Archivo de la categoría: Unipersonal

Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos por TIBAI Teatro

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Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos

por TIBAI Teatro (Argentina-República Dominicana)

La vieja Remigia sujeta el desflecado aparejo, alza la pequeña cara y dice:

-Dale ese rial fuerte a las Ánimas pa que llueva, Felipa.

Felipa fuma y calla. Al cabo de tanto oír lamentar la sequía, levanta los ojos y barre el cielo con ello. Claro, amplio y alto, el cielo se muestra sin una mancha…1

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Contar, contar, una manera sincera y llana desde la voz y el cuerpo de revivir la escritura, una forma de acercarnos desde la teatralidad a la literatura, a la palabra no pensada para ser acto en una escena, pero que no deja como el drama de mantener una tensión que se le aproxima. El cuento como el teatro tienden a la concentración, a la unidad de relato, a mantener un suspenso que nos haga como lectores / espectadores sostener la respiración, diluirnos en un tiempo otro, el del relato, a olvidarnos de nosotros mismos para seguir con interés los avatares de los personajes. La nieta del gran escritor y poeta nacido en República Dominicana pero que desarrolló su carrera sobre todo en Puerto Rico, Juan Bosch, nos traslada a la geografía de su territorio, y a la problemática que preocupaba a su abuelo desde lo social. Con un humor, que no está ausente a pesar de la fuerza de lo que exponen los cuentos seleccionados: Dos pesos de Agua, Los amos y El algarrobo; la textualidad de Bosch nos lleva de la mano para entender un contexto que nos resulta desconocido, pero que podría también ser el nuestro, si alejáramos por un momento nuestra mirada de lo más cercano en tiempo y espacio. Los avatares del clima, en tiempos donde el hombre ha destruido la naturaleza más allá de lo posible, hace que el primer relato tome una dimensión en un hoy donde nos vemos atravesados por los movimientos entre inundaciones y sequías que provocan desplazamientos y migraciones, pueblos abandonados, historias perdidas; pero la poética de Bosch nos lleva de la mano del realismo mágico, a proponer las variaciones a un pedido desmesurado, de todas formas, es el hombre quien con su falta de criterio o con su desesperación quien provoca la catástrofe. El segundo relato que se cruza con el primero y con un tercero que es una canción de esperanza, nos muestra la diferencia de clase y el abuso de quien manda sobre quien obedece, y responde a los principios políticos de su autor2, Los amos, es la presencia de la crueldad en acto donde el cuerpo y la voz de María Isabel Bosch logran con excelencia transmitir la sumisión, el dolor, y la indiferencia que sufre el pobre sobre su situación claro ante el cinismo y el abuso de quienes mandan, sobre vidas y ganados. El algarrobo nos habla de la esperanza, porque la vida que se inicia en un caserío pobre le otorga al hombre la fuerza para llevar adelante su trabajo, es también una metáfora de la vida, donde lo viejo, lo asentado por la costumbre y la tradición debe dejarle lugar a lo nuevo a lo recién nacido. CONTANDOAMIABUELOJUANBOSCH1949_posterEl grupo TIBAI tiene ya quince años de trayectoria en escenarios internacionales, y construye una narrativa escénica que tiene la poesía e intensidad para sumergirnos, desde su inicio, en una corporalidad que excede las fronteras ficticias, más allá del color local.

Ficha técnica: Contando a mi abuelo. Juan Bosch, tres relatos. Interpretación y Dirección: María Isabel Bosch. Asistente y Supervisión Corporal: Verónica Belloni. Dirección Técnica y Puesta de luces: Diego Schiavini. Asistente Técnico: Eugenio Saz-Zatwarnicki. Supervisión Energética: Lucrecia de la Torre. Gabración de Sonido: Fernando Santos. Diseño de Vestuario: Silvina Zorzolli. Confección de Vestuario: Susana Medina. Prensa y difusión: Paula Simkin & Daniel Franco. Diseño Gráfico: Rocío Fernández Sansone. Fotografía: Diego Schiavini. Producción general: Grupo TIBAI Teatro. Patio de Actores. Reestreno: 27/05/2017. Duración: 60′.

1 Fragmento de Dos pesos de Agua

2 Su presencia en la vida política nacional, como el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, fue percibida como un cambio por los dominicanos. Su manera de hablar, directa y sencilla, sobre todo al dirigirse a las capas más bajas de la población rural y urbana, le proporcionó una gran simpatía popular. Aunque fue víctima de una campaña sucia por parte de la Iglesia y los sectores conservadores que lo acusaron de ser comunista, en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, Bosch obtuvo un triunfo total sobre su principal opositor Viriato Fiallo de la Unión Cívica Nacional. Fueron las primeras elecciones libres después de la muerte del dictador.

Mar de noche de Santiago Loza

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Mar de noche de Santiago Loza

Quien con sus ojos ha visto a la Belleza ya está entregado a la muerte (T. Mann)

mar de nocheAzucena Ester Joffe

La particular escritura dramática de Santiago Loza nos ubica en un tiempo pausado, en el último y doloroso recuerdo, de un hombre en la penumbra de su habitación de hotel. Un presente que desaparece ante la soledad, el desamor y la agonía; es su última noche y no se atreve a olvidar; es el momento en el cual el protagonista es dicho por su pasado, por los recuerdos que a cada instante duelen más mientras el ruido constante del mar parece deglutirlo. Un texto poético que tuvo como inspiración dos obras literarias. Por un lado, De profundis (1897) de Oscar Wilde, considerado el texto más íntimo del autor, la larga epístola que escribió desde la cárcel de Reading a su amante Lord Alfred Douglas. Y, por otro, la novela corta Muerte en Venecia (1912) de Thomas Mann y la adaptación de Luchino Visconti en el film homónimo (1971) el compositor Von Aschenban viaja a Venecia para superar su severa depresión, allí conoce y se enamora del joven Tadzio, de tan sólo 14 años.mardenoche1

