Archivo de la categoría: Teatro y Sociedad

El Cristo rojo de Vicente Zito Lema

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El Cristo rojo de Vicente Zito Lema

Ceremonia teatral sobre la poesía y la locura en homenaje al poeta Jacobo Fijman1

FLYER CRISTO ROJOAzucena Ester Joffe

Un ceremonia, un evento a mitad de camino entre lo teatral y lo performático, que convoca ante nuestra atenta mirada al gran poeta Fijman. Quien por esas cosas del destino nació en país que ya no existe, Besarabia (hoy Moldova), y falleció abandonado y olvidado en el Hospital Borda. Una historia real que, por un lado, deja al descubierto lo siniestro y lo perverso del sistema y, por otro, la manera casi mítica que algunos “locos” encuentran para sobrevivir a las condiciones salvajes de los establecimientos psiquiátricos a través del arte y, en especial, de la poesía.

En el despojado espacio lúdico apenas iluminado, primero se suceden imágenes elocuentes que son viejas fotografías de una dolorosa realidad para luego asistir al encuentro entre dos poetas. El Poeta mayor, Jacobo Fijman (Vicente Zito Lema), en esa segunda internación que le devoró la vida por casi 30 años y el Poeta joven, Vicente Zito Lema (Alan Robinson), quien recorrió distintos puntos del país buscando al artista que daban por muerto. Un tiempo de lucha contra las barreras sociales y legales para lograr descubrir la verdad y rescatar al hombre que en sus mejores años contó con el reconocimientos de sus pares, nacionales y extranjeros. Después de un arduo y solitario camino, ambos poetas, Fijman y Zito Lema, pudieron compartir los fines de semana y algunas salidas. Y el último pedido del gran poeta, con la tranquilidad de quien espera la inevitable partida y la ilusión de un hermoso encuentro con su amada, la Virgen. Zito Lema cumplió, contra viento y marea, ese entendible encargo de su gran amigo.

Un texto dramático poéticamente incisivo, que da cuenta de qué forma la poesía venció a la muerte en vida y de la sólida amistad que hoy honra a un artista que ha sido invisibilizado por décadas. La precisa iluminación recorta cada encuentro -en la soledad del hospicio, en las caminatas acompañado,…, en tanto la acertada música en vivo -canto y piano- nos envuelven en un clima de vigilia. Ambos sistemas significantes habilitan a los fantasmas, propios y ajenos, a participar de la ceremonia. ¿Cómo es caminar por el cordón o por una cornisa? ¿Cómo elegir sumergirse en el arte o dejarse arrastrar por el horror y el olvido?43433426_716027805416240_3329644405194752000_n

El Cristo rojo nos interpela desde lo más profundo de nuestro ser. Los dos intérpretes (Vicente Zito Lema/ Alan Robinson) le otorgan la carnadura a estos seres, con cierto humor muy sutil, y van construyendo un tiempo suspendido entre la vida y la muerte, para que la poesía habite el espacio lúdico, donde el “loco” logra perdonar, en un sentido espiritual, a la sociedad “sana y cuerda” que responde a determinados intereses, en especial, económicos.

Este encuentro escénico, entre la poesía, la locura y la amistad, nos provoca la urgente necesidad de sumergirnos en la intensa y breve obra de Jacobo Fijman. En una entrevista el autor comentó:

Jacobo Fijman es el filósofo Samuel Tesler del Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal que compartió trabajo con grandes poetas y periodistas de su época, fue amigo de Oliverio Girondo, de Marechal, de Enrique Molina, de Pablo Neruda. En un momento llegó a tener un reconocimiento muy importante en la literatura y en el periodismo argentino, pero también es cierto que sufrió ciertos desequilibrios espirituales que lo llevaron primero al aislamiento de sus amigos y compañeros escritores y poetas de la época y que termina olvidado y dado por muerto en el Hospital Borda.[…] Fijman era de origen judío, se convirtió al catolicismo, fue siempre anarquista en sus ideas, conoció la cárcel por sus ideas políticas. Es una figura muy interesante de nuestra cultura. Para mí reivindicarlo en estos momentos donde hay que reivindicar todas las luchas por la dignidad humana, me pareció una tarea para encarar.2

Un dato a tener en cuenta: se presentó el 15 de este mes el libro El Cristo rojo de Vicente Zito Lema, con prólogo y epílogo de Alan Robinson.

Ficha técnica: El Cristo rojo de Vicente Zito Lema. Dirección: Galileo Bodoc. Intérpretes: Alan Robinson, Vicente Zito Lema. Músicos: Rosario Carreño (canto), Alicia Mazzieri (piano). Diseño de Luces: Sergio Iriarte. Video: Daniel Malnati. Diseño gráfico: Renata Cymlich. Asistencia de dirección: Regine Bergmeijer. Asistencia de Escenas: Daniela Sanchez. Prensa: Federico Frau Barros, Juan Minel, Facundo Moro. Producción y Giras: Marina Kryzczuk. En Hasta Trilce. Estreno: octubre de 2018. Funciones: domingos 20:30 hs.

1Según programa de mano

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La velocidad de la luz de Marco Canale

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La velocidad de la luz de Marco Canale

Atravesamos muchas situaciones, como la luz, de una manera simple1

20181027_105008Azucena Ester Joffe

La velocidad de la luz es un vívido encuentro teatral, una experiencia distinta y emotiva, “una obra de ficción que abordara el viaje de todas ellas [las increíbles protagonistas de la historia], atravesando Latinoamérica para regresar a los lugares adónde habían nacido antes de morir”2, comentó su mentor y director, Marco Canale. Se estrenó en el 2017, con el apoyo de los curas villeros y como co-producción del FIBA. Con algunos cambios, en esta oportunidad con sólo cuatro funciones, la obra se realiza en la Capilla de Cristo Obrero de la Villa 31, donde están los restos del Padre Mugica. Un sitio por demás emblemático para todos aquellos que tenemos memoria.

