Archivo de la categoría: Unipersonal

El Legado de Merceditas Elordi

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El Legado de Merceditas Elordi

Una obra de ficción inspirada en hechos y testimonios reales

El Legado 1María de los Ángeles Sanz

Una voz en penumbras nos recibe detrás de un biombo donde figuras chinescas a través de la luz de una vela, nos cuenta en silencio y movimiento parte de una historia que conoceremos después. Una sala, una pequeña mesa preparada para servir un té o un café, un mueble simple de madera y una maleta antigua sobre él. De pronto la luz, y la figura de una mujer mayor, munida de un andador, nos recibe entre sorprendida y agradecida de nuestra presencia, y nos invita a participar con ella de la narración de un relato que la involucra y que también a nosotros nos involucra en nuestra memoria colectiva, en nuestra responsabilidad social. Mercerditas Elordi, es la actriz que da cuerpo a esa mujer y a esa historia que se desarrolla desde el presente hacia el pasado, para poder entender que fue de su hija, como de tantas otras, que tras una utopía, una ilusión de crear un mundo mejor, fueron atravesadas por la furia de la última dictadura cívico – militar. El cuerpo de la actriz se transforma, desde el afuera, tras el biombo y la penumbra, desde adentro delante de nuestros ojos, que ven con asombro como la anciana se convierte en una joven mujer que ríe y canta una canción armenia, que recuerda la alegría de sus hijos queriendo cambiar el mundo, de su ayuda materna, de la búsqueda infructuosa de su nieta, Silvia, porque así se llamaría la pequeña si estuviera donde debiera estar en el seno de su familia de sangre. La violencia, la sinrazón, la apropiación de bebés, el terror impuesto como una mordaza a la conciencia, van haciéndose presentes ante nuestra mirada atenta, y nuestra escucha que contiene el aliento ante la tensión dramática que desde la sencillez de la textualidad dramática se produce en la voz y la corporeidad de la actriz. Tras cuarenta años de lucha contra el silencio y el ocultamiento, las madres, y la de la escena que representa a todas, siguen en pie con una constancia que nos admira por su perseverancia en el amor, en la verdad y en la justicia. Relatos fragmentados, voces que aparecen en el momento menos pensado trayendo retazos de un rompecabezas que parece que nunca será terminado definitivamente, la complicidad de una sociedad que como los monitos de la prudencia, prefiriere no saber, no oír, no hablar. El Legado 2La culpabilidad de quienes tienen la información y la guardan en su perversión bajo siete llaves, pero al mismo tiempo reclaman perdón y olvido. La discusión por el número como si eso fuera lo importante, no el crimen, la vejación, la impunidad, que son los cimientos de una construcción que nos va dejando como estamos atomizados y aterrorizados de nosotros mismos, olvidados de nuestra capacidad de cambiar la historia. El nunca más será un significante vacío si dejamos que lo que nos pasó, porque nos pasó a todos, aún a los que tuvimos la suerte de sobrevivir sin cicatrices propias, se convierta en relato pasado que debemos superar olvidando y construyendo un futuro desde la ignorancia. El legado que el personaje nos trasmite en la última escena es un compromiso profundo con nuestro pasado y con la concreción de nuestra realidad posible en el tiempo. La actriz logra con su talento que sintamos en el cuerpo la pasión que la recorre, ella es esa madre que no cesa de parir a su hija / o todos los días para que no muera definitivamente. La que sabe que su nieta / o está allí, en una calle cualquiera, y que seguramente a esta altura de los acontecimientos ya tendrá también sus propios hijos, que crecen y respiran en una mentira y en una confusión entre su genética y una crianza que le niega sus deseos más profundos, los que nacen del legado de la sangre. Una obra dura, sin desmesuras, en un medio tono, que pone toda su fuerza en ese cuerpo que se transforma para darnos a nosotros testigos insospechados, la posibilidad de repensar y reflexionar sobre lo vivido, y a aquellos que lo descubren por primera vez, la posibilidad de abrir los ojos y querer a su país con sus blancos radiantes, sus grises y su oscuridad más terrible. El sol y la sombra, la vida y la muerte, como la mujer de la escena que llora, lucha y a la vez canta con toda su voz, la canción armenia, o la que su hija cantaba bajo el gomero junto a sus compañeros de ideales. El Legado 3

Ficha técnica: El legado de Merceditas Elordi. Intérprete: Merceditas Elordi. Escenografía e Iluminación: Edgardo Aguilar. Vestuario: Silvina Zorzoli Carrasco. Fotografía: Marcelo Núñez. Prensa: Antonella Santecchia. Dirección: José Toccalino. El Ópalo Espacio Teatral.

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Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

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Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Por Los Internacionales Teatro Ensamble

20180521_104759War is over!

