la declaración de la Independencia en 1816, Tucumán Arde y el Operativo Independencia2

El mismo viernes, 9 de Julio, de feriado nacional tuvimos la oportunidad de presenciar la nueva propuesta del Grupo, Tucumán, “en complicidad con la Casa Nacional del Bicentenario [CNB], una falsa difusión que anunciaba el reestreno de El Gigante Amapolas, primer trabajo de la Compañía”. Hoy, a 200 años de nuestra Independencia, la Compañía fue convocada por la CNB para participar de dichos festejos. Una excelente forma de revisar nuestra historia oficial. Pues, la falsa difusión al anunciar otra obra -una versión de la petit-pieza de Juan Bautista Alberdi, El gigante Amapolas y sus formidables enemigos o sea fastos dramáticos de una guerra memorable (1841/42)- fue el modo de rescatar aquel momento preciso cuando la campaña publicitaria de la Primera Bienal de Arte de Vanguardia intentó eludir la censura imperante no presentando directamente a Tucumán Arde. Para Martín Seijo El Gigante Amapolas fue la obra que “cimentó con su dramaturgia ‘las bases’ de la Compañía”. Reírnos hoy de nosotros mismos es una forma de entrenarnos en la tan necesaria autocrítica como hizo Alberdi, en ese momento, con su estilo sarcástico al reírse de unitarios y federales. Pero en esta puesta en acto de la performance que nos ocupa, por el contrario, el humor faltó a la cita. Antes de ingresar a la Sala somos invitados, de a dos, a colocarnos un antifaz por unos breves segundos y ser conducidos por un integrante del Grupo hasta un reducido espacio, donde veremos en el suelo varios hojas de papel con el nombre escrito de algunos de los artistas de vanguardia que participaron de la “muestra-denuncia” Tucumán Arde3. Muestra que se presentó el 3 de noviembre de 1968 en Rosario e incluyó fotografías de la real situación del pueblo tucumano, collage de recortes periodísticos, proyección de videos, entrevistas y diapositivas,…

En agosto de 1968 un grupo de artistas de vanguardia organiza el I Encuentro Nacional de Arte de Vanguardia, donde se establecieron unas bases de actuación comunes y se llegó al acuerdo de presentar obra colectiva fuera de los circuitos artísticos habituales. Su primera acción sería Tucumán Arde, donde su objetivo era denunciar la crisis tucumana mediante el análisis del «Operativo Tucumán» impulsado por la dictadura argentina en 1966, que se anunciaba como una serie de medidas de promoción industrial y diversificación agraria.4

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LunaTeatral

Es también una topografía de la memoria, colectiva y privada, pues une puntos neurálgicos de nuestro pasado. El centro duro de la “performance participativa” es, por un lado, la Dictadura de Onganía -Operativo Tucumán- y, por otro, el “gobierno constitucional” de María Estela Martínez de Perón -Opertativo Independencia, que ejercieron la represión violenta en todas las esferas de la sociedad, dejando el saldo de cientos de muertos y desaparecidos. Durante 1968 hubo una cierta y rara coexistencia entre algunos artistas, intelectuales y sindicatos que intentaron ofrecer resistencia al gobierno de facto y denunciar la represión salvaje que sufrían por sus reclamos los trabajadores de los ingenios tucumano. El punto de encuentro en la versión de Martín Seijo es nuestro presente, hundidos en nefastas recetas neoliberales con desempleo y tarifazos. Un presente que parece estar más inclinado a mirar hacia atrás que tener alguna propuesta fuerte y clara hacia el futuro cercano. Si antes de ingresar nos encontramos con la precisa referencia a Tucumán Arde, luego antecede a la Sala / Auditorio la presencia de un músico que, como si fuera en alguna esquina de la ciudad, toca su instrumento mientras sólo algunos reparan en él. Una vez ya en las butacas, los performers (Martín Urruty / María Fernández Lorea) ficcionalizan la historia oficial y da cuenta que siempre ésta es una construcción de quien realiza el enunciado en tanto observamos sobre la pantalla registros de aquella “muestra-denuncia” (1968) como también del Operativo Independencia (1975). Después seremos invitados a abrir un sobre que está debajo de nuestro asiento, lo cual dividirá al auditorio entre aquellos que suben a dejar el registro de algunos de las víctimas y/o desaparecidos por el Operativo Tucumán, mientras que otros tendremos la posibilidad de escribir en un hoja el nombre de algún funcionario de turno pero no, obviamente, a modo de homenaje. Durante este segunda parte, una señora del público comentó a su acompañante “qué sentido tiene estar mirando siempre hacia atrás…”. Quizá el sentido subyacente en la propuesta de la Compañía es desde la misma perspectiva que la de aquellos que hicieron posible Tucumán Arde: la idea de que un hecho artístico necesariamente debería ser político. Por eso se pregunta Seijo: “¿es aún posible reactivar su densidad crítica, interpelar (y, a la vez, dejarnos interpelar) por ella para volverla incisiva en nuestro presente?”5. Tal vez todos, de manera colectiva pero también individual, tendríamos que revisar constantemente nuestra historia, a ver si una vez por todas aprendemos de los errores que se han cometido desde hace más de dos siglos. Para no terminar siendo como el uróboros, animal mitológico y serpentiforme que se come su propia cola, haciendo en general que los logros alcanzados se vuelvan a perder. Cualquier coincidencia con nuestra realidad es pura coincidencia.

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Ficha técnica: Tucumán de Martín Seijo. Con: María Fernández Lorea (Usuaria y Locutora), Julieta Gibelli, Laura Lina, Felipe Rubio (Músico), Martín Seijo y Martín Urruty (Usuario y Jimmy Wales). Dirección general: Martín Seijo. Casa del Bicentenario: 8 y 9 de Julio de 2016.

Hemeroteca:

Argentina Clausura el bar de “La Tribu”, una de las radios libres más antiguas del país”, en Resumen La otra cara de las noticias y el tercer mundo.

1 Los Juárez de Almagro fueron dos hermanos, hombre y mujer, desaparecidos, de quienes reniega su propia madre que se supone que atenta contra su baldosa, sistemáticamente. Por desagradable que parezca el relato, es interesante lo que nos plantea, en cuanto a que la historia de lineal no tiene nada y de cómo cada universo el personal choca de bruces y se rompe con el universo colectivo que lo contiene. ¿Será por eso que los milicos prohibieron la teoría de conjunto en las matemáticas, con la que crecí y me eduqué? Gracias profesora La Señora de Micucci, y un abrazo inmenso donde quiera que esté.

http://funcionespatrioticas.blogspot.com.ar/search/label/Tucum%C3%A1n [28/07/2016]

3 Artistas: María Elvira de Arechavala, Beatriz Balvé, Graciela Borthwick, Aldo Bortolotti, Graciela Carnevale, Jorge Cohen, Rodolfo Elizalde, Noemí Escandell, Eduardo Favario, León Ferrari, Emilio Ghilioni, Edmundo Giura, María Teresa Gramuglio, Martha Greiner, Roberto Jacoby, José María Lavarello, Sara López Dupuy, Rubén Naranjo, David de Nully Braun, Raúl Pérez Cantón, Oscar Pidustwa, Estella Pomerantz, NorbertoPúzzolo. Juan Pablo Renzi, Jaime Rippa, Nicolás Rosa, Carlos Schork, Nora de Schork, Domingo Sapia y Roberto Zara, http://www.macba.cat/uploads/20091118/lecture4_tucuman_arde_es.pdf [14/07/2016]

4 Idem

5 Según gacetilla de Prensa