Si el punto de partida fue la búsqueda personal de Canale, ésta encontró el anclaje perfecto en un grupo de personas mayores que aceptaron el desafío y se animaron a soñar, a ponerle el cuerpo a un proyecto que ojalá tengamos la oportunidad de volver a disfrutar. El director, a su regreso de una larga estadía en el exterior, se incorporó al taller que funciona todos los jueves a la mañana y le otorgó otra dinámica, una puesta a punto creativa. Tarea que también realizó en otro taller fuera del Barrio. Y este hecho teatral es el resultado de ese proceso de más de dos años “como algo comunitario”.

La cita es en el Monumento a los Caídos en Malvinas (Retiro), y ahí distinguimos a María con su traje típico boliviano, quien nos recibe con una sonrisa junto a dos compañeras del elenco. A modo de adelanto, todos entonamos aquel bolero que hizo historia, Bésame mucho del Trío Los Panchos. El viaje comienza para nosotros también con una energía particular hasta la Capilla del Padre Mugica en la soleada mañana. Allí nos espera otra realidad que nos pertenece aunque haya gente que la niega e invisibiliza. En ese momento, nos entregan una compilación de varios textos, un material precioso para la posterior lectura en soledad.

La historia es simple: “están ensayando una obra pero han decidido obligar al director a vender su auto para financiar un proyecto ambicioso: hacer una road movie que les permita regresar a los pueblos adonde nacieron antes de morir”3. El hilo conductor es el relato de María que se va entrecruzando con las otras pequeñas historias. La oración por un ser querido, la ocupación de la vivienda, el sueño de ser bailarina clásica, el galán feo pero buen tipo, el director del proyecto… En tanto, la acertada música en vivo -Juan Baya Casal/ José Tolaba- con varios charangos, quena, bombo y guitarra eléctrica, es el otro pilar de la travesía, entre las distintas danzas, canciones y las diferentes lenguas -guaraní, aymara,…- que construyen ante nuestra atenta mirada esa pertenencia latinoamericana que tanto nos hace falta, en especial a los porteños. Este interesante entramado, ficción y realidad, juegos y sueños, a partir de cada una de estas mujeres nos interpela pero desde otro lugar que es difícil poner en palabras. Y el humor constante da cuenta de situaciones difíciles que son parte de la identidad personal y social -dictaduras, violencia, migraciones que apartan de los afectos, adaptación a una sociedad hostil,… Pero es a nivel del sentimiento, a flor de piel, de corazón a corazón, que todo el colectivo se conecta con nosotros. Es tan espontáneo, fresco, simple que nos conmueve desde el inicio. Con muy buen ritmo, desde el espacio escénico, nos brindaron todo construyendo un sólido punto de unión. Al finalizar, más allá del merecido aplauso, necesitamos acercarnos para darles las gracias a cada integrante por lo vivido. Porque hay dramaturgia, hay actuación, hay una puesta en escena, pero hay una instancia de comunión, a nivel profundo, que será imposible de olvidar. Sólo nos resta decir: Gracias!!! A Marco Canale4 y a todo el grupo que hace posible este viaje íntimo, con distintos recorrido según el espectador/ra, en cada función.44356065_10156392878419892_5434145592454414336_n

Ficha técnica: La velocidad de la luz de Marco Canale. Con María Rojas Zambrano, Candelaria Ospina Montañez, Romilda Marecos Ruiz, Ramona Escalante, Francisca Vedia Mendoza, Marta Giménez, Flora Solano, Beatriz Spitta, Paula Severi, Ana María Pico, Adelaida Franco y Esther Juárez. Dirección musical: Juan Baya Casal. Dirección Música Andina: José Tolaba. Charangos: Clementina Huaranca, Doly Butron, Roberta Reloj, Marta Huarachi, Marcelina Paredes y Jacinta Álvarez. Bombo: Marta Huarachi. Solista de Charango: Nicolás Faes Micheloud. Diseño de jardín: Manuela García Faure. Producción ejecutiva: Mariano de Mendonça y Malena Sánchez Olmo. Ayudante de dirección y producción: Gonzalo Facundo López y Lucas Martinetti. Dirección vocal: Cecilia Madanes y Tom Harris. Dirección coreográfica: Leticia Mazur y Margarita Molfino. Producción: FIBA y Parroquia de Cristo Obrero (Villa 31 – Barrio Padre Carlos Mugica), con el apoyo del programa de Mecenazgo, CCE/BA (Centro Cultural de España en Buenos Aires). In memoriam: Jorge “Chavo” Villanueva y Ana Vázquez. Funciones: 20 y 27 de octubre, 03 y 10 de noviembre de 2018. Punto de partida: Monumento a los Caídos en Malvinas, Plaza San Martin (Retiro). Duración: encuentro 10 hs y regreso 13:30 hs

1Del compilado entregado a modo de programa de mano.

2Según gacetilla de Prensa

3Idem

4Es creador escénico y audiovisual, trabaja en proyectos donde lo escénico se cruza con la biografía, la investigación y la historia. Entre el año 2001 y el 2014 residió en Madrid y Guatemala, donde creó, entre otras obras La Puta y el Gigante, El nacimiento de mi violencia, La huella que deja la tierra, La alambrada, Las Poderosas y El futuro empezó ayer. Sus trabajos se presentaron en barrios y espacios como el Festival de Edimburgo (Reino Unido), Haus der Kulturen der Welt (Berlín), Theatre Clurman (Nueva York), Festival Re/Posiciones (México D.F), Escena Contemporánea (Madrid), Young Vic Theatre (Londres), el Festival Iberoamericano de Cádiz (España), BAD (Bilbao), Casa de América (Madrid) y el FIBA. En la actualidad trabaja en la versión alemana de “La velocidad de la luz”, producida por el festival Theaterformen (Alemania).

Creo en un solo Dios de Stefano Massini

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Creo en un solo Dios de Stefano Massini

[Žižek] destaca, por un lado, la instrumentalización política de los horrores del holocausto para legitimar las acciones políticas del Estado de Israel y, por otro, la analogía de este conflicto con un síntoma neurótico: la acción que se repite en busca del beneficio libidinal que proporciona persistir en un punto muerto1.

