Archivo de la categoría: Teatro y Sociedad

Creo en un solo Dios de Stefano Massini

Estándar

Creo en un solo Dios de Stefano Massini

[Žižek] destaca, por un lado, la instrumentalización política de los horrores del holocausto para legitimar las acciones políticas del Estado de Israel y, por otro, la analogía de este conflicto con un síntoma neurótico: la acción que se repite en busca del beneficio libidinal que proporciona persistir en un punto muerto1.

Creo en un solo Dios-A-AzucenaJoffeAzucena Ester Joffe, María de los Angeles Sanz

Tres mujeres se encuentran en escena, dos tienen una razón para pensar cómo piensan sobre la situación de ambas posiciones: la profesora de historia judía, y la joven palestina que se va a ofrecer como víctima propiciatoria a la causa en la que cree. La tercera es un soldado mujer de la fuerza norteamericana de ayuda por la paz, toda una ironía, escuchando el relato de su situación, y de cómo se siente en el lugar. Una mercenaria, que hoy abraza a quien mañana se verá obligada a apuñalar por la espalda. Tres mujeres, donde la solidaridad necesaria está atravesada por los acontecimientos de una lucha que no termina. Cada una llevará adelante un monólogo tenso, e intenso donde las posiciones serán expuestas con determinación; también las dudas, las contradicciones y el dolor, el profundo dolor que aparece cuando el miedo atraviesa los cuerpos y las mentes ante el conflicto. En una disposición espacial en triángulo, cuyos vértices se modifican según quien de los tres personajes está bajo el haz de luz para hablar, para explicar su situación, los personajes van contándonos el recorrido de una historia que tiene cronológicamente un destino, un final esperado. En un juego temporal, el relato se enuncia desde un presente de la enunciación, pero nos narra un pasado, que no entenderíamos simplemente con la foto del diario, con la noticia escueta o detallada de la cronología de los sucesos; porque como sucede habitualmente nos faltaría una de las voces principales, la de la víctimas. En una anacronía el personaje de la profesora dice sobre aquel día, 29 de marzo de 2002: “Todavía no lo sé, pero faltan un año, diez días y 8 horas para aquel disparo en el bar de Rishon Lezion en Tel Aviv”. La religión y la rebelión, la vida y la muerte, las creencias y el descreimiento frío y calculado, y la humanidad cubriendo con su manto todo, son el entramado de un drama que se teje en las altas esferas de la geopolítica pero que se sufre en las calles de los barrios, entre las paredes de las casas, en las mentes y los cuerpos de los participantes. Massini escribe la textualidad de la pieza en 2011, es por lo tanto, a un año del atentado a las torres gemelas, y en un punto álgido de las relaciones entre Israel y Palestina. Un conflicto que data de la década del 40, cuando el 29/11 de 1947, la Asamblea General de la ONU votó la creación de dos Estados, uno hebreo y otro árabe, en la ribera occidental del río Jordán y la zona internacional de Jerusalén. Esta decisión fue rechazada inicialmente por los Estados árabes vecinos y la Población árabe de Palestina2. Pero la pieza no es una línea histórica sobre el conflicto, sino en un búsqueda de las subjetividades que lo integran, pone en las voces de tres posibles protagonistas a desnudar sus almas frente al espectador, que sacará luego sus propias conclusiones.

creo-en-un-solo-dios-a-azucenajoffe.jpgUn conflicto demasiado complejo que nos desangra más allá de la distancia real y que el autor, Stefano Massini, aborda con liviandad. En cambio, la escritura escénica de Edgardo “El Negro” Millán construye un sólido relato a partir de tres personajes, si bien es una obra pensada para una sola actriz. El elenco le otorga la textura perfecta a cada criatura, con distintos trazos pero víctimas por igual de un sistema siniestro. Las tres generaciones quedan expuestas en su soledad, solo están contenidas en sus propias palabras en un espacio escénico donde se materializa el “no tiempo”, entre la vida y la muerte.

Ficha técnica: Creo en un solo Dios de Stefano Massini. Traducción: Patricia Zangaro. Elenco: Noemi Morelli, Estela Garelli, Antonia Bengoechea. Escenografía y vestuario: Julieta Ascar. Diseño de luces: Félix “Chango” Monti – Magdalena Ripa Alsina. Diseño sonoro: Pablo Abal. Fotografía: Sebastian Miquel. Producción ejecutiva: Rosalía Celentano. Prensa: Varas-Otero. Productor asociado. Norberto Alocén. Asistente de dirección: Jose Araujo. Dirección y puesta en escena: Edgardo “El Negro” Millán. Teatro Payró. Estreno: Junio de 2018. Duración: 70’. Funciones: jueves 20:30 hs.

1 Reseñas bibliográficas. Revista de Filosofía y Teoría Política, 41: 253-267 (2010), Departamento de Filosofía, FaHCE, UNLP: pp 256-7. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.4491/pr.4491.pdf

2 Para mediados de 2000, el 98% de los árabes palestinos vivían bajo jurisdicción de la Autoridad Nacional Palestina. El resto de las tierras palestinas, al igual que el espacio aéreo, las aguas territoriales y las fronteras terrestres de las regiones antes mencionadas se encuentran bajo control total de Israel. En esas condiciones Israel llevaba a cabo la construcción de colonias hebreas, levantaba el muro de contención, creaba zonas militares cerradas y llevaba a cabo incursiones y arrestos periódicos. En 2000 tuvo lugar la segunda intifada, motivada por la visita del líder derechista hebreo Ariel Sharon y varios de sus seguidores a la Explanada de las Mezquitas. Durante la intifada, representantes de grupos extremistas palestinos comenzaron a realizar ataques terroristas en territorio de Israel contra la población civil. Israel respondía a los ataques de misiles y bombas con la eliminación de los líderes militares palestinos y operaciones militares. La confrontación se agudizó luego de que el grupo radical Hamás tomase el poder en la Franja de Gaza en enero de 2006. (Sputnik Mundo)