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una sala que se adecua tras la colocación de un lienzo traslúcido como pantalla, no en el fondo del escenario sino como límite entre el espectador y la acción. El cuerpo del actor detrás de ella, nos interpela desde una escenografía que contiene un perchero que guarda el vestuario que va a acompañar su fluido y profuso relato, una serie de banquitos, una pequeña guitarra roja, objetos y símbolos de una revolución que necesita ser revisada. El actor se introduce en el cuerpo y el pensamiento de Carl Marx, el actor se declara un payaso, que busca esclarecer la palabra del economista y filósofo más famoso de los últimos tiempos, y para ello le pone el cuerpo y la voz a la escena. Marx y el presente, Marx y la tecnología que solemos frecuentar, su teoría y la lectura de la misma a partir del Twiter, el WhatsApp, el Facebook. En el medio de la presencia y en relación con ella, el rock, la música, y las figuras rebeldes de los sesenta: Los Rolling Stones. Dos personajes más aparecen haciendo pequeñas intervenciones: Atilio Borón, un singular taxista que mantiene un sabroso diálogo con el viejo Marx, y Raúl Serrano que propone la discusión estética, y la dialéctica del escenario. La dialéctica, viejo término que se renueva ante cada crisis mundial, concepto que se dio por muerto allá en los noventa, tras la caída del muro, y que sigue vivito y coleando por todos los rincones, y por las ya casi intransitables rutas de nuestro país. La lucha de clases, la dicotomía entre pobres y ricos, entre el capitalismo y el socialismo, que propone una nueva manera de relación pero que para ser sinceros, cada tanto, y contexto histórico mediante, necesita ser revisada. El actor toma para sí el desafío de ser uno de los personajes más admirado y más vilipendiado de la historia; creador de una teoría económica que luego daría lugar a más de una revolución, pero sobre todo a una, la Revolución Rusa de 1917, que cumplió ya sus primeros cien años. A partir de ahí, a fines del siglo pasado, y el comienzo de éste, la caída del muro, la de las torres gemelas y una nueva definición sobre la historia y su presencia, y el avance de una post – modernidad que suma los avances tecnológicos en materia de comunicación, y el avance de una verdad construida desde la mirada subjetiva, sin recurrir a los hechos, sino a los sentimientos y sensaciones de quien enuncia, la post- verdad, la figura de Marx debe ser traída a nuestra presencia desde la escena para con humor, a través de la parodia, mezcla de admiración e ironía, nos deje a los potenciales espectadores más dudas que certezas, como corresponde a nuestro tiempo, pero la posibilidad una vez más de comprender que el arte, el teatral, es una herramienta posible y necesaria, potencial arma de develamiento siempre lista para despertar conciencias, manipuladas desde otras formas de interacción lingüística. Una vez fuera de personaje, la verdad escénica, las figuras de Claudio Gallardou, y Diego Maroevic, y el diálogo con lo hecho, con el acto en sí. 000177558

Un acontecimiento teatral con mucho de humor e ironía, y, a la vez, profundo e inteligente que lleva adelante Manuel Santos Iñurrieta1. Hablar de su ductilidad y de su potencia actoral podría parecer redundante pero en este unipersonal convoca de manera perfecta a los distintos personajes, “padres”, reales y ficticios, de nuestra realidad y de nuestra historia. Santos Iñurrieta le otorga un ritmo especial a cada escena, a veces más intenso y en otras no tanto, que mantiene al espectador atrapado en una vorágine que se construye ante nuestra atenta mirada. A partir de su “payaso de valija” el dramaturgo, quien primero se considera actor, actualiza los escritos de Marx como si recobraran vida de una biblioteca cualquiera, y con la inmediatez de las redes sociales ese pasado se convierte en presente. El excéntrico vestuario acorde a la propuesta y la precisa iluminación, que se desplaza por distintos espacios y tiempos, terminan por crear el clima que requiere cada situación entre la comicidad y la teoría, entre la construcción del artificio y El Capital. Un continuum escénico atravesado por el teatro y por la praxis. Un hecho teatral vertiginoso, interesantemente brechtiano, que nos interpela desde su inicio. 000177557

Ficha técnica: Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación. Por Los Internacionales Teatro Ensamble. Texto y actuación: Manuel Santos Iñurrieta. Asistencia técnica general: Marina García – Diego Maroevic. Diseño gráfico y audiovisual: María Eugenia Summa. Escenografía y utilería: Diego Maroevic. Vestuario: Marina García: Peluca y Pato: Alejandra y María Alonso. Música: Pablo De Caro. Fotografía: Agustina Haurigot. Sonido: Daniel Alvarenga. Iluminación: Horacio Novelle. Prensa: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Participación en video: Raúl Serrano, Atilio Borón, Claudio Gallardou, Diego Maroevic. (Engels) Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta y Los Internacionales Teatro Ensamble. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: 12/05/2018. Duración: 60’. Funciones: sábados 22:30 hs.

1 Manuel Santos Iñurrieta dirigió durante 17 años a El Bachín Teatro y en la actualidad a Los Internacionales Teatro Ensamble, con otra obra en la cartelera porteña: Buenos Aires Épica

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/09/07/buenos-aires-epica-de-manuel-santos-inurrieta/ [15/05/2018]

120 Kilos de jazz de César Brie

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120 Kilos de jazz de César Brie

unnamedSe ruega a las espectadoras traer una prenda lila”1

Azucena Ester Joffe

Una propuesta distinta, en clave de comedia, del reconocido dramaturgo y director, donde el humor deja paso a la reflexión sobre nuestra actualidad. Como un alto en el camino, César Brie da cuenta de la ductilidad con la que se puede correr de su particular estilo dramático y mantener el principio constructivo de su poética: el largo exilio. 120 Kilos de jazz es la simple historia de El Gordo Méndez, un joven perdidamente enamorado que tampoco puede controlar su otra pasión: la comida. Y es capaz de llevar hasta las últimas consecuencias su obsesión por ir a la fiesta donde estará Samantha Mariana. Obviamente, nunca ha sido invitado y la bella jovencita sólo parece registrar su excesivo peso.