Creo en un solo Dios-A-AzucenaJoffeAzucena Ester Joffe, María de los Angeles Sanz

Tres mujeres se encuentran en escena, dos tienen una razón para pensar cómo piensan sobre la situación de ambas posiciones: la profesora de historia judía, y la joven palestina que se va a ofrecer como víctima propiciatoria a la causa en la que cree. La tercera es un soldado mujer de la fuerza norteamericana de ayuda por la paz, toda una ironía, escuchando el relato de su situación, y de cómo se siente en el lugar. Una mercenaria, que hoy abraza a quien mañana se verá obligada a apuñalar por la espalda. Tres mujeres, donde la solidaridad necesaria está atravesada por los acontecimientos de una lucha que no termina. Cada una llevará adelante un monólogo tenso, e intenso donde las posiciones serán expuestas con determinación; también las dudas, las contradicciones y el dolor, el profundo dolor que aparece cuando el miedo atraviesa los cuerpos y las mentes ante el conflicto. En una disposición espacial en triángulo, cuyos vértices se modifican según quien de los tres personajes está bajo el haz de luz para hablar, para explicar su situación, los personajes van contándonos el recorrido de una historia que tiene cronológicamente un destino, un final esperado. En un juego temporal, el relato se enuncia desde un presente de la enunciación, pero nos narra un pasado, que no entenderíamos simplemente con la foto del diario, con la noticia escueta o detallada de la cronología de los sucesos; porque como sucede habitualmente nos faltaría una de las voces principales, la de la víctimas. En una anacronía el personaje de la profesora dice sobre aquel día, 29 de marzo de 2002: “Todavía no lo sé, pero faltan un año, diez días y 8 horas para aquel disparo en el bar de Rishon Lezion en Tel Aviv”. La religión y la rebelión, la vida y la muerte, las creencias y el descreimiento frío y calculado, y la humanidad cubriendo con su manto todo, son el entramado de un drama que se teje en las altas esferas de la geopolítica pero que se sufre en las calles de los barrios, entre las paredes de las casas, en las mentes y los cuerpos de los participantes. Massini escribe la textualidad de la pieza en 2011, es por lo tanto, a un año del atentado a las torres gemelas, y en un punto álgido de las relaciones entre Israel y Palestina. Un conflicto que data de la década del 40, cuando el 29/11 de 1947, la Asamblea General de la ONU votó la creación de dos Estados, uno hebreo y otro árabe, en la ribera occidental del río Jordán y la zona internacional de Jerusalén. Esta decisión fue rechazada inicialmente por los Estados árabes vecinos y la Población árabe de Palestina2. Pero la pieza no es una línea histórica sobre el conflicto, sino en un búsqueda de las subjetividades que lo integran, pone en las voces de tres posibles protagonistas a desnudar sus almas frente al espectador, que sacará luego sus propias conclusiones.

creo-en-un-solo-dios-a-azucenajoffe.jpgUn conflicto demasiado complejo que nos desangra más allá de la distancia real y que el autor, Stefano Massini, aborda con liviandad. En cambio, la escritura escénica de Edgardo “El Negro” Millán construye un sólido relato a partir de tres personajes, si bien es una obra pensada para una sola actriz. El elenco le otorga la textura perfecta a cada criatura, con distintos trazos pero víctimas por igual de un sistema siniestro. Las tres generaciones quedan expuestas en su soledad, solo están contenidas en sus propias palabras en un espacio escénico donde se materializa el “no tiempo”, entre la vida y la muerte.

Ficha técnica: Creo en un solo Dios de Stefano Massini. Traducción: Patricia Zangaro. Elenco: Noemi Morelli, Estela Garelli, Antonia Bengoechea. Escenografía y vestuario: Julieta Ascar. Diseño de luces: Félix “Chango” Monti – Magdalena Ripa Alsina. Diseño sonoro: Pablo Abal. Fotografía: Sebastian Miquel. Producción ejecutiva: Rosalía Celentano. Prensa: Varas-Otero. Productor asociado. Norberto Alocén. Asistente de dirección: Jose Araujo. Dirección y puesta en escena: Edgardo “El Negro” Millán. Teatro Payró. Estreno: Junio de 2018. Duración: 70’. Funciones: jueves 20:30 hs.

1 Reseñas bibliográficas. Revista de Filosofía y Teoría Política, 41: 253-267 (2010), Departamento de Filosofía, FaHCE, UNLP: pp 256-7. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.4491/pr.4491.pdf

2 Para mediados de 2000, el 98% de los árabes palestinos vivían bajo jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina. El resto de las tierras palestinas, al igual que el espacio aéreo, las aguas territoriales y las fronteras terrestres de las regiones antes mencionadas se encuentran bajo control total de Israel. En esas condiciones Israel llevaba a cabo la construcción de colonias hebreas, levantaba el muro de contención, creaba zonas militares cerradas y llevaba a cabo incursiones y arrestos periódicos. En 2000 tuvo lugar la segunda intifada, motivada por la visita del líder derechista hebreo Ariel Sharon y varios de sus seguidores a la Explanada de las Mezquitas. Durante la intifada, representantes de grupos extremistas palestinos comenzaron a realizar ataques terroristas en territorio de Israel contra la población civil. Israel respondía a los ataques de misiles y bombas con la eliminación de los líderes militares palestinos y operaciones militares. La confrontación se agudizó luego de que el grupo radical Hamás tomase el poder en la Franja de Gaza en enero de 2006. (Sputnik Mundo)

 

Operación Nocturna de Pompeyo Audivert

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Operación Nocturna de Pompeyo Audivert

(Fuente Trelew 22 de Agosto)

Yacentes en los estratos del Sistema Penal Teatral Federal Sindical de la República Argentina, la muchachada Trelew 22 de agosto planea nuevamente su fuga histórica, la táctica hoy es perder el nombre y equivocar la ruta, el objetivo: desembarcar en el presente adyacente bajo nuevas identidades…1