 

Anuncios

Operación Nocturna de Pompeyo Audivert

Estándar

Operación Nocturna de Pompeyo Audivert

(Fuente Trelew 22 de Agosto)

Yacentes en los estratos del Sistema Penal Teatral Federal Sindical de la República Argentina, la muchachada Trelew 22 de agosto planea nuevamente su fuga histórica, la táctica hoy es perder el nombre y equivocar la ruta, el objetivo: desembarcar en el presente adyacente bajo nuevas identidades…1

000186390Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La Historia del pasado reciente, y una pieza de nuestro clásico teatral: Los derechos de la salud de Florencio Sánchez, conforman una textualidad compleja, ya que sus personajes producen la imbricación entre los hechos y los lugares de aquella instancia que terminó en tragedia, con las voces y las palabras de los diálogos de Los derechos de la salud, para desde la metáfora surrealista que la presencia de ambas textualidades crean, nos puedan dar una pista de este presente de dolor e incertidumbre. La enfermedad de Luisa y su calvario que la aleja del amor de su familia, la enfermedad de Eva y su muerte, la desaparición de su cuerpo son una metáfora que Audivert cruza, ante la mirada de un pueblo que reclama la presencia de la líder, como la madre de todos los humildes. Los sucesos trágicos de Trelew y el sindicalismo que traiciona, es también una metáfora de nuestros tiempos atravesados por el desencanto sobre aquellos que deberían defendernos. Las voces del pasado llegan desde la historia: Quiroga y desde el teatro, Podestá, un payaso iniciador de nuestra tradición en el campo del teatro del siglo XX, pero siniestro en su traje que contiene una calavera. Representación, de la representación de nuestra identidad, una subjetividad construida a retazos, a momentos inconclusos, llenos de tragedia, sangre y muerte que aparecen en escena de la mano de una cura que no aparece, de una salud que no retorna. Pompeyo Audivert pone en acto, en escena, su poética, la que conforma a partir de una escritura escénica, que le debe mucho al surrealismo, y que trabaja con el collage de las palabras y las acciones, territoritoralizando los personajes para que sean reconocidos por el espectador, pero al mismo tiempo sacándolos de esa situación conocida para lograr desestabilizarlo al mismo tiempo. Desde la variación de los gestos y el entrecortar de las palabras, la coloridad de una voz que se atreve a tonos que disocian el texto y la acción; de esa manera la textualidad se disfraza a través de una sintaxis que esconde para decir, y dice para esconder.

La escritura dramática, Pompeyo Audivert, y la escénica, Audivert y Fernando Khabie, a modo de un nudo borromeo en términos de real/ imaginario/ simbólico– convocan a nuestra memoria privada y colectiva. En el espacio lúdico, los límites se expande como si el entrecruzamiento de las distintas coordenadas espaciotemporales fueran imposibles de controlar. El sólido elenco le otorga la carnadura perfecta a cada criatura que, desde el inicio, tienen la fuerza interpretativa que requiere la situación dramática. El acertado vestuario contribuye a esa temporalidad suspendida que nos interpela. La particular iluminación cumple un rol dramático al reforzar la pregnancia visual de cada escena, contrastes lumínicos que focalizan nuestra atenta mirada. Luz y sombra, presencia y ausencia, lleno y vacío, historia y presente, un suceso real y el artificio,… En última instancia: vida y muerte. Un hecho teatral sin fisuras y por demás interesante.

Ficha técnica: Operación Nocturna de Pompeyo Audivert. Elenco: Susana Herrero Markov (Luisa), Ivana Zacharski (Renata), Gustavo Saborido (Ramos), Amalia Di Núbila Salerno (Mameca), Ramiro Alvarez Peña (Pololo), Adrián Túfolo (Podestá – Sosa), Milagros Fabrizio (Dorita), Andrés Buzzurro (Pepino), Fernando Arfuso (Quiroga), Yasmina Cura (Romina). Asistentes de dirección: Florencia Vincentelli, Andrea Cabanellas. Escenografía y Vestuario: Toribia Choque. Diseño gráfico: Alejo Kolinski. Música: Claudio Peña. Fotografía: Gabriela González. Prensa Operación Nocturna: Florencia Vincentelli / Verónica Costa. Dirección general: Pompeyo Audivert, Fernando Khabie. El Camarín de las Musas. Estreno: Agosto de 2018. Duración: 75’. Funciones: lunes 21 hs.

1 Según programa de mano

 

 

Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres

Estándar

Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres

Lo mentaron algun tiempo el Peon, el Estibador,

el Hombre de Siete Oficios, los paisanos del Fronton,

y como la vida tiene su ley y su sinrazon,

le fue llegando el olvido, y el olvido lo tapo’.1

Ocaso.A-LunaTeatralAzucena Ester Joffe

En la escritura dramática, según Juan Ignacio González e Ignacio Torres, se entrecruzan tres ejes: la visibilización del uso de los agroquímicos; el pensar aquellos deseos que no se realizan y en qué derivan; la relación de ciertos oficios con su hábitat natural. La historia nos ubica en la localidad de Rivas, en el norte de la provincia de Buenos Aires, con una población menor a 500 habitantes. Un pueblo que comienza a sufrir cambios en su rutina a partir de las sucesivas fumigaciones con agrotóxicos.

Seis personajes que se cruzan por sus actividades con intereses diferentes -el dueño de las tierras y su esposa, el casero y su joven hijo, el amigo del cuidador del campo, y un supuesto aviador. Al comienzo el narrador nos introduce en una problemática que quizá nos puede resultar distante pero a medida que avanzan los diferentes monólogos o los breves diálogos podemos ir construyendo la vida de cada uno de ellos. Microhistorias de un pueblo que busca la manera de seguir estando “vivo”.