En el centro del espacio escénico observamos una silla y no es necesario más, pues el intérprete, cual demiurgo, lo hace habitar por las criaturas que van surgiendo con ritmo sostenido.url3 En algunas escenas, a partir de su juego teatral, la platea es cómplice del relato pero sin sobresalto para el espectador desprevenido. Nos transformamos en una especie de copartícipes de la particular narrativa. Como ya nos tiene acostumbrados, Brie le otorga la carnadura necesaria a cada personaje y, en especial, al dejar en descubierto la humanidad del protagonista. Sus movimientos en el espacio lúdico, la expresividad de su cuerpo y de su gestualidad nos permiten ver, más allá de la ficción, a El Gordo Méndez y su voluminosa contextura física. A sus redondeces que de manera casi coreográfica se desplazan por los distintos sitios -como cuando acude sólo para verla de lejos o cuando intenta justificar el reemplazo del verdadero contrabajista de la orquesta de jazz. El joven posee la extraña habilidad de emitir los sonidos que produce un contrabajo, aún sin saber tocar el instrumento. El contrabajo y El Gordo Méndez son como las dos caras de la misma moneda. Ambos de considerable tamaño, poseen, el primero, una exquisita melodía a partir de sus tonos graves, y, el segundo, un excelente ritmo que logra, a modo de Beatbox2, ganar el aplauso de los invitados de la velada.

Una fiesta atravesada por los mariachis bolivianos, quienes representan el punto de encuentro con la historia reciente de Bolivia. Las continuas represiones, las verdades dichas a medias, y el posterior documental realizado sobre la Matanza de Pando, Tahuamanu – Morir en Pando (2010) dirigido por César Brie y Javier Horacio Alvarez, fue el comienzo de una nueva partida. El momento para cerrar un catulo en la vida y en la obra del dramaturgo. La música y la iluminación terminan por cerrar los distintos climas de una obra que comenzó siendo un cuento allá por 1994. Este unipersonal ya ha recorrido distintas ciudades del Interior de nuestro país. Un hecho escénico sin fisuras, en el cual todo encastra perfectamente, también la risa y la reflexión, el espacio público y el privado, porque así es César Brie.url2

Ficha técnica: 120 Kilos de jazz. Texto, dirección y actuación: César Brie. Fotografía: Paolo Porto. Técnico: Vera Dalla Pasqua. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Tráiler y video: Juan Barone. La Carpintería Teatro. Estreno: 09/05/2018. Funciones: miércoles 20:30 hs. Hasta fines de Junio.

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Luego de la función del estreno de 120 Kilos de jazz se realizó la Presentación de Teatro reciente, el nuevo libro de César Brie3, con la presencia de Marita Foix, quien realizó el prólogo, y de Ezequiel Gusmeroti, a cargo de la compilación y del estudio crítico. El libro abarca el período 2010/2018 e incluye las obras: Árbol sin sombra, Karamazov, Fui, La voluntad (fragmentos para Simone Weil) y Orfeo y Eurídice -las tres últimas fueron estrenados en la cartelera porteña. 20180426_221311Esta edición de sus obras la tercera en Argentina- es más cercana en el tiempo y corresponde a la etapa posterior de su permanencia en Bolivia.

Brie reconoció y agradeció el arduo trabajo realizado, primero por Marita y luego por Ezequiel, quienes además tuvieron que lidiar con sus “errores del exilio” bolivianismos e italianismos. Y comentó también que, en este sentido, estas tres publicaciones representan un ciclo nuevo como escritor, pues durante su período en el país andino las obras se imprimían a modo de folletín y eran vendidas a un precio por demás accesible después de cada función.

Una noche interesante bajo la rúbrica de César Brie.

1Un pedido especial de C. Brie en el flyr de la obra.

2Se denomina Beatbox, el arte de simular con la boca diferentes ritmos.

https://www.minutouno.com/notas/57640-el-beatbox-es-una-tecnica-que-demuestra-que-la-boca-se-puede-hacer-algo-mas-que-hablar [15/05/2018]

3Su autor comentó, según gacetilla de Prensa: “Estas son obras escritas todas en Italia, Árbol sin sombra es mi adiós a Bolivia, donde viví veinte años;  es una investigación sobre la masacre de campesinos del 11 de septiembre de 2008. Karamazov, basada en la novela de Dostoievski, fue el resultado de un encuentro con un talentoso grupo de jóvenes actores italianos, a los que dejé tres años después con cuatro obras escritas y dirigidas para ellos. Orfeo y Eurídicetrata, a través del mito, el tema de la muerte digna, y está basada en un caso real. Fui es una falsa autobiografía que interpela las biografías de los espectadores. Y La voluntad (fragmentos para Simone Weil) es mi primer acercamiento a la filosofía francesa –a mi juicio, la más grande pensadora del siglo veinte. Este libro, curiosamente, marca el inicio de mi nueva (y final) vida en la Argentina, de la que me fui a los 19 años y a la vuelvo a radicarme a los 62.”

Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

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Ramón no es nombre para un gato blanco de José Antonio Lucia

[…] buscamos acomodar una imagen corporal propia a la imagen corporal social,

en general muy exigente, que tiene que ver con una crueldad social que le cuesta

mucho respetar a las personas desde su vitalidad…1

cartel okAzucena Ester Joffe

El dramaturgo y actor español redobla su propuesta anterior, Alacrán o la ceremonia2, y si bien también es un unipersonal se adentra en los oscuros espacios, públicos y privados, de una clínica clandestina de cirugía estética.

La pregnancia escénica de José Antonio desde el inicio focaliza nuestra mirada en ese ser que, como un sobreviviente, mira hacia afuera esperando algo que nunca llegará. Durante la noche, cuando los pasillos parecen estar desolados, comienzan a surgir los distintos personajes, con sus miserias y sus miedos, espectros de un mundo que impone la imagen modelada por la sociedad de consumo y que, a la vez, esconde los fantasmas en el propio cuerpo sumergido en el anonimato. El hilo conductor es llevado adelante por Botones, un ser casi siniestro, que responde a las órdenes del doctor Don Ramón, quien tiene en su haber un pasado dudoso, y mientras limpia el lugar, hurga en la intimidad de los pacientes -la joven Charco, Piluca e Índice- con cierto humor trágico y de la enfermera Regina -ciertamente cómplice de todo este perverso sitio. Más allá de la teatralidad del género, José Antonio Lucia construye cada situación dramática, cada breve historia, con un sólido trabajo actoral. Pues a partir del discurso -verbal y corporal- cada criatura se adueña de su alma y de la nuestra. Especialmente con sus diferentes registros, su rostro y la intensidad de su mirada nos devuelve la fragilidad oculta de cada personaje. Imposible desviar nuestra atención ante algo que se construye y se desvanece al mismo tiempo, quizá a imagen de nuestra actual existencia.

En el espacio escénico observamos algunos elementos de limpieza, una camilla / mesa, sábanas verdes,…, y, en el otro extremo, la pequeña mesa con un juego de ajedrez y un reloj que tiene la urgencia del tiempo detenido en los límites que el intérprete van creando a partir de la ficción. Por otro lado, la precisa iluminación, con mayor o menor intensidad, acompaña esta trama inquietante y nos ubica como mudos pacientes en una noche cualquiera. En determinados momentos, la música irrumpe creando un clima especialmente corrosivo.

Una historia intrincada y un relato dicho de modo visceral; un hecho escénico sin fisuras que demuestra que la escritura dramática y actoral, en este caso, se conjugan de manera perfecta en primera persona: José Antonio Lucia.000171527

Ficha técnica: Ramón no es nombre para un gato blanco. Dramaturgia y actuación: Jośe Antonio Lucia. Dirección: Pedro Luis López Bellot. Producción: Muratica Teatro/Glauka Producciones. Foto y video: Félix Méndez. Timbre4: sala Boedo: Estreno: 04/05/2018. Duración:60′. Funciones: viernes 23:30 hs. y domingos 21 hs. Hasta el 27 de mayo.

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Muy amablemente José Antonio Lucia respondió nuestras preguntas a propósito de Ramón no es nombre para un gato blanco:

¿José, cuál fue el punto de partida de la dramaturgia de Ramón…?

La primera idea surge a raíz de la reflexión sobre la imagen que tenemos de los demás y de nosotros mismos y de cómo el que es diferente no es aceptado en el grupo o le cuesta un sacrificio enorme.

¿Cómo definirías al protagonista, Botones?

Botones es el que narra en primera persona la labor que realiza, como celador y guardián, en una clínica de cirugía estética clandestina. Es el que tiene más desarrollo y, por tanto, al que se le ven mejor las costuras de la miseria humana: traiciona, miente y juega con el resto de los personajes. Un sobreviviente sin demasiados escrúpulos. Aunque con ciertas dosis de empatía que dan que pensar.

¿Cuántos personajes se van cruzando en el relato?

Botones cuenta cómo cuida a personajes que vienen a cambiar partes de su cuerpo e ingresan en la clínica en busca de la transformación… Charco -una muchacha de 17 años que viene huyendo de un tal Pepe Los Ajos, Índice, Piluca, Regina -la enfermera especialista en sangrías. Todos personajes grotescos. Y situaciones surrealistas con momentos para el  humor, con algunas carcajadas aunque muy oscuras.

¿Los breves momentos del tema musical están relacionados con generar más corrosividad a la puesta en escena?

Exacto, es también la búsqueda de romper el carácter íntimo que el unipersonal tiene. Apoyar y darle también sentido a la hora de dibujar la personalidad de Botones por medio de la música y no sólo de la palabra.

Esta obra es más intensa y oscura que la anterior, Alacrán… ¿Tiene qué ver con una búsqueda personal?

No sé si es más intensa que Alacrán o la Ceremonia porque El Alacrán es el Alacrán y tiene su enjundia. Creo que es más oscura. Pienso que el teatro siempre tiene que ver con una búsqueda personal. Esta realidad de hoy es muy oscura.

Soy más optimista pero porque creo que ahora es obligatorio serlo como una forma más de compromiso. Hay una invitación a la reflexión en la obra. 

