Archivo de la categoría: Teatro y Sociedad

La Shikse de Sebastián Kirszner

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La Shikse de Sebastián Kirszner

Cuántos grados de judaísmo faltan para cien

La Shikse - FLYER 10x15 (frente)Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Buscar pertenecer es lo que quiere la shikse, construirse una identidad nueva que le dé entidad dentro de una sociedad que la invisibiliza. En un posible tribunal ella buscará demostrar su grado de judaísmo, una fundamentación que se basa en años de comprender, cuidar, y aceptar como propias: costumbres, usos, dolores y alegrías de una familia donde era sólo la shikse, es decir la chica no judía que sirve. Paraguaya de origen, su encuentro con la religión le llega a través de una vieja Biblia que guardaba un cajón de la pensión donde paraba a su llegada al país; de allí a trabajar para los Sucovsky y una vida construida a través de los intersticios que iba dejando la vida de los otros. Un personaje indispensable en la familia al mismo tiempo que relegado, alguien que pone en abismo tras su relato, la división de una sociedad de ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Con música en vivo, y en una pseudococina donde se preparan televisivamente los famosos knishes de papa, la actriz construye su personaje que interpela cada tanto a sus posibles jueces sentados en la platea que en silencio la escuchan, pero no anotan, ni afirman si ella merece o no convertirse al judaísmo. El humor atraviesa las acciones y la historia a pesar de la gravedad de algunos de los hechos relatados. Los músicos en escena, se expresan y la expresan a partir de la música que sale de sus instrumentos, porque la voz de los otros personajes surge también de la garganta de la actriz, que asume a todos y cada uno de ellos. unnamedEl cuerpo de la actriz, con su uniforme de sirvienta de los días importantes, se impone sumando a cada una de sus anécdotas la posibilidad de haber acumulado entidad judía a su procedencia paraguaya. Una historia privada que nos sensibiliza más allá del humor. Mariela Kantor le otorga la textura precisa a su María, esa simple empleada doméstica que conserva la frescura e inocencia de los más humilde. La actriz se desplaza con comodidad por el reducido espacio escénico, rompiendo la cuarta pared su mirada es directa y nos interpela más allá de la comicidad. El tono y la inflexión de su voz, el lenguaje gestual y su expresividad dan cuenta su solidez actoral. Y, crea el clima perfecto para esta micro historia perdida en algún country cerrado, invisibilizada por la cotidianidad propia y ajena, y el tema de dejar la tierra propia y los afectos, del pequeño equipaje y las grandes distancias, de adaptarse o sobrevivir en la tierra ajena. La escritura dramática y escénica de Sebastián Kirszner condensó de forma perfecta y con ritmo preciso este “submundo” laboral.

Ficha técnica: La Shikse de Sebastián Kirszner. Actriz: Mariela Kantor. Intérpretes: Ignacio Goya, Sebastián Marino. Música original y Dirección musical: Sebastián Aldea. Coreografía: Fabiana Maler. Fotografía: Daniela Potente. Escenografía: Hector Vidaurre y Nicolas D’Aloisio. Diseño Gráfico: Aldana Lukman. Diseño de Luces: Lucrecia Peralta. Prensa: Marcos Mutuverría – DucheZarate. Producción: La Mirilla Producciones. Dirección: Sebastián Kirszner. (La Pausa) Teatral. Estreno: 27/05/2017. Duración: 60′.

Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

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Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli

Equipaje, fronteras, distancia… dejar la tierra propia, padecer la ajena.

FRENTE MIGRANTES (2)Azucena Ester Joffe

Una propuesta escénica distinta, poética y necesaria para nuestra actualidad. Las dos obras, Papalote azul (México) y La balsa de la Ekeka (Bolivia), son de formato pequeño pero construyen un sólido andamiaje para Proyecto Migrantes, el cual se presentó en distintos espacios como buscando los ecos de un camino común a todos: en Pan y Arte Teatro -21 y 28 de abril, luego en Río Colorado -6 y 7 de mayo- y, por último, en Los chisperos -10 de mayo. Y se repone durante Junio -sábados 20:30 hs- nuevamente en Pan y Arte. Dos historias íntimas que dejan al descubierto un tema tan crucial e universal como es la migración y las vicisitudes que se debe afrontar en los desplazamientos, el maltrato constante y el desarraigo visceral. Desde una perspectiva femenina, profunda e inteligente, estas historias mínimas nos conmueven y nos hace reflexionar como sujeto sociales que somos.

Hay varios puntos de contacto entre ambas obras. Por un lado, la iluminación es tenue remarcando la simpleza de los personajes y la soledad que los rodea y, por otro, los colores vivos para los accesorios -los pequeños ovillos o las mantas- para animar sus días. Mientras la música que acompaña a estas criaturas crea el clima de cierta ritualidad que les pertenece, en el detalle de cada cultura o sólo en la proximidad de un abrazo. Sin golpes bajos, el ritmo interno se mantiene sin sobresaltos, entre los momentos de comicidad y los de tristeza, entre la incomprensión ajena y la ilusión propia de una vida mejor aunque dejando atrás tanto por perder. Por último, con muy pocos elementos en el espacio escénico se crea la atmósfera especial que necesita cada relato en tanto se conjuga perfectamente la ficción y la realidad.