000186390Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La Historia del pasado reciente, y una pieza de nuestro clásico teatral: Los derechos de la salud de Florencio Sánchez, conforman una textualidad compleja, ya que sus personajes producen la imbricación entre los hechos y los lugares de aquella instancia que terminó en tragedia, con las voces y las palabras de los diálogos de Los derechos de la salud, para desde la metáfora surrealista que la presencia de ambas textualidades crean, nos puedan dar una pista de este presente de dolor e incertidumbre. La enfermedad de Luisa y su calvario que la aleja del amor de su familia, la enfermedad de Eva y su muerte, la desaparición de su cuerpo son una metáfora que Audivert cruza, ante la mirada de un pueblo que reclama la presencia de la líder, como la madre de todos los humildes. Los sucesos trágicos de Trelew y el sindicalismo que traiciona, es también una metáfora de nuestros tiempos atravesados por el desencanto sobre aquellos que deberían defendernos. Las voces del pasado llegan desde la historia: Quiroga y desde el teatro, Podestá, un payaso iniciador de nuestra tradición en el campo del teatro del siglo XX, pero siniestro en su traje que contiene una calavera. Representación, de la representación de nuestra identidad, una subjetividad construida a retazos, a momentos inconclusos, llenos de tragedia, sangre y muerte que aparecen en escena de la mano de una cura que no aparece, de una salud que no retorna. Pompeyo Audivert pone en acto, en escena, su poética, la que conforma a partir de una escritura escénica, que le debe mucho al surrealismo, y que trabaja con el collage de las palabras y las acciones, territoritoralizando los personajes para que sean reconocidos por el espectador, pero al mismo tiempo sacándolos de esa situación conocida para lograr desestabilizarlo al mismo tiempo. Desde la variación de los gestos y el entrecortar de las palabras, la coloridad de una voz que se atreve a tonos que disocian el texto y la acción; de esa manera la textualidad se disfraza a través de una sintaxis que esconde para decir, y dice para esconder.

La escritura dramática, Pompeyo Audivert, y la escénica, Audivert y Fernando Khabie, a modo de un nudo borromeo en términos de real/ imaginario/ simbólico– convocan a nuestra memoria privada y colectiva. En el espacio lúdico, los límites se expande como si el entrecruzamiento de las distintas coordenadas espaciotemporales fueran imposibles de controlar. El sólido elenco le otorga la carnadura perfecta a cada criatura que, desde el inicio, tienen la fuerza interpretativa que requiere la situación dramática. El acertado vestuario contribuye a esa temporalidad suspendida que nos interpela. La particular iluminación cumple un rol dramático al reforzar la pregnancia visual de cada escena, contrastes lumínicos que focalizan nuestra atenta mirada. Luz y sombra, presencia y ausencia, lleno y vacío, historia y presente, un suceso real y el artificio,… En última instancia: vida y muerte. Un hecho teatral sin fisuras y por demás interesante.

Ficha técnica: Operación Nocturna de Pompeyo Audivert. Elenco: Susana Herrero Markov (Luisa), Ivana Zacharski (Renata), Gustavo Saborido (Ramos), Amalia Di Núbila Salerno (Mameca), Ramiro Alvarez Peña (Pololo), Adrián Túfolo (Podestá – Sosa), Milagros Fabrizio (Dorita), Andrés Buzzurro (Pepino), Fernando Arfuso (Quiroga), Yasmina Cura (Romina). Asistentes de dirección: Florencia Vincentelli, Andrea Cabanellas. Escenografía y Vestuario: Toribia Choque. Diseño gráfico: Alejo Kolinski. Música: Claudio Peña. Fotografía: Gabriela González. Prensa Operación Nocturna: Florencia Vincentelli / Verónica Costa. Dirección general: Pompeyo Audivert, Fernando Khabie. El Camarín de las Musas. Estreno: Agosto de 2018. Duración: 75’. Funciones: lunes 21 hs.

1 Según programa de mano

 

 

Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres

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Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres

Lo mentaron algun tiempo el Peon, el Estibador,

el Hombre de Siete Oficios, los paisanos del Fronton,

y como la vida tiene su ley y su sinrazon,

le fue llegando el olvido, y el olvido lo tapo’.1

Ocaso.A-LunaTeatralAzucena Ester Joffe

En la escritura dramática, según Juan Ignacio González e Ignacio Torres, se entrecruzan tres ejes: la visibilización del uso de los agroquímicos; el pensar aquellos deseos que no se realizan y en qué derivan; la relación de ciertos oficios con su hábitat natural. La historia nos ubica en la localidad de Rivas, en el norte de la provincia de Buenos Aires, con una población menor a 500 habitantes. Un pueblo que comienza a sufrir cambios en su rutina a partir de las sucesivas fumigaciones con agrotóxicos.

Seis personajes que se cruzan por sus actividades con intereses diferentes -el dueño de las tierras y su esposa, el casero y su joven hijo, el amigo del cuidador del campo, y un supuesto aviador. Al comienzo el narrador nos introduce en una problemática que quizá nos puede resultar distante pero a medida que avanzan los diferentes monólogos o los breves diálogos podemos ir construyendo la vida de cada uno de ellos. Microhistorias de un pueblo que busca la manera de seguir estando “vivo”.