Es interesante la forma en que el dispositivo escénico -los lados de un cuadrado y sus diagonales con la estructura del deck y sus cinco puntos de encuentro en las plataformas circulares- por momentos parece tener algo de laberinto y en otros es como un recto camino pero sin salida, aunque siempre vuelven al centro. Junto a la precisa iluminación van construyendo esos espacios privados, domésticos, y sus conflictos. La sonoridad de la música incidental en vivo nos envuelve en el clima que propone la situación dramática. El elenco le otorga la precisa textura a sus criaturas, seres sumidos en la cotidianidad campestre y unidos por los distintos tonos del marrón en su vestimenta, como la tierra que, a su vez, los somete. El relato deja abierto varios interrogantes, en especial sobre el accionar de determinados intereses de unos pocos que dejan a numerosos damnificados.Ocaso.P-LunaTeatral

Ficha técnica: Ocaso de Juan Ignacio González e Ignacio Torres. Actúan: Mario Bodega, Nacho Bozzolo, Sergio Calvo, Pablo Ragoni, Juan Tupac Soler, Cecilia Ursi. Composición y música en vivo: Clara Maydana. Fotografía: Federico Pérez Gelardi. Diseño gráfico: Madi Gamondés. Diseño de escenografía: Julieta Potenze. Realización escénica: Silvia Spina. Diseño de vestuario: Nadia Sandrone. Realización de vestuario: Sofía Giacomucci. Diseño de luces: Lucia Feijoó. Colaboración artística: Ignacio Torres. Prensa: Luciana Zylberberg. Redes: Romina Giselle Asat. Producción ejecutiva: Cintia Zaccolo. Coordinación en producción: Zoilo Garcés. Asistencia de dirección: Elina Adduci. Dirección: Juan Ignacio González. Beckett Teatro. Estreno: 05/05/2018.

1Fragmento del poema Cantos del Sur de Atahualpa Yupanqui. https://www.letras.com/atahualpa-yupanqui/860836/

Almacenados de David Desola

Estándar

Almacenados de David Desola

Una pequeña historia sobre el sentido de la vida

1Azucena Ester Joffe, Maria de los Angeles Sanz

Almacenados es una pieza que, desde el minimalismo: dos personajes, un espacio despojado, metáfora del vacío de sentido, la uniformidad del guardapolvo, todo lo que hace a la presencia de la ausencia, es decir, a un vivir sin sentido en la vida del Sr. Lino. Un hombre viejo a punto de jubilarse, un muchacho, Nin, que ingresa a su mundo para reemplazarlo, pero también para desestabilizar esa armonía sostenida en la repetición y el tedio. Un joven cuya presencia, y a partir de su nombre se presenta como una incógnita, un misterio, dentro de la cotidianidad de sus actos. La nada que se desarrolla en la jornada sostenida por el hábito del primero, y la fuga que propone el segundo, estalla cuando lo normal empieza a mostrar su irracionalidad. Con pocos elementos la dirección de Susana Hornos y las muy buenas performances dan consistencia a un relato que desde lo no dicho, nos hace testigos a esa zona gris que tiene la vida, alienada por el trabajo, y el abismo que presupone para muchos el abandono de una rutina, que es la estructura ósea de su existencia, cuando esta se desvanece. unnamedLa sociedad ejerce sobre los cuerpos una violencia que como afirma Byung-Chul Han, no parte del exterior sino de las entrañas mismas del individuo, de su propia iniciativa:

El sujeto de rendimiento es prisionero y vigilante de s.f. mismo. No puede protegerse de esta violencia, porque es el mismo quien la provoca. [] La sociedad de rendimiento se desarrolla siguiendo su propia lógica hacia una sociedad del doping1. Una vida reducida a la mera función vital es una vida que hay que mantener sana bajo cualquier concepto. La salud se convierte en la nueva diosa. Por eso la vida nuda es sagrada. La particularidad que distingue a los mohines sacri de la sociedad de rendimiento de los de la sociedad de la soberanía es que los primeros son incapaces de morir. Su vida se parece a la de un no – muerto. Están demasiado vivos para poder morirse, y están demasiados muertos para poder vivir. (2016: 195/197)

En esta temática que la textualidad desarrolla y que queda explicita en la puesta, es la distancia entre una generación y otra; sobre el universo de lo viejo, se aproxima una forma de aceptación, ante la posibilidad de conseguir un lugar, cualquier lugar en una lucha desigual por la sobrevivencia. Ambos protagonistas se mueven con comodidad entre la tensión y la comicidad, en un depósito apenas habitado -un escritorio con su silla, un viejo reloj para ficha, un teléfono,…- a la espera de los camiones con la ansiada carga: mástiles para barcos y/o las astas para banderas. La iluminación termina por construir el clima necesario para una historia que transcurre en cinco días laborables y donde espacio público condiciona la relación entre dos los trabajadores. 1unnamed.jpg

Ficha técnica: Almacenados de David Desola. Elenco: Juan Luppi (Nin), Horacio Peña (Sr. Lino). Asistencia: Leidy Gómez Roldán. Produccion ejecutiva: María Velez. Escenografia: Marcelo Valiente. Vestuario: July Harca. Iluminación: Alfonsina Stivelman. Diseño Gráfico: estudiopapier. Música: Leandro Calello. Fotografía: Akira Patiño. Prensa: Marisol Cambre. Dirección: Susana Hornos. La Carpintería Teatro. Estreno: 08/07/2018. Duración: 85’. Funciones: domingos 17:30 hs.

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2016. Topología de la violencia. Barcelona, España. Editorial: Herder.

1 Para sostener el Estado capitalista actual el sistema incentiva entre otros un tipo de comportamiento denominado doping: que es acudir a ayudas externas como por ejemplo las drogas, o las dietas para la salud con el presupuesto de lograr una vida mas sana y por mucho más tiempo.