La escritura escénica de Guillermo Cacace profundiza ese relato en primera persona y nos instala, como en la secuencia final del film: cuando ese hombre mayor parece reconocer en el joven a la Muerte en el preciso instante anterior a lo inevitable –sentando en la playa Von Aschenban observa a Tadzio, quien después de penetrar en el mar se da vuelta y lo señala. La intensidad del trabajo actoral de Luis Machín le otorga a su personaje la textura perfecta, a partir de su rostro, su forma de mirar, y de los matices de su voz pues el cuerpo no le pertenece, es un cuerpo tullido y casi sin movilidad. La potencia del actor nos devuelve un rostro sin el “otro”, un rostro sin reclamos y sin vacío, es el rostro del pasado y de lo íntimo, porque el presente y lo público ya no existen. En el centro del despojado espacio escénico sólo él sentado en el sillón que contiene su dolor, el resto en penumbras; así cada palabra, silencio y/o mirada tiene su peso específico. El relato inacabado de la intimidad dolorosa y angustiante, como una pulsión interior, nos atrapa desde su inicio y no hay modo de desviar nuestra mirada ya que nos hundimos en la acabada mixtura de lo exterior y de lo interior. El protagonista es un hombre demacrado y enfermo, pero la dolencia que lo atormenta más es la de una relación amorosa que lo ha sumido en la total desolación. El personaje, a medida que es dicho por su ayer, se va convirtiendo en el “viajero” que espera la Muerte, ese otro ser espectral que está omnipresente, y nos involucra en su viaje final por un mar infinito que nos es vedado. El acertado vestuario, por un lado, y la precisa iluminación que subsume el espacio lúdico a la mínima expresión, por otro, terminan por construir el clima efímero y de vigilia que requiere la situación dramática. Mar de noche es el unipersonal donde el dolor y la decadencia, física y espiritual, se construyen claramente a partir de un rostro y de una voz: Luis Machín.

Ficha técnica: Mar de noche de Santiago Loza. Con: Luis Machín. Dirección: Guillermo Cacace. Diseño de vestuario: Magda Banach. Diseño espacial: Alberto Albelda. Diseño de iluminación: David Seldes. Asistente de iluminación: Estefanía Piotrkowski. Diseño sonoro: Patricia Casares. Diseño gráfico: Leandro Ibarra. Fotografía: Alejandra López. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Asistencia de dirección: Gastón Re. Producción comercial: Marcelo Riva. Dirección de producción: Romina Chepe. Apacheta Sala Estudio. Estreno: 28/04/2017. Duración: 60′.

María Merlino, una actriz y sus personajes

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María Merlino, una actriz y sus personajes

Nada del amor me produce envidia de Santiago Loza

¿Cómo vuelvo? Basada en cuentos de Hebe Uhart

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Las dos puestas están dirigidas con talento y creatividad por Diego Lerman. El director logra que la actriz en un espacio contenedor de su subjetividad se exprese con sutilezas, y componga imágenes de belleza inusual. En ambos espacios íntimos, con muy pocos elementos, las historias particulares son atravesadas por el espacio público, y la intensidad de los relatos focaliza nuestra mirada desde su inicio. Cada obra tiene un ritmo intrínseco y sostenido que fluye naturalmente hasta clausurar un hecho teatral sin fisuras.

urlMelodrama musical

En Nada del amor me produce envidia, María Merlino se encarna en la piel de la modista enfrentada al destino, ya hace algunos años y cada vez su interpretación va ganando en sutilezas. La manera entre firme y delicada conque construye al personaje, que nos presenta su vida en el momento exacto de una disyuntiva fundamental que la tendrá por primera vez como única protagonista, es excelente. Luego sabremos que ese personaje vuelve una y otra vez de una memoria ida, de un pasado al que sin embargo, como sociedad debemos una y otra vez volver, para entender, para entendernos. Porque lo que plantea Loza y transmite con talento la Merlino, es una metáfora del país: dos bandos, y la posibilidad de tomar partido por uno, jugarse como se dice, o intentar una salida por el medio, sin comprometerse con ninguno. Salida que inevitablemente nos llevará a quemarnos en el fuego de la historia. Porque salir de la disyuntiva tiene como consecuencia el sacrificio. La clase media, trabajadora, profesional, con poca conciencia de clase, intenta en un país que desde su nacimiento vive dividido, crecer apolíticamente, sin pisar el barro, sin sentirse demasiado bien ni con unos ni con otros. Admirando a lo que cree la élite, pero subyugada por el poder, siempre. Pero además Loza también en lo privado de ese cuarto de costura, nos habla de género, de la sublime tentación de una mujer común, de tomar una decisión que la aleje de convenciones y convicciones ajenas. La modista ya nos ha dicho como su vida se resume a lo que los demás decidan, ella sólo acompaña, y cuando por fin decide por sí, uno puede pensar por miedo a tomar una decisión trascendente, lo hace contra toda lógica y a pura pasión, igual que las letras de los tangos que entona con maestría. Necesita finalmente, ella también, un final heroico. La dirección sin embargo, quiere que nos llevemos la dulzura de su voz inmortal, tan parecida a la otra, a la de su admirada Libertad, y la mirada final es una canción desde una identidad que transforma el famoso vestido del cuento. unnamed5

Ficha técnica: Nada del amor me produce envidia de Santiago Loza. Actriz: María Merlino. Dirección y Puesta en escena: Diego Lerman. Música: Sandra Baylac. Iluminación: Fernanda Balcells. Escenografía: Flor de un Día. Diseño de vestuario: Valentina Bari. Asistente de vestuario: Lili Piekar. Realización de vestuario: Carmen Montecalvo. Realización tela vestido final: Martín Sal. Asistente de sala: Celeste Morchio. Producción: Flor de un día. Asistente de producción: Julián Gómez. Fotografía: María Sureda. Diseño gráfico: Malena Castanón. Producción en gira: Luz Algranti. Prensa y difusión: Caro Alfonso. Teatro Santos 4040. Séptima temporada, reestreno: 01/04/2017. Duración: 60′.