Es interesante la forma en que el dispositivo escénico -los lados de un cuadrado y sus diagonales con la estructura del deck y sus cinco puntos de encuentro en las plataformas circulares- por momentos parece tener algo de laberinto y en otros es como un recto camino pero sin salida, aunque siempre vuelven al centro. Junto a la precisa iluminación van construyendo esos espacios privados, domésticos, y sus conflictos. La sonoridad de la música incidental en vivo nos envuelve en el clima que propone la situación dramática. El elenco le otorga la precisa textura a sus criaturas, seres sumidos en la cotidianidad campestre y unidos por los distintos tonos del marrón en su vestimenta, como la tierra que, a su vez, los somete. El relato deja abierto varios interrogantes, en especial sobre el accionar de determinados intereses de unos pocos que dejan a numerosos damnificados.Ocaso.P-LunaTeatral

Ficha técnica: Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres. Actúan: Mario Bodega, Nacho Bozzolo, Sergio Calvo, Pablo Ragoni, Juan Tupac Soler, Cecilia Ursi. Composición y música en vivo: Clara Maydana. Fotografía: Federico Pérez Gelardi. Diseño gráfico: Madi Gamondés. Diseño de escenografía: Julieta Potenze. Realización escénica: Silvia Spina. Diseño de vestuario: Nadia Sandrone. Realización de vestuario: Sofía Giacomucci. Diseño de luces: Lucia Feijoó. Colaboración artística: Ignacio Torres. Prensa: Luciana Zylberberg. Redes: Romina Giselle Asat. Producción ejecutiva: Cintia Zaccolo. Coordinación en producción: Zoilo Garcés. Asistencia de dirección: Elina Adduci. Dirección: Juan Ignacio González. Beckett Teatro. Estreno: 05/05/2018.

1Fragmento del poema Cantos del Sur de Atahualpa Yupanqui. https://www.letras.com/atahualpa-yupanqui/860836/

Almacenados de David Desola

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Almacenados de David Desola

Una pequeña historia sobre el sentido de la vida

1Azucena Ester Joffe, Maria de los Angeles Sanz

Almacenados es una pieza que, desde el minimalismo: dos personajes, un espacio despojado, metáfora del vacío de sentido, la uniformidad del guardapolvo, todo lo que hace a la presencia de la ausencia, es decir, a un vivir sin sentido en la vida del Sr. Lino. Un hombre viejo a punto de jubilarse, un muchacho, Nin, que ingresa a su mundo para reemplazarlo, pero también para desestabilizar esa armonía sostenida en la repetición y el tedio. Un joven cuya presencia, y a partir de su nombre se presenta como una incógnita, un misterio, dentro de la cotidianidad de sus actos. La nada que se desarrolla en la jornada sostenida por el hábito del primero, y la fuga que propone el segundo, estalla cuando lo normal empieza a mostrar su irracionalidad. Con pocos elementos la dirección de Susana Hornos y las muy buenas performances dan consistencia a un relato que desde lo no dicho, nos hace testigos a esa zona gris que tiene la vida, alienada por el trabajo, y el abismo que presupone para muchos el abandono de una rutina, que es la estructura ósea de su existencia, cuando esta se desvanece. unnamedLa sociedad ejerce sobre los cuerpos una violencia que como afirma Byung-Chul Han, no parte del exterior sino de las entrañas mismas del individuo, de su propia iniciativa:

El sujeto de rendimiento es prisionero y vigilante de s.f. mismo. No puede protegerse de esta violencia, porque es el mismo quien la provoca. [] La sociedad de rendimiento se desarrolla siguiendo su propia lógica hacia una sociedad del doping1. Una vida reducida a la mera función vital es una vida que hay que mantener sana bajo cualquier concepto. La salud se convierte en la nueva diosa. Por eso la vida nuda es sagrada. La particularidad que distingue a los mohines sacri de la sociedad de rendimiento de los de la sociedad de la soberanía es que los primeros son incapaces de morir. Su vida se parece a la de un no – muerto. Están demasiado vivos para poder morirse, y están demasiados muertos para poder vivir. (2016: 195/197)

En esta temática que la textualidad desarrolla y que queda explicita en la puesta, es la distancia entre una generación y otra; sobre el universo de lo viejo, se aproxima una forma de aceptación, ante la posibilidad de conseguir un lugar, cualquier lugar en una lucha desigual por la sobrevivencia. Ambos protagonistas se mueven con comodidad entre la tensión y la comicidad, en un depósito apenas habitado -un escritorio con su silla, un viejo reloj para ficha, un teléfono,…- a la espera de los camiones con la ansiada carga: mástiles para barcos y/o las astas para banderas. La iluminación termina por construir el clima necesario para una historia que transcurre en cinco días laborables y donde espacio público condiciona la relación entre dos los trabajadores. 1unnamed.jpg

Ficha técnica: Almacenados de David Desola. Elenco: Juan Luppi (Nin), Horacio Peña (Sr. Lino). Asistencia: Leidy Gómez Roldán. Produccion ejecutiva: María Velez. Escenografia: Marcelo Valiente. Vestuario: July Harca. Iluminación: Alfonsina Stivelman. Diseño Gráfico: estudiopapier. Música: Leandro Calello. Fotografía: Akira Patiño. Prensa: Marisol Cambre. Dirección: Susana Hornos. La Carpintería Teatro. Estreno: 08/07/2018. Duración: 85’. Funciones: domingos 17:30 hs.

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2016. Topología de la violencia. Barcelona, España. Editorial: Herder.

1 Para sostener el Estado capitalista actual el sistema incentiva entre otros un tipo de comportamiento denominado doping: que es acudir a ayudas externas como por ejemplo las drogas, o las dietas para la salud con el presupuesto de lograr una vida mas sana y por mucho más tiempo.

 

Migrantes de Gabriel Fernández Chapo

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Migrantes de Gabriel Fernández Chapo
Por la Compañía Franco Argentina
Mirando al Sur

María de los Ángeles Sanz

Migrar, migrar es un deseo, es una utopía de encontrar un territorio,
una cultura que nos permita volar, ser otros, distintos y mejores, que
nos dé una oportunidad para que los nuestros, también tras nuestro
trabajo, logren hallar un nuevo porvenir, más promisorio que el
presente. Migrar es una apuesta fuerte hacia el futuro. Gabriel
Fernández Chapo escribe la textualidad de Migrantes, bajo el nombre de
Sudacas, y nos lleva a un tiempo cuando las colas frente a los
consulados eran una normalidad cotidiana, tras casi veinte años de
aquella realidad, nada ha cambiado, y la migración en nuestros países
latinoamericanos, como en otras latitudes, por las mismas u otras
razones sigue siendo una permanente y fluida realidad. Como declara en
una entrevista en 2014 para Emmanuel Videla, tras su regreso de la
beca que había recibido en 2012 para entrevistar a inmigrantes latinos
en España:

