Archivo de la categoría: Teatro y Sociedad

Diarios del Odio de Silvio Lang

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Diarios del Odio de Silvio Lang

imageCantar para no sucumbir

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Hay algunas situaciones que no pueden ser atravesadas sin un poco de humor y de música. Eso es lo que nos dice Silvio Lang y su grupo de actores y cantantes que desde ese lugar y en dos espacios diferentes, el del protagonismo de las canciones y el de las masas que cuerpo a cuerpo luchan por un espacio, y se agreden con una violencia inusitada, nos presentan en Diarios del Odio, musicalizadas, algunas de las editoriales que estigmatizaban a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Los K, los kukas, choriplaneros, chorros sin más, negros grasa, y un largo etcétera que viene a reemplazar en el sentimiento a los famosos descamisados del gobierno de Perón, allá por la década entre el ‘45 y el ‘55. Desde la voz de los artistas surge el odio racial e irracional de las palabras que aparecían y aún hoy aparecen en las páginas de los dos diarios más tradicionales del país, y que cubren de norte a sur y de este a oeste, todas las bocas de información posibles, negando la posibilidad a una multiplicidad enriquecedora en la información: Clarín y La Nación. Con historias diferentes, ambos diarios, representativos cada uno de un sector de poder diferente, tienen destinatarios diferenciados también. Sin embargo, a sus lectores en la década anterior, los unió el odio hacia las personas de los presidentes peronistas kirchneristas, cuando estos osaran intervenir en el curso normal de sus intereses: develando la forma de apropiación de Papel Prensa, participando de los derechos humanos en sus asociaciones, con la ley de Medios, que buscaba democratizar su poder monopólico, ocupándose del campo en la figura de la famosa ley 125 que dividió al país entre los que estaban a favor y los que estaban en contra, sin saber algunos los intereses que ambos matutinos tenían con la gente de la rural. A un lado, el dúo “Los Ángeles de Rawson” guarda hacia atrás las máscaras que asumirán cuando el tema lo requiera, con un trío de voces hacia el otro lado del escenario, que vestidos de impecables pantalones y camisas blancas, portando laureles de gloria en su cabeza y máscaras, el relato armado desde la prensa escrita para construir una subjetividad opositora no pensante, se traduce en el centro de la escena con la marcha militar del resto y la fuerza de choque de esos cuerpos que buscan entre ellos la víctima para hacer centro de su deseo de odio. Cuerpos semidesnudos, pintados de rojo y negro; cuerpos transpirados, expuestos, violentados, que atravesarán la platea y conformarán una imagen que guarda en la memoria otra foto congelada, de alguien perseguido intentando escapar y ser rescatado desde arriba en la fatídica jornada de Ezeiza. diarios2

Diarios del Odio es una experiencia performática provocadora e incómoda, en constante tensión de una realidad ficcionalizada. Es la contundente “indagación escénica y musical del poemario homónimo de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny” y el primer proyecto de ORGIE (Organización Grupal de Investigaciones Escénicas). Desde su estreno en el Campus UNGS, en abril, la obra se ha presentado en distintos espacios por fuera del circuito teatral -C C Paco Urondo, C C de la Memoria H. Conti, C C Caras y Caretas- debido a una clara decisión política. Para su director la obra está relacionada con estas Instituciones, que interviene y con las cuales dialoga, pues son estos los espacios de formación de discursos que oscilan entre fuerzas políticas y sociales. Es una “obra que trabaja como un discurso pasional y se vuelve performativo, que es el discurso del odio”1. Es el alegato de la violencia verbal, lamentablemente constitutiva de nuestra sociedad, lo que habita el espacio escénico. Si bien no hay una denuncia ni una toma de posición, se ponen en escena ese odio manifiesto. Los cuerpos construyen una corporeidad social atravesada por intensidades, públicas y privadas, y, a su vez, sin invisibilizar las particularidades de cada intérprete. Son cuerpos que se relacionan entre sí e interpelan directamente cada sujeto espectador extendiendo los límites del espacio lúdico. La particular escritura, escénica y dramática, de Silvio Lang construye fuertes imágenes visuales y auditivas, y de forma incisiva no clausura los posibles sentidos sino que, por el contrario, hace estallar cualquier intento de una mirada univoca o de definir y establecer algún tipo de categoría a este hecho escénico que atraviesa nuestra subjetividad, sin previo aviso.diarios3

Ficha técnica: Diarios del Odio. Indagación escénica y musical del poemario homónimo de Roberto Jacoby y Syd Krochmalny. Dramaturgia y dirección: Silvio Lang. Con: Marcos Arriola, Marcio Barceló Mannelli, Eva Calderone, Augusto Chiappe, Juan De Rosa, Tomás Deías Spreng, Julián Dubié, María Jesús González Landeta, Ramiro Guggiari, Rodrigo Hache, Julia Hadida, Soledad Marrero, Hugo Martinez, Javier Olivera, Rodolfo Opazo, Nahuel Vec, Valentin Piñeyro, Juanse Rausch, Flor Sanchez Elía, Nehuen Zapata, Gianluca Zonzini. Diseño de maquillaje y de máscaras: Emanuel Nem. Diseño de luces: Fernando Berreta. Diseño y edición de sonido: Marcos I Zoppi. Diseño Audiovisual: Tomás Deías Spreng. Video: ORGIE, Lac, Sebastián Freire, Daniela Horovitz, Magalí Matilla, Julián Merlo, Yasmín Reguero. Diseño gráfico: Julián Dubié. Entrenamiento corporal: Pablo Fermani. Entrenamiento Coreográfico: Rodolfo Opazo. Asesoramiento de vestuario: Endi Ruiz. Asesoramiento Teórico: Santiago Azzati y Pedro Yague. Asistencia general: Jimena Mejuto y Estefanía Piotrkowski. Asistencia de dirección: Braian Alonso, Sofia D´Amelio y Ramiro Guggiari. Asistencia De Escenas: Ignacio Cerbino. Coordinación de producción: Silvina González, Damasia Lacroze, Malena Levy. Dirección musical: Valentín Piñeyro. Compositor: ORGIE, Valentin Piñeyro. Estreno: Campus UNGS en abril de 2017. C C Caras y Caretas. Duración: 85’.

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Dulce Carolina de Leonardo Azamor

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Dulce Carolina de Leonardo Azamor

La delicada línea entre el bien y el mal o la calidad del deseo

000146560Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La seducción del dinero, o del deseo más profundo, de lograr ser aquello que nos hemos propuesto y el precio que debemos pagar por ello, es la temática que encierra el relato de Dulce Carolina, de Leonardo Azamor que en una primera mirada nos cuenta una historia sobre una pareja de clase media, jóvenes, con toda la problemática que los tiempos que corren encierra. Dos espacios, dos departamentos, uno arriba y otro abajo donde se desarrollan las acciones. Una noche especial, Nochebuena, para tres personajes que atraviesan el descreimiento, y que guardan en sus corazones recuerdos de su vida que sólo el alcohol o las drogas los llevan a relatar. Toda dulzura encierra la maldad más absurda, y el demonio no necesariamente tiene cuernos y un tridente. La propuesta que hace recordar a A puerta cerrada de Jean Paul Sartre, propone en ese lugar, la sala del departamento de Carolina y Esteban, una intrusión, la de Lucio, que parece desestabilizar la no armonía reinante, para luego acomodar cada una de las piezas de sus vidas de acuerdo a lo que está cargado de deseo. Con la estructura de un thriller, la intriga va desarrollando un clima in crescendo, donde las situaciones desnudan las almas de todos y nos proponen un inquietante relato hacia el espectador. Lejos del estereotipo religioso o a partir de él, el dramaturgo indaga en la sombra que cada uno llevamos en nuestro interior, y propone una posibilidad de elección cuando esa sombra se desprende de nuestro rostro como una máscara y deja al descubierto quienes somos, y que somos capaces de hacer. Los diálogos son por momentos reflexiones filosóficas aunque no guardan la espesura de un teatro metafísico porque sólo están en funcionalidad de construir los personajes desde el pensamiento y la palabra. Las muy buenas actuaciones componen un trío que crece en intensidad, desde el trabajo corporal, la gestualidad, y la proyección de la voz, dando identidad a un momento de tensión donde las decisiones que estructuran al personaje femenino, son fundantes del futuro de sus vidas.000163967

Eva siempre morderá la manzana que cambiará el destino de todos, y en su vientre llevará el estigma de Caín. La vida un pacto entre el bien y el mal, y el dinero como la carnada que la sociedad nos pone por delante para obnubilar nuestra conciencia deslumbrada ante su brillo. Un teatro que a partir de la comedia, con un humor cínico, nos propone una obra, donde la existencia misma es puesta en cuestión, cuando ésta pareciera perder todo sentido y la búsqueda de cumplir con los sueños es más fuerte que la ética o la moral aprendida como imaginario social deseable. La tentación de tener aquello que profundamente se desea es la posibilidad de elegir entre lo correcto y lo no correcto, y encontrar el infierno y el castigo en nuestras propias decisiones.000163737

Ficha técnica: Dulce Carolina de Leo Azamor. Elenco: Natalia Santiago (Carolina), Martín Henderson (Esteban), Leo Azamor (Lucio). Diseño de luces: Ricardo Sica. Diseño de escenografía: Carlos Cifani. Realización: Martín Córdoba. Vestuario: Lidia Navarro. Diseño gráfico: Estudio 20cero9. Asistencia de dirección: Juan Manuel Aguilera. Dirección: Luciano Villa y Leo Azamor. Teatro Nün. Sábado 21 hs.

El juicio de Rica de Patricia Suárez

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El juicio de Rica de Patricia Suárez

Un juicio salomónico a la criolla

000163776Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Rica es una niña pobre, de padres inmigrantes judíos que no pudieron tenerla con ellos cuando nació. Rica es la historia de muchos hijos de inmigrantes, o de muchas familias pobres. Rica es una metáfora de que significa la maternidad. Patricia Suárez nos lleva otra vez a un pasado que nos constituye como sociedad, y desde una problemática que parece individual, nos hace reflexionar sobre los valores, y sobre las urgencias de todos. El marco, los primeros años del siglo XX, con ley de Residencia incluida, la 4144, la que pergeñara, Miguel Cané. Un matrimonio viene de Mendoza, y la mujer trae la esperanza de recuperar a su hija, pero como en el juicio salomónico, hay que ver quien tiene más derecho a llevar ese nombre. Tanto la tía de la niña como la madre sufren, una por la posibilidad de perderla y perder la ilusión de cinco años, la otra por el temor de no recuperarla jamás. En el medio el hombre que media entre un dolor y otro, resuelve cortar por el hilo más delgado. El humor, patético, ingenuo, no deja de estar presente en la pieza de un realismo costumbrista que se interna en un territorio no demasiado explorado, el de la colectividad judía: sus problemas, sus prejuicios, su religiosidad, parodiada en el personaje de la mujer del rabino.000163778

Las actuaciones son muy buenas, y cada uno con el pequeño territorio que le toca explorar, construye una personalidad verosímil y empática. Los personajes construidos ya desde el vestuario, es decir, desde el clisé del imaginario de época, se mueven en un espacio despojado, desangelado, donde un viejo baúl, una mesa, una mecedora, un colchón que vomita su contenido, su lana para se ser escardada, forman el frío mobiliario continente de esas vidas, que siempre están preparándose para la pérdida. La música, el tango, en el imaginario del personaje, es la tabla de salvación para sí mismo: dinero y deseo cumplido de una fama que no termina de llegar. Su individualismo feroz, no reconoce el amor de su mujer ni el que debería sentir por su hermana, la tía / madre sustituta de Rica. Del viejo baúl sacará la tía la muñeca que es también el despojo, que como a su sobrina tuvo que esconder para que no la dañaran, para que no se la sacaran. Las actuaciones son elaboradas desde el afuera hacia una interiorización que presenta los desequilibrios de una situación donde víctimas y victimarios se reemplazan en las acciones, dejando en el centro de la disputa el pequeño cuerpo de Rica como trofeo de una guerra familiar que trasciende el hecho en sí. La historia parte de un relato de la vida real que la dramaturga recrea. De esta manera construye un fresco de época, con una materia literaria que proviene de la crónica, y que le permite recrear los diálogos en la intimidad de un hogar de inmigrantes, como tantos, con las mismas u otras complejidades en las relaciones parentales, donde el amor y el espanto se cruzan para aunar en el recuerdo el tejido emblemático de una historia de vida.000163782

Ficha técnica: El juicio de Rica de Patricia Suárez. Con: Marcela de Souza, Pato Viegas, Carolina Pofcher, Cynthia Mykietyn. Escenografía y Vestuario: Ana Díaz Taibo. Asistente de Dirección: Aníbal Tamburri. Musicalización y Sonido: Tomás Frontroth. Voz Niña: Alegría Barchilon. Prensa y Difusión: Karim González. Puesta en Escena y Dirección General: Claudio Aprile. Teatro del Abasto. Estreno: 06/08/2017. Duración: 70′. Domingo 20:30 hs.

Millones de segundos de Diego Casado Rubio

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Millones de segundos de Diego Casado Rubio

No se padecen las diferencias se padece la incomprensión

millonesAzucena Ester Joffe

La puesta en escena de Millones de segundos pertenece al reducido grupo de obras que nos perturban y nos sensibilizan a la vez, pues nos modifica, inevitablemente, en tanto espectadores y sujetos sociales que somos. El punto de partida de esta incisiva textualidad dramática es la suma de algunos hechos reales, según ha comentado el dramaturgo Diego Casado Rubio.

El síndrome de Asperger es un Trastorno del Espectro Autista. Las personas con dicha condición no sienten que tengan una enfermedad ni tampoco una deficiencia o una discapacidad. En ciertas áreas comunes son diferentes. En  pensar,  en sentir, en percibir, en expresar. Ninguna persona trans va al médico sólo por temas de transición. Lxs trans también pueden ser autistas y tener una gripe como cualquiera. La inclusión, la aceptación, la comprensión es su verdadero problema. La ausencia que todavía hay de todo esto1

Al ingresar a la Sala, la imagen visual es muy potente: un cuerpo femenino desnudo vaciado de todo contenido sexual. Ella está de pie y nos mira de forma desafiante, detrás unos cubos con luz blanca -a modo de gran pantalla- recortan su figura y muy cerca como acurrucado -quizá descansando- el cuerpo de un hombre con su torso desnudo. Entretanto vemos en una pequeña pantalla imágenes de la tierna infancia. Mientras nos acomodamos intentamos encontrarle un sentido racional a esta fuerte presentación. Así como el/la protagonista, Alan, cuenta los segundos así el desarrollo dramático nos devora en cada escena, segundo a segundo. Imposible no sumergirnos en la historia del adolescente transexual. Es una pulsión de vida que lucha con todas sus fuerzas sin importarle el precio que debe pagar para encontrar su destino, para sentirse auténtico. La presencia escénica de Raquel Ameri es realmente impactante y nos sacude desde el inicio. Con gran solvencia actoral es Alan y así lo confirma la energía intrínseca que la actriz posee y nos atraviesa. Difícil tener distancia, porque su cuerpo es dicho en cada palabra; sus silencios y su mirada tienen el peso específico. Con sus movimientos, sus tonos y sus gestos nos revela el alma del personaje. Pero es su rostro el que adquiere una dimensión especial, pues es el lugar donde se materializan las emociones y el dolor de Alan y se borra, a su vez, la individualidad de Raquel. m de segLa actriz, sin transición, es la hija que parió la madre y es el hijo rechazado, en primer lugar, por el entorno familiar pero también por las instituciones que se deberían ocupar por la educación, la salud mental y física en la etapa de la pubertad. La pregunta se instala en el espacio escénico de forma provocadora y doliente: ¿cuál es el lugar de los adolescentes que no encajan en lo “adecuado”, lo “aceptado”, según las normas establecidas? Nuestra vida social crea las etiquetas y según ellas debemos relacionarnos con ese otro. María Rosa Frega, su madre, y Víctor Labra, su perro, también le otorgan a sus criaturas la carnadura precisa y contundente. La escenografía cuenta con pocos elementos pero cumple un importante rol dramático -algunos cubos que van cambiando de sitio y de color, como si fueran cubos sueltos de un rompecabeza Rubik o como si fueran parte de una plataforma de baile de algún simulador de ritmo en los vídeo juegos. En tanto el vestuario, la iluminación y la música terminan clausurando una historia que comenzó siendo íntima -las vivencias de Alan quien a sus cinco años “supo que era de otro planeta y empezó a contar los segundos que le quedaban para dejar de vivir en un cuerpo equivocado”- y se transformó en la historia de todos. Una puesta en escena profunda y necesaria que excede la instancia de creación, un drama que nos interpela y nos obliga a reflexionar más allá de finalizada la función.m de segundos

Ficha técnica: Millones de segundos de Diego Casado Rubio. Actúan: Raquel Ameri (Alan), María Rosa Frega (Clarisa), Víctor Labra (Sanson). Luces: Verónica Alcoba. Vestuario: Vessna Bebek. Producción Ejecutiva: Felicitas Oliden. Asistente de Dirección. Fotografías y Productor General: Juan Borraspardo. Una creación de El Principito producciones. Dirección: Diego Casado Rubio. Teatro El Extranjero. Estreno: 04/06/2017. Duración: 70′. Funciones: domingos 18:30 hs.

Una obra indispensable para aquellas “madres” del Centro Educativo Franciscano San Antonio que celebraron, en una charla vía WhatsApp con vergonzosos comentarios, la decisión del colegio “religioso” de separar a un pequeño con síndrome de Asperger del curso:

http://www.telam.com.ar/notas/201709/200552-luego-de-la-polemica-evaluaran-el-cambio-de-grado-del-nino-con-asperger.html [07/09/2017]

Según gacetilla de prensa.

Paraty de Lukas Bärfuss

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Paraty de Lukas Bärfuss

Por Cecilia Bassano y Carla Pantanali

Cuando “el amor no alcanza”1 Pippi Calzaslargas2 es la opción

paratyAzucena Ester Joffe

El escritor y dramaturgo suizo, Lukas Bärfuss, cuenta con un gran reconocimiento y sus obras –Las neurosis sexuales de nuestros padres, El bus, La prueba, Petróleo, Málaga, entre otras- han sido traducidas a más de 20 idiomas. Comprometido con la realidad social, aborda de manera incisiva algunos de los tantos conflictos sociales. En el marco del Ciclo Bärfuss Sudamérica – Buenos Aires se desarrollaron distintas actividades, tanto en El Cultural San Martín como en el Centro Cultural Recoleta. La obra que nos ocupa, Paraty, es el resultado de un largo proceso de traducción y adaptación de Málaga, estrenada en Suiza en el 2010. La historia, a simple vista, nos plantea una situación de inestabilidad familiar: una pareja separada donde los fines de semana pasaron a ser obligación de cuidar a la hija según a quién le corresponda en el calendario. Como la niñera está enferma la discusión se basa en quién cuidará a la pequeña Rebbeca.

En el amplio espacio escénico de la sala Alberdi, el hogar está delimitado por blancas paredes, un sitio donde todo parece estar en orden, impoluto, sin un rincón para los juguetes. Quizá por eso la niña vive en su realidad paralela siendo la protagonista de un cuento infantil. La pequeña está omnipresente y es construida a partir del discurso de sus padres y del ocasional niñero. El elenco de manera precisa le otorga la textura adecuada a cada uno de estos tres personajes que persiguen sus deseos personales. Vera (Carla Pantanali) es la madre que reclama por su tiempo y espacio, en ese lugar vacacional alejado de las grandes ciudades y que pocos conocen; destino ideal para las nuevas parejas aunque sobre ella sobrevuela una mirada cargada de culpa. Mientras que Miguel (Pablo Caramelo) es el padre que tiene la “enorme” responsabilidad económica y el compromiso impostergable de asistir al Congreso Internacional en Montevideo. Y en el medio, Ale (Julián Infantino), el adolescente que sin muchos recursos económicos intenta viajar a los Estados Unidos para estudiar cine. El vestuario y los pocos elementos de la escenografía terminan por construir a estos seres inmersos en el anonimato de la sociedad de consumo. Los adultos corren detrás del bienestar material en tanto que el joven desea triunfar a través del arte. Al comienzo podemos leer, a un costado del espacio lúdico: Aún no ha oscurecido, pero no va a tardar3 y es interesante de que modo nos anticipa, como un oráculo, la compleja situación dramática que se desarrollará. Entre cada escena, las breves elipses nos ocultan pequeñas cosas, momentos sin mucha importancia, para adentrarnos en el núcleo duro de la historia, que como en capas, vamos cruzando hasta llegar a un desenlace no deseado. El tiempo del relato es un tiempo actual que nos pertenece a todos, cronológico y de forma fragmentada. Para su autor “es un tiempo pragmático donde irrumpe algo irracional”. También comentó, después de la función especial, que en nuestra actual sociedad burguesa, entre otras cosas, la responsabilidad, en este caso de los padres, se sustrae a la economía de mercado e incluso el amor hoy es también una mercancía. A la vez que se pregunta si en nuestra sociedad globalizada hay lugar para el arte.PARATY SANDRA CARTASSO (2)

La textualidad dramática de Lukas Bärfuss, con un claro compromiso y posicionamiento político, se hace cargo de un síntoma de época: la idea de familia se está desvaneciendo y la felicidad no se adquiere ni se compra. Al comienzo del capitalismo la meritocracia y hoy esa carrera por el bienestar individual, la adicción al trabajo y los logros personales han provocado un vacío de sentido en nuestra sociedad. ¿Cuál será el futuro que hereden nuestros hijos? La escritura escénica de Cecilia Bassano y Carla Pantanali construye un hecho teatral intenso. Una inteligente mirada que va dosificando la tensión y cierto suspenso en cada situación dramática que encastra perfectamente en la anterior y en la siguiente. Un clima que se va enrareciendo y nos sorprende ante el desmoronamiento de una familia a pesar de las playas brasileñas y de la culminación del Congreso.image002

Ficha técnica: Paraty de Lukas Bärfuss. Traducción y adaptación de “Málaga” por Cecilia Bassano. Revisión de la traducción: Maren Schiefelbein. Esta obra fue traducida en el marco de la Biblioteca de Obras Teatrales del Goethe-Institut. Dirección y Producción: Cecilia Bassano y Carla Pantanali. Elenco: Carla Pantanali (Vera), Pablo Caramelo (Miguel), Julián Infantino (Ale), Lucia Molano (Rebbeca). Escenografía: Magali Acha. Sonido: Carla Pantanali. Vestuario: Emilia Tambutti. Iluminación: Matías Sendón. Asistente: Angelo Fornabaio. Asistente de vestuario: Daniela Samponi. Asistente de escenografía: Vanesa Giraldo. Modelo de imagen. Nicoletta Vezza. Fotografía: Sandra Cartasso. Prensa: El Cultural San Martín / Octavia Comunicación. El Cultural San Martín: sala Alberdi. Estreno: 04/08/2017. Viernes y sábados: 22 hs.

El 27 de agosto se realizó una función especial con un debate posterior. Ante la pregunta sobre el proceso de creación Bärfuss respondió: Creo que al principio siempre hay una pregunta que es la expresión de una violencia. Y la pregunta que estaba al inicio de esta obra es “por qué el amor ya no alcanza”. Qué es lo que sucede con nuestro concepto de amor. Qué es lo que se potenció en nuestra sociedad que hizo que el tópico del amor no exista más…

2 Pippi Calzaslargas es un personaje creado por Astrid Lindgren y es uno de los cuentos infantiles más leídos en los países de habla alemana. Con sus cabellos rojos peinado con dos trenzas hacia arriba refleja su espíritu contradictorio, y está dotada de gran fuerza y sin temor alguno. Tiene un caballo a lunares, Pequeño Tío, y un mono, Señor Nilsson. Según programa de mano.

3 Estribillo de la canción Not Dark Yet (Aún No Ha Oscurecido) de Bob Dylan

El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta

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El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta

Conferencia teatral sobre textos de José Sánchez Sinisterra y Alain Badiou

Manifiesto para una génesis

starostaAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El teatro y el actor, el espectador, el actor, y el vacío de la escena, difícil sostener el vacío que rodea al actor / personaje frente al espectador, un interrogante que nos lleva a Demóstenes y a su capacidad oratoria para mantener expectante al escucha, para sostener desde la palabra, la intensidad de expectación del posible auditorio. El actor en la tragedia entre la política y el teatro, es el mensajero de una interrelación sospechada por la mirada vigilante del Estado. También desde allí se nos lleva a Demóstenes, al político que defendía a Grecia frente al avance de Macedonia. Lo político teatral, la teatralidad en la política, no está nunca en un referente escurridizo y carente de verdad revelada sino en el cuerpo del actor que esgrime en escena las posibilidades de un texto que a través de él, se convierte en acontecimiento político. La conjunción de textualidades desde la dramaturgia de laboratorio (Sinisterra) y filosofía post-kantiana de Badiou, es el interrogante que dispara el cuerpo de Starosta hacia un espectador que sigue con interés creciente el caudal de ideas que como la marea se acercan y alejan de la playa escena hacia la platea, y surgen de un vacío escénico que exige de ese cuerpo la mayor tensión posible. El texto de Badiou es el puente entre la escritura del dramaturgo y del actor que va construyendo otro discurso posible desde el movimiento continuo de su cuerpo, desde la palabra, y desde una gestualidad que luego será restituida por ésta. En simultáneo, ese mundo de tiempo fragmentado que se maneja en el retorno hacia la entropía, aparece una pantalla simulada que va construyendo desde las imágenes un relato histórico de los últimos setenta años de la Argentina, desde Perón hasta Macri, en una cadena que teje a partir de los rostros y los cuerpos un discurso sin palabras que se basa en el vacío de las mismas pero que se reconstruye desde la memoria colectiva que nos habita. 000162678La máscara política y la máscara teatral se intercambian productivamente, mientras el cuerpo de Starosta nos dirige una conferencia sobre la teoría de los puntos necesarios de la política partidaria, y los del teatro. El Starosta director deja paso al personaje que se manifiesta en el espacio con una clase de cómo mantener la tensión de un cuerpo máquina, de cómo construir relato desde la gestualidad. Una primera parte donde el monólogo del dramaturgo español es pronunciado mientras el cuerpo / personaje recorre la escena y la llena con su sola presencia que está atravesada por maderas, que son no una escenografía contenedora sino una carrera de obstáculos a un recorrido que gira sobre sí mismo. Elementos, utilería, que será en sus manos materia prima para la producción del objeto necesario a la constitución del relato, a la continuidad de una reflexión que no cesa. Una teatralidad de interesante factura para llevar una disertación filosófica sobre el metier de la actuación y sus implicancias a escena, sin caer en los diálogos mayéuticos posibles. Del teatro que bucea en sus procedimientos a partir de los noventa como una constante en nuestra dramaturgia, Starosta, es un buscador, un investigador sobre la productividad de los procedimientos sin reiterarlos faltos de problematización, como una necesidad de efectismo escénico. Si las poéticas tienen siempre sus seguidores fervientes, en el centro de su corazón anidan aquellos que comienzan a interrogarse sobre las mismas, con el escarpelo de la filosofía. Este acontecimiento teatral, que excede cualquier categoría, tiene un intenso ritmo intrínseco que focaliza nuestra mirada desde su inicio. Una propuesta inteligente y polifónica que permite diferentes lecturas y nos interpela en tanto sujeto espectador que somos. Como lo expresa el creador de El Muererío Teatro en su “Manifiesto para una génesis”:

Es que no hay mejor texto que yo pueda abordar ahora. Ahora que es un tiempo de vacío en esta cultura de pobre materialidad. El vacío no es la nada, sino ausencia, y así es este ahora, que no es de nada sino de ausencia.

Ese vacío, esa ausencia, se multiplica en todos los planos de la cultura -no-actos aunque se actúe- porque se acciona (y se enuncia con desmesura) en un querer hacer desmesurado que atropella el presente. Es ésta una ausencia negativa, de falta.1000162680Ficha técnica: El immitador de Demmóstenes de Diego Starosta. Sobre textos de José Sanchis Sinisterra (Vacío y Presente) y Alain Badiou (Rapsodia para el teatro). Concepto y puesta en escena: Gonzalo Córdova, Diego Starosta y Diego Vainer. Actuación: Diego Starosta. Diseño gráfico: Mauro Oliver. Operación técnica: Felipe Mancilla. Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Daniela Mena Salgado. Producción general: Compañía El Muererío Teatro / 2017. Espacio Teatral ElKafka. Estreno: 03/08/2017. Duración: 60′. Jueves 20:30 hs.

1Según programa de mano.

Dashau de Omar Pacheco

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Dashau de Omar Pacheco

El valor y la fuerza de las imágenes en el teatro

Cuando hablo del Teatro Inestable, hablo del futuro, del presente y del pasado1

pachecoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Imagen, sonido, cuerpos en escena, una luz espectral, que aparece y desaparece como en un acto de magia, y que lo hace con una coreografía precisa, en tempos precisos, y motivos que se reiteran espacialmente, arriba y abajo, de derecha a izquierda, a fondo del espacio estético, segundos contados entre un haz de luz y una oscuridad profunda. Las imágenes dibujadas por la iluminación, nos hablan del amor posesivo, de una dominación sobre los cuerpos sustentada por el poder político y religioso, por un deseo profundo de libertad, de llevar adelante los sueños sin violencia, y del peligro de no tener más que la violencia como instrumento para lograrla. Un baúl a cada lado del escenario, una luz sobre una mesa, un cárcel arriba, puertas que se abren y se cierran, dejando pasar la luz y el cuerpo delineado por ella, telas de diferentes colores que contrastan con la oscuridad del espacio, y con la uniformidad de las vestimentas, un falso espejo que acerca los rostros de ella y de él y nos muestra la desesperación y la falta espacio libre. El espejo que el personaje femenino no puede atravesar para salir del encierro al que se encuentra sometida. El lenguaje que produce la comunicación entre ellos y el desconcierto en el espectador que no comprende desde allí las acciones, y sigue la trama desde las acciones mismas, donde el movimiento, el sonido, y la luz sobre los cuerpos son una cadena de significantes a develan en un sentido, singular y universal a la vez. El idioma es una barrera que los cuerpos trascienden en escena, a partir de otros procedimientos que conforman la poética de Pacheco y su grupo de trabajo. El lenguaje lejos de ser instrumento de comunicación, es en escena, una herramienta más de la violencia, y hacia el espectador un muro que sólo las imágenes podrán atravesar. omarPor otra parte, es una manera que tiene la poética de la puesta de universalizar la temática, que nos dice que no necesitamos palabras, palabras que a veces esconden la verdad, para entender, comprender, y despertar nuestras conciencias. En un mundo donde la mirada es fundamental, bombardeados como estamos por flash de instantáneas que muestran y ocultan, el teatro nos da la imagen, nos interpela desde el ver para que podamos decodificar un mundo que deshumanizado en el tratamiento al otro nos enfrenta a las luces y las sombras de nuestra carencia de amor, de solidaridad, de libertad. Omar Pacheco y su grupo dan cuenta de su firme compromiso, primero, con la vida y, luego, con el teatro. Las potentes imágenes visuales de manera sumamente poética fusionan, como en un estado de vigilia, la musicalidad intrínseca de los cuerpos con la corporalidad violenta que caracteriza a toda nuestra sociedad globalizada. Sin caer en el lugar común de la violencia explícita se lleva a cabo el ritual una vez más. Un punto de encuentro que atraviesa a cada espectador según su vivencia y su sensibilidad. Dashua no es solo un hecho teatral estéticamente perfecto sino que es “una metáfora viva”2, pues produce ese “choque” que nos impacta y nos transforma en tanto sujeto social que somos.

Ficha técnica: Dashau. Idea, guión y dirección: Omar Pacheco. Actúan: María Centurión y Valentín Mederos. Actores no visibles: Hernán Alegre y Kaio De Almeida. Diseño de Luces: Omar Pacheco. Operación de Luces: Ivana Noel Clara y Agustina Miguel. Operación de Sonido: Samanta Iozzo. Realización de Objetos y Maquinaria: Hernán Alegre y Laido De Almeida. Video: Daniel Gómez y Fabián Pettine. Vestuario: Ivana Noel Clara y Lucía Pablo. Teatro La Otra Orilla. Estreno: 2017. Duración: 55′. Gral Urquiza 124, sábados 21:00 hs y Lunes (a precio popular) 22:00 hs.

1Pacheco, Omar (2015) Cuando se detiene la palabra. Buenos Aires: Colihue Teatro: 69.

2 “Retomando a Ricoeur y su concepto de “metáfora viva”, consideramos que se produce un “choque” entre la dureza del tema real, concreto, y la inagotable poesía de las imágenes visuales y auditivas: “recuperar el dinamismo en virtud del cual un enunciado metafórico, una nueva pertinencia semántica, emerge de las ruinas de la pertinencia semántica tal como aparece en la lectura literal de la frase” (32). Nunca el espectador volverá a ser lo que era antes de ingresar al teatro La Otra Orilla, porque no ha podido con anterioridad imaginar la intensidad de cada breve escena / secuencia, de cada pequeño fragmento de un todo inacabado. Este “choque” es lo que transforma a cada sujeto espectador según su vivencia personal y social, quien una vez finalizada la obra se quedará en su asiento sin aplaudir, suspendido en un tiempo otro, sólo aferrándose de esa última imagen que ya le pertenece y jamás olvidará. Pues la ficción se ha fundido con la cotidianidad”. https://lunateatral2.wordpress.com/2016/01/18/la-cuna-vacia-de-omar-pacheco/ [20/08/2017]

 

Simplemente sucede de Alejo Beccar

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Simplemente sucede de Alejo Beccar

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir.
Porque no es lo mismo que vivir
¡Honrar la vida!
(Eladia Blazquez)

000157658María de los Ángeles Sanz

La vida y la muerte son la cara de una misma moneda, pero es una circunstancia que tratamos de olvidar y nos dejamos ganar por una o por otra para ver desde ese lugar nuestro camino, el tiempo entre ambas que nos ha tocado transitar. Alejo Beccar a partir de un hecho personal construye un texto dramático que involucra a dos personajes, uno que busca defender su derecho a vivir, y el otro que ha perdido el sentido de hacerlo. El azar, el destino, o la mano de un Dios benevolente los reunirá en el espacio natural de un parque y de su diálogo existencial surgirá una amistad posible para ambos si el tiempo extiende sobre los dos su manto de piedad. En un tono atravesado por la comedia para alivianar el contenido temático que se desarrolla en la intriga, los personajes, Lautaro, Guillermo Orcellet, y Fernanda, Carolina Avigliano, en una muy buena performance van delineando a sus criaturas, en la medida que exponen los conflictos de ambos, y aquellos que lateralmente los producen: la falta de trabajo, el miedo a confesarlo, la enfermedad, la necesidad de un trasplante, las dificultades que eso implica, las famosas listas de espera de un tiempo que se acorta dramáticamente. El encuentro ficcional que da un giro de esperanza a la obra, de alguna manera exorciza la potencialidad del dolor cuando lo real concreto no encuentra un final feliz. Una justicia poética necesaria que sí podemos imaginar en el teatro. El tango canción de la compositora Eladia Blazquez nos recibe y nos despide de la sala, y es una herramienta de significación para el desarrollo de la pieza, que sólo cuenta en escena con un banco verde de plaza, y un piso del espacio escénico cubierto de hojas caídas: doradas y bellas hojas que nos sitúa en un tempo otoñal, donde está siempre a punto de llover. El vestuario identifica al hombre que trabaja en una oficina, es decir, que cuenta con un trabajo convencional, y el de ella nos lleva a la presencia de una mujer común. En apariencia nada fuera de su lugar, pero en el encuentro que se produce nos vamos adentrando en sus particularidades, en la antinomia de su forma de ver el mundo que los rodea, y de resignificarlo, como dice Fernanda, ver el vaso medio lleno o medio vacío; paradojalmente aquel que tiene todavía tiempo para ser feliz y elegir que ruta seguir, es quien ve todo de manera oscura en su realismo exasperante, sin ningún matiz de optimismo. Una obra dura, que se plantea y nos interpela a una reflexión sobre un tema fundamental, el tema podría uno decir, pero que está cargada de ternura al mismo tiempo hasta lograr desde allí conmover al espectador, llevarlo a sentirse en el lugar del otro y repensar algunos conceptos que damos por sentado.000157655

Ficha técnica: Sencillamente sucede de Alejo Beccar. Elenco: Carolina Avigliano y Guillermo Orcellet. Diseño de espacio y luces: Alejo Beccar. Diseño gráfico: Nicolás Senestrari. Prensa: CES. Fotografía: Matías De Falco. Asesoramiento de vestuario: Laura Aros. Producción general: Teatro La Tertulia. Asistente de producción y dirección: Zulma Rossini. Dramaturgia y dirección: Alejo Beccar. La Tertulia.

Errante en la sombra (2009 /2017) de Patricia Suárez

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Errante en la sombra (2009 /2017) de Patricia Suárez

03 - Flyer prensa_exbanner-01El lado B de la historia

Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez (Volver de Gardel y Lepera)

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La inmigración fue una promesa incumplida para muchos de aquellos que confiaron en los vientos de agua de hacerse la América. La dura realidad les mostró más temprano que tarde que los sueños no eran de fácil concreción, que el dinero no llovía sobre las piedras de las calles, y que Buenos Aires tenía una mirada dura de cemento para la mayoría de ellos. Pero lo fue mucho más para las mujeres, en una sociedad patriarcal y machista que las veía como objeto de deseo, y cuya debilidad ofrecía la ocasión del abuso en todos los sentidos. En los conventos, o conventillos las mujeres solas con hijos eran las víctimas propiciatorias para todos los desbandes, y el hambre mordía la honra en nombre de la necesidad. Patricia Suárez retoma una época la de principios del siglo XX para hablar de la subjetividad femenina en peligro como lo había hecho en su trilogía Las Polacas, y dar cuenta a través de dos personajes: una italiana y una francesa, de una problemática social que se expandía sin remedio. De la trata de blancas, como se decía entonces a una manera más sutil de prostitución, aceptando comida a cambio de favores, en una forma desesperada de paliar la necesidad. Una de ellas, Berta la francesa, lleva además el fantasma de ser la madre de Carlitos, del futuro morocho del Abasto, del cantor de tangos más famoso, del que cada día canta mejor. Un momento de la historia de ambos que la dramaturga toma e imagina y que el relato de los biógrafos de Gardel no tuvo suficientemente en cuenta, una figura que solo abordan en la época de gloria del cantante. Si afirman que era planchadora. La madre y sus pesares no es un tema interesante porque la subjetividad femenina está pero no se la ve, invisibilizada por una forma de construir la historia desde otros parámetros, por la manera de construir personajes femeninos desde un sistema que pone en su mayoría la figura masculina en el centro de la tensión dramática. Atravesada la pieza por algunos de los elementos del sainete, pone en primer plano la miseria y el desamparo de sus criaturas, y los recursos que podían darle algún giro positivo a sus vidas, donde la moral no contaba demasiado. 000160506Los personajes mantienen una fuerte tensión con el afuera, un contexto hostil, y una tensión entre ambas que se disuelve en una amistad de género. Las muy buenas actuaciones, logran interiorizarnos con emoción en ese mundo, y el pequeño video al final que contrasta con la imagen congelada de los tres, nos trae a un presente de lucha donde la figura femenina tuvo una pelea intensa para conquistar un espacio donde la voluntad de ser se pudiera imponer al mandato social y sus falsas leyes y deberes. La puesta tiene la música como posibilidad para las mujeres, pero sobre todo, enuncia un futuro para el pequeño Charles, que el espectador sabe será promisorio. Es además un marco de alivio al dolor de los personajes, y a la emoción del espectador. Un vestuario cuidado en los detalles de época, en un tono sepia como toda la escenografía, que también fija en pequeños objetos la miserabilidad del espacio: la escupidera debajo de la cama, la falta de baños para todos que era la constante en los conventillos. De la misma manera el oficio de las mujeres, planchadoras, donde la idea es reconstruir la época casi de forma naturalista y los objetos obedecen al tiempo histórico. Una propuesta escénica que amalgama perfectamente el humor del sainete y la intensidad de ambas actrices; mientras la acertada iluminación y la adecuada musica -tango, chansons y canzonetas– terminan por cerrar este sistema narrativo que nos interpela más allá de nuestro cómodo sitio en la Sala.000160507

El próximo viernes, 28/07, será la última función en Liberarte y esperamos su pronta reposición en la cartelera porteña. A fines de octubre Errante en la Sombra estará en Gira por Chaco, Formosa y Corrientes, y fue invitada a participar del Festival de Teatro en Medellin, Colombia.

Ficha técnica: Errante en la Sombra de Patricia Suárez. Grupo de Trabajo Independiente Nueva Ruta. Elenco: Carolina Pofcher (Berta), Pato Viegas (Rosa). Escenografía, Diseño y Realización: Mónica Núñez. Vestuario Diseño: Mónica Núñez. Realización: Esteban “Colo” Parola. Bocetos: Mónica Núñez – Abigail Dujovney. Intervención de Objetos: M. Núñez – Pato Viegas. Gráfica Publicitaria. Abigail Dujovney. Música, Arreglos, Diseño de Iluminación, Fotos, Video, y Asistencia de Dirección: Nahuel Luppo. Asistente Actriz: Marcela Godensi. Producción Ejecutiva: Equipo de Errantes. Puesta en Escena y Dirección General: Mónica Núñez. Liberarte Teatro. Reestreno: 07/07/2017. Duración: 65′.

El viejo príncipe de César Brie

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El viejo príncipe de César Brie

19511464_1573804542672061_3559846276369457507_nAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Si hay un relato que ha atravesado fronteras y geografías ese es El Principito de Antoine de Saint Exupèry. César Brie, imagina entonces al personaje de la historia ya viejo en un geriátrico u hospital donde convive con sus recuerdos, con un enfermero que lo cuida y con un entorno que trata de imaginar de otro modo.

Es una cuestión de disciplina, me decía más tarde el principito. Cuando por la mañana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs, cuando se los distingue de los rosales, a los que se parecen mucho cuando son pequeñitos. Es un trabajo muy fastidioso pero muy fácil. (El Principito)

Limpiar el planeta, es quitarle a la memoria aquello que lástima y brindarle un espacio mayor a todo lo que nos hace bien: el amor, la rosa, nuestra niñez interminable, la que nos sostiene cuando nuestro cuerpo parece abandonarnos. Con una puerta, y una gran tela como camino, con el cuerpo como herramienta principal, el relato sigue el curso de su narración para contarnos a grandes y chicos, que el final y el principio de la vida tienen su implacable analogía. La memoria fragmentada de un príncipe ya viejo, y sostenido por el amor y el recuerdo, es construido en escena por el propio César Brie, que deja además como quien tira pétalos de flores a la platea, algunos de los enunciados más sentidos de la obra de Saint Exupery. Las muy buenas performances de Vera Dalla Pasqua y Fabio Magnani, le dan lucimiento a un cuento que es un clásico pero que en las manos del dramaturgo se constituye en una continuidad tal vez cargada de melancolía pero llena de ternura, y de un trabajo con el espacio que gana en ritmo y profundidad. No es una simple trasposición de un relato a una pieza dramática es darle una mirada final a un texto que no contempla la vivencia de ese niño, que todos guardamos dentro de nuestro corazón, cuando el tiempo inflexible hace que estemos prontos a emprender un último viaje, ligeros de todo aquello que nos ancla al cuerpo material, libres por fin. César Brie construye un texto otro que parte de aquél y lo resignifica. Transformando el miedo colectivo, un claro síntoma de nuestra sociedad globalizada, a la vejez y la inevitable muerte en una narrativa casi coreográfica. Donde el relato fluye sin dramatismo y con un humor casi infantil. Esa textualidad poética del discurso verbal, por un lado, y del lenguaje corporal, por otro, le otorgan una intensidad que se puede leer desde distintos puntos de vista. Quizá para los más chicos, que están muy atentos y se ríen de cierta gestualidad exagerada, sea un lado de la historia pero para los adultos esas mismas palabras tienen otra dimensión que nos interpela y nos sensibiliza de una forma especial. Un hecho teatral sin fisuras, como ya nos tiene acostumbrados el dramaturgo, para disfrutar y también para reflexionar, haciéndonos cargo de nuestra propia historia.viejo principe medico jefe 1 baja

Ficha técnica: El viejo príncipe de César Brie. Actores: Vera Dalla Pasqua, Fabio Magnani, César Brie. Dirección: César Brie. Producción: Larisa Rivarola Szabason. Prensa & Difusión: Franco & Simkin. Teatro Santos 4040. Estreno: 04/06/2017. Duración: 60′.