urlLeyenda campestre de una maestra errante

Mujeres comunes en una actriz fuera de lo común, que en ¿Cómo vuelvo? narra fragmentos de la vida de una maestra rural, hija de una maestra que llegó a ser directora de escuela, y de la cuál heredó una vocación para la educación y la enseñanza a partir de su interés en el conocimiento. Sin embargo, no se ubica, es decir, su manera de ver la forma de expandir saber no encaja en una escuela pública que se rige por la disciplina y la repetición de datos. Ella busca llegar a sus especiales alumnos de otra manera, sin conseguir eco suficiente para que se la considere más allá de reconocer su “voluntad” para el trabajo. El trabajo con la iluminación es fundamental en las dos obras pero sobre todo en esta última de la mano de Iván Glerasinchuk y Miranda de Sá Souza, donde desde la profundidad del escenario avanza la figura del personaje hacia proscenio entonando una vidala que hace aún más mágico el momento. En un espacio escénico que a partir de los audiovisuales nos lleva por diferentes geografías las que atraviesa la maestra en su recuerdo. Hebe Uhart, en sus relatos construye personajes que deambulan por sus vidas con ojos de turistas, ven los rincones que recorren, su casa, su barrio, su país o países otros a los que los ligan saudades de inmigrantes, con una mirada de viajero: pero no de cualquiera sino de uno que intenta profundizar su mirada en aquello que no se ve a simple vista, hasta que este mundo y el otro se parezca o se naturalicen. Así la maestra rural, intenta en cada suplencia, en cada pase a otro escenario escolar, naturalizar su mirada al entorno para sentirse ubicada, en situación, no desentonar, sin lograrlo en ninguna parte.unnamed

Ficha técnica: ¿Cómo vuelvo? Basada en cuentos de Hebe Uhart. Adaptación teatral e intérprete: María Merlino. Banda sonora: Carmen Baliero. Dirección y Puesta en escena: Diego Lerman. Producción: Flor de un día. Co-Productores: Nicolás Avruj – Diego Lerman. Iluminación: Iván Gierasinchuk – Miranda de Sá Souza. Vestuario: Valentina Bari. Asistente de vestuario: Lili Piekar. Realización de vestuario: Carmen Montecalvo. Maquillaje y peinado: Jorge Palacios. Escenografía: Diego Lerman. Realización escenográfica: Duilio Della Pittima. Asistentes de sala: Julián Gómez – Celeste Morchio. Coach boleadoras: Leonardo Santander. Asistente de producción: Josefina Galeano. Ayudantes de producción: Federico Quintana. Video: Diego Lerman – Ivan Gierasinchuk. Post producción de video: Josefina Castillo Carrillo – Alejo Saravia. Coordinación de post producción: Carolina Juskoff. Dibujos: Milo y Renata Lerman Merlino. Diseño gráfico: Malena Castañón Gortari. Prensa y difusión: Carolina Alfonso. Producción en gira: Luz Algranti. Teatro Santos 4040. Tercera temporada, reestreno: 08/04/2017. Duración: 60′.

 

Yo, Encarnación Ezcurra de Cristina Escofet

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Yo, Encarnación Ezcurra de Cristina Escofet

Un pedazo de historia en la piel de una mujer que entendió como nadie que nacer en estas tierras no implica nacer en una patria (Escofet)

137d49af-348c-49e4-ab8f-4ad683481e1aAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Cristina Escofet elige el pronombre personal para encabezar el título de su obra, y no es una comodidad o un gesto vacuo; esa primera persona es la afirmación de una subjetividad que sabe lo que vale, lo que siente, lo quiere y como conseguirlo. Yo soy ésta, mírenme, aquí les voy a narrar una historia velada, que los que construyen los discursos obvian, dejan para otro momento, prefieren ignorar; como a aquellos a los que yo y Juan Manuel representamos, a los mestizos, a los negros, a la chusma federal. Desde esa presencia que se sabe parte una textualidad que nace de las vísceras, que surge de la espiral de un sujeto que se impone, y que también entiende cuando dejar el escenario. Nuestra historia la oficial, cubre con un manto de ignominia al período rosista, pero sobre todo y en todo tiempo, tiende una neblina sobre las figuras femeninas que tejieron con fuerza la trama de un relato cargado de violencia. La presencia de las mujeres en el canon establecido es casi un objeto de diseño, una decoración que ilustra los deseos de los hombres que combatían contra el enemigo de afuera pero mucho más con el que debería ser un compañero, aquellos que llevaron varios nombres pero una sola calificación, cipayos. La presencia de Lorena Vega en escena, nos hace volver en el tiempo, y sumergirnos en un pasado que desconocemos, o conocemos mal, atravesado por el odio, y el silencio. Su actuación es tan potente que no podemos separar al personaje histórico de su figura en el tiempo que dura su performance en escena. Ella es la Ezcurra, y nos atraviesa con sus palabras, sus maneras, su furia y la calidad de un amor sin miramientos, sin dulzuras, pero inalterable como los metales nobles. Construye con las palabras que diseña Cristina Escofet las imágenes que éstas nos sugieren: cuando menciona al moro de Quiroga, la añoranza es tanta en su rostro, que nos parece que la ilusión de verlo también nos abarca. Un espacio casi despojado, un sillón que sirve para descansar un cuerpo que se despide, el espejo que refleja la mirada propia, y establece la metáfora de la que el otro posa sobre ella, y las cartas, tiradas por el piso, viejos testigos de un tiempo ido, en que ella tallaba fuerte sobre la casa, las cosas, la política y su hombre. Tiempo donde se esconde su cuerpo joven, todo sensualidad, y sexualidad con un destino marcado desde la primera vez que vio a Juan Manuel. La dramaturga construye sus mujeres desde adentro hacia fuera, el vestuario es entonces una expresión de un sentimiento, no una descripción de época, no una marca temporal que nos ubique como espectadores; o no solamente eso; es una extensión del momento del personaje, una necesidad en ese instante de su vida. Cada sistema significante aporta su especificidad sin subordinación a un hecho teatral intenso: la música en vivo, vidalas y refalosas, no es simple acompañamiento sino que tiene un rol dramático; la iluminación, entre luces y sombras, nos devuelve el alma sensible de la Negra Toribia, y el vestuario deja al descubierto la musicalidad de un cuerpo con sangre candombera. En este unipersonal todo encastra perfectamente, con cadencia poética y ferocidad visceral. Encarnación / Lorena nos envuelven de tal modo que quedarán en nuestra cotidianidad más allá de finalizada la obra. Una Mujer que habita el espacio lúdico y a su vez es tan cercana que dilata nuestro presente, y deja entrever la perfecta conjunción entre la escritura dramática, Cristina Escofet, y la escénica, Andrés Bazzalo.5d21e60a-2c13-492a-b375-3162bd896168