 

Migrantes de Gabriel Fernández Chapo

Estándar

Migrantes de Gabriel Fernández Chapo
Por la Compañía Franco Argentina
Mirando al Sur

María de los Ángeles Sanz

Migrar, migrar es un deseo, es una utopía de encontrar un territorio,
una cultura que nos permita volar, ser otros, distintos y mejores, que
nos dé una oportunidad para que los nuestros, también tras nuestro
trabajo, logren hallar un nuevo porvenir, más promisorio que el
presente. Migrar es una apuesta fuerte hacia el futuro. Gabriel
Fernández Chapo escribe la textualidad de Migrantes, bajo el nombre de
Sudacas, y nos lleva a un tiempo cuando las colas frente a los
consulados eran una normalidad cotidiana, tras casi veinte años de
aquella realidad, nada ha cambiado, y la migración en nuestros países
latinoamericanos, como en otras latitudes, por las mismas u otras
razones sigue siendo una permanente y fluida realidad. Como declara en
una entrevista en 2014 para Emmanuel Videla, tras su regreso de la
beca que había recibido en 2012 para entrevistar a inmigrantes latinos
en España:

Volví muy movilizado, porque son historias de todo tipo, historias de
separación de familias, de sueños, de expectativas”, cuenta. El
proyecto se llamó Sudaca. Chapo se mandó al avión. Cuando llegó al
aeropuerto, se presentó en calidad de “becario”. Y ahí se detiene y
recomienda a otros: “No hay que decir eso porque si no piensan que vas
a trabajar, que no está mal, pero…”. Marchó preso al calabozo. Le
renegó a la Policía: “¡Si vengo invitado por tu gobierno!”. De nada le
sirvió. Esos dos ingredientes juntos, Sudaca y “becario”, lo llevaron
a prisión por dos días, a pesar de que tenía una carta del cónsul
español invitándolo a realizar la investigación. Más allá, Fernández
Chapo reconoce que se llenó de historias de todo tipo, pero fue brusco
“asimilar algo que no era ficción, era realidad”.000183074 migrantes

Desde allí surge el proyecto junto a la directora y a un elenco
multinacional, que dará cuerpo a la puesta que hoy se presenta en el
Teatro del Pueblo. En un escenario que en Penumbras nos muestra a los
personajes enfrentados y hacia fondo una escalera, que tendrá la
funcionalidad de ser la escalera del avión, y la metáfora de la
movilidad social que buscan en su viaje. Con un vestuario pleno de
color y de señales étnicas, con la mixtura de diferentes técnicas,
entre ellas la del uso de máscaras, cada uno de ellos se va
presentando y nos va introduciendo desde el humor y la comprensión, de
cuáles son sus anhelos, sus deseos, y sus frustraciones. Las muy
buenas actuaciones, van concretando su pertenencia, desde una voz que
denuncia en su manera el origen, aunque a veces la tonada se pierde, o
está demasiado forzada. Una temática que se reedita, por la concreción
de las migraciones de ciudadanos de la patria grande a nuestro país, y
de nosotros, otra vez, buscando en la extensión de los límites a un
nuevo escenario para nuestro futuro- La incertidumbre propia de los
tiempos, la globalización nos lleva a la instancia de una procesión de
figuras fantasmales que surcan los mapas, corridos por la guerra, el
hambre consecuencia de ella, o de los mercados y sus crisis, y la
falta de un horizonte que se parezca medianamente a un estar en
armonía con el mundo. La dirección busca conciliar los relatos
individuales a través de la música y una coreografía que instala la
presencia de lo colectivo. Una puesta que busca la empatía, y transita
la emoción de las historias que nos convocan desde un pasado y
presente en busca de un mejor futuro.000183075 migrantes

Hemeroteca:
Videla, Emmanuel, 2014. “Quiero viajar de Ushuaia a la Quiaca” en NAN,
11 de noviembre.

Ficha técnica: Migrantes de Gabriel Fernández Chapo. Elenco: Mariana
Maciel, Juan Prada, Olivia Torrez, Vladimir Chorny, Paul Criollo
Criollo, César Riveros. Música y composición: Laura Dos Santos.
Asesoría y Realización de Títeres: Ivo Siffredi. Vestuario: Magda
Banach. Máscara y Commedia Dell’ Arte: Renata Armesto. Coreografía:
Fabián Gandini. Luces: Ricardo Sica. Diseño Gráfico e Ilustración:
Petre. Foodstylling: Marimè Suárez. Redes Sociales: Agustín Ariztegui.
Asistencia de dirección: Laura Kossoy – María José Colman. Dirección:
Greta Risa. Teatro del Pueblo.

Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano

Estándar

Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano

Nunca me abrí de esta manera. La vida es nuestra, vivámosla como queramos.

Estas palabras no solo las digo, sino que nada más importa.1

unnamedAzucena Ester Joffe

El ambiente del Vera Vera Teatro es acogedor, en especial, para estas frías noches de invierno, y la espera se hace agradable con un vasito de cerveza artesanal. Las dimensiones de la sala son reducidas lo cual nos permite involucrarnos con la historia desde el inicio por la cercanía al espacio lúdico. Ficción que se desarrolla en una cocina de paredes descascaradas, quizá como metáfora de una cotidianidad a jirones, con algunos elementos sobre la mesa -un pequeño arbolito navideño, un barato muñeco Power Ranger,…y una heladera vacía cuya puerta no cierra. Por momentos la luz es muy tenue, tal vez por la baja tensión, pero estos personajes están acostumbrados a que así sea y no alteran su diálogo. Una historia simple, común, que nos ubica en el Conurbano Bonaerense con sus protagonistas atravesados por sueños que intentan cumplir a toda costa. En una noche calurosa de Navidad, después de las doce, cuando los pequeños quieren abrir su regalos y los adultos sólo festejar. La pareja enfrenta una crisis, Sil (Ana Clara Schauffele) ha decidido marcharse y dejar al pequeño al cuidado del padre, para retomar su entrenamiento corporal rompiendo con la idea de que sólo ella es la responsable de la crianza del hijo. En tanto, Rama (Federico Minervini), que le había ocultado su intención de realizar una gira por Perú, quiere vivir del Heavy Metal. El Mono (Marcelo Saltal) es el vecino y es quien empuja al joven a intentarlo todo por el sueño personal. Ellos son dos metaleros que, sin embargo, se ganan la diaria con una banda de cumbia pero tienen la necesidad vital de volver con su banda de metal, posibilidad que les brindaría la utópica gira. Ambos mantienen a flor de piel ese pasado que forma parte de su esencia y no les importa lo que tengan que dejar en el camino. El conflicto de base parece estar en saber cuál de los proyectos de vida es el impostergable.