proyecto1La primera obra, Papalote azul, es interpretada por Violeta González y Cynthia Pineda quienes con sus dos muñecas de trapo, sin sus rostros, nos relatan la historia de las pequeñas primas Cata y Amalia. En algún lugar de México las niñas tienen una infancia simple, de pequeñas cosas y de afectos, hasta que llega el padre de Cata y se la lleva con la esperanza de darle un hogar mejor en otro país. ¿Cómo continuar? Será necesario la construcción de un barrilete cargado de ilusión para que aquella que se fue pueda ser como las aves que emigran y regresan con el buen tiempo, para poder cruzar la frontera -o mejor dicho, el siniestro muro que los Estados Unidos comenzó a levantar allá por 1994 y que hoy Donald Trump decretó su total construcción- y volver a los tiempos felices de la infancia. Es interesante de qué modo los adultos ingresan a la ficción a través de los detalles: las botas, las sandalias, el sombrero,… La cuidadosa manipulación de las marionetas y de los objetos le otorga un ritmo particular al relato que, a pesar del artificio, provoca en el espectador cierta ternura más allá de la teatralidad. Un tiempo mágico para contrarrestar la humillación de un muro de “seguridad”, el cual, sin embargo, no impide a los norteamericanos someter a esa “inmigración ilegal” al trabajo esclavo y, en especial, a la explotación infantil.

proyecto2En La balsa de la Ekeka, la segunda obra, también Berenice de la Cruz y Olivia Torrez le otorgan la textura perfecta a sus personajes y nos sumergen en la historia de estas jóvenes que viven en Bolivia. El punto de encuentro entre ambas es la Feria de Alasita donde Marte, con su puesto a cuesta y con humor ofrece todo lo necesario para cada posible cliente -miniaturas para la suerte, tecitos,…, incluso la esperanza y la protección para el ansiado viaje de Sole, quien desea reencontrase con su hija. Pues el dios de la abundancia, la deidad aymara Ekeko, convertiría a esas pequeñeces en realidad… Pero al llegar a la Argentina, ambas mujeres, no sólo son discriminadas sino que además sufren explotación en un taller clandestino de confección de prendas -algo que aún hoy parece no importarle a las altas esferas de nuestra sociedad. Retenidos sus pasaportes y siempre en deuda con su empleador encuentran que, a pesar de todo, se aman y, obviamente, esto es un motivo más para sufrir la humillación y el sometimiento arbitrario. Sus cuerpos se abrazan, se contienen en un clima necesario y vital que les permita mantener viva la ilusión de una situación mejor.

Proyecto Migrantes tiene la mixtura artesanal de los pequeños detalles que encastran de manera perfecta en una narración poética y profunda, dimensión que habita en cada espacio lúdico. La escritura dramática, Violeta Robledo y Andrea Castelli, construye a estas dos historias particulares de tal forma que se convierten en muchas realidades invisibilizadas para beneficios de unos pocos.

Ficha técnica: Proyecto Migrantes de Violeta Robledo y Andrea Castelli. Actúan: Violeta González y Cynthia Pineda; Berenice de la Cruz y Olivia Torrez. Producción: Mauro Ibarra – Carina Mele. Gráfica: Natalia Batellini. Realización de títeres: Violeta González – Cynthia Pineda. Vestuario: Francisco Ayala. Colaboración vestuario: Abril R. Bonetto. Prensa y difusión: Laura Castillo. Dirección: Andrea Castelli. Producción: PerformArtes. Duración: 80′.

India de Silvia Gómez Giusto

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India de Silvia Gómez Giusto

000144472Realmente ¿qué nos hace felices?

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

India es un espacio físico, un país, una cultura, una religión, y una posibilidad de asistir a lo exótico, cuando uno busca en el afuera lo que sólo se puede encontrar dentro de sí, la paz de espíritu. La dramaturga con ese principio de un viaje hacia el exterior que termina siendo un viaje al interior del propio deseo, construye una comedia hilarante, conformada por dos matrimonios de clase media alta, una psicóloga, un visitante sueco y una mujer por horas, Bendita, que es fundamental en sus vidas. En el Espacio Callejón, la sala parece estar habitada por los distintos espacios que requiere la situación dramática. La precisa iluminación recorta cada sitio dejando al descubierto la intimidad de los personajes. Un dispositivo escénico, sólido, construido con bancos y/o estructuras de madera de diferentes tamaños. Es interesante de que modo la escenografía (Gustavo Coll) le otorga dinamismo al relato y va cumpliendo funciones que desde la sencillez construye espacios habitacionales: la sala de espera en el aeropuerto, el cuarto de hotel, el living, el consultorio de la psicóloga embarazada, y luego la geografía formoseña. Desde lo formal, lineas rectas para las situaciones de crisis, no solo de pareja, como intentando encastrar, o forzar, sin la movilidad o porosidad necesaria que demanda nuestra cotidianidad. Mientras que el vestuario contemporáneo se apoya en un par de objetos, una máscara de la diosa cara de elefante, Ganesha, y una pashmina, para indicar la procedencia de la pareja en ese viaje de iniciación a la posibilidad de una nueva vida. Foto India en Alta2_Daiana LongoniEl movimiento es el nudo central de ese número preciso de personas que abarcan una historia común; todos ellos se trasladan en un autoexilio, búsqueda de un equilibrio existencial. Las actuaciones tienen una buena performance que logra la risa de los espectadores, que tal vez se vean reflejados en esa permanente insatisfacción que poseen aquellos que parecen tenerlo todo; ya que el personaje que mantiene el equilibrio es aquél que no posee el mismo rango social. Todos los discursos que sostienen las certidumbres están horadados, sobre todo el religioso que es parodiado en el acto sexual, y el del psicoanálisis que es descripto como una cuestión clientelar. India, aquí o allá, es la comedia que nos hace reír de nosotros mismos, pequeñas historias quizá absurdas pero que todos conocemos, y que deja flotando la pregunta ¿qué necesitamos para ser realmente felices?Foto India en Alta1_Daiana Longoni

Ficha técnica: India de Silvia Gómez Giusto. Elenco: Mauro Álvarez, Julia Catalá, Paula Manzone, Elvira Massa, Claudia Mac Auliffe, Gabriel Yamil, Guillermo Rovira. Iluminación: Matías Sendón. Escenografía: Gustavo Coll. Vestuario: Paz Maciel. Foto: Roy Di Tursi. Supervisión en dramaturgia: Javier Daulte. Colaboración artística: Diego Brizuela. Asistencia de dirección y producción artística: Aliana Alvarez Pacheco. Prensa: Débora Lachter. Dirección: Silvia Gomez Giusto. Segunda temporada. Espacio Callejón. Duración: 75′.

Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun

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Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun

Un grito de libertad

18670984_10212839144312430_3970938268393787813_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Los símbolos son tan importantes en la vida social de los países que es necesario tenerlos siempre presentes, para no olvidar su valor, y para recordarnos de que es capaz el poder cuando se siente temeroso y amenazado por la libertad y los derechos del pueblo. Mauricio Kartun es un dramaturgo que desde los setenta sabe el valor de lo simbólico y de la lucha que aquellos que defienden el bienestar de todos han tenido que librar a lo largo de la historia; también comprende que el teatro es una herramienta para que nuestra memoria colectiva se mantenga viva, fresca, inteligentemente activa, siempre alerta ante los ciclos que la historia nos presenta, ante el embate de aquellos que no quieren nunca perder sus privilegios. Porque como afirma la jueza en la obra, no se trata de justicia, sino de supervivencia, o son ellos o somos nosotros. El tema es de qué lado de la línea que nos separa nos queremos ubicar. El caso judicial de los dos anarquistas italianos en los estrados de los Estados Unidos de Norteamérica saltó las fronteras y atravesó los países al norte y al sur del río Bravo, y conquistó con su voz corrosiva a los países de Europa. Una Europa que atravesaba la década del veinte, mientras sin darse cuenta incubaba y velaba al huevo de la serpiente. Kartun escribe la pieza en 1992, en el medio de una década que buscaba el olvido y la pérdida de la memoria civil, además de ofrecer al país una economía liberal devastadora, donde el lugar del obrero era minimizado a través de la flexibilización laboral, las importaciones descontroladas que arruinaron las industrias nacionales, el falso mantenimiento de una moneda equivalente al dólar, el congelamiento de las jubilaciones, las privatizaciones de las empresas estatales, fueron algunos de los signos de época, junto a una bien mirada apolitización, como necesaria para la unión nacional. La fiesta de los ricos a costa de una población que no atinaba a reaccionar en parte, y en la otra que festejaba como si ella fuera convidada, invitada de lujo. Un momento crucial donde el campo cultural se debatía entre la búsqueda de nuevas formas y la afirmación de las más tradicionales para dar cuenta de una realidad que en cada paso nos conduciría al abismo. En aquél ámbito la voz de Sacco y Vanzetti sonaba alto en la escena para recordarnos los peligros de una justicia corrupta. En una analogía temporal y mirando a nuestro alrededor las que suscribimos esta nota pensamos que esa voz es hoy tan o más per sempre necesaria que ayer. 18814375_10212141069018644_4820071293316524523_n

La descripción simple de la década de los ’90 que nos llevó a la crisis de 2001 no es parecida, sino superada por la que estamos viviendo en la actualidad. Por eso, escuchar otra vez aquél doloroso relato, es imprescindible, y sobre todo cuando el grupo que lo lleva adelante bajo la dirección de Mercedes Fraile lo hace desde el muy buen teatro. Los personajes en escena no sólo recrean la historia a través de las palabras del dramaturgo sino que nos hacen vivir en los 90 minutos que dura la puesta el dolor y la vergüenza de comprobar una vez más que el hombre es el lobo del hombre. Las actuaciones son muy buenas, y los personajes centrales expresan una fuerza que transmiten a la platea, a la que conmueven hasta las lágrimas. Con su presencia escénica afirman una vez más que la justicia no es justicia mas que para unos pocos, para quienes las leyes les caben como un guante. Un teatro documento, que aporta a través de filmaciones de época en la pantalla a fondo, para construir un contexto dentro de un espacio escénico ascético que sólo presenta los elementos esenciales para construir las acciones. Las rejas de las sillas son las mismas que aparecen también a fondo del escenario y que simulan la cárcel, donde aparece el personaje clave en los sucesos. Ese contexto recreado se afianza en el vestuario, que logra conformar el aspecto de época de unos y otros. Todo conjuga para que el espectador asista a ese acto de injusticia que nos avergüenza como humanidad, y vaya con el correr de los minutos sintiendo en el cuerpo la impotencia que produce el cinismo y la hipocresía de quienes se dicen a sì mismos los destinatarios de impartir justicia. Los intereses de un sistema perverso quedan al descubierto en la pieza, de escritura potente, de presencia fuerte en los cuerpos de los personajes que viven en los actores con la pasión necesaria, para darnos una vez màs una lección, para que volvamos sobre una memoria que no debemos olvidar, sobre todo en los tiempos que vivimos. 18814153_10212141071858715_5121493702743191492_n

Ficha técnica: Sacco y Vanzetti de Mauricio Kartun. Elenco: Yanina Vega de la Fuente, Silvia Marcela Arduini, Camila Silvestri, Paula Carriolo, Facundo Juárez Di Giacomo, Alejandro Gallego, Guadalupe Halfon, Alfredo Rodríguez, Laura Correa, Agustín Clusellas, Bernardo Silvestre, Daniel Ledesma. Diseño audiovisual: Ignacio Verguilla. Diseño de luces y diseño escenográfico: Fernando Díaz. Diseño gráfico: Miranda Galas. Vestuario: Ariel Nesterczuk. Producción ejecutiva: Cecilia Santos. Asistente de dirección: Josefina Basaldúa. Dirección: Mercedes Fraile. Teatro: Andamio ’90. Estreno: 25/05/2017. Duración: 90′.