Ficha técnica: Yo, Encarnación Ezcurra de Cristina Escofet. Actúa: Lorena Vega. Músicos en escena, música original y arreglos musicales: Sebastián Guevara, Agustín Flores Muñoz, Malena Zuelgaray. Dirección musical: Agustín Flores Muñoz. Vestuario y Asesoramiento artístico: Adriana Dicaprio. Diseño de Iluminación: Soledad Ianni. Fotos y Diseño gráfico: Lucio Bazzalo. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia de dirección: Pablo Cusenza. Dirección general: Andrés Bazzalo. Teatro del Pueblo: sala Teatro Abierto. Estreno: 08/04/2017.

Mr Xpender

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Mr Xpender

Feria Cómica Serial

Unipersonal de Sergio Lumbardini

IMG_0120 (3)María de los Ángeles Sanz

Una Feria de variedades, un presentador que nos interpela a pasar y ver, a internarnos en ese mundo que nos ofrece singularidades, y nos promete momentos únicos, experiencias nunca antes vistas. Y allí vamos de la mano de Sergio Lumbardini, que nos hace recorrer por diferentes cuadros, que nos presenta distintos personajes, todos creados bajo su escritura y la percepción aguda sobre aquellos que alguna vez fueron para él, lo que ahora es él para nosotros; el público que cómodamente en nuestros asientos somos testigos y participantes de una obra que se construye también con nuestra presencia activa. Cuadros que se van sucediendo donde cada uno de sus protagonistas nos presenta sus habilidades: el misterio de las cartas, los juegos de azar, la búsqueda de la risa, el vendedor de pochoclo, la marginalidad y lo artístico, a partir de un humor cargado de ironía, la presencia del clown que intimida; todos y cada uno en la encarnadura de un excelente actor que produce con mucho talento y maestría su trabajo. Desde la interpelación a un espectador que ríe de sus acciones, que disfruta de su presencia, hasta la composición de sus criaturas en voz, corporeidad, gestualidad, lenguaje, vestuario y maquillaje que conforman la teatralidad necesaria para hacer verosímil su presencia. El teatro de variedades, teatro del género ínfimo como lo define Mauricio Kartun, desde la emoción y el reconocimiento, tiene una larga trayectoria en el campo cultural de Buenos Aires: el Bajo, El Balneario, o los espacios teatrales como el teatro de Varieté son algunos de los sitios habituales donde artistas de todas las disciplinas y condiciones buscaban ganarse el pan diario a partir de la exposición de sus habilidades o de sus excentricidades.

Son los artistas de Balneario Municipal, las variedades de tablado, que acaban su rutina del día y vuelven a paso vivo buscando la avenida Belgrano en la que encarar algún transporte tardío, algún ómnibus de la corporación que circule todavía, o un auto colectivo. Llevan en los bolsos de lona los uniformes sudados que orearán en la pieza de pensión: el esmoquin brillante, el acampanado vestido español, el turbante. (…) marchan sin hablar, como durmiendo… (185)

Lumbardini rescata en su trabajo esa misma emoción, ese mismo reconocimiento sin dejar de lado sus oscuridades, y sus lunas negras. Sus personajes nos divierten, pero también nos intimidan en un diálogo con el público que no reniega de lo áspero. Es una puesta que no olvida ningún detalle, desde la música que nos recibe, hasta el trabajo con la iluminación, que aporta la voz en off para no cortar el fluido narrativo, entre bambalinas, entre cuadro y cuadro. Todo suma a la concreción feliz de un trabajo que tiene ya una trayectoria en la vida profesional del actor, para atraparnos en la espiral de un mundo de ilusión.IMG_0052 (2)

Bibliografía:

Kartun, Mauricio, 2006. Escritos 1975 – 2005. Buenos Aires: Editorial Colihue.

Ficha técnica: Mr Xpender de Sergio Lumbardini. Actor: Sergio Lumbardini. Asistente de dirección: José Luis Giménez. Fotografía: Laura Minevitz. Comunicación visual CCC: Claudio Medín. Dirección: Christian Forteza y Sergio Lumbardini. Sala: Osvaldo Pugliese. Centro Cultural de la Cooperación. IMG_0067

Frida Kahlo (luces y sombras) de Patricio Abadi

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Frida Kahlo (luces y sombras) de Patricio Abadi

Ahí estás, reverberando libertad,

agasajada por el viento manumiso

de una época de cambios y conjuras.

Libre aun cuando traicionada.