El sentirse único y diferente, el aceptarse, es también una forma de revolución consciente porque va en contra de la alienación del pensamiento y del comportamiento unidireccional. La obra habla también de eso, en segundo plano del conocimiento, que no será un valor al alza en estos días porque no siempre va ligado a la realización profesional. Pero el que conoce tiene más opciones siempre.

El Doctor Ramón, álter ego de Botones, sabe mucho más que los pacientes que vienen a su clínica y por eso acaba haciendo con ellos lo que él quiere.

Interesante reflexión…

La obra es de alguna manera metáfora de esta realidad tan presente. Hoy deberíamos más que nunca estar leyendo, pensando y compartiendo de verdad. Por eso el teatro es bueno, porque en él convergen estas tres herramientas vitales: pensamiento, palabra y acción.

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Cerramos nuestra nota con un importante anuncio: Alacrán o la ceremonia realizará tres funciones en Junio -1, 7 y 8 a las 21hs- en el Paseo La Plaza: Espacio Código.

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1Matoso, Elina, 2008. El cuerpo, territorio escénico. Buenos Aires: Letras Vivas, pág.23.

Matate amor de Ariana Harwicz

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EN “MATATE AMOR” SE AGITAN LOS DESTINOS FEMENINOS CON UNA BRILLANTE RICA RIVAS

Por Laura Ferré para Agencia Télam1

MATATE 066 (1)La actriz Érica Rivas brilla en el unipersonal “Matate amor”, dirigida por la gran Marilú Marini sobre la novela de Ariana Harwicz, para edificar una puesta que recorre el deseo a puro riesgo y sale victoriosa del desafío para entregar un trabajo explosivo que al mismo tiempo construye un lenguaje y una mirada sobre el teatro actual y puede verse a sala llena los viernes y sábados, en Santos 4040.

El espacio situado en el barrio de Chacarita explota de público, en amplia mayoría integrado por grupos de mujeres, quienes esperan en fila para luego ondular por un breve recorrido hasta la sala, entre un humo similar al de ciertas fiestas.

El inicio de la puesta resiste a dejarse identificar, porque desde que se ingresa allí la complicidad con la platea abraza y en esa suerte de todo compacto entre la intérprete y la gente, el bosque del deseo propuesto por la escenografía (Coca Oderigo) y las luces (Iván Gierasinchuk) tan ocres como precisas, se abre y se cierra como la lente de una cámara.

Quizás como decía la fallecida fotógrafa estadounidense Diane Arbus: “Una fotografía es un secreto sobre un secreto, cuanto más te cuenta menos sabés”, y breves ecos de aquella frase parecen resonar al ver la puesta, aunque sólo por algunos momentos, ya que el clima escénico cambia a ritmo vertiginoso, casi como sucede con la temperatura emocional de la sala.

El pulso frenético de la primera novela de Harwicz (reeditada por editorial Mardulce en 2017) candidata a la importante distinción Man Booker International Prize otorgada por la fundación inglesa homónima al mejor libro traducido en Reino Unido, fue adaptado por las tres artistas y se respira libre por la sala, con celebrados toques de humor.

Matate amor” es mucho más que una obra avasallante con un descomunal trabajo interpretativo donde la impronta de Marini actriz está bien presente y entrega una dirección generosa en su segundo trabajo desde ese rol (El primero es “Escritor fracasado”, actualmente en cartel en el Teatro Cervantes).

Se trata de un juego destinado a narrar los destinos posibles para una mujer: La maternidad, el manicomio, el matrimonio, la psiquiatría policial, la pasión furtiva, para trascenderlos desde la construcción de un lenguaje y una mirada sobre la escena.

En “Matate amor” no hay moraleja ni bajada de línea, se apela a los recursos necesarios más allá de las modas escénicas: hay voz en off, pantalla de video y la intérprete por momentos sale del personaje y relajada pide tal o cual efecto al sonidista, o letra a la apuntadora.

Por suerte tampoco aparece el tono de reivindicación de crónica sobre la locura.

La vida en comunión con la naturaleza, o el elogio de las pinceladas cotidianas que hacen a la intimidad, dos banderas discursivas del momento, dúo de botines a proteger, se desintegran frente a cada recurso de la puesta.

La protagonista, una suerte de Diana la cazadora en modo extremo, encuentra en Rivas a una actriz capaz de transformarse por completo y lucir como un ciervo asustado, una heroína o una mendiga al borde del ataque.

La locura y la muerte, dos indomables, se transforman en la pieza en una suerte de trampolín, quedan integradas como base de un andamiaje teatral forjado a fuerza de detalles milimétricos desde donde disparar dudas, generar preguntas e identificaciones filosas, nada complacientes con el público que a veces se ríe ansioso para salir abismado y agradecerlo con la sostenida ovación final.

“Matate, amor”, con diseño de movimiento de Diana Szeinblum, puede verse los viernes y sábados, a las 20, en el espacio Santos 4040, Santos Dumont 4040.

