Archivo de la categoría: Teatro y Sociedad

El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta

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El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta

Conferencia teatral sobre textos de José Sánchez Sinisterra y Alain Badiou

Manifiesto para una génesis

starostaAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El teatro y el actor, el espectador, el actor, y el vacío de la escena, difícil sostener el vacío que rodea al actor / personaje frente al espectador, un interrogante que nos lleva a Demóstenes y a su capacidad oratoria para mantener expectante al escucha, para sostener desde la palabra, la intensidad de expectación del posible auditorio. El actor en la tragedia entre la política y el teatro, es el mensajero de una interrelación sospechada por la mirada vigilante del Estado. También desde allí se nos lleva a Demóstenes, al político que defendía a Grecia frente al avance de Macedonia. Lo político teatral, la teatralidad en la política, no está nunca en un referente escurridizo y carente de verdad revelada sino en el cuerpo del actor que esgrime en escena las posibilidades de un texto que a través de él, se convierte en acontecimiento político. La conjunción de textualidades desde la dramaturgia de laboratorio (Sinisterra) y filosofía post-kantiana de Badiou, es el interrogante que dispara el cuerpo de Starosta hacia un espectador que sigue con interés creciente el caudal de ideas que como la marea se acercan y alejan de la playa escena hacia la platea, y surgen de un vacío escénico que exige de ese cuerpo la mayor tensión posible. El texto de Badiou es el puente entre la escritura del dramaturgo y del actor que va construyendo otro discurso posible desde el movimiento continuo de su cuerpo, desde la palabra, y desde una gestualidad que luego será restituida por ésta. En simultáneo, ese mundo de tiempo fragmentado que se maneja en el retorno hacia la entropía, aparece una pantalla simulada que va construyendo desde las imágenes un relato histórico de los últimos setenta años de la Argentina, desde Perón hasta Macri, en una cadena que teje a partir de los rostros y los cuerpos un discurso sin palabras que se basa en el vacío de las mismas pero que se reconstruye desde la memoria colectiva que nos habita. 000162678La máscara política y la máscara teatral se intercambian productivamente, mientras el cuerpo de Starosta nos dirige una conferencia sobre la teoría de los puntos necesarios de la política partidaria, y los del teatro. El Starosta director deja paso al personaje que se manifiesta en el espacio con una clase de cómo mantener la tensión de un cuerpo máquina, de cómo construir relato desde la gestualidad. Una primera parte donde el monólogo del dramaturgo español es pronunciado mientras el cuerpo / personaje recorre la escena y la llena con su sola presencia que está atravesada por maderas, que son no una escenografía contenedora sino una carrera de obstáculos a un recorrido que gira sobre sí mismo. Elementos, utilería, que será en sus manos materia prima para la producción del objeto necesario a la constitución del relato, a la continuidad de una reflexión que no cesa. Una teatralidad de interesante factura para llevar una disertación filosófica sobre el metier de la actuación y sus implicancias a escena, sin caer en los diálogos mayéuticos posibles. Del teatro que bucea en sus procedimientos a partir de los noventa como una constante en nuestra dramaturgia, Starosta, es un buscador, un investigador sobre la productividad de los procedimientos sin reiterarlos faltos de problematización, como una necesidad de efectismo escénico. Si las poéticas tienen siempre sus seguidores fervientes, en el centro de su corazón anidan aquellos que comienzan a interrogarse sobre las mismas, con el escarpelo de la filosofía. Este acontecimiento teatral, que excede cualquier categoría, tiene un intenso ritmo intrínseco que focaliza nuestra mirada desde su inicio. Una propuesta inteligente y polifónica que permite diferentes lecturas y nos interpela en tanto sujeto espectador que somos. Como lo expresa el creador de El Muererío Teatro en su “Manifiesto para una génesis”:

Es que no hay mejor texto que yo pueda abordar ahora. Ahora que es un tiempo de vacío en esta cultura de pobre materialidad. El vacío no es la nada, sino ausencia, y así es este ahora, que no es de nada sino de ausencia.

Ese vacío, esa ausencia, se multiplica en todos los planos de la cultura -no-actos aunque se actúe- porque se acciona (y se enuncia con desmesura) en un querer hacer desmesurado que atropella el presente. Es ésta una ausencia negativa, de falta.1000162680Ficha técnica: El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta. Sobre textos de José Sanchis Sinisterra (Vacío y Presente) y Alain Badiou (Rapsodia para el teatro). Concepto y puesta en escena: Gonzalo Córdova, Diego Starosta y Diego Vainer. Actuación: Diego Starosta. Diseño gráfico: Mauro Oliver. Operación técnica: Felipe Mancilla. Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Daniela Mena Salgado. Producción general: Compañía El Muererío Teatro / 2017. Espacio Teatral ElKafka. Estreno: 03/08/2017. Duración: 60′. Jueves 20:30 hs.

1Según programa de mano.