En el espacio virtual representado, transcurre la fiesta y se escucha la música -mezcla de cumbia y heavy metal. Esa instancia tan frecuente entre los vecinos del barrio, donde siempre hay un plato más en la mesa y una birra para compartir, algo insólito entre los habitantes anónimos de un mismo edificio en las grandes ciudades. El elenco de manera acertada le otorga la textura a cada criatura, tres seres comunes y queribles, con el ritmo sostenido que requiere la situación dramática. Aunque no podemos dejar de mencionar, especialmente, el desempeño de Marcelo Saltal, quien construye a su Mono de forma orgánica, con su gestualidad y sus desplazamientos. ¿Quién no tiene a algún Mono en su círculo cercano?

Vil Metal… es un relato con color de barrio, acaso con el virado a sepia del conurbano, con sus determinadas costumbres y códigos, donde la lucha por esos deseos dichos en voz alta es cotidiana, sin el permiso de bajar los brazos. Entre el humor, algo de tensión y el drama del día a día, la propuesta escénica de Maxi Rofrano nos atrapa desde el comienzo y una vez concluida nos queda el sabor de haber estado con gente conocida, la que pelea por sus sueños con dignidad, quizá, como única forma de mantenerse vivos en una sociedad que intenta expulsarlos constantemente; un “territorio otro” que parece ser ajeno a muchos argentinos.30707985_448051588985647_7226249576070512640_n

Ficha técnica: Vil Metal. Cuando nada más importa de Maxi Rofrano. Actuan: Ana Clara Schauffele (Sil), Federico Minervini (Rama), Marcelo Saltal (Mono). Escenografía y Vestuario: Carolina Beltrán. Diseño de Luces: Gonzalo Calcagno. Diseño Gráfico: Facundo Maioli. Ilustraciones: Sabrina Janczewski. Fotografía: Carlos Brigantes. Prensa: Correydile. Producción Ejecutiva: Maxi Rofrano. Producción: Maxi Rofrano y Delfina Robles. Supervision de Direccion: Juan Prada. Dirección: Maxi Rofrano. Teatro Vera Vera. Estreno: 12/05/2018. Duración: 70’. Funciones: sábados 23 hs.

1Según programa de mano.

Jazmín de invierno de Carla Moure

Estándar

Jazmín de invierno de Carla Moure

Todas/os somos Jazmín

35488033_1894959527233273_8259553913611485184_nAzucena Ester Joffe

El programa de mano de Jazmín de invierno es un claro aglutinador de sentidos: un tríptico. Una imagen elocuente en cuyo centro observamos a la adolescente flanqueada por los adultos, como así es la historia, cerrada en sí misma, sin posibilidad de evasión. El abuso infantil nos provoca escalofríos y nos hace sentir impotentes antes este atroz delito que no tiene fronteras. El punto de partida para la escritura dramática fueron hechos reales. Al respecto su directora comentó:

Trabajamos a partir de noticias aparecidas en distintos lugares del mundo y con la puesta queremos dar testimonio de algo que sucede. En las redes sociales circuló un hashtag: #Ervey90seconds […] Investigamos un montón y los estudios afirman que los niños víctimas suelen estar muy cerca de su hogar cuando son capturados y en general alguna persona conocida o cercana a la familia puede ser responsable del delito, y estos condimentos específicos son los que delatan la no mirada hacia el prójimo.1

La dupla Carla Moure / Corina Fiorillo construye un relato no lineal, como un nudo gordiano, donde el presente y el pasado se superponen en el espacio íntimo. Intentamos reconstruir, a partir de pequeños datos, la cronología de los sucesos entre una torta de cumpleaños y aquella salida del colegio. La cotidianidad de Jazmín es atravesada por el cruel sometimiento, consentido por una madre amorosa que cuida a la “bella” y un padre atento que le trae chocolate. La relación de los adultos fue “amor a primera vista” pero eso no impide que ambos provoquen un daño irreparable en una niñez que fue arrancada. El sólido elenco le otorga de forma visceral la carnadura perfecta a estos personajes, cada uno con sus particularidades. La niña-víctima Jazmín (Maite Lanta) siente cierto afecto por el entorno familiar pero tiene en su rostro, su mirada y sus gestos el temor, la vulnerabilidad y el sufrimiento, el forzoso silencio y la vergüenza inexplicable. Julia (Silvina Bosco) y Miguel (Roberto Vallejos) construyen un hogar casi “perfecto” entre bolsas de basura y mentiras, donde la realidad exterior no logra contener o rescatar a la adolescente. En algunos momentos, rompiendo la cuarta pared a modo de confesión, estos tres seres parecen transformarse en sobrevivientes que ya no tienen sentimientos a flor de piel. En especial Jazmín con sus breves monólogos polifónicos pues su voz es la de muchas/os niñas/os. El clima tenso, por instantes, se quiebra con la irrupción, de manera acertada y necesaria, de un cuarto personaje (Roco Sáenz) quien se encuentra por fuera del conflicto e introduce la sonoridad de algunos instrumentos, con algo de humor, provocando cierto alivio en el espectador. Apreciadas rupturas para no caer en una expectación devastadora después de escuchar las tres brevísimas historias reales de niñas/os que sufrieron el cautiverio en otras partes del mundo. Esta mixtura a lo largo de la obra nos distancia y, a su vez, nos interpela sin pedirnos permiso. Nos involucra en una realidad que se escurre más allá de la ficción. Con precisión, la escenografía -una humilde vivienda- y la iluminación -sin contrastes porque así sería el futuro- construyen el clima crucial y dinamizan el desarrollo dramático en el cual el supuesto equilibrio familiar se escapa como el agua entre las manos.