(Ahí estás, Mayte Dalianegra)

fridaAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La pintura mexicana tiene en la persona de Frida Kahlo un emblema sobre la lucha de las mujeres por constituirse un espacio dentro de la cultura, patriarcal y machista. A pesar del profundo amor que Frida sentía por el pintor Diego Rivera, su esposo, el deseo de ser ella misma, la hace casi al final de su vida, presentar una exposición donde su pintura es la estrella, la protagonista y no una más en el coro. Patricio Abadi elige este momento de la mujer, en una cama, a punto de ser operada nuevamente, le van a cortar una pierna, y desde ese lugar de minusválida nos hace sentir su fuerza y su determinación. Muchas fueron las caídas y las resurrecciones de Frida, pero este su último momento de gloria, es también en la puesta, un recorrido de reflexión sobre su vida, su amor y su deseo. El teatro de Abadi se construye con la voz y la escritura de la Kahlo que necesita desde la palabra y el pincel volar sobre el mundo, sobre una realidad que no le permite correr ni cumplir con el mandato de la vida, ser madre. La frustración de quien no podrá tener hijos y lo entiende con dolor, pero que hará nacer vida con sus cuadros, es la llama que alimenta su pasión por el arte, y su amor por Diego hasta el final de sus días. Por amor a Diego, mentiroso e infiel en la misma proporción de su talento, el señor de los murales mexicanos, que le disputa en la política y el arte un lugar a Siqueiros, que protegerá en su casa Azul a Trotsky. La dirección busca que esa vida tumultuosa y sus personajes sean recreados por el pequeño y potente cuerpo de la actriz, Jimena Anganuzzi, que de su garganta salgan los recuerdos, los relatos, atraviesen su cuerpo, y nos develen una subjetividad que aparece ante nuestros ojos como una fortaleza a pesar de su debilidad. Momentos, fragmentos que se van desgranando en las asociaciones que va ejerciendo en ese espacio aséptico de la sala de un hospital; donde el blanco está contrapuesto a los colores tierra del vestuario característico del personaje, su corsé, su peinado, su forma de maquillarse, y el rojo de sus botines al pie de la cama. Uno en el pie de Frida, el otro sin funcionalidad luego de que la operación sea concluida. Palabras que van constituyendo el entramado de un deseo que no cesa, de una sexualidad en expansión, de una necesidad de amparo, que busca fuera de los límites posibles un refugio. El México que dialoga con la muerte como una amiga entrañable que nace junto a la vida, está presente en escena, en el cuerpo de la actriz y en la música que nos lleva al universo de su tierra. La precisa iluminación recorta el despojado espacio lúdico, en el centro la cama tiene un rol dramático, es el punto de encuentro entre un cuerpo doliente y una personalidad de extrema sensibilidad. El unipersonal, el drama de una mujer construido a partir de algunos datos biográfico, pone en escena a partir de los recuerdos de qué forma Frida supo transformar el dolor de su cuerpo en arte, con una paleta de colores que excede las tonalidades conocidas. 000144275

Si el punto de partida que eligió Abadi fue el día anterior a su primera y única exposición individual, en 1953, en su país un año antes de su muerte, a la que llegó en una ambulancia y en su cama del hospital, Anganuzzi con los movimientos torpes propio de esa situación angustiante, desde la gestualidad de su rostro, su intensa mirada y los tonos de su voz crea el cuerpo doliente de esta mujer que es y será un icono para nuestra cultura popular y latinoamericana. Frida Kahlo (luces y sombras) le da voz al alma de Frida, una mujer que continuará, quizá sin proponérselo, siendo fuente de inspiración para las distintas expresiones artísticas.

Ficha técnica: Frida Kahlo (luces y sombras) dramaturgia y dirección: Patricio Abadi. Actuación: Jimena Anganuzzi. Luces: Ricardo Sica. Escenografía y vestuario: Paola Delgado. Diseño sonoro: Malena Graciosi. Foto: Nora Lezano. Maquillaje: Merlina Molina Castaño. Comunicación visual: CCC Claudio Medín. Asistente de dirección: Paula Marrón. Prensa: Correydile. Centro Cultural de la Cooperación: Sala González Tuñón. Reestreno: 18/03/2016. Duración: 50′.

Hemeroteca:

Sudestada de Colección. Universos de Frida. Octubre / 2015.

Madorrán de Ramiro Aguayo

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Madorrán de Ramiro Aguayo

Luces y sombras, de una pasión incontrolable.

El árbitro es arbitrario por definición. Éste es el abominable tirano que ejerce su dictadura sin oposición posible y el ampuloso verdugo que ejecuta su poder absoluto con gestos de ópera. (Galeano)

