Archivo de la categoría: Teatro y Poesía

Bajo el bosque de leche (Under Milk Wood) de Dylan Thomas

Estándar

Bajo el bosque de leche (Under Milk Wood) de Dylan Thomas

Es una noche de primavera, sin luna, sin estrellas, negra como una Biblia en las silenciosas calles empedradas del pueblo, en el bosque encorvado de galanteadores y conejos, cojeando invisible hacia un mar negroendrino, cuervinegro, lentinegro, columpiador de barcas pesqueras1

pMUsyOpumnMurfBpTAhzAzucena Ester Joffe

Poner en escena esta “pieza radiofónica encargada por la BBC”2, estrenada en 1954 después de la muerte del poeta galés, es todo un desafío. En la obra que nos ocupa, a través de la particular escritura Dylan Thomas, para muchos el escritor y poeta más importante de la lengua inglesa del siglo XX, no encontramos una historia principal sino que son diversas y breves historias particulares -voces- que se van encastrando en un perfecto canevas a lo largo de un día cualquiera en primavera. El personaje narrador, la Primera Voz, surge entre las penumbras y se desplaza con suavidad invitándonos al silencio y a compartir el sueño de cada uno de los habitantes del pequeño pueblo de pescadores. Y así van surgiendo, después de finalizada la jornada, las distintas criaturas en un relato que podría resultar simple o podría parecer que nada pasa pero, por el contrario, es poéticamente polifónico. La mixtura de procedimientos tiene como hilo conductor la oralidad que se escurre entre los distintos espacios y la exquisita pregnancia de Ingrid Pelicori, quien con su relato nos lleva por un continuum de veinticuatro horas, atravesando las relaciones, privadas y pública, de la pequeña localidad galesa.

AQ4czeU0hWhEvZ09fvZTEl amplio espacio escénico mantiene la polifonía del texto, la