Un hecho teatral sin fisuras donde el tiempo del acontecimiento parece exceder al tiempo dramático, focalizando nuestra atención sobre las miserias del ser humano. En este contexto, recordemos que continúan las luchas contra el Tráfico y la Trata de Personas, por Ni Una Menos y por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito –Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.en el Cultural San Martin Foto Sandra Cartasso

Ficha técnica: Jazmín de invierno de Carla Moure. Dirección: Corina Fiorillo. Producción artística: Pablo Cullel. Producción ejecutiva: Flavia Vitale / Juan Manuel Caballé. Elenco: Silvina Bosco, Roberto Vallejos, Maite Lanata, Roco Sáenz. Diseño de escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estevez. Asistentes de escenografía: Tatiana Mladineo y Lucila Peralta. Asistentes de escenario: Martín Melgarejo Arena y Mauro J. Pérez. Música: Roco Sáenz. Producción de vestuario: Carla Moure. Diseño de iluminación: Pablo Boratto. Maquillaje: Lis Rivas / Beatriz Abrigo. Fotografía: Sandra Cartasso / Fuentes & Fernández. Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia. Prensa: we prensa. Redes: Florencia Carrozza. El Cultural San Martín: sala B. Estreno: 20/05/2018. Funciones: sábados 20 hs / domingos: 19 hs.

Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Estándar

Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación de Manuel Santos Iñurrieta

Por Los Internacionales Teatro Ensamble

20180521_104759War is over!

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Una sala que se adecua tras la colocación de un lienzo traslúcido como pantalla, no en el fondo del escenario sino como límite entre el espectador y la acción. El cuerpo del actor detrás de ella, nos interpela desde una escenografía que contiene un perchero que guarda el vestuario que va a acompañar su fluido y profuso relato, una serie de banquitos, una pequeña guitarra roja, objetos y símbolos de una revolución que necesita ser revisada. El actor se introduce en el cuerpo y el pensamiento de Carl Marx, el actor se declara un payaso, que busca esclarecer la palabra del economista y filósofo más famoso de los últimos tiempos, y para ello le pone el cuerpo y la voz a la escena. Marx y el presente, Marx y la tecnología que solemos frecuentar, su teoría y la lectura de la misma a partir del Twiter, el WhatsApp, el Facebook. En el medio de la presencia y en relación con ella, el rock, la música, y las figuras rebeldes de los sesenta: Los Rolling Stones. Dos personajes más aparecen haciendo pequeñas intervenciones: Atilio Borón, un singular taxista que mantiene un sabroso diálogo con el viejo Marx, y Raúl Serrano que propone la discusión estética, y la dialéctica del escenario. La dialéctica, viejo término que se renueva ante cada crisis mundial, concepto que se dio por muerto allá en los noventa, tras la caída del muro, y que sigue vivito y coleando por todos los rincones, y por las ya casi intransitables rutas de nuestro país. La lucha de clases, la dicotomía entre pobres y ricos, entre el capitalismo y el socialismo, que propone una nueva manera de relación pero que para ser sinceros, cada tanto, y contexto histórico mediante, necesita ser revisada. El actor toma para sí el desafío de ser uno de los personajes más admirado y más vilipendiado de la historia; creador de una teoría económica que luego daría lugar a más de una revolución, pero sobre todo a una, la Revolución Rusa de 1917, que cumplió ya sus primeros cien años. A partir de ahí, a fines del siglo pasado, y el comienzo de éste, la caída del muro, la de las torres gemelas y una nueva definición sobre la historia y su presencia, y el avance de una post – modernidad que suma los avances tecnológicos en materia de comunicación, y el avance de una verdad construida desde la mirada subjetiva, sin recurrir a los hechos, sino a los sentimientos y sensaciones de quien enuncia, la post- verdad, la figura de Marx debe ser traída a nuestra presencia desde la escena para con humor, a través de la parodia, mezcla de admiración e ironía, nos deje a los potenciales espectadores más dudas que certezas, como corresponde a nuestro tiempo, pero la posibilidad una vez más de comprender que el arte, el teatral, es una herramienta posible y necesaria, potencial arma de develamiento siempre lista para despertar conciencias, manipuladas desde otras formas de interacción lingüística. Una vez fuera de personaje, la verdad escénica, las figuras de Claudio Gallardou, y Diego Maroevic, y el diálogo con lo hecho, con el acto en sí. 000177558

Un acontecimiento teatral con mucho de humor e ironía, y, a la vez, profundo e inteligente que lleva adelante Manuel Santos Iñurrieta1. Hablar de su ductilidad y de su potencia actoral podría parecer redundante pero en este unipersonal convoca de manera perfecta a los distintos personajes, “padres”, reales y ficticios, de nuestra realidad y de nuestra historia. Santos Iñurrieta le otorga un ritmo especial a cada escena, a veces más intenso y en otras no tanto, que mantiene al espectador atrapado en una vorágine que se construye ante nuestra atenta mirada. A partir de su “payaso de valija” el dramaturgo, quien primero se considera actor, actualiza los escritos de Marx como si recobraran vida de una biblioteca cualquiera, y con la inmediatez de las redes sociales ese pasado se convierte en presente. El excéntrico vestuario acorde a la propuesta y la precisa iluminación, que se desplaza por distintos espacios y tiempos, terminan por crear el clima que requiere cada situación entre la comicidad y la teoría, entre la construcción del artificio y El Capital. Un continuum escénico atravesado por el teatro y por la praxis. Un hecho teatral vertiginoso, interesantemente brechtiano, que nos interpela desde su inicio. 000177557