Madorrán 22María de los Ángeles Sanz

Mientras seguía la puesta de Jorge Drechsler en el teatro Anfitrión no podía dejar de pensar en el libro de Eduardo Galeano sobre la gran pasión rioplatense, el fútbol. En su libro, El fútbol a sol y sombra el escritor uruguayo narra una anécdota sobre un árbitro ecuatorianoi que podría definir lo sucedido en el último partido del personaje, entre Estudiantes de la Plata, e Instituto de Córdoba. Sin contar los innumerables arbitrajes cuestionados que Madorràn tuvo en su historia futbolística, siempre hay un acontecimiento que es el punto de inflexión en nuestra vida, y ese fue el de aquél partido histórico. Del amor al odio hay solo una tarjeta amarilla, o un gol que no se concreta en la mirada del hombre que decide los destinos del partido. La pregunta que también me rondaba mientras admiraba la muy buena performance de Ramiro Aguayo, es que hubiera sucedido si por el contrario su decisión hubiera favorecido a Argentinos Jrs. reconociendo la entrada de la pelota que pico dentro del arco y luego fue sacada por el arquero. No soy una apasionada del deporte, de ninguno en realidad, y lo poco que sé de futbol, me convierte en alguien que toca de oído, entonces cuando la puesta se inicia con la jugada determinante desde la pantalla de un pequeño televisor dentro del área diseñada con luces verdes, una línea que construye el arco y el centro donde Madorràn se movía para controlar el partido, pensé que no iba a poder ingresar en ese mundo que sé que es pasión de multitudes pero que me involucra, sólo ocasionalmente. Pero en el correr de un tiempo, fragmentado por las luces y las sombras, por la música, que detiene su tiempo para señalar la expectativa que produce el antes del inicio de un partido, sentí que ese mismo cosquilleo es el que el espectador apasionado del teatro necesariamente atraviesa ante aquello que sucederá en escena. Sé que los fanáticos de la pelota dirán que exagero, puede ser. Pero la pasión es, y uno le pone el destinatario. El autor del texto dramático elige ciertos pasajes y un momento preciso para las acciones, que están construidas a través de restos, pedazos de un relato de vida, que comienza con una anécdota que pintará de cuerpo entero al personaje, y luego transcurre con la construcción de un ser que posee un ego inmenso y una obsesión por la ley de juego que lo hace encarnarla en una figura femenina. El rigor con el que el personaje maneja su trabajo, la pretendida objetividad de su mirada precisa, se desmorona ante aquella jugada, que supongo fue para muchos la gota que rebalsó el vaso. La puesta pasa su punto de vista por esa cualidad de Madorràn, y hace que cada detalle de la verosimilitud con lo real esté también presente: el vestuario, el lenguaje, el contexto de época, y sobre todo, la exposición de una figura que se jugaba en las acciones dentro del campo de juego, y en las palabras frente a un micrófono en las conferencias de prensa. Un personaje, rescatado por lo teatral para darle la oportunidad de expresar desde la reconstrucción de un cuerpo y una voz la posibilidad de ofrecer su versión de los hechos. La puesta forma parte del evento Fiesta de Teatro CABA 2017. Madorrán 1

Bibliografía:

Galeano, Eduardo, 2010. El fútbol a sol y sombra. Buenos Aires: Editorial Siglo XXI.

Ficha técnica: Madorrán de Jorge Drechsler. Intérprete: Ramiro Aguayo. Luces: Santiago Lozano. Dirección: Jorge Drechsler. Co- producida por el Brío Teatro. Sala El Anfitrión. Duración: 55 minutos.

i “(…) Era un partido importante y el estadio estaba repleto. Antes del comienzo, se hizo un minuto de silencio por la madre del árbitro, muerta en la víspera. Todos se pusieron en pie, todos callaron. Acto seguido, un dirigente pronunció un discurso destacando la actitud del deportista ejemplar que iba a arbitrar el partido, cumpliendo con su deber en la más tristes circunstancias. Al centro de la cancha, cabizbajo, el hombre de negro recibió el cerrado aplauso del público. Adoum pestañeo, se pellizco un brazo: no podía creer. ¿En qué país estaba? Mucho habían cambiado las cosas. Antes, la gente sólo se ocupa del árbitro para gritarle: hijo de puta. Y empezó el partido. A los quince minutos, estalló el estadio: gol del Aucas. Pero el árbitro anuló el gol, por fuera de juego, y de inmediato la multitud recordó a la difunta autora de sus días: -¡Huérfano de puta!- rugieron las tribunas. (Galeano, 2010, 148)

Eva en la hoguera / Molly Bloom por Cristina Banegas

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Eva en la hoguera / Molly Bloom por Cristina Banegas

Dos textualidades para el mismo cuerpo de mujer

unnamedAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el 2016, Cristina Banegas incluyó ambas obras en la convocatoria al festejo de su espacio, El Excéntrico del 18, que a treinta años de su fundación, y de forma gratuita las obras se sucedieron para que todos los que lo desearon y se acercaron a disfrutar del muy buen teatro y a reflexionar sobre nuestro presente y nuestra memoria social. Este año, durante los meses de febrero y marzo, para celebrar sus 50 años con la actuación Banegas vuele a poner en escena a estos dos unipersonales para el placer de todos los espectadores

unnamed1

por él. / a él. / para él. / al cóndor él si no fuese por él. / a él.

brotado ha de lo más íntimo. de mí a él: de mi razón. de mi vida.

lo que es un cóndor él hasta mí: un gorrión en una inmensa.

hasta mí: la más. una humilde en la bandada. (Lamborghini)

El largo poema de Lamborghini, tuvo en los años noventa una puesta recordada, dice la actriz sobre la obra:

Cuando en 1994, en el auditorio de la Librería Gandhi estrenamos ‘Eva Perón en la Hoguera’, con dirección de la gran Iris Scaccheri, sabíamos que ese fantasma sobre fondo del menemismo, era un fantasma furioso. Ver nuestra patria arrasada sostuvo esa furia. Fue una temporada exitosa, con mucho público, excelentes críticas y premios.1

Casi veinte años después, la presencia escénica de Cristina Banegas realiza la encarnadura de la figura histórica, Eva, y de la mujer que aparece fragmentada en sus palabras, en el poema que la deconstruye y construye para la memoria colectiva en una sinfonía popular que no ha dejado de escucharse a través de los años. Desde aquella realización, la de la Casa del Bicentenario, en 2013, el panorama político ha vuelto a cambiar en un giro de ciento ochenta grados, y otra vez las palabras que la actriz dice recordando la puesta de los noventa, son de una actualidad que nos persigue como una sombra que retorna con su carga conocida. La Eva del poeta se desliza en sus palabras, con la sencillez de un escritorio engalanado con nuestra bandera, y una lámpara de época, que nos sitúa con sus formas en un tiempo otro. Allí sentada y firme, con su característico peinado, pero de negro vestido y descalza, la actriz se deja atravesar por la historia personal y política del personaje y nos brinda una actuación que nos deja sin aliento. Eva que narra su historia, su vida, y además su misión, aparece en ese cuerpo que se entrega con docilidad para ser lo que las palabras le exigen, y producir ante el espectador una transformación que desdibuja a la actriz para traernos a la persona nombrada, en sus contradicciones, sus dudas, y sus fortalezas. Lamborghini escribió su poema Eva Perón en la hoguera en el año 1972, un año antes del regreso de Perón al país, de las elecciones que le dieron el triunfo a Héctor Cámpora2, el hombre que guardaría para el general el puesto hasta su esperado retorno.