Dashau de Omar Pacheco

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Dashau de Omar Pacheco

El valor y la fuerza de las imágenes en el teatro

Cuando hablo del Teatro Inestable, hablo del futuro, del presente y del pasado1

pachecoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Imagen, sonido, cuerpos en escena, una luz espectral, que aparece y desaparece como en un acto de magia, y que lo hace con una coreografía precisa, en tempos precisos, y motivos que se reiteran espacialmente, arriba y abajo, de derecha a izquierda, a fondo del espacio estético, segundos contados entre un haz de luz y una oscuridad profunda. Las imágenes dibujadas por la iluminación, nos hablan del amor posesivo, de una dominación sobre los cuerpos sustentada por el poder político y religioso, por un deseo profundo de libertad, de llevar adelante los sueños sin violencia, y del peligro de no tener más que la violencia como instrumento para lograrla. Un baúl a cada lado del escenario, una luz sobre una mesa, un cárcel arriba, puertas que se abren y se cierran, dejando pasar la luz y el cuerpo delineado por ella, telas de diferentes colores que contrastan con la oscuridad del espacio, y con la uniformidad de las vestimentas, un falso espejo que acerca los rostros de ella y de él y nos muestra la desesperación y la falta espacio libre. El espejo que el personaje femenino no puede atravesar para salir del encierro al que se encuentra sometida. El lenguaje que produce la comunicación entre ellos y el desconcierto en el espectador que no comprende desde allí las acciones, y sigue la trama desde las acciones mismas, donde el movimiento, el sonido, y la luz sobre los cuerpos son una cadena de significantes a develan en un sentido, singular y universal a la vez. El idioma es una barrera que los cuerpos trascienden en escena, a partir de otros procedimientos que conforman la poética de Pacheco y su grupo de trabajo. El lenguaje lejos de ser instrumento de comunicación, es en escena, una herramienta más de la violencia, y hacia el espectador un muro que sólo las imágenes podrán atravesar. omarPor otra parte, es una manera que tiene la poética de la puesta de universalizar la temática, que nos dice que no necesitamos palabras, palabras que a veces esconden la verdad, para entender, comprender, y despertar nuestras conciencias. En un mundo donde la mirada es fundamental, bombardeados como estamos por flash de instantáneas que muestran y ocultan, el teatro nos da la imagen, nos interpela desde el ver para que podamos decodificar un mundo que deshumanizado en el tratamiento al otro nos enfrenta a las luces y las sombras de nuestra carencia de amor, de solidaridad, de libertad. Omar Pacheco y su grupo dan cuenta de su firme compromiso, primero, con la vida y, luego, con el teatro. Las potentes imágenes visuales de manera sumamente poética fusionan, como en un estado de vigilia, la musicalidad intrínseca de los cuerpos con la corporalidad violenta que caracteriza a toda nuestra sociedad globalizada. Sin caer en el lugar común de la violencia explícita se lleva a cabo el ritual una vez más. Un punto de encuentro que atraviesa a cada espectador según su vivencia y su sensibilidad. Dashua no es solo un hecho teatral estéticamente perfecto sino que es “una metáfora viva”2, pues produce ese “choque” que nos impacta y nos transforma en tanto sujeto social que somos.

Ficha técnica: Dashau. Idea, guión y dirección: Omar Pacheco. Actúan: María Centurión y Valentín Mederos. Actores no visibles: Hernán Alegre y Kaio De Almeida. Diseño de Luces: Omar Pacheco. Operación de Luces: Ivana Noel Clara y Agustina Miguel. Operación de Sonido: Samanta Iozzo. Realización de Objetos y Maquinaria: Hernán Alegre y Laido De Almeida. Video: Daniel Gómez y Fabián Pettine. Vestuario: Ivana Noel Clara y Lucía Pablo. Teatro La Otra Orilla. Estreno: 2017. Duración: 55′. Gral Urquiza 124, sábados 21:00 hs y Lunes (a precio popular) 22:00 hs.

1Pacheco, Omar (2015) Cuando se detiene la palabra. Buenos Aires: Colihue Teatro: 69.

2 “Retomando a Ricoeur y su concepto de “metáfora viva”, consideramos que se produce un “choque” entre la dureza del tema real, concreto, y la inagotable poesía de las imágenes visuales y auditivas: “recuperar el dinamismo en virtud del cual un enunciado metafórico, una nueva pertinencia semántica, emerge de las ruinas de la pertinencia semántica tal como aparece en la lectura literal de la frase” (32). Nunca el espectador volverá a ser lo que era antes de ingresar al teatro La Otra Orilla, porque no ha podido con anterioridad imaginar la intensidad de cada breve escena / secuencia, de cada pequeño fragmento de un todo inacabado. Este “choque” es lo que transforma a cada sujeto espectador según su vivencia personal y social, quien una vez finalizada la obra se quedará en su asiento sin aplaudir, suspendido en un tiempo otro, sólo aferrándose de esa última imagen que ya le pertenece y jamás olvidará. Pues la ficción se ha fundido con la cotidianidad”. https://lunateatral2.wordpress.com/2016/01/18/la-cuna-vacia-de-omar-pacheco/ [20/08/2017]

 

Simplemente sucede de Alejo Beccar

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Simplemente sucede de Alejo Beccar

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir
¡Honrar la vida!
(Eladia Blazquez)