Lucro cesante de Ana Katz

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Lucro cesante de Ana Katz

000156849Unas vacaciones muy particulares

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tres amigas llegan a la playa a disfrutar de un tiempo de despreocupación, pero desde el comienzo se sienten amenazadas por el tener que hacer. Disfrutar de no hacer nada sería lo ideal, pero se cuestionan si deberían estar haciendo algo que no hacen, y cuando lo hacen ya no es lo que esperaban. Una realidad que nos pasa a menudo, ¿sabemos disfrutar del ocio? Es tratada en vena cómica por las tres clowns que con mucho humor, desde la palabra, pero sobre todo de un trabajo sobre el cuerpo y la gestualidad, nos lleva a reírnos de las situaciones, pero sobre todo de nosotros mismos. Las tres en su estilo particular, llevan adelante su personaje, y lo constituyen firme para que las palabras se asocien a una manera de ser, es decir, hacen efectivo su muñeco. La confluencia de la asociación con el humor parte ya de la elección de los nombres que tienen en su cacofonía, una instancia graciosa, cómo si: Dios las cría y ellas…Samantha -es algo miedosa y depende mucho de su mamá, Amanda -intenta esconder sus miedos e indecisiones, Wanda -parece ser la más madura del grupo, dos amigas de toda la vida, y la tercera amiga de trabajo, compañera a quien se invita a pasar un tiempo juntas en la playa. Las diferencias surgen entonces, de los celos entre aquella que por tener un conocimiento previo y prolongado no quiere sentirse desplazada por la nueva que se une, cambiando la estructura de la amistad, de pareja a grupo. La escenografía, busca marcar el adentro y el afuera, la zona abierta de la arena y la naturaleza cerca del mar, y la casa donde aparecen más rápidamente los conflictos; y cuya resolución no vemos hasta que salen de ese continente. Los objetos son además de ilustrativos, funcionales a los cambios de actitud, de forma de sentir y pensar en relación a las circunstancias y a ellas mismas. Una salida nocturna, modifica el día siguiente, el mar es el horizonte constante de posibilidades, y en el centro está el amor, el circunstancial, o el que lo parece pero tal vez no lo sea en definitiva. Una temática que se dirige a un destinatario femenino que media los treinta años, y que confluye en sus problemas, su cotidianidad y que puede reírse de los avatares que reconoce propios en los personajes.

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La obra se estrenó en el Tadrón Teatro y Café, en el 2016, y desde su estreno tiene un joven público cautivo pues deja al descubierto que no es nada fácil ser joven. La escritura escénica, Lucía Baya Casal, construye de manera perfecta ese mundo privado, espontáneo y tierno, que permite a las tres jóvenes actrices transitar por ese camino de la adolescencia. Un momento crucial en nuestras vidas, cuando intentamos descubrir cómo es habitar nuestro propio cuerpo mientras el imperativo social es tener un cuerpo perfecto y sentir felicidad constante. Una historia simple y un relato interesante para todas las edades.

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Ficha técnica: Lucro cesante de Ana Katz. Adaptación: Lucía Baya Casal. Elenco: Catalina Luchetta, Carolina Saade, Milena Shifres. Vestuario y Escenografía: Paola Delgado. Iluminación Horacio Julio Novelle. Música original: Ian Shifres. Diseño Gráfico: Romina Salerno. Asistencia general: Nicolás Furchi. Producción: Valeria Di Toto, Nicolás Lisoni. Dirección: Lucía Baya Casal. NoAvestruz Eapacio de Cultura. Duración: 70′. Segunda temporada.

 

Los cinco años del Teatro Popular

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Los cinco años del Teatro El Popular

Un premio al esfuerzo y la continuidad de un deseo

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

image002El domingo 7 de mayo fue una tarde lluviosa, desapacible en la ciudad de Buenos Aires, sin embargo la cita no dejó a nadie fuera del acontecimiento. Es que en el panorama actual de dificultades que rodean al campo cultural, y al teatral, la celebración de un cumpleaños de un grupo de artistas que perseveran en la necesidad de expresión y de comunicación con el espectador, es para festejar a pesar de rayos y relámpagos. Ya al ingresar al teatro fuimos recibidos de forma cálida, en un clima familiar, luego nos invitaron en el 1er piso con una copa de vino y nos ricos sandwichitos caseros, que además estaban riquísimos. Un festejo atravesado por la música y la teatralidad, pues su anfitriona (Claudia Abdul) – Simona, personaje que se ha escapado de Saverio, El cruel nos recordaba que su ayudante no había llegado a raíz de la lluvia. Al regresar a la PB, a un costado del taller que suponemos utilizaran para distintas actividades, la música llega de la mano del grupo Piraña, dos de sus integrantes realizaron algunos tema de su nuevo proyecto, El chiflido1, que nos llevó a otros registros temporales, con una voz maravillosa. A continuación, disfrutamos de la muy buena interpretación del cantor de tango, con una selección de temas acordes al momento que estábamos viviendo. El recorrido musical continúo en la sala Discépolo con el encuentro del Tata Cedrón y su cuarteto pero con el plus de que ellos fueron los que inauguraron al nuevo teatro, allá por el 2012. Un momento lleno de emociones y de sentidas palabras, en el cual también pudimos realizar un breve recorrido, gracias a un video, por algunas de las obras que se estrenaron desde su comienzo, de un total de 128 espectáculos de autores argentinos. Y, por último, la frutilla del postre fueron los ganadores de Concurso de Dramaturgia Federal “Estampas de la Argentina 2”: el 1º Premio para Chancletas de Fabián Rodolfo Manuel Fernández Barreyro; el 2º para Ecuestre (hípica de la fortuna) de Isabel Sala y el 3º fue para El visitante de Marcelo Galliano. Además de dos menciones especiales para: La huelga de Fernando Antonio Casiraghi y Una porción de sol de Leticia Inés Arbelo. Un festejo más que merecido para sus mentores y para todos aquellos que hicieron posible que hoy ese gran garage lleno de humedad y con números problemas edilicios, sin contar con los infinitos avatares económicos sea hoy una Asociación sin Fines de Lucro dedicada a la Difusión, Promoción y Producción de teatro Argentino2. Un espacio que renueva constantemente su cartelera y cuenta también con cursos y talleres en su Escuela Integral de Actuación Argentina. Para finalizar esta tarde festiva nada mejor que una rica torta y el feliz cumpleaños cantado por todos los presentes. Volvemos a levantar nuestra copa para tan merecido homenaje!Teatro El Popular (1) 1