Ficha técnica: Eléctrico Carlos Marx. Teatro, ensayo y aproximación. Por Los Internacionales Teatro Ensamble. Texto y actuación: Manuel Santos Iñurrieta. Asistencia técnica general: Marina García – Diego Maroevic. Diseño gráfico y audiovisual: María Eugenia Summa. Escenografía y utilería: Diego Maroevic. Vestuario: Marina García: Peluca y Pato: Alejandra y María Alonso. Música: Pablo De Caro. Fotografía: Agustina Haurigot. Sonido: Daniel Alvarenga. Iluminación: Horacio Novelle. Prensa: Débora Lachter. Comunicación visual-CCC: Claudio Medin. Participación en video: Raúl Serrano, Atilio Borón, Claudio Gallardou, Diego Maroevic. (Engels) Dirección General: Manuel Santos Iñurrieta y Los Internacionales Teatro Ensamble. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: 12/05/2018. Duración: 60’. Funciones: sábados 22:30 hs.

1 Manuel Santos Iñurrieta dirigió durante 17 años a El Bachín Teatro y en la actualidad a Los Internacionales Teatro Ensamble, con otra obra en la cartelera porteña: Buenos Aires Épica

https://lunateatral2.wordpress.com/2017/09/07/buenos-aires-epica-de-manuel-santos-inurrieta/ [15/05/2018]

Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

Estándar

Piel de Cordero. Estoy Acá de Zuleika Esnal

Creemos profundamente en el teatro como arma de construcción masiva, de sanación y de verdad. Creemos en esto porque somos esto. Y entonces la denuncia se vuelve un arte que envuelve. Que llega y conmueve. Que golpea y cuenta. 1

000164006Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Tres mujeres y sus cajones nos esperan en escena, son sólo tres, pero su pregnancia invade todo el escenario, sin embargo, su trabajo está delimitado por un cuadrado dónde ellas llevarán adelante sus movimientos, una coreografía funcional a la palabra que surgirá de sus gargantas: voz, grito y llanto. Las historias se suceden y ninguna nos puede dejar indiferentes. Todas son espantosas, por la falta de humanidad de parte de aquellos que las protagonizan en su accionar violento, los victimarios, y la falta de posibilidades de defensa de aquellas que la sufren, las víctimas: niñas, adolescentes, jóvenes mujeres, que son torturadas, violadas, despojadas de su identidad de personas, para luego ser quemadas, muertas, tiradas como basura, al costado de una ruta, en un basural, dentro de un contenedor. La cosificación del cuerpo femenino, y la violencia ejercida sobre él, no es una novedad en una sociedad que durante siglos nos limitó en nuestra ciudadanía, considerando a la mujer al mismo nivel que los niños y los deficientes mentales, siempre bajo la tutela masculina; y una Iglesia que tardó siglos en entronar la figura de la virgen María, y que cuando lo hizo, fue con el sólo pretexto de inducir a la virginidad para conservar la línea paternal de los bienes; que discutió también por siglos, si contábamos o no con alma. Siempre ninguneadas en las disciplinas artísticas, vistas como prostitutas cuando nos atrevíamos a cruzar los límites y transgredir un universo de exclusividad masculina, las mujeres botín de guerra, y territorio de venganza de los pueblos2, somos las víctimas propiciatorias de las disputas ajenas, y los intereses de otros. Somos lo otro, lo distinto, el continente negro, que no puede ser comprendido, de una sensibilidad que ofende y a la vez provoca. Las historias cuentan como las violadas, lo son dos veces, en el momento donde actúa la manada, o el lobo aislado, y luego cuando hacen la denuncia. Momento en el que pasan a ser acusadas de busconas, por su manera de vestir o comportarse. Lo que no se cuestiona en el accionar masculino, si es objeto de reprimenda en la mujer. Siempre sospechada de ser Eva y su fatídica manzana. Los crímenes contra ellas, contra todas, son de lesa humanidad, porque son muchos, porque son universales, porque cuentan con el aval del Estado, que en sus dependencias: policía, abogados y jueces hacen la vista gorda, cuando no están directamente comprometidos en el delito: la trata. 24232910_10211988487321925_5772206266790690586_n

Piel de Cordero. Estoy Acá es mucho más que una obra de teatro, es una fuerte denuncia y un llamado de atención que nos involucra a todos, como sujetos sociales que somos. En el espacio escénico totalmente despojado no hay ficción sino testimonios que se cruzan y multiplican sin color local y un punto en común: mujeres latinoamericanas. Zuleika Esnal tuvo la difícil tarea de unir las verdades que le iban llegando, como pedazos de vidrios rotos que lastiman más allá del cuidado. En ese espacio de la sala habitamos todas las mujeres sin importar la edad, porque la potencia actoral de las actrices no tiene matices, no tiene medias tintas, es todo o nada. La intensidad expresiva, los dolorosos tonos e inflexiones de la voz y el sonido de las cajas peruanas, a modo de lamento y de rebeldía, hurga en nuestra piel. No hay nada que pueda distraer nuestra atención, ni el simple y cuidadoso vestuario de color negro, quizá a modo de luto por tantas voces acalladas, mientras la precisa iluminación solo acompaña sin sobresalto el descenso a los infiernos. El tiempo real de la obra es corto pero será eterno para nosotros, pues una vez concluida casi no podemos aplaudir y será imposible olvidar la experiencia. Sólo nos resta decirles a todas/os que hicieron posible la escenificación, sin caer en lugares comunes y con mucho respeto por las víctimas, de una realidad que nunca debemos invisibilizar: Muchas gracias por semejante entrega!!!000173328

Ficha técnica: Piel de cordero. Estoy acá de Zuleika Esnal. Elenco por orden alfabético: Cecilia Cósero, Antonia De Michelis, Zuleika Esnal. Diseño de movimiento: Omar Saravia. Música original: Willy Díaz. Diseño de Iluminación: Leandro Calonge. Ilustración: Vanesa Costabile. Asistencia de dirección y producción: Maxo Belevicius. Producción Ejecutiva: Gabriel Cabrera. Puesta en escena y dirección: Patricia Tiscornia. Patio de actores. Estreno: 2017. Duración: 55’. Funciones: lunes 20:30 hs.