Soy tu seguidora de Daniela Regert

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Soy tu seguidora de Daniela Regert

Del face con amor000171102

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un monólogo particular, que se convierte en un cuasi diálogo entre el espectador, y la pantalla a fondo donde desde la ventana del Facebook, va incorporando la imagen de un amor de internautas. Los giros, los tics, que conllevan el manejo de las redes sociales, se van desplegando en el interior del discurso. El destinatario que la pieza conlleva es de una edad acostumbrada al manejo de Facebook, Instagram, Twiter,…, es decir, un espectador que conoce los códigos, y a quien el lenguaje de los medios le parece natural. Sin embargo, podemos decir que la puesta encierra una advertencia, porque la historia de amor que propone, tiene un grado de neurosis importante, es unilateral, y se vuelve casi peligrosa, no sólo para aquél a quien va destinada, sino para la misma enamorada que poco a poco va perdiendo el registro de los límites, entre lo que se puede y no se puede hacer, entre la realidad concreta y la virtual. La actriz construye con eficacia el personaje desbordado que se le pide, Francesca Giordano, tiene gracia y fluidez en el espacio escénico, que utiliza en los 60 minutos que dura la pieza manteniendo la expectativa, provocando la risa y el asombro. No son habituales las obras que tienen como centro las redes sociales, es común su uso en el transcurso de la acción pero no que la historia ponga en el centro la temática de una realidad que crece cada vez más. 000175058

Una obra necesaria que fue un Proyecto de Graduación de la Licenciatura de la UNA, en especial para los más jóvenes, pues ironiza la cotidianidad que nos atraviesa. En tanto, las imágenes proyectadas de gran tamaño parecen dar cuenta de esa realidad virtual que se ha naturalizado de tal modo que nos aísla de nuestros afectos. En el espacio escénico resuenan esas palabras sueltas que todos conocemos -stalkear, postear, likear,…- y la espera del “me gusta” que produce un “placer inmediato”. Al comienzo, la protagonista intenta sincronizar sus labios al ritmo de una canción, quizá a modo de metáfora de una realidad algo perversa que sólo se retroalimenta con ese otro virtual.

Ficha técnica: Soy tu seguidora de Daniela Regert. Actúa: Francesca Giordano. Diseño de vestuario y escenografía: Andrea Grosso. Diseño de luces: Julia Maya Duarte. Asistencia de dirección: Flor Tevez. Dirección: Daniela Regert. La Carpintería Teatro. Reestreno. Duración: 60’.

Conejo blanco Conejo rojo de Nassim Soleimanpour

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Conejo blanco Conejo rojo de Nassim Soleimanpour

Una obra que no requiere ser ensayada ni dirigida, sólo una actriz o un actor diferente por función”

Conejo blanco, conejo rojo flyerAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio (Timbre4), un texto (un sobre cerrado), un actor (Darío Sztajnszrajber), un público, el triángulo perfecto para una velada teatral que se propone una relación diferente, o no tanto, pero que sí implica para el cuerpo del actor un desafío en muchos sentidos, el componer un personaje primario de presentador, y luego componer otros que se van sumando a un relato por demás interesante. Un relato de un escritor de geografía distante, por lo tanto, otra idiosincrasia, pero que guarda en sí las mismas necesidades, aquellas que trascienden las fronteras. Un actor por semana, de ambos géneros, tiene la oportunidad de encontrarse con las palabras que otro escribe pensando en un espectador ¿ideal? ¿sorprendido? a la voluntad del narrador, que sigue la voluntad del dramaturgo. La pieza ha recorrido el mundo, traducida a 25 idiomas1, para hacer volar la imaginación de los espectadores, en búsqueda de la libertad del constructor de sus palabras. Nassim Soleimanpour es un joven dramaturgo iraní, que se negó a hacer el servicio militar de dos años de duración, y esa decisión le impidió conseguir el pasaporte que lo habilitaría a ser ciudadano del mundo, a ampliar su mirada en espacios y tiempos otros, que abrieran perspectivas divergentes, que le permitieran sentir y volar. Darío Z - Conejo blanco, conejo rojo 4Es atrapante el modo en que se va construyendo la historia que pivotea, constantemente, entre distintos espacios a partir de la inmediatez del discurso verbal -aquí / allá- en una temporalidad casi laberíntica que requiere de nuestra atenta escucha. Darío Sztajnszrajber se hizo cargo de esta “trama secreta” y con ductilidad “convocó” a su autor de manera espontánea, tarea nada fácil. Mientras la iluminación lo acompañaba en sus desplazamientos creando dos mundos diferentes. En el centro del amplio y despojado escenario de la sala México solo observamos una pequeña mesita -dos vasos de agua, un sobre,…- y su correspondiente silla. Un interesante hecho escénico, super efímero, construido por las distintas voces que se van materializando con momentos de humor y otros con la intensidad y creatividad que cada parte de la triada -Nassim / Darío / el auditorio- aporte al encuentro, al juego teatral.

darc3ado-z-conejo-blanco-conejo-rojo-1.jpgDurante el mes de abril2:

02/04 Darío Sztajnszrajber

09/04 Osqui Guzmán

16/04 Dolores Fonzi

22/04 Hernán Casciari

23/04 Julieta Cardinali

28/04 Cecilia Roth

30/04 Rafael Ferro

Ficha técnica: Conejo blanco Conejo rojo de Nassim Soleimanpour. Dramaturgia: Daniel Brooks y Roos Manson. Traducción: Lucinda Gutiérrez Ruiz. Prensa: Antonela Santecchia. Producción ejecutiva: Mariela Finkelstein. Producción general: Timbre4, Maxime Seugé. Diseño gráfico original: Mónica Caicedo. Diseño gráfico para Timbre4: Pauli Coton. Timbre4: sala México. Estreno: 05/03/2018. Duración: 60’. Funciones: ver cronograma.