000157658María de los Ángeles Sanz

La vida y la muerte son la cara de una misma moneda, pero es una circunstancia que tratamos de olvidar y nos dejamos ganar por una o por otra para ver desde ese lugar nuestro camino, el tiempo entre ambas que nos ha tocado transitar. Alejo Beccar a partir de un hecho personal construye un texto dramático que involucra a dos personajes, uno que busca defender su derecho a vivir, y el otro que ha perdido el sentido de hacerlo. El azar, el destino, o la mano de un Dios benevolente los reunirá en el espacio natural de un parque y de su diálogo existencial surgirá una amistad posible para ambos si el tiempo extiende sobre los dos su manto de piedad. En un tono atravesado por la comedia para alivianar el contenido temático que se desarrolla en la intriga, los personajes, Lautaro, Guillermo Orcellet, y Fernanda, Carolina Avigliano, en una muy buena performance van delineando a sus criaturas, en la medida que exponen los conflictos de ambos, y aquellos que lateralmente los producen: la falta de trabajo, el miedo a confesarlo, la enfermedad, la necesidad de un trasplante, las dificultades que eso implica, las famosas listas de espera de un tiempo que se acorta dramáticamente. El encuentro ficcional que da un giro de esperanza a la obra, de alguna manera exorciza la potencialidad del dolor cuando lo real concreto no encuentra un final feliz. Una justicia poética necesaria que sí podemos imaginar en el teatro. El tango canción de la compositora Eladia Blazquez nos recibe y nos despide de la sala, y es una herramienta de significación para el desarrollo de la pieza, que sólo cuenta en escena con un banco verde de plaza, y un piso del espacio escénico cubierto de hojas caídas: doradas y bellas hojas que nos sitúa en un tempo otoñal, donde está siempre a punto de llover. El vestuario identifica al hombre que trabaja en una oficina, es decir, que cuenta con un trabajo convencional, y el de ella nos lleva a la presencia de una mujer común. En apariencia nada fuera de su lugar, pero en el encuentro que se produce nos vamos adentrando en sus particularidades, en la antinomia de su forma de ver el mundo que los rodea, y de resignificarlo, como dice Fernanda, ver el vaso medio lleno o medio vacío; paradojalmente aquel que tiene todavía tiempo para ser feliz y elegir que ruta seguir, es quien ve todo de manera oscura en su realismo exasperante, sin ningún matiz de optimismo. Una obra dura, que se plantea y nos interpela a una reflexión sobre un tema fundamental, el tema podría uno decir, pero que está cargada de ternura al mismo tiempo hasta lograr desde allí conmover al espectador, llevarlo a sentirse en el lugar del otro y repensar algunos conceptos que damos por sentado.000157655

Ficha técnica: Sencillamente sucede de Alejo Beccar. Elenco: Carolina Avigliano y Guillermo Orcellet. Diseño de espacio y luces: Alejo Beccar. Diseño gráfico: Nicolás Senestrari. Prensa: CES. Fotografía: Matías De Falco. Asesoramiento de vestuario: Laura Aros. Producción general: Teatro La Tertulia. Asistente de producción y dirección: Zulma Rossini. Dramaturgia y dirección: Alejo Beccar. La Tertulia.

Errante en la sombra (2009 /2017) de Patricia Suárez

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Errante en la sombra (2009 /2017) de Patricia Suárez

03 - Flyer prensa_exbanner-01El lado B de la historia

Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez (Volver de Gardel y Lepera)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La inmigración fue una promesa incumplida para muchos de aquellos que confiaron en los vientos de agua de hacerse la América. La dura realidad les mostró más temprano que tarde que los sueños no eran de fácil concreción, que el dinero no llovía sobre las piedras de las calles, y que Buenos Aires tenía una mirada dura de cemento para la mayoría de ellos. Pero lo fue mucho más para las mujeres, en una sociedad patriarcal y machista que las veía como objeto de deseo, y cuya debilidad ofrecía la ocasión del abuso en todos los sentidos. En los conventos, o conventillos las mujeres solas con hijos eran las víctimas propiciatorias para todos los desbandes, y el hambre mordía la honra en nombre de la necesidad. Patricia Suárez retoma una época la de principios del siglo XX para hablar de la subjetividad femenina en peligro como lo había hecho en su trilogía Las Polacas, y dar cuenta a través de dos personajes: una italiana y una francesa, de una problemática social que se expandía sin remedio. De la trata de blancas, como se decía entonces a una manera más sutil de prostitución, aceptando comida a cambio de favores, en una forma desesperada de paliar la necesidad. Una de ellas, Berta la francesa, lleva además el fantasma de ser la madre de Carlitos, del futuro morocho del Abasto, del cantor de tangos más famoso, del que cada día canta mejor. Un momento de la historia de ambos que la dramaturga toma e imagina y que el relato de los biógrafos de Gardel no tuvo suficientemente en cuenta, una figura que solo abordan en la época de gloria del cantante. Si afirman que era planchadora. La madre y sus pesares no es un tema interesante porque la subjetividad femenina está pero no se la ve, invisibilizada por una forma de construir la historia desde otros parámetros, por la manera de construir personajes femeninos desde un sistema que pone en su mayoría la figura masculina en el centro de la tensión dramática. Atravesada la pieza por algunos de los elementos del sainete, pone en primer plano la miseria y el desamparo de sus criaturas, y los recursos que podían darle algún giro positivo a sus vidas, donde la moral no contaba demasiado. 000160506Los personajes mantienen una fuerte tensión con el afuera, un contexto hostil, y una tensión entre ambas que se disuelve en una amistad de género. Las muy buenas actuaciones, logran interiorizarnos con emoción en ese mundo, y el pequeño video al final que contrasta con la imagen congelada de los tres, nos trae a un presente de lucha donde la figura femenina tuvo una pelea intensa para conquistar un espacio donde la voluntad de ser se pudiera imponer al mandato social y sus falsas leyes y deberes. La puesta tiene la música como posibilidad para las mujeres, pero sobre todo, enuncia un futuro para el pequeño Charles, que el espectador sabe será promisorio. Es además un marco de alivio al dolor de los personajes, y a la emoción del espectador. Un vestuario cuidado en los detalles de época, en un tono sepia como toda la escenografía, que también fija en pequeños objetos la miserabilidad del espacio: la escupidera debajo de la cama, la falta de baños para todos que era la constante en los conventillos. De la misma manera el oficio de las mujeres, planchadoras, donde la idea es reconstruir la época casi de forma naturalista y los objetos obedecen al tiempo histórico. Una propuesta escénica que amalgama perfectamente el humor del sainete y la intensidad de ambas actrices; mientras la acertada iluminación y la adecuada musica -tango, chansons y canzonetas– terminan por cerrar este sistema narrativo que nos interpela más allá de nuestro cómodo sitio en la Sala.000160507