Volví muy movilizado, porque son historias de todo tipo, historias de
separación de familias, de sueños, de expectativas”, cuenta. El
proyecto se llamó Sudaca. Chapo se mandó al avión. Cuando llegó al
aeropuerto, se presentó en calidad de “becario”. Y ahí se detiene y
recomienda a otros: “No hay que decir eso porque si no piensan que vas
a trabajar, que no está mal, pero…”. Marchó preso al calabozo. Le
renegó a la Policía: “¡Si vengo invitado por tu gobierno!”. De nada le
sirvió. Esos dos ingredientes juntos, Sudaca y “becario”, lo llevaron
a prisión por dos días, a pesar de que tenía una carta del cónsul
español invitándolo a realizar la investigación. Más allá, Fernández
Chapo reconoce que se llenó de historias de todo tipo, pero fue brusco
“asimilar algo que no era ficción, era realidad”.000183074 migrantes

Desde allí surge el proyecto junto a la directora y a un elenco
multinacional, que dará cuerpo a la puesta que hoy se presenta en el
Teatro del Pueblo. En un escenario que en Penumbras nos muestra a los
personajes enfrentados y hacia fondo una escalera, que tendrá la
funcionalidad de ser la escalera del avión, y la metáfora de la
movilidad social que buscan en su viaje. Con un vestuario pleno de
color y de señales étnicas, con la mixtura de diferentes técnicas,
entre ellas la del uso de máscaras, cada uno de ellos se va
presentando y nos va introduciendo desde el humor y la comprensión, de
cuáles son sus anhelos, sus deseos, y sus frustraciones. Las muy
buenas actuaciones, van concretando su pertenencia, desde una voz que
denuncia en su manera el origen, aunque a veces la tonada se pierde, o
está demasiado forzada. Una temática que se reedita, por la concreción
de las migraciones de ciudadanos de la patria grande a nuestro país, y
de nosotros, otra vez, buscando en la extensión de los límites a un
nuevo escenario para nuestro futuro- La incertidumbre propia de los
tiempos, la globalización nos lleva a la instancia de una procesión de
figuras fantasmales que surcan los mapas, corridos por la guerra, el
hambre consecuencia de ella, o de los mercados y sus crisis, y la
falta de un horizonte que se parezca medianamente a un estar en
armonía con el mundo. La dirección busca conciliar los relatos
individuales a través de la música y una coreografía que instala la
presencia de lo colectivo. Una puesta que busca la empatía, y transita
la emoción de las historias que nos convocan desde un pasado y
presente en busca de un mejor futuro.000183075 migrantes

Hemeroteca:
Videla, Emmanuel, 2014. “Quiero viajar de Ushuaia a la Quiaca” en NAN,
11 de noviembre.

Ficha técnica: Migrantes de Gabriel Fernández Chapo. Elenco: Mariana
Maciel, Juan Prada, Olivia Torrez, Vladimir Chorny, Paul Criollo
Criollo, César Riveros. Música y composición: Laura Dos Santos.
Asesoría y Realización de Títeres: Ivo Siffredi. Vestuario: Magda
Banach. Máscara y Commedia Dell’ Arte: Renata Armesto. Coreografía:
Fabián Gandini. Luces: Ricardo Sica. Diseño Gráfico e Ilustración:
Petre. Foodstylling: Marimè Suárez. Redes Sociales: Agustín Ariztegui.
Asistencia de dirección: Laura Kossoy – María José Colman. Dirección:
Greta Risa. Teatro del Pueblo.

Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano

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Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano

Nunca me abrí de esta manera. La vida es nuestra, vivámosla como queramos.

Estas palabras no solo las digo, sino que nada más importa.1

unnamedAzucena Ester Joffe

El ambiente del Vera Vera Teatro es acogedor, en especial, para estas frías noches de invierno, y la espera se hace agradable con un vasito de cerveza artesanal. Las dimensiones de la sala son reducidas lo cual nos permite involucrarnos con la historia desde el inicio por la cercanía al espacio lúdico. Ficción que se desarrolla en una cocina de paredes descascaradas, quizá como metáfora de una cotidianidad a jirones, con algunos elementos sobre la mesa -un pequeño arbolito navideño, un barato muñeco Power Ranger,…y una heladera vacía cuya puerta no cierra. Por momentos la luz es muy tenue, tal vez por la baja tensión, pero estos personajes están acostumbrados a que así sea y no alteran su diálogo. Una historia simple, común, que nos ubica en el Conurbano Bonaerense con sus protagonistas atravesados por sueños que intentan cumplir a toda costa. En una noche calurosa de Navidad, después de las doce, cuando los pequeños quieren abrir su regalos y los adultos sólo festejar. La pareja enfrenta una crisis, Sil (Ana Clara Schauffele) ha decidido marcharse y dejar al pequeño al cuidado del padre, para retomar su entrenamiento corporal rompiendo con la idea de que sólo ella es la responsable de la crianza del hijo. En tanto, Rama (Federico Minervini), que le había ocultado su intención de realizar una gira por Perú, quiere vivir del Heavy Metal. El Mono (Marcelo Saltal) es el vecino y es quien empuja al joven a intentarlo todo por el sueño personal. Ellos son dos metaleros que, sin embargo, se ganan la diaria con una banda de cumbia pero tienen la necesidad vital de volver con su banda de metal, posibilidad que les brindaría la utópica gira. Ambos mantienen a flor de piel ese pasado que forma parte de su esencia y no les importa lo que tengan que dejar en el camino. El conflicto de base parece estar en saber cuál de los proyectos de vida es el impostergable.