1 Según gacetilla de Prensa

2 Idem

Y Finalmente salvarnos de Lisa Caligaris – Verónica Dragui

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Y Finalmente salvarnos de Lisa Caligaris – Verónica Dragui

Singular propuesta basada en un caso real”1

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanzflyer y finalmente salvarnos

Con las características de un suspense propio de la reconstrucción de un crimen a partir de huellas que se suman para armar un todo, Lisa Caligaris y Verónica Dragui, construyen una textualidad dramática que se teje entre el adentro y el afuera del tiempo y el espacio, en la construcción de un texto enmarcado. Una historia mínima, contada desde un monólogo que se diversifica en otras cuatro voces, personajes a partir de la representación de cada sujeto por el objeto que lo identifica: un par de anteojos (el médico), un diario (el marido), un bastón (la cuñada), un pañal (la hija). La narradora por fuera del plató señalado por una línea que conforma un cuadrado, en un atril, donde conserva elementos que necesita para su diálogo con el espectador, va como un detective desentrañando las peripecias, las acciones que conllevan el camino de la enfermedad dentro de la sociedad, en su pequeño núcleo, la familia. Un mal contagioso en un pequeño pueblo en la década del ‘60, que tiene además de costumbres y prejuicios arraigados, un mundo donde reina el patriarcado, que hace que el hombre sea el que decida por sobre los derechos de su esposa. A partir de la pequeña historia, el tema de los límites entre la salud y la enfermedad, el papel del Estado ante los peligros del miedo por el dolor y la muerte va dejándose entrever en el transcurso de la intriga. url1.jpgUn tema tabú, en un pequeño pueblo, donde el desconocimiento y la mezquindad juegan un papel fundamental en el desarrollo de las acciones de los personajes. A todos desde la ciencia, hasta el amor, le falta la mirada compasiva sobre el otro, sentirse por un momento en el lugar del otro para entender y comprender su situación. La actriz y dramaturga va tejiendo hacia el espectador un entramado donde quiere involucrar con la historia nuestra conciencia, interpelando nuestra mirada, en una propuesta que nos arrastra hacia los hechos, y nos convierte de voyeurs en activos integrantes, debemos elegir, nosotros también somos parte de ese relato. En ese espacio lúdico super acotado los pocos y pequeños elementos dan cuenta de “pueblo chico, infierno grande”. En tanto, Lisa Caligaris le otorga la perfecta textura a la joven conferencista, que intenta seguir adelante a pesar de que las imágenes del video nunca aparecen, tiempo presente de la historia. Y también a esa otra mujer, Raquel, que actualiza el cruel pasado dicho, por momentos, a media voz. Una gruesa línea de tiza blanca es el efímero límite espacio-temporal, como lo es entre la vida y muerte. Un relato breve en dos registros distintos, pura teatralidad que atrapa al espectador desde su inicio.url2

Ficha técnica: Y finalmente salvarnos de Lisa Caligaris – Verónica Dragui. Actuación: Lisa Caligaris. Diseño de Espacio: Verónica Dragui. Colaboración Escénica: Lisandro Rodríguez. Asesoramiento en Vestuario y Objetos: Azul Borenstein. Diseño de iluminación: Diego Quiroz. Fotografias: Mili Morsella Fotografías. Diseño gráfico: Manuel García. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Distribución: Paz Begué – VERDEVER. Dirección. Verónica Dragui. El Camarín de las Musas: sala Vidriera. Reestreno: 18/03/2018. Duración: 50’. Funciones: domingos 18 hs.

1Según gacetilla de Prensa

 

Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil

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Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil

Sobre mí, decido yo.

rayito con mariposaQué he sacado con el lirio, ay, ay, ay 
Que plantamos en el patio, ay, ay, ay
No era uno el que plantaba, ay, ay, ay
Eran dos enamorado’, ay, ay, ay
Hortelano, tu plantío, ay, ay, ay 
Con el tiempo no ha cambiado, ay, ay, ay

(Violeta Parra, Lamento mapuche)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una puesta conformada por una tríada de mujeres: textualidad, interpretación y dirección, que promete una lectura diferente de situaciones comunes donde la mujer es el centro del conflicto, al menos su locus de controversia, una promesa que se cumple. En un espacio despojado, solo un artefacto que simula un quiosco, que luego se convertirá en un pequeño nido de amor, diseño funcional al relato de José Escobar, el cuerpo de la actriz nos cuenta su vida, y en ella la fuerza que se necesita y el despojamiento para cumplir con el mandato de ser, y lograr una pizca de paz y felicidad. El cuerpo femenino entre el deber ser, madre y esposa, y el amor, que es un bicho que cuando pica no se encuentra remedio ni en la botica, como decían las viejas, se presenta como un campo de batalla, como un jardín de otros que sólo puede florecer al contacto con lo masculino. El cuerpo femenino, campo arrasado por la medicina desde el vamos, desde el sentirse mujer, por el matrimonio, con amor o sin él, y por último, por el deseo, que finalmente lo hace libre, para moverse hacia donde lo lleva la tormenta de sentimientos que lo atraviesa, para poder tomar la decisión desde la autoconciencia de que se quiere y con quien. Los hijos como amor y dolor al mismo tiempo, y la mirada de los otros sobre ese cuerpo femenino y sus acciones, es el que se propone el texto de Natalia Villamil, entre el humor sencillo y la declaración de principios y expresa con la estructura del monólogo, para una actriz que interiorice el complejo mundo que allí se describe. 000173797Leticia Torres logra construir esa mujer que el texto propone, lo hace verosímil y querible, lleva con ritmo sin pausa y muy buena energía el diálogo con un espectador, al que le hace llegar el caudal inagotable de sus palabras para explicarle a todos, aquello que la sociedad vería sólo desde el prejuicio patriarcal: el dominio que la mujer debe ejercer sobre sí misma, al aceptarse en sus contradicciones, y ser capaz de decidir, a pesar de la mirada cuestionadora que sabe caerá sobre ella. La pregnancia escénica de la intérprete nos atrapa desde el inicio porque le otorga la textura perfecta al sujeto de la acción, que es sensible y fuerte a la vez. En tanto la iluminación la contiene en un habitad que le es adverso y la música parece ser su liberación. Un hecho teatral sin fisura y un relato que nos interpela a partir de un código común y sin golpes bajos.000173799