El próximo viernes, 28/07, será la última función en Liberarte y esperamos su pronta reposición en la cartelera porteña. A fines de octubre Errante en la Sombra estará en Gira por Chaco, Formosa y Corrientes, y fue invitada a participar del Festival de Teatro en Medellin, Colombia.

Ficha técnica: Errante en la Sombra de Patricia Suárez. Grupo de Trabajo Independiente Nueva Ruta. Elenco: Carolina Pofcher (Berta), Pato Viegas (Rosa). Escenografía, Diseño y Realización: Mónica Núñez. Vestuario Diseño: Mónica Núñez. Realización: Esteban “Colo” Parola. Bocetos: Mónica Núñez – Abigail Dujovney. Intervención de Objetos: M. Núñez – Pato Viegas. Gráfica Publicitaria. Abigail Dujovney. Música, Arreglos, Diseño de Iluminación, Fotos, Video, y Asistencia de Dirección: Nahuel Luppo. Asistente Actriz: Marcela Godensi. Producción Ejecutiva: Equipo de Errantes. Puesta en Escena y Dirección General: Mónica Núñez. Liberarte Teatro. Reestreno: 07/07/2017. Duración: 65′.

El viejo príncipe de César Brie

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El viejo príncipe de César Brie

19511464_1573804542672061_3559846276369457507_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Si hay un relato que ha atravesado fronteras y geografías ese es El Principito de Antoine de Saint Exupèry. César Brie, imagina entonces al personaje de la historia ya viejo en un geriátrico u hospital donde convive con sus recuerdos, con un enfermero que lo cuida y con un entorno que trata de imaginar de otro modo.

Es una cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs, cuando se los distingue de los rosales, a los que se parecen mucho cuando son pequeñitos. Es un trabajo muy fastidioso pero muy fácil. (El Principito)

Limpiar el planeta, es quitarle a la memoria aquello que lástima y brindarle un espacio mayor a todo lo que nos hace bien: el amor, la rosa, nuestra niñez interminable, la que nos sostiene cuando nuestro cuerpo parece abandonarnos. Con una puerta, y una gran tela como camino, con el cuerpo como herramienta principal, el relato sigue el curso de su narración para contarnos a grandes y chicos, que el final y el principio de la vida tienen su implacable analogía. La memoria fragmentada de un príncipe ya viejo, y sostenido por el amor y el recuerdo, es construido en escena por el propio César Brie, que deja además como quien tira pétalos de flores a la platea, algunos de los enunciados más sentidos de la obra de Saint Exupery. Las muy buenas performances de Vera Dalla Pasqua y Fabio Magnani, le dan lucimiento a un cuento que es un clásico pero que en las manos del dramaturgo se constituye en una continuidad tal vez cargada de melancolía pero llena de ternura, y de un trabajo con el espacio que gana en ritmo y profundidad. No es una simple trasposición de un relato a una pieza dramática es darle una mirada final a un texto que no contempla la vivencia de ese niño, que todos guardamos dentro de nuestro corazón, cuando el tiempo inflexible hace que estemos prontos a emprender un último viaje, ligeros de todo aquello que nos ancla al cuerpo material, libres por fin. César Brie construye un texto otro que parte de aquél y lo resignifica. Transformando el miedo colectivo, un claro síntoma de nuestra sociedad globalizada, a la vejez y la inevitable muerte en una narrativa casi coreográfica. Donde el relato fluye sin dramatismo y con un humor casi infantil. Esa textualidad poética del discurso verbal, por un lado, y del lenguaje corporal, por otro, le otorgan una intensidad que se puede leer desde distintos puntos de vista. Quizá para los más chicos, que están muy atentos y se ríen de cierta gestualidad exagerada, sea un lado de la historia pero para los adultos esas mismas palabras tienen otra dimensión que nos interpela y nos sensibiliza de una forma especial. Un hecho teatral sin fisuras, como ya nos tiene acostumbrados el dramaturgo, para disfrutar y también para reflexionar, haciéndonos cargo de nuestra propia historia.viejo principe medico jefe 1 baja

Ficha técnica: El viejo príncipe de César Brie. Actores: Vera Dalla Pasqua, Fabio Magnani, César Brie. Dirección: César Brie. Producción: Larisa Rivarola Szabason. Prensa & Difusión: Franco & Simkin. Teatro Santos 4040. Estreno: 04/06/2017. Duración: 60′.