En el espacio virtual representado, transcurre la fiesta y se escucha la música -mezcla de cumbia y heavy metal. Esa instancia tan frecuente entre los vecinos del barrio, donde siempre hay un plato más en la mesa y una birra para compartir, algo insólito entre los habitantes anónimos de un mismo edificio en las grandes ciudades. El elenco de manera acertada le otorga la textura a cada criatura, tres seres comunes y queribles, con el ritmo sostenido que requiere la situación dramática. Aunque no podemos dejar de mencionar, especialmente, el desempeño de Marcelo Saltal, quien construye a su Mono de forma orgánica, con su gestualidad y sus desplazamientos. ¿Quién no tiene a algún Mono en su círculo cercano?

Vil Metal… es un relato con color de barrio, acaso con el virado a sepia del conurbano, con sus determinadas costumbres y códigos, donde la lucha por esos deseos dichos en voz alta es cotidiana, sin el permiso de bajar los brazos. Entre el humor, algo de tensión y el drama del día a día, la propuesta escénica de Maxi Rofrano nos atrapa desde el comienzo y una vez concluida nos queda el sabor de haber estado con gente conocida, la que pelea por sus sueños con dignidad, quizá, como única forma de mantenerse vivos en una sociedad que intenta expulsarlos constantemente; un “territorio otro” que parece ser ajeno a muchos argentinos.30707985_448051588985647_7226249576070512640_n

Ficha técnica: Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano. Actuan: Ana Clara Schauffele (Sil), Federico Minervini (Rama), Marcelo Saltal (Mono). Escenografía y Vestuario: Carolina Beltrán. Diseño de Luces: Gonzalo Calcagno. Diseño Gráfico: Facundo Maioli. Ilustraciones: Sabrina Janczewski. Fotografía: Carlos Brigantes. Prensa: Correydile. Producción Ejecutiva: Maxi Rofrano. Producción: Maxi Rofrano y Delfina Robles. Supervision de Direccion: Juan Prada. Dirección: Maxi Rofrano. Teatro Vera Vera. Estreno: 12/05/2018. Duración: 70’. Funciones: sábados 23 hs.

1Según programa de mano.

Jazmín de invierno de Carla Moure

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Jazmín de invierno de Carla Moure

Todas/os somos Jazmín

35488033_1894959527233273_8259553913611485184_nAzucena Ester Joffe

El programa de mano de Jazmín de invierno es un claro aglutinador de sentidos: un tríptico. Una imagen elocuente en cuyo centro observamos a la adolescente flanqueada por los adultos, como así es la historia, cerrada en sí misma, sin posibilidad de evasión. El abuso infantil nos provoca escalofríos y nos hace sentir impotentes antes este atroz delito que no tiene fronteras. El punto de partida para la escritura dramática fueron hechos reales. Al respecto su directora comentó:

Trabajamos a partir de noticias aparecidas en distintos lugares del mundo y con la puesta queremos dar testimonio de algo que sucede. En las redes sociales circuló un hashtag: #Ervey90seconds […] Investigamos un montón y los estudios afirman que los niños víctimas suelen estar muy cerca de su hogar cuando son capturados y en general alguna persona conocida o cercana a la familia puede ser responsable del delito, y estos condimentos específicos son los que delatan la no mirada hacia el prójimo.1

La dupla Carla Moure / Corina Fiorillo construye un relato no lineal, como un nudo gordiano, donde el presente y el pasado se superponen en el espacio íntimo. Intentamos reconstruir, a partir de pequeños datos, la cronología de los sucesos entre una torta de cumpleaños y aquella salida del colegio. La cotidianidad de Jazmín es atravesada por el cruel sometimiento, consentido por una madre amorosa que cuida a la “bella” y un padre atento que le trae chocolate. La relación de los adultos fue “amor a primera vista” pero eso no impide que ambos provoquen un daño irreparable en una niñez que fue arrancada. El sólido elenco le otorga de forma visceral la carnadura perfecta a estos personajes, cada uno con sus particularidades. La niña-víctima Jazmín (Maite Lanta) siente cierto afecto por el entorno familiar pero tiene en su rostro, su mirada y sus gestos el temor, la vulnerabilidad y el sufrimiento, el forzoso silencio y la vergüenza inexplicable. Julia (Silvina Bosco) y Miguel (Roberto Vallejos) construyen un hogar casi “perfecto” entre bolsas de basura y mentiras, donde la realidad exterior no logra contener o rescatar a la adolescente. En algunos momentos, rompiendo la cuarta pared a modo de confesión, estos tres seres parecen transformarse en sobrevivientes que ya no tienen sentimientos a flor de piel. En especial Jazmín con sus breves monólogos polifónicos pues su voz es la de muchas/os niñas/os. El clima tenso, por instantes, se quiebra con la irrupción, de manera acertada y necesaria, de un cuarto personaje (Roco Sáenz) quien se encuentra por fuera del conflicto e introduce la sonoridad de algunos instrumentos, con algo de humor, provocando cierto alivio en el espectador. Apreciadas rupturas para no caer en una expectación devastadora después de escuchar las tres brevísimas historias reales de niñas/os que sufrieron el cautiverio en otras partes del mundo. Esta mixtura a lo largo de la obra nos distancia y, a su vez, nos interpela sin pedirnos permiso. Nos involucra en una realidad que se escurre más allá de la ficción. Con precisión, la escenografía -una humilde vivienda- y la iluminación -sin contrastes porque así sería el futuro- construyen el clima crucial y dinamizan el desarrollo dramático en el cual el supuesto equilibrio familiar se escapa como el agua entre las manos.