El equipo del Teatro El Popular3: Presidente: Jorge Valencia. Directora Artística: Anabella Valencia. Responsable Esceno- Técnico: Sergio Sagiryan. Comisión Directiva: Victoria Valencia, Santiago Egurza, Jorge Eduardo Violini, Graciela Esther Valencia, Mirta Alicia Ventura, Sergio Sagiryan y Anabella Valencia. Comisión “Estampas de la Argentina Actual 2”: Sergio Sagiryan, Marilú Diz, Mayra Mucci, Soraya Abdul, Jorgelina Herrero Pons, Laura Dantonio, Nicolas Van de Moortele, Guadalupe García, Ricardo Bustos, Rosana Umaño, Joanna Kaczanowska y Anabella Valencia. Jurado “Estampas de la Argentina Actual 1 y 2”: Patricia Zangaro, Amancay Espíndola y Bernardo Carey. Profesores Escuela Integral de Actuación Argentina: Laura Dantonio, Lorena Leguizamón, Juan Manuel Scazziota, Jorgelina Herrero Pons, Eduardo Safigueroa, Raúl Santillán, Sergio Sagiryan y Anabella Valencia. Técnico en iluminación: Gabriel Cultura. Diseño Gráfico: Celeste Suardíaz. Colaboradores: Mariela Leguizamón, Victoria Castagnino, Olga Alicia Candedo y Patricio Belmond. Video: Lorena Sagiryan

1 Piraña es la confluencia de la cantante Romina Grosso, el compositor y guitarrista Daniel Frascoli, el escritor y periodista Pedro Fernández Mouján, el clarinetista Mauro Vignetta y el contrabajista Mailén Esquivel que condensaron en “El chiflido” canciones de cuño criollo y letras con retratos sociales y humanos que, hasta anoche que se presentaron juntas, habían dado a la luz en forma cuasi clandestina y en la modalidad por entregas propia del origen de la industria literaria.” http://www.telam.com.ar/notas/201704/187292-teatro-musical-pirana-el-chiflido.html [18/05/2017]

http://www.teatroelpopular.com.ar/staff/ [18/05/2017]

3 Según gacetilla de Prensa D&Z: Marcos Mutuverria

Los golpes de Clara de Carolina Guevara

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Los golpes de Clara de Carolina Guevara

Carolina Guevara_Foto por Nicolás Finoli Blanco_verticalLas mil y una caras de Clara

Azucena Ester Joffe

La pregnacia escénica de Carolina Guevara hace que el unipersonal que nos ocupa sea, realmente, impecable. Si su trayectoria está muy ligada a El Bachín Teatro1, pertenencia estética e ideológica con el reconocido grupo desde su formación, allá por 1999, ahora va por más con una impronta humorística fuerte.

Carolina es de contextura menuda pero realiza un trabajo actoral de una intensidad física poco habitual. El principio constructivo de la obra es el lenguaje gestual, una “corporalidad graciosa” a partir de elementos de la técnica del clown acompañada por el relato en clave de comedia. La actriz de manera visceral juega entre la expresión exaltada y el gesto natural, con sus tonos e inflexiones de voz, con su mirada cómplice, otorgándole un entramado coloridamente polifónico a su personaje. Los hijos pequeños y las maestras, el ex-esposo con sus lagunas mentales, las amigas y aquellas otras mujeres que intentarán no hacer justicia por mano propia sino estar preparadas para dar un buen golpe cuando sea necesario, intentando una sociedad más equitativa al grito de “Ni Una Menos”. De esta forma, la comediante hace habitar en el espacio lúdico a esas otras voces que en el día a día provocan que su bronca se convierta en furia desmedida -para esos momentos tiene los guantes de boxeo, o en llanto y sonrisa a la vez -mientras amasa algo para cenar- o en absoluto cansancio cuando se queda dormida sentada en la soledad de su cocina. La narración tiene una sensibilidad distinta, en primera persona y sin la cuarta pared, que encuentra la empatía del público y la risa espontánea que no se hace esperar. La comicidad y lo cotidiano se conjuga de forma perfecta, pues el humor es una excelente opción que tenemos ante los estados de cierto vacío y de tristeza.