Doménico enjuiciado de Alan Robinson y Esteban Parola

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Doménico enjuiciado de Alan Robinson y Esteban Parola

domenico-enjuiciado-t_24219chAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un payaso con una tradición nuestra que remonta a Pepino el 88, a nuestro payaso nacional por excelencia, al de la carpa de circo itinerante y recorrido por los pueblos, al nacimiento de un teatro que le debe mucho al contacto directo con un espectador que vive lo que se le ofrece como una realidad de su vida, que difícilmente pueda olvidar. Desde allí, dramaturgo y actor nos invitan a ser testigos de un juicio al personaje, por sus acciones desmesuradas, en el ámbito que le ofrece solo un trabajo para sobrevivir, el de los eventos de fiestas infantiles o no; un no lugar para un artista donde muchas veces se siente desmerecido; sobre todo, cuando los pequeños integrantes de la fiesta y sus padres, lo comparan con aquellos que cruzaron la línea de la gloria, es decir, llegaron a la televisión al circuito de los teatros comerciales, y son aclamados por todos. Dos mundos, el de un arte viejo como el mundo defendiéndose de un presente que lo ignora o ningunea, y el de las nuevas versiones que como todo lo que inunda nuestra mirada desde la pantalla, nos produce un embotamiento necesario para la negación al pensamiento. Porque el payaso tradicional, el clown de carpa tenían más allá del humor y la gracia necesaria, del asombro ante los ojos de los pequeños espectadores, mucho de corrosivo, de jugar con el lenguaje y la anécdota para provocar además de entretenimiento un espacio para la reflexión. Las situaciones que atravesaban solos o en pareja dejaban una línea muy clara sobre la bondad y la maldad de sus actos. Una temática que abordan Robinson y Parola junta al tema de la locura y el arte, ya que el personaje está siendo enjuiciado por un comportamiento que se considera psicópata social.maxresdefault La sensibilidad a flor de piel que el arte requiere provoca entonces que nada les sea ajeno, y que las acciones por una sociedad adormecida sean medidas por una vara diferente. Esteban Parola construye un payaso querible en su desgracia, pero a la vez que nos muestra el orgullo de su trabajo, y la defensa de esa tradición; nos lleva a que veamos al hombre que sabemos que habita dentro del ropaje de brillantes colores, y maquillaje, a aquel que siente en su alma la indiferencia y la ignorancia; y entonces ante una desmesura produce otra, inofensiva, risible pero que por ser quiénes no se le puede perdonar. La dupla Robinson – Parola logran todo esto además de hacernos reír, sonreír, en un espacio despojado, con un pequeño perchero y una maleta donde aparecen los elementos de su rutina, y una silla que será el indicador de un espacio diferente. La imagen de inicio de un payaso con camisa de fuerza, es fuerte, deseamos que sólo pueda sacársela, pero sin embargo, el trabajo desde la palabra y su figura y su apelación en el diálogo con la ley, provocan nuestra ternura y nuestra risa. Porque en ningún momento pierden de vista que el payaso hace reír, riéndose de sí mismo, y de su circunstancia, así como a veces también fuera de la arena del picadero los testigos – espectadores, hacemos sin darnos cuenta como un mecanismo de defensa en una sociedad indiferente y cruel que supimos construir. Doménico enjuiciado es una puesta que habita en la ternura y la reflexión, que nos lleva de la mano a los niños a recuperar el placer de escuchar una anécdota a partir del juego, y a los grandes a volver a encontrarnos con ese niño que fuimos y que nunca deberíamos dejar de escuchar. Los breves trucos de magia y el perfecto vestuario terminan por cerrar una propuesta escénica que es ideal para todas las edades.maxresdefault1

Ficha técnica: Doménico enjuiciado de Alan Robinson y Esteban Parola. Actúa: Esteban Parola. Dirección: Alan Robinson. Asistencia: Ramiro Mendoza. Diseño gráfico: Renata Cymlich (www.paginanomade.com). Diseño de vestuario: Carolina Pofcher. Banda sonora: Santiago Barceló. Teatro Corrientes Azul. Estreno: 01/06/2017. Duración: 60′.

A propósito de la Tempestad de Martín Ortiz

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A propósito de la Tempestad de Martín Ortiz

DBuCxnrXYAAR2tJPRÓSPERO:

No ha habido mal. Yo sólo he obrado

por tu bien, querida mía, por tu bien, hija,

que ignoras quién eres y nada sabes

de mi origen, ni que soy bastante más

que Próspero, morador de pobre cueva

y humilde padre tuyo1

Azucena Ester Joffe

La comedia shakesperiana es el punto de partida para disfrutar de la magia de Próspero y de la magia del teatro. Un rito ancestral para dar cuenta de una realidad que conocen muy bien los hacedores del quehacer teatral, la “cocina” de ese acontecimiento que nos atravesará en cada función. El proceso de creación es intenso, difícil y contradictorio, ¿cómo decidir cuándo estrenar? ¿cómo seguir cuando uno de los integrantes del elenco, por el motivo que sea, se baja? Y muchas preguntas más además de sortear las dificultades económicas, en especial, cuando el subsidio otorgado nunca llega.