Un hecho teatral sin fisuras donde el tiempo del acontecimiento parece exceder al tiempo dramático, focalizando nuestra atención sobre las miserias del ser humano. En este contexto, recordemos que continúan las luchas contra el Tráfico y la Trata de Personas, por Ni Una Menos y por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito –Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.en el Cultural San Martin Foto Sandra Cartasso

Ficha técnica: Jazmín de invierno de Carla Moure. Dirección: Corina Fiorillo. Producción artística: Pablo Cullel. Producción ejecutiva: Flavia Vitale / Juan Manuel Caballé. Elenco: Silvina Bosco, Roberto Vallejos, Maite Lanata, Roco Sáenz. Diseño de escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estevez. Asistentes de escenografía: Tatiana Mladineo y Lucila Peralta. Asistentes de escenario: Martín Melgarejo Arena y Mauro J. Pérez. Música: Roco Sáenz. Producción de vestuario: Carla Moure. Diseño de iluminación: Pablo Boratto. Maquillaje: Lis Rivas / Beatriz Abrigo. Fotografía: Sandra Cartasso / Fuentes & Fernández. Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia. Prensa: we prensa. Redes: Florencia Carrozza. El Cultural San Martín: sala B. Estreno: 20/05/2018. Funciones: sábados 20 hs / domingos: 19 hs.

Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

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Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Por Los Internacionales Teatro Ensamble

20180521_104759War is over!

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una sala que se adecua tras la colocación de un lienzo traslúcido como pantalla, no en el fondo del escenario sino como límite entre el espectador y la acción. El cuerpo del actor detrás de ella, nos interpela desde una escenografía que contiene un perchero que guarda el vestuario que va a acompañar su fluido y profuso relato, una serie de banquitos, una pequeña guitarra roja, objetos y símbolos de una revolución que necesita ser revisada. El actor se introduce en el cuerpo y el pensamiento de Carl Marx, el actor se declara un payaso, que busca esclarecer la palabra del economista y filósofo más famoso de los últimos tiempos, y para ello le pone el cuerpo y la voz a la escena. Marx y el presente, Marx y la tecnología que solemos frecuentar, su teoría y la lectura de la misma a partir del Twiter, el WhatsApp, el Facebook. En el medio de la presencia y en relación con ella, el rock, la música, y las figuras rebeldes de los sesenta: Los Rolling Stones. Dos personajes más aparecen haciendo pequeñas intervenciones: Atilio Borón, un singular taxista que mantiene un sabroso diálogo con el viejo Marx, y Raúl Serrano que propone la discusión estética, y la dialéctica del escenario. La dialéctica, viejo término que se renueva ante cada crisis mundial, concepto que se dio por muerto allá en los noventa, tras la caída del muro, y que sigue vivito y coleando por todos los rincones, y por las ya casi intransitables rutas de nuestro país. La lucha de clases, la dicotomía entre pobres y ricos, entre el capitalismo y el socialismo, que propone una nueva manera de relación pero que para ser sinceros, cada tanto, y contexto histórico mediante, necesita ser revisada. El actor toma para sí el desafío de ser uno de los personajes más admirado y más vilipendiado de la historia; creador de una teoría económica que luego daría lugar a más de una revolución, pero sobre todo a una, la Revolución Rusa de 1917, que cumplió ya sus primeros cien años. A partir de ahí, a fines del siglo pasado, y el comienzo de éste, la caída del muro, la de las torres gemelas y una nueva definición sobre la historia y su presencia, y el avance de una post – modernidad que suma los avances tecnológicos en materia de comunicación, y el avance de una verdad construida desde la mirada subjetiva, sin recurrir a los hechos, sino a los sentimientos y sensaciones de quien enuncia, la post- verdad, la figura de Marx debe ser traída a nuestra presencia desde la escena para con humor, a través de la parodia, mezcla de admiración e ironía, nos deje a los potenciales espectadores más dudas que certezas, como corresponde a nuestro tiempo, pero la posibilidad una vez más de comprender que el arte, el teatral, es una herramienta posible y necesaria, potencial arma de develamiento siempre lista para despertar conciencias, manipuladas desde otras formas de interacción lingüística. Una vez fuera de personaje, la verdad escénica, las figuras de Claudio Gallardou, y Diego Maroevic, y el diálogo con lo hecho, con el acto en sí. 000177558

Un acontecimiento teatral con mucho de humor e ironía, y, a la vez, profundo e inteligente que lleva adelante Manuel Santos Iñurrieta1. Hablar de su ductilidad y de su potencia actoral podría parecer redundante pero en este unipersonal convoca de manera perfecta a los distintos personajes, “padres”, reales y ficticios, de nuestra realidad y de nuestra historia. Santos Iñurrieta le otorga un ritmo especial a cada escena, a veces más intenso y en otras no tanto, que mantiene al espectador atrapado en una vorágine que se construye ante nuestra atenta mirada. A partir de su “payaso de valija” el dramaturgo, quien primero se considera actor, actualiza los escritos de Marx como si recobraran vida de una biblioteca cualquiera, y con la inmediatez de las redes sociales ese pasado se convierte en presente. El excéntrico vestuario acorde a la propuesta y la precisa iluminación, que se desplaza por distintos espacios y tiempos, terminan por crear el clima que requiere cada situación entre la comicidad y la teoría, entre la construcción del artificio y El Capital. Un continuum escénico atravesado por el teatro y por la praxis. Un hecho teatral vertiginoso, interesantemente brechtiano, que nos interpela desde su inicio. 000177557

Ficha técnica: Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación. Por Los Internacionales Teatro Ensamble. Texto y actuación: Manuel Santos Iñurrieta. Asistencia técnica general: Marina García – Diego Maroevic. Diseño gráfico y audiovisual: María Eugenia Summa. Escenografía y utilería: Diego Maroevic. Vestuario: Marina García: Peluca y Pato: Alejandra y María Alonso. Música: Pablo De Caro. Fotografía: Agustina Haurigot. Sonido: Daniel Alvarenga. Iluminación: Horacio Novelle. Prensa: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Participación en video: Raúl Serrano, Atilio Borón, Claudio Gallardou, Diego Maroevic. (Engels) Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta y Los Internacionales Teatro Ensamble. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: 12/05/2018. Duración: 60’. Funciones: sábados 22:30 hs.

1 Manuel Santos Iñurrieta dirigió durante 17 años a El Bachín Teatro y en la actualidad a Los Internacionales Teatro Ensamble, con otra obra en la cartelera porteña: Buenos Aires Épica

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/09/07/buenos-aires-epica-de-manuel-santos-inurrieta/ [15/05/2018]