Ficha técnica: Rayito de sol. Un amor sin tiempo de Natalia Villamil. Con: Leticia Torres. Escenografía: José Escobar. Vestuario: Paula Molina. Música original: Daniel Quintás. Iluminación: Sebastián Evangelista. Diseño gráfico: Sebastián Villamil. Producción: Bárbara García Di Yorio. Asistente artística: Natalia Villamil. Dirección: Cintia Miraglia. Espacio Callejón. Estreno: 16/02/2018. Duración: 55’. Funciones: viernes 20 hs.

La ira de Narciso de Sergio Blanco

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La ira de Narciso de Sergio Blanco

En este comienzo de siglo XXI, la autoficción vuelve a activarse como una forma de resistir a este individualismo totalizador que termina formateando comportamientos y conductas aberrantes…”1

la ira de narcisoAzucena Ester Joffe

Para Sergio Blanco, escritor franco-uruguayo, es importante la escritura autoficcional porque si bien parte de un “yo” siempre es “para ir más allá de ese sí mismo, es decir, para poder ir hacia un otro”. De sus “autoficciones” se ha estrenado en nuestro país Tebas Land, en 2017. Con claro compromiso el autor escribió:

Desafortunadamente hacia finales del siglo XX, todos estos procesos de personalización [Gilles Lipovetsky] y esta cultura de sí mismo van a terminar cayendo en las garras perversas de las economías de mercado y de los medios masivos de comunicación que pervirtiendo el conocimiento de al que invitan estos procesos y culturas del yo, lo van a terminar llevando a un encierro ególatra y nauseabundo2.

Por lo tanto, el Narciso que nos presenta está atravesado por esta sociedad de consumo donde los medios masivos crean, entre otras cosas, una falsa felicidad. Poco tiene esta historia del mítico y bello Narciso.

Un relato en primera persona que es dicho a través del cuerpo y de la voz de Gerardo Otero. Quien se desplaza de manera perfecta y con naturalidad por los distintos registros. Tarea nada fácil, pues es construido por el actor y el hombre, por el autor y el conferencista. La historia va cruzando un presente, el de la representación y única certeza, con un pasado confuso en el que otras historias particulares parecen no articularse. No hay una clara unidad espacio-temporal, son espacios distintos que hacen inestable en el tiempo la narración dramática. Porque los personajes viven en un límite imposible de definir, como si esperaran que el final de la representación y de la muerte coincidieran en un punto. El hilo conductor, con esa inestabilidad y ciertos dobleces, es la estadía del autor antes de su conferencia, en la habitación 228 de un hotel en la ciudad de Liubliana, capital de Eslovenia, y sus encuentros desenfrenados con el joven actor de pornografía en el hotel y en el Parque Tivoli. En tanto, las manchas de sangre en la alfombra parecen adueñarse de su voluntad y no logra entender muy bien por qué no cambia de habitación. Un relato inquietante que, quizá, ganaría intensidad si fuera algo más breve; entre las citas amorosas y las conversaciones telefónicas con su madre enferma, entre las visitas al museo y su obsesión por los restos fósiles. Una extraña convivencia acechada por las marcas del atroz crimen cometido. En un recorrido laberíntico, el suspenso y la violencia se acrecientan, el discurso verbal y la temporalidad se confunden en una temática por todos conocidas: los miedos y las adicciones, la soledad y la angustia, la muerte y el futuro incierto.

La música, las proyecciones y la iluminación, junto a la escenografía terminan por crear el clima con el que intenta romper ese individualismo totalizador al que hace referencia Sergio Blanco. la ira de narciso 2

Ficha técnica: La ira de Narciso de Sergio Blanco. Actuación: Gerardo Otero. Asistencia de dirección: María García De Oteyza. Escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estévez. Iluminación: Ricardo Sica. Video: Francisco Castro Pizzo. Fotos gráfica: Sebastían Arpesella. Fotos escena: Leandro Otero. Diseño gráfico: El Fantasma De Heredia. Preparación física actoral: Vivi Iasparra. Prensa: Marisol Cambre. Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak. Dirección: Corina Fiorillo. Timbre4: sala México. Estreno: 01/03/2018. Duración: 75′. Funciones: jueves y viernes 20:30 hs.

2Idem