El principio constructivo de A propósito de la Tempestad es la metateatralidad, un devenir sinuoso que nos atrapa desde su inicio. En el espacio escénico, algunos pocos elementos en desuso -dos escaleras, un viejo baúl, un perchero con prendas sin mucha utilidad,…- dan cuenta del clima austero que denota la escasez de recursos. De a poco van llegando los actores para ensayar, uno a uno se irá sentando en círculo mientras intercambian algunos comentarios personales. Un relato que fusiona perfectamente la isla desierta / la soledad del director, la fuerte tormenta / la inevitable cotidianidad, el naufragio del navío / el seguir a flote tras un sueño,… La escritura dramática y escénica de Martín Ortiz va superponiendo como capas de ficción y de “realidad”, cuando la duda acecha pero, sin embargo, se impone el redoblar los esfuerzos. Porque el teatro independiente es primero pasión y luego, como todos sabemos, es “a puro pulmón”. 000157534Los personajes van adquiriendo textura ante nuestra mirada, en tanto el actor del circuito comercial reclama por el vestuario y la escenografía que no llega, mientras el resto reafirma su compromiso aunque todos ellos sean de distinto “palo” -el actor popular y el clown, la actriz de la facultad y la cara linda, la asistente perfecta que conoce muy bien la letra y está dispuesta a realizar cualquier reemplazo. Mientras la musica contribuye a crear la atmósfera necesaria, la iluminación recorta el espacio lúdico para “convocar” al genio shakesperiano aunque también por momentos, abarca al grupo, como en la picadita, en el merecido impasse entre eñ una pequeña escena y otra. El elenco construye de manera perfecta a sus criaturas, con algunos pequeños altibajos que seguramente desaparecerán en las siguientes funciones. Es interesante de qué modo cierra este hecho teatral, lo que al comienzo era un ensayo a tres semanas del estreno luego, rompiendo la cuarta pared, cambia y nos interpela como sujeto espectador que somos (por razones obvias no ampliaremos). Seguir contra viento y marea: aquí estamos, simple actrices y actores, para inventar un mundo para que ustedes nos crean… Es el mundo del ritual, un mundo necesario para que nuestra imaginación lo transforme un “todo” de límites porosos, una realidad de la que somos parte. Una historia simple que contiene varias aristas, un relato que con humor e ironía nos deja mucho para pensar. 000157536

Ficha técnica: A propósito de la Tempestad de Martín Ortiz. Actuación: Magalí Antonowicz, Giannina Coello, Néstor Navarría, Gustavo Oliver, Federico Paz, Grace Ulloa, Guillermo Zeballos, Nadine Cifre. Vestuario y Escenografía: Jorgelina Herrero Pons. Iluminación: Eduardo Safigueroa. Fotografía: Gabriel Reig. Diseño gráfico: Nomade / www.paginanomade.com Producción Ejecutiva: Marcela Fraiman. Asistencia de Dirección: Nadine Cifre. Prensa: Pato Rébora, Dirección y Puesta en Escena: Martín Ortiz. El Crisol. Estreno: 05/05/2017. Duración: 60′.

1 Fragmento de La Tempestad de William Shakespeare

Donde duermen los grillos de Marcos Arano / Bolsas en el viento

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Donde duermen los grillos de Marcos Arano / Bolsas en el viento

Una comedia cruel

18738343_697373003788450_5669838951402889690_oAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El teatro por convicción o por omisión siempre se hace cargo de su coyuntura histórica a pesar de sí mismo; de alguna manera la condición política del hecho teatral queda explícita por su temática, por el tratamiento de la misma, o por el contrario, por eludirla con elegancia. El grupo “Bolsas en el viento”, busca dar cuenta de un contexto sin fisurar su relato, sino por el contrario dando todos los elementos, todas las herramientas para que el espectador pueda sentirse no sólo interpelado sino también testigo / protagonista de la puesta. Así es lo que sucede en Donde duermen los grillos, el trabajo que presentan en El Excéntrico de la 18. Desde la espera en la antesala, el clima que se produce en penumbras y con el acercamiento del actor / personaje, un anfitrión muy especial, tiene un plus diferente. La propuesta es activar en el espectador una mirada reflexiva sobre una realidad contundente sobre la pobreza, la criminalidad de la misma, la falta de interés del Estado para cambiar las cosas; todo desde un trabajo donde el humor no está ausente, un humor cruel, negro, negrísimo, pero coherente con la geografía carcelaria que nos contiene a todos. Desde una escena que recuerda a los procedimientos del cine mudo, del clown, donde la palabra no es central como soporte, como estructura de la obra; sino por el contrario lo es el cuerpo, su desplazamiento físico, la música y los sonidos producidos en vivo, sin perder la mirada su presencia autoritaria a pesar de los apagones en donde es otra la sensibilidad que nos atraviesa. Apagón, tras apagón, las secuencias se suceden en un clima de extrema violencia que no se agota en los golpes o la tortura física sino que se extiende a la manera de considerar al otro, al que está en esa situación, algo menos que humano. Dentro y fuera de los barrotes todos están degradados, en un sistema que necesita de cárceles y carceleros para funcionar siguiendo sus propias normas de explotación. Un sistema que sólo se sostiene en el delicado equilibrio entre víctimas y victimarios, donde la desigualdad es el eje conductor de las acciones. grilloEl grupo sabe desde la actuación hablarnos de la tragedia social que representa para todos, la criminalidad pero sobre todo que necesario es para ciertos sectores tener a otros “encarcelados”, marginados, llevados al límite de su humanidad. La pantalla a fondo, registra las caras y la biografía de cada uno de los personajes a partir de la fotografía, desde una infancia feliz y común a la foto de entrada en la comisaría, con su consecuente número de reo. Nadie nace ladrón o asesino, nos dice desde la galería fotográfica el grupo en escena. La escenografía conformada por un artefacto de rejas que se mueve funcionalmente, tiene además la música y la conformación de los sonidos a un costado de la escena, al igual que el piano ayudaba al entendimiento en las películas sin sonido. El nudo de las acciones es la necesidad de escape de una realidad de encierro que no termina en las paredes de la cárcel. Participativo el espectador colaborara con la batucada que iniciará el motín que tal vez logré la ansiada libertad.