En el centro del espacio escénico observamos sobre un tapete pocos elementos que nos ubican en la intimidad de la cocina -una mesa con su mantel de hule, una silla,…, y un puching ball de boxeo inflable. Un cuadrilátero doméstico, un ring-cocina, en el que Clara se transforma en laboxeadora” toda terreno y a partir de ese momento todas somos Clara. La protagonista es una mujer actual, jefa de familia, recientemente desocupada que busca re-direccionar la violencia acumulada por su entorno practicando boxeo en su casa. Bronca contenida que, como ella misma afirma y repite: “viene desde acá”. Su mentora respondió sobre la temática y el humor como medio para poder transitar la violencia de género:

Las obras sobre el tema, muchas veces se basan en hechos históricos o noticias, Clara es una mujer urbana cualquiera y decidí abordarla a partir de la comedia por gusto estético acerca de la impunidad otorgada por el género y porque existe una enorme alegría en nosotras, bastante evidente cuando nos reunimos. En la puesta, la protagonista se junta con pares, la mayoría está en la lona, y surge el proyecto de elaborar y salir a vender panes caseros por las ferias. La puesta habla también de la gesta de las mujeres al organizarnos, con el alimento en el medio.2

El ritmo intrínseco de su cuerpo es lo que imprime el ritmo sostenido al relato desde su inicio y pone entre paréntesis nuestra realidad. El vestuario, la musica original y la iluminación terminan por construir este hecho teatral sin fisuras. La mirada inteligente de Guevara-Rosati apela a la subjetividad femenina para expresar situaciones domésticas con un compromiso artístico que nos demuestra que se puede abordar una temática compleja sin caer en un lugar común. Al continuum hilarante de esta historia particular, que se va transformando en una historia de todas, la platea respondió con un caluroso y merecido aplauso. Carolina Guevara_ Foto por Nicolás Finoli Blanco_horizontal

Ficha técnica: Los golpes de Clara. Texto y actuación: Carolina Guevara. Dramaturgia y dirección: Leandro Rosati. Música original: Mariano Travella. Canción final: Leandro Rosati, Mariano Travella. Asistencia Técnica: Julieta Grinspan y Marcos Peruyero. Escenografía: Alfredo Aguirre. Vestuario: Julieta Grinspan. Fotografía: Nicolás Finoli Blanco. Iluminación: Víctor Guidoli. Prensa y comunicación: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Centro Cultural de la Cooperación: sala Osvaldo Pugliese. Estreno: 06/05/2017. Duración 50′.


1 El Bachín Teatro es un grupo que se formó en 1999, cuando cinco estudiantes de la ENAD (Escuela Nacional de Arte Dramático), Manuel Santos Iñurrieta, Marcos Peruyero, Julieta Grinspan, Carolina Guevara y Gonzalo Alfonsín decidieron reunirse (de este grupo fundador hoy continúan los primeros cuatro) http://elbachin.blogspot.com.ar/ [11/05/2017]

La Guiada de Gustavo Tarrío y Aldana Cal

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La Guiada de Gustavo Tarrío y Aldana Cal

Una visita guiada creativa y necesaria para todas las edades

la guiadaAzucena Ester Joffe

El punto de partida de esta original visita La Guiada comienza en el foyer del Cervantes, recorrido que nos llevará por la tres salas para pasar luego al “lado B” del edificio, ese que habitualmente está vedado para el público. Una propuesta inteligente que atrapa desde el inicio nuestra atención sin importar la edad del público.

000157356Nuestro Guía está algo alterado, todo le sale mal y confunde los datos, reconoce no tener el mejor de los días, con su banderita en mano nos va introduciendo en un relato asistido por la Jefa de Escenario, el Utilero y el Acomodador. Cuatro personajes cotidianos, trabajadores de la institución, que van cruzando de forma precisa la historia -desde fines del siglo XIX cuando llega por primera vez a Buenos Aires, María Guerrero encabezando la compañía que dirigía junto a su esposo,…- y la actualidad; lo público y lo privado -el nieto no reconocido por Guerrero, Fernando Fernán Gómez,…; la metateatralidad y lo real -dejaremos un audio con el dato de nuestro lugar de nacimiento,… Un todo que encastra perfectamente mientras el elenco nos hace habitar cada espacio e intervenir de forma espontánea a esta joya arquitectónica, en tanto escuchamos:

Diez ciudades españolas trabajaron para el suntuoso teatro: de Valencia, azulejos y damascos; de Tarragona, las losetas rojas para el piso; de Ronda, las puertas de los palcos copiadas de una vieja sacristía; de Sevilla, las butacas del patio, bargueños, espejos, bancos, rejas, herrajes, azulejos; de Lucena, candiles, lámparas, faroles; de Barcelona, la pintura al fresco para el techo del teatro, de Madrid, los cortinados, tapices y el telón de boca, una verdadera obra de tapicería que representaba el escudo de armas de la ciudad de Buenos Aires bordado en seda y oro…1

Así descubrimos cada detalle, cada ornamento, el águila bicéfala por doquier, cada historia mínima… Primero, sala principal María Guerrero y todo su esplendor; luego, a modo de un brevísimo musical acompañado por un piano, accedemos a la escalera que nos conduce a la Luisa Vehil o Salón Dorado, allí podemos observar la escenográfica de La savia. Después llegamos a la sala más pequeña donde funcionó la confitería, la Orestes Caviglia, y como un grupo está esperando para comenzar su “ensayo” es necesario que una persona del público reemplace al actor que aún no ha llegado. A posteriori ocupamos uno de los palcos de la sala grande mientras en el escenario están “probando sonido” y nos divertimos escuchando cantar al ritmo de la cumbia. Por último, ingresamos al sector de los camarines y al patio de actores para estar entre “cajas”, entre bambalinas, donde los actores y actrices pueden seguir lo que sucede en el escenario en tanto esperan su turno para ingresar a la ficción que se está desarrollando. 000157358Con ductilidad el elenco construye esta particular narrativa, el humor y la expresividad gestual se conjugan con datos precisos, y a su vez estas criaturas queribles instalan preguntas difíciles de responder: ¿Cuán nacional es el teatro nacional? ¿Qué es lo que define a una nación? ¿Los pueblos originarios de ayer o los narcos de hoy? ¿Cuántos teatros se fueron construyendo y cuántos otros se están cerrando? Berta Singerman, Eva Franco, y otras figuras constitutivas de nuestro quehacer teatral, que tuvieron su momento de gloria en el Cervantes, surgen ante nuestra mirada dando cuenta de que cada coyuntura tuvo y tiene sus tensiones. La iluminación, la música y el vestuario terminan por cerrar el clima festivo que es también un merecido homenaje a los artistas que son parte estructural de cada rincón de este Coliseo