1 Programa de mano

2 Durante la guerra civil española (1936 – 1939) para dar sólo un ejemplo, Gonzalo Queipo de Llano, referente de la falange española, una vez que ésta tomó la ciudad de Sevilla, desde la radio de esa localidad, emitió más de seiscientas soflamas incitando a violar a las mujeres republicanas, aunque griten y pataleen entre 1936 y 1938. Queipo de Llano utilizó la violación como propaganda de terror en la contienda. “La República, -decían las mujeres entonces – mujeres españolas, nos ha elevado a la categoría excelsa de ciudadanas, reconociéndonos la plenitud de derechos iguales al hombre”. ”La dictadura –de Franco- supuso para la mujer un drástico retroceso histórico en esa igualdad de derechos jurídicos y políticos, que la retrotrajo al papel doméstico y servil de la pasada centuria.” De la misma manera, actuaron los militares en la última dictadura cívica – militar en la Argentina. (Blogs de la memoria, por Félix Población, 5 / 4 / 2018. El salto digital.

Anatomía del destino de Gabriel Fernández Chapo

Estándar

Anatomía del destino de Gabriel Fernández Chapo

Solo en su forma negativa, el poder se manifiesta como violencia negadora que quiebra la voluntad y niega la libertad. Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad. (Byung-Chul Han, 28)

indexAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El neo liberalismo y las consecuencias de su inhumanidad son parte de la temática que desarrolla el dramaturgo Fernández Chapo en Anatomía del Destino. Por otra parte, a partir de ahí, es la libertad de poder construir nuestra identidad, de hacernos cargo de la misma y ejercer nuestro libre albedrío, el camino que sigue Clara, el sujeto de la acción de la obra. Clara necesita para poder seguir siendo ella misma, romper con los esquemas, y en el real concreto o dentro de su imaginación, ser aquello que le permita torcer el rumbo que tenían otros diseñado para ella. En un tono ligero de comedia, se van constituyendo a partir del vestuario las distintas instancias por las que el personaje va transitando, y los diferentes personajes con los cuales se enfrenta, en el cuerpo del actor Federico Justo, quien lleva adelante sobre todo dos personajes centrales para el desarrollo de la intriga: el chofer que la recibe en Ezeiza, y el guerrillero del tiempo; y la propuesta de la música en vivo. De Madrid a Buenos Aires, Clara se encuentra a sí misma, en una expedición por los vericuetos de la burocracia de una empresa, y en el conocimiento de una verdad que hará trastabillar sus convicciones, su comodidad, para hacerla comprender que estaba perdida en ese orden ajeno en el que se movía, como pez en el agua. Chapo utiliza la metáfora de la ballena, que es seguida por un microchip para determinar su rumbo, para hablar de su personaje y ver como ambas simbióticamente se mueven en el afán de hallar un camino propio. El animal, el mamífero del mar, domesticado por la tecnología, también por momentos escapa al control, en búsqueda de una ruta propia, que lo aleje de la mirada humana. Clara se evade, en su imaginario, o en la realidad de no acatar finalmente el punto de una encrucijada que tejieron para ella. 000166245Las actuaciones son muy buenas, mantienen un buen nivel de energía durante la intriga, que mantiene la atenta mirada del espectador, que sigue con interés las acciones hasta el final. El artefacto que conforma la escenografía, es funcional al trabajo con el cambio del vestuario, y a la iluminación en escena ya que en sí mismo su diseño permite ambas condiciones. En el dispositivo escénico a modo de un pequeñísimo hangar se cruzan los distintos espacios públicos. El conflicto de la protagonista se desarrolla de forma laberíntica ante la disyuntiva de una nueva decisión, entre la supuesta “estabilidad” y el cambio, la transformación.

Fernández Chapo -dramaturgo, director, investigador y docente universitario- comentó que el punto de partida de esta obra fue en parte Elige tu propia aventura –serie de libros juveniles- y su lectura sobre La teoría del caos. Una interesante mirada que nos obliga a “pensarnos a nosotros mismos” cuando debemos decidir sobre cuestiones ligadas al mundo laboral y esto nos lleva a sentirnos como en un punto de encuentro ambiguo, y quizá de quiebre, entre dos fuerzas contrarias.000166244

Ficha técnica: Anatomía del Destino dramaturgia de Gabriel Fernández Chapo. Elenco: Clara Díaz y Federico Justo. Música en vivo: Federico. Dirección de Arte y escenografía: Emilia Pérez Quinteros. Diseño y realización de iluminación: Carolina Rolandi. Diseño y realización de vestuario: Daniela Chihuailaf. Asistencia de vestuario: Franco Solís. Asistencia de escenografía y realización: Martín Fernández Abuchdid y José Basoalto Ortega. Diseño gráfico: Facundo Mazzeo. Prensa: Correydile. Dirección: Gabriel Fernández Chapo. El Ópalo. 2da Temporada, reestreno: 18/03/2018. Duración: 70’. Funciones: domingo 20 hs.

Bibliografía:

Byung-Chul Han, 2014. Psicopolítica. Buenos Aires. Herder Editorial.