Esta es la segunda obra de la compañía, en el 2014 estrenaron Silban las balas, la guerra en lenguaje de clown. En esa oportunidad Marcos Arano comentó:

Desde la compañía empezamos a investigar temas que nos permitiesen romper el trabajo más ingenuo que propone el clown, queríamos ver qué pasaba si los metíamos en mundos más oscuros, incómodos…1

Con esta estética particular “Bolsas en el viento” nos sumerge en un clima donde el humor es necesario por la dureza del tema. Un compromiso y una mirada inteligente que nos emociona y nos hace reflexionar sobre cierta violencia y abusos que hoy está, lamentablemente, naturalizados.1grillos

Ficha técnica: Donde duermen los grillos de Marcos Arano / Bolsas en el viento. Actúan: Lautaro Amurri, Lala Buceviciene, Rodrigo Frascara, Marcelo Sapoznik, Fernando Vitale. Música original y dirección musical: Ian Schifres. Músico: Ezequiel Cotton. Diseño de luces: Alejandro Velázquez. Escenografía: Carolina Fernández / Jazmín Savignac. Vestuario: Alejandra Robotti. Coreografía: Paola Sanabria. Asistencia de dirección: Marcia Gambarrutta / Felipe Martín Saade. Prensa: Mas Prensa. Producción ejecutiva: Marcia Gambarrutta. Dirección: Marcos Arano. El Excéntrico de la 18. Segunda Temporada, reestreno: 25/03/2017. Duración: 75′.

I.D.I.O.T.A de Jordi Casanova

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I.D.I.O.T.A de Jordi Casanova

Adaptación Daniel Veronese

201702100931IDIOTA WEBAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

¿Cuál es el límite que no podemos atravesar a la hora de la búsqueda de dinero para saldar las deudas que nos devoran en este sistema capitalista, que nos produce y nos descarta con la misma facilidad, al mismo ritmo frenético? Sin embargo, ¿qué si somos capaces de hacer por obtener dinero? Un experimento, por lo tanto, un hecho que está avalado por la ciencia, el dios de nuestra época, confiamos entonces en que todo es legal, y sólo es una prueba que pasaremos con suerte sin mayores consecuencias; no preguntamos demasiado, no leemos la letra chica del contrato que firmamos, casi con los ojos cerrados, porque además la recompensa es mucha, y soluciona todos nuestros problemas; el alma bien gracias, tema para otro momento, no la necesitamos en un mundo que todo se basa en sobrevivir y sin dinero es imposible. De la prueba en la habitación cerrada, a la analogía con la cotidianidad de la sociedad, sólo un paso. Casanovas construye una metáfora perfecta para decirnos como somos y como actuamos ante la inclemencia de un Estado social ausente1. Daniel Veronese, le da una vuelta de tuerca al traernos esa problemática universal a un territorio conocido, y a partir del uso de las paredes, los grandes bloques que conforman la habitación, como pantalla, nos ubica en una geografía reconocible para el personaje, y también para el espectador, que siente que esos lugares podrían reconocerlo, ser él no sólo testigo sin protagonista de la historia. 000151539La fría asepsia del comienzo, se va constituyendo en una performance donde otros participan, y provocan que cada vez más Carlos Varela, un excelente Luis Machín, se sienta involucrado y acorralado en un laberinto que él con su desidia y desesperación ayudó a construir. Idiota es un fuerte apelativo para definir el comportamiento de alguien, pero es también la sigla de esa corporación que se dedica a investigar el grado de resistencia de la clase media al autoritarismo. Toda una definición. Del otro lado, la presencia de la psicóloga, la doctora Edeltraud, María José Gabin, impecable en su imagen profesional que nunca abandona, a pesar de la desesperación creciente de su conejillo de Indias. Mantiene las formas porque sabe, es decir guarda la llave que el conocimiento, no sólo sobre Carlos sino sobre la finalidad del proyecto. Saber es poder. Así el ritmo del comienzo tiene cierto humor de color local que podría parecer banal y simple, pero a medida de que avanza la situación dramática nos sumerge en un clima de tensión por más que los acontecimientos puedan ser catalogados de absurdos. Pues nos sumergen en algo que nos incomoda y nos perturba: ¿cuál sería nuestra decisión en determinadas situaciones límites? Un hecho teatral que plantea de modo inteligente distintas lecturas y cualquier parecido a nuestra realidad sería solo “pura coincidencia”.idiota

Ficha técnica: I.D.I.O.T.A de Jordi Casanova, adaptación Daniel Veronese. Elenco: Luis Machín (Carlos Varela), María José Jabín (Doctora Edeltralud). Dirección: Daniel Veronese. Asistente de director y Stage Manager: Gonzalo Martínez. Diseño de escenografía: Jorge Ferrari. Asistente de escenografía: Luciana Uzal. Asistente de Ambientación: Sabrina Szmulewicz. Diseño de luces: Marcelo Cuervo. Diseño de video: Maxi Vecco. Diseño de vestuario: Daniela Dearti. Realización de escenografía: Willy Pérez. Técnica de video: Lucas Bottero. Operador de video y sonido: Mariano Luna. Diseño Gráfico: Diego Heras. Fotos: Alejandra López. Prensa: SMW. Producción ejecutiva: Luciano Greco. Coordinación técnica: Alberto López Sierra. Coordinación de producción: Romina Chepe. Productor General: Sebastián Bultrach. Teatro El Picadero. Duración: 70′.

Bibliografía:

Hauman, Zygmunt, 2008. Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre. Buenos Aires: Ensayo TusQuets Editores.

Si los derechos sociales no están asegurados, los pobres y los indolentes no podrán ejercer los derechos políticos que, en teoría, poseen. (…) La libertad de elección va acompañada de infinitos e innumerables riesgos de fracaso. Muchas personas pueden considerarlos insoportables cuando descubren, o sospechan, que exceden su capacidad personal de hacerles frente (…) Mientras esta libertad sea un fantasma, el dolor de la desesperación estará coronado por la humillación de la mala fortuna; al fin y al cabo, la capacidad de afrontar los retos vitales, que cada día se pone a prueba, es el mismo taller en el que se moldea o forja la confianza en uno mismo” (Bauman, 2008: 94/95)

 

Yo, Ramón de Gabriela Villalonga

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Yo, Ramón de Gabriela Villalonga

con aportes de los integrantes del elenco

000158401 Yo RamonMaría de los Ángeles Sanz

¿Dónde nace la violencia y la desorientación de nuestros niños y jóvenes? ¿Por qué nos convertimos en adultos que sólo se miran a sí mismos y sus problemas y no pueden hacerse cargo de alguien más? Son preguntas que la puesta que dirige Gabriela Villalonga y su grupo de actores se hace cuando construyen desde la palabra y la acción Yo, Ramón. Desde una primera imagen que nos describe una reunión en cámara lenta, cada personaje realizando movimientos mecánicos, repetidos sin pausa, hasta el comienzo del primer encuentro de compañeros de estudios, donde la lectura de la historia de los pueblos originarios, es atravesada por la indiferencia del deseo de cada uno, para convertirse entonces, el discurso en el vacío de la palabra sin sentido, en la repetición mecánica de una verdad que no quiere ser escuchada y menos aún comprendida; la mirada perdida hacia lo individual se cierne sobre el relato e impide que lleguemos a una solución colectiva. Cada uno de los cuadros que se suceden: la sala de profesores de una escuela secundaria, la relación discordante entre la pareja, de los padres de Ramón, el avance irrespetuoso del profesor de gimnasia, su relación intimidatoria con el ex compañero de escuela, la posibilidad de realizar una obra de teatro para el pase del preescolar a la primaria de sus hijos, donde lo único que no está es el deseo de los niños, y la reunión final donde Ramón es el gran ausente, porque como dice el programa: “Cuando en una clase, en una sociedad, en una comunidad, alguien quiere ocupar todos los lugares, es porque no tiene ninguno…” (Philippe Meirieu) son una continuidad de una idea que acusa e interpela al espectador sobre el curso de una sociedad que no puede verse a sí misma colectivamente, y cada vez más funciona con el sálvese quien pueda. 000158400 Yo RamonLos cuadros tienen muy buen desarrollo, y las actuaciones logran muy buenas performances, solo hay algo del tempo entre cuadro y cuadro que a veces baja la tensión lograda, que puede resolverse con un mayor ritmo. Cada uno de los personajes tiene una composición cuidada, desde el vestuario y el maquillaje, hasta la postura corporal, la gestualidad, la proxemia entre los personajes, que tiene en algunos casos una significación superior a la palabra. El grupo junto a su directora, en este su segundo trabajo están conformando una poética propia, identificatoria de una dramaturgia que lleve adelante no sólo la fuerza del tempo actoral sino que sea una herramienta de reflexión sobre las problemáticas de la sociedad, y de la función que lo teatral tiene en un campo que una vez más está dividido entre los que piensan el teatro como juego, sólo teatralidad, y aquellos que ponen en acto en el escenario los interrogantes que los atraviesan en tiempos de crisis. Todo teatro puede ser leído desde lo político, aún aquel que no quiere ser entendido desde allí, pero la puesta de Yo, Ramón requiere una lectura desde lo político social, porque la propuesta es que analicemos desde los personajes, nuestra propia manera de ser en el mundo. El pronombre personal del título no se refiere a una subjetividad única, sino por el contrario es inclusivo, Ramón somos todos. 000158399 Yo Ramon

Ficha técnica: Yo, Ramón de Gabriela Villalonga. Elenco: Gabriela Fernanda Andrada, Fernando Atìas, Cecilia Balmayor, Ornella Cardaci, Marianela Caresani, Pablo Guises, Diego Iglesias Fernández, Checha Kadener, Lola Mega, Liguen Pires. Diseño y realización de vestuario y escenografía: Virginia de los Santos Fernández. Diseño de luces: Florencia Carboni. Entrenamiento corporal: Hugo Armando Schettini. Supervisión grupal: Lic. Gabriel Gendelman. Asistencia técnica: Antonella Loccisano y Nahuel Expósito. Prensa: Simkin&Franco. Fotografía: Gabriel Insaurralde. Diseño gráfico: Luciana Llado. Asistente de dramaturgia y dirección: Antonella Piacenti. Dirección: Gabriela Villalonga. Teatro Del Borde.