En cada parada de esta deriva descubrimos al Teatro Nacional desde adentro, y también nos permite reflexionar sobre el momento actual de la cultura, en general, y sobre el teatro, en particular. Una experiencia necesaria para la construcción de nuestra memoria colectiva que da cuenta que el Teatro Cervantes está vivo y es parte de nuestra identidad nacional.000157359

Ficha técnica: La Guiada de Gustavo Tarrío y Aldana Cal. Elenco: Nicolás Levín (Guía), Milva Leonardi (Jefa de Escenario), Gustavo Di Sarro (Utilero), Marcos Krivocapich (Acomodador). Producción: Poli Bontas. Coreografía y colaboración artística: Virginia Leanza. Música Original: Pablo Viotti: Iluminación: Fernando Berreta: Arte y Vestuario: Endi Ruiz. Dirección: Gustavo Tarrío. Teatro Cervantes. Estreno: 29/04/2017. Duración: 60′.

Juegos de amor y de guerra de Gonzalo Demaría

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Juegos de amor y de guerra de Gonzalo Demaría

000155942Amor, locura y muerte

Azucena Ester Joffe

Una propuesta escénica que plantea el perfecto equilibrio entre la tensión de dos fuerzas que se atraen y a su vez se repelen, en tanto el espectro de la herencia familiar adquiere una dimensión excesiva. Un duelo, un combate, entre el amor y el odio, entre la obligación y la culpa, entre la deshonra y el qué dirán. Si el punto de partida es un hecho real, hoy nos estremece pensar el poder que tuvo y aún tiene la oligarquía argentina, siempre tan cercana a “las botas”, en nuestra historia nacional, y de qué forma está enquistada en nuestra sociedad. Andrea Bonelli (La Madre) y Luciano Castro (El Teniente) tienen la pregnancia y la solidez indiscutible que focaliza nuestra atención desde el inicio de la obra. Ambos le otorgan a sus personajes la carnadura necesaria y el contraste entre dos clases sociales que se enfrentan desde el discurso verbal y corporal, entre el rechazo y el deseo. La madre con su doble apellido impone el honor de la familia sin importar a qué costo mientras el Ejercito doblega a los cadetes, jóvenes que aún no saben qué buscan en la vida. 000157230El punto de fuga es la figura del travesti Celeste Imperio, criatura que construye Sebastián Holz de forma acaba, con ductilidad expresiva pone a cada detalle en total sintonía con lo que el personaje necesita transmitir; él también sufre la discriminación y humillación. Una época precisa, 1942, finalizando la Década Infame (1930-1943), y una coyuntura desfavorable -la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial, la crisis del gobierno de Ramón Castillo y las divisiones internas en las Fuerzas Armadas por esa neutralidad y por el candidato propuesto por Castillo- que desencadena el posterior Golpe de 1943. Un sector que ha perdido la bonanza de las décadas anteriores y que ahora tiene que enfrentarse al clima de creciente tensión. Esa tensión constitutiva del momento es lo que se refleja en el espacio escénico, el núcleo duro de la historia tiene varias aristas atravesadas por el espacio privado y el espacio público. Una madre autoritaria que no duda ante la peor de las decisiones y un teniente que no olvida su origen y desprecia a esa clase social que intenta dictar las reglas también hacia adentro del Liceo Militar. Es interesante de qué modo la escritura dramática de Gonzalo Demaría pone en evidencia el lado oscuro de esa sociedad. El impecable vestuario termina por cerrar un clima por demás opresivo. Sentir “amor” hacia un hijo u otra persona es un sentimiento fuerte pero, en esta historia, es superado por las continuas confrontaciones que se llevan adelante en una “guerra” por el espacio de poder. 000157231

Ficha técnica: Juegos de amor y de guerra de Gonzalo Demaría. Elenco: Andrea Bonelli (La Madre), Luciano Castro (El Teniente), Sebastián Holz (Celeste Imperio), Santiago Magariños (El Hijo), Diego Vegezzi (El Cadete). Escenografía: Alejandro Mateo. Vestuario: Mini Zuccheri. Iluminación: Leandra Rodríguez. Musicalización: Sergio Klanfer. Peinados: Paula Molina. Maquillaje: Juan Manuel Pont Ledesma. Realización escenografía: Los Escuderos. Realización vesturario: Marta Dieguez, Jorge Maselli. Realización de zapatos de Sebastián Holz: José Luis Romeo. Asistencia de iluminación: Sofía Montecchiari. Vestidora: Paula Eraso. Fotografía: Maxi Bort, Raúl Romero. Diseño gráfico: Leandro M. Correa. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Prensa: Duche&Zárate. Asistencia artística: Mónica Benavidez. Asistencia de dirección y producción: Mauro J. Pérez. Producción: Mónica Benavidez. Dirección y Puesta en escena: Oscar Barney Finn. Centro Cultural de la Cooperación: sala Solidaridad. Estreno: 14/04/2017. Duración: 70′.