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La actriz y directora comenta sobre el intenso soliloquio de Molly Bloom de James Joyce3:

Si no es en velocidad, cómo traducir el pensamiento, el fluir de la conciencia a la voz hablada? Y la velocidad implica vértigo, precisión, es como hacer surf en ese río de palabras. Es un viaje vertiginoso. Molly canta, recuerda fragmentos de canciones, se emociona, se ríe, se erotiza, se enoja. Molly es la música de la cabeza de una mujer.4

Un texto adaptado por Ana Alvarado, Cristina Banegas y Laura Fryd, que pide del cuerpo del intérprete una excelencia en la técnica narrativa, un conocimiento sutil y fino del uso de la voz, de las posibilidades de matices que ofrece. Requisitos necesarios en escena, fundamentales para la profundidad del pensamiento del personaje de la mujer, que en una noche de insomnio hace de su vida un relato que incluye a los hombres que la marcaron, inclusive su marido que duerme a su lado. La pequeña figura recortada por la iluminación y un atril donde seguir las palabras, un vestuario austero, son suficientes para recrear esa instancia en la que para sí misma va develando los detalles que la llevaron precisamente a ese lugar y ese tiempo en el que se interroga. En su devenir de la conciencia, las palabras se tejen en la musicalidad del ritmo sin pausa, y la voz entregada a las canciones que son también materia del recuerdo. Cristina Banegas maneja su voz con maestría para regalarnos una paleta de matices que hacen que la historia se pinte de colores, olores y sabores; apoyada en una gestualidad limitada en el espacio físico, ilimitada en el devenir de su voz. Una memoria que se expande en una figura femenina que se reconoce a sí misma a partir de los hombres que atravesaron su vida, y de la manera que influyeron en sus decisiones.

Ambos relatos coinciden en tener el hombre como meta y guía, a pesar de la fuerza de las propias convicciones, y de la necesidad de imponer una voluntad que exceda el imaginario social que las destina a un lugar de sombras y silencios. La pregnancia escénica de la actriz da cuenta de su ductilidad expresiva; los dos personajes femeninos, disímiles entre sí, habitan el espacio de la sala con la intensidad que solo puede otorgarles Cristina Banegas

Ficha técnica: Eva en la hoguera de Leónidas Lamborghini. Actúa y dirige: Cristina Banegas. Actúa y dirige: Cristina Banegas. Asistente de producción y dirección: Matías Macri. Producción: Valentina Fernández De Rosa. Diseño de iluminación: Verónica Alcoba. Duración: 50′.

Ficha técnica: Molly Bloom de James Joyce. Adaptación: Ana Alvarado, Cristina Banegas, Laura Fryd. Traducción: Cristina Banegas, Laura Fryd. Actúa: Cristina Banegas. Asistente de producción y dirección: Matías Macri. Producción: Valentina Fernández De Rosa. Dirección de arte: Juan José Cambre. Diseño de iluminación: Verónica Alcoba. Dirección: Carmen Baliero. Duración: 60.

Hemeroteca:

Casa Nacional del Bicentenario / Presidencia de la Nación, junio 2013, “Eva en la hoguera, con Cristina Banegas”

1Según gacetilla de Prensa

2El poeta por su militancia peronista –fue guionista del programa radial “El toto te la canta justa”, – de la campaña de Héctor Campara. Estuvo exiliado en México entre los años 1977 y 1990.

3El capítulo final de Ulises, exento de signo de puntuación alguno, es llamado a menudo el “Soliloquio de Molly Bloom”. Se trata de un largo y atropellado monólogo interior que en español ocupa unas 90 páginas. En él Molly da rienda suelta a su imaginación y su memoria, mientras yace en el lecho junto a Leopold.

4Según gacetilla de Prensa

Sucesos Literarios Argentinos de Ana María Bovo

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Sucesos Literarios Argentinos

Un espectáculo de Ana María Bovo

El narrador debe esconder hábilmente en la trama de su historia el espesor de los verbos, los adverbios y los pronombres para que se pueda ver claro.” (Ana María Bovo)

000146677María de los Ángeles Sanz

En un espacio delimitado por paneles forrados de libros, funcionales a los distintos relatos, y que tiene adosado un teléfono, Ana María Bovo, la narradora, aparece en escena con su figura enfundada en un mameluco, un overol, ya que ella es una fina obrera de su oficio, obrera meticulosa de la palabra y su tejido. Con treinta años de trayectoria, luego de su último trabajo, Siempre en domingo (2015) se presenta en el Centro Cultural de la Cooperación, y se hace presente en escena con una imagen que recorta la iluminación, y el sonido inconfundible del color de su voz. Constructora de sueños, o lo que es lo mismo de historias, ya que no puede privarse de contar lo que otros pensaron y escribieron sin intervenir en sus finales, o romper el encanto con otra historia que va deviniendo a la par: las llamadas de Gregorio, que si bien sirven para el suspenso necesario entre relato y relato, también conforman otra narración que sucede a través de la voz de la Bovo, y que cuenta con la reposición necesaria del espectador.

Para Martín Gaite (…) es un buen narrador quien comprende que la elocuencia no está en el que narra sino en el que escucha. Esa es una función importantísima: si se omite información cuando se cuenta, se habilita la elocuencia del espectador y se lo convierte en un oyente absolutamente activo, que va ligando, uniendo, llenando de sentido lo que falta. (Ana María Bovo, 2002, 15)clip_image002

El mundo de arriba, la librería de viejo, que contiene un mundo en sí misma, debo confesar que son mi debilidad, y el subsuelo donde el personaje guarda en su memoria, para luego pasarlos a un cd, los cuentos, las historias que se guardan en un último ejemplar, que como no se reeditará, permanecen no sólo invisibles sino a punto de extinción una vez que su soporte, el papel, sea destruido por el tiempo, o la ferocidad de los hombres. Los cuentos escogidos son reflejo de nuestra idiosincrasia, y pasean por distintas geografías, las que pueblan el imaginario de sus autores. Los relatos son escogidos con oficio, encierran una maravillosa paleta de sensaciones; son especiales en la voz de quien su autor escogió para narrarlas, y tienen en la voz de la intérprete toda la fuerza y la motivación para descubrirnos la intensidad que guardan. La infancia, y los personajes femeninos son las temáticas que tienen todos como punto en común: la enana, la hermana de Owen, la viuda del pueblo de diez casas, la abuela que sólo comía migas de pan mojadas en ginebra, la mujer que se levanta al protagonista; y el recuerdo de un pasado de libertad, duro e ingenuo a la vez, en la Córdoba de la niñez, todo unido con la magia de una manera y una sensibilidad únicas. Un clima de expectación logrado en conjunción con el juego de luces, los sonidos externos, y la presencia física de la narradora que se mueve con soltura por el espacio escénico y apela a la complicidad del público que la escucha con placer. 000146676

Bibliografía:

Bovo, Ana María, 2002. Narrar oficio trémulo. Buenos Aires: Editorial Atuel.

Ficha técnica: Sucesos literarios argentinos de Ana María Bovo. Textos literarios de: Esther Cross, Daniel Moyano, Juan José Saer, Javier Villafañe, Isidoro Blaisten. Dramaturgia y adaptación: Ana Maria Bovo. Diseño y realización de escenografía: Lina Boselli. Diseño de luces: Pigu Gómez y Carolina Rolandi. Asistencia técnica: Josefina Darriba. Fotografía: Pigu Gómez. Comunicación visual: Claudio Medín. Asistencia de dirección: Paula Broner y Bernardo Sabbioni. Producción ejecutiva: Paula Broner y Bernardo Sabbioni. Dirección general: Ana María Bovo. Sala Solidaridad. Centro Cultural de la Cooperación.

Eskoff de Martín Joab y Marcelo Katz

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Eskoff de Martín Joab y Marcelo Katz

De plaza en plaza, de padres a hijos el arte de la comedia sigue un camino de luz y sombraseskoff-horizontal-2

zucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El binomio creativo integrado por Marcelo Katz y Martín Joab, cumplen 20 años de trayectoria en la construcción de personajes que lucen por su imaginación; este nuevo espectáculo es entonces una manera de celebración. En el centro de la escena un hombre que arrastra una mochila carrito, que abarca un mundo, el del personaje que se dirige y nos narra su camino a Eskoff; donde van los payasos, los clowns más conocidos y los otros los que necesitan de su propio relato para ingresar al paraíso del humor. Mientras lo hace, el recuerdo y la memoria de sus inicios en el arte, es la constante de su discurso. Los autores y su actor y director construyen una historia para un público adulto con corazón de niño, y también para los niños que entienden el clima y el sentido, por la magia que se crea dentro de la escena. El conjunto de los elementos apuntan a un relato que se extiende en un tiempo que tal vez más acotado lograría una intensidad mayor. Las certezas se desvanecen cuando nos preguntamos junto a Marcelo Katz quien domina el oficio, si el actor o el personaje que se corporiza con solo una nariz roja, símbolo del arte del clown y que produce el desdoblamiento entre un cuerpo en otro. El teatro físico, el de sombras chinescas, se suceden junto a la narración de un viaje que es hacia un lugar que no sólo está afuera como contexto sino adentro del personaje, su propia vida. La máscara a veces es sólo la nariz roja de clown, otras son las palabras que construyen los otros que habitan en el recuerdo, o la media máscara de la comedia del arte que introduce con su fuerza la picardía que se intuye tras ella, y en la corporalidad del actor que fluye en sus movimientos realizando una coreografía que interpela al espectador con su desenfado. Cada elemento que aparece tras los pliegues y bolsillos de la mochila son necesarios para introducirnos en una historia que va desde el fragmento constituyendo una unidad. Retazos, pedacitos de anécdotas, y la memoria vuelve sobre sí misma para contar el presente a través de los sucesos que son sólo recuerdo; un aroma, una canción, una situación; capricho personal que trae algunos hechos y deja en el olvido otros que nos llevarían por otros caminos a recorrer. Un clima de penumbras y luces que surge del trabajo con la iluminación en el muy buen desempeño de Fernando Berreta. marcelo-katz-en-eskoff

Ficha técnica: Eskoff de Martín Joab y Marcelo Katz. Composición y dirección musical: Javier Estrin. Escenografía y Utilería: Isabel Gual & Gerardo Porión. Asistente de realización: Ailín Kirjner. Diseño de vestuario: Isabel Gual. Realización de vestuario: Florencia Dawoser. Maquillaje: Dino Balanzino. Diseño y realización de máscara: Marcela Alonso. Entrenamiento en manipulación de objetos y sombras: Carolina Ruy. Asesoramiento coreográfico: Valeria Narvaez. Diseño de iluminación: Fernando Berreta. Fotos: Hernán Paulos. Diseño gráfico: Andrés Kyle. Prensa: Débora Lachter. Redes sociales: Juan Gabriel Yacar. Asistencia de dirección: Malu Tarrau y Daniela Alas. Producción ejecutiva: Suky Martinez. Producción general: Katz & Joab. Dirección: Martin Joab. La Carpintería. Estreno: 17/02/2017.