Hambre y Amor de Ricardo Bartís

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Hambre y Amor de Ricardo Bartís

Versión de Hedda Gabler de Henrik Ibsen

img_20161020_153456-01_(1)El individualismo “meritocrático” vacía al ser1

Azucena Ester Joffe

En esta oportunidad, Ricardo Bartís quizá se aleja de su particular e incisiva escritura escénica aunque sin dejar de cuestionar la categoría de texto “clásico” y desde su título, Hambre y Amor, confronta con Hedda Gabler de Ibsen. Pues el sentir hambre o la búsqueda del amor y de los afectos son necesidades básicas para el común de los mortales, pero no tienen la misma lógica para ese segmento o clase social al que pertenece Hedda. Por lo tanto, la perspectiva del director difiere de la mirada ibseniana que es considerada como un retrato más psicológico de la decadencia de la alta sociedad a finales del siglo XIX. Una realidad que nos aleja más allá del siglo que nos separa desde su estreno. Bartís ha comentado que Hedda es “un síntoma de una clase que convierte todo en mercancía, que no acepta su límite, la muerte, y acumula ciegamente poder, objetos, valores, libros, cultura… es menos una psicología que un síntoma social: nada tapa el agujero del tedio, del aburrimiento”2.000150434

Ya el ingreso al Sportivo Teatral tiene algo de cotidiano y a la vez de lúdico. El grupo reducido de espectadores, a modo de una breve recepción, podemos degustar un vasito de vino o simplemente agua para luego subir, cuidadosamente por una escalera algo empinada, a la sala. El reducido espacio es como un altillo, acotado por los límites edilicios, pero que el devenir dramático utilizará en todas sus posibilidades. Los personajes se desplazan por un estrecho corredor que se une con otro sitio, o bien suben por la escalera mientras nos es vedado la planta baja, la nada, como un vacío que los deglute. La iluminación de forma precisa, sin saturación o demasiada luminosidad, por momentos algo más tenue y en concordancia con los colores del vestuario y de los objetos, no sólo acompaña cada intervención sino también sugiere los estados de ánimos de estos seres en tanto el riguroso clima se filtra en el relato. La escenografía, en las tonalidades del marrón, da cuenta que no es la casa principal, con cuadros sin anécdotas y pilas de libros atados como para ser utilizados tal vez en alguna larga noche de insomnio. El cuidadoso vestuario atemporal nos resulta cercano e impreciso. A modo de un todo monocromático, neutro, cada sistema significante encastra perfectamente. El elenco de manera acertada le da textura a sus criaturas, midiendo las palabras y también cada silencio. El discurso verbal y corporal va habitando el espacio con cierto sentimiento o malestar de un contexto epocal. Las imágenes visuales son de una plasticidad que nos recuerdan alguna obra pictórica de “naturaleza muerta”, que alude a ese tiempo entumecido más allá del frío clima. Mientras las imágenes auditivas tienen cierta lejanía, como agotándose en sí mismas, que intentan actualizarse para buscar nuestra complicidad. Una narrativa que va creando la corporalidad de una naturaleza humana casi inmutable y egoísta. Los personajes con cierta emoción mecánica, ni dramática ni trágica, dejan al descubierto los móviles oscuros, la hipocresía, y todo lo irracional que constituye el motor de sus acciones, o mejor dicho sus no-acciones.000150433

Ricardo Bartís, comentó que si bien ha intentado mantenerse lo más cerca posible del texto ibseniano, ha pensado a esta Hedda como si fuera la Argentina, metáfora de una determinada clase social para la cual todo tiene valor de cambio y valor de uso. Esta distancia estética permite que los personajes tengan su punto de fuga del núcleo duro de la historia, rompiendo la cuarta pared, primero a modo de un breve prólogo introduciéndonos en el relato, luego adelantando o comentando lo que sucederá, dejando la historia en un nivel espectral e involucrándonos en la ficción, como “una máquina de informar”:

De todos modos aún ahora tengo la sensación de que estamos detrás de la dificultad: no es que hemos impuesto a la obra una estructura y un ritmo para escapar de ella. Somos conscientes de que la obra es muy poco generosa con la actuación: parece que pasa mucho pero a la hora de la acción no pasa nada. Es pura información y los sucesos están en otro lado. O están en el campo imaginario o han sucedido en otro lugar, pero no ahí.3

Pensar una expresión artística, en general, y en el teatro, en particular, fundamentalmente por ser “un arte colectivo” supone, entre otras muchas cosas, reflexionar sobre una coyuntura determinada atravesada por la dimensión estética que sin embargo no implica establecer un único sentido. Hambre y Amor deja al descubierto el compromiso y la constante investigación, de carácter político y social, es un hecho teatral sin fisuras como nos tiene ya acostumbrados el emblemático Sportivo Teatral y su mentor.

Ficha técnica: Hambre y Amor de Ricardo Bartís. Versión de Hedda Gabler de Henrik Ibsen. Elenco: Carolina Faux (Hedda Gabler), Micaela Rey (Sra. Elmer), Jada Sirkin (Jorge Tesman), Mirta Bogdasarian (Tía Juliana), Leonardo Martínez (Magistrado Brack), Pablo Díaz (Elvert Lovborg). Música: Manuel Llosa. Vestuario: Leonel Elizondo. Fotografía y Diseño gráfico: Sebastián Mogordoy. Asistencia de dirección: Clara Seckel, Damián Smajo. Prensa: CorreyDile. Espacio y Dirección: Ricardo Bartís. Sportivo Teatral. Reestreno: marzo de 2017. Duración: 60′.

1 Según programa de mano

2Entrevista realizada por Mariano Saba: http://leemateo.com.ar/?p=1776 [02/05/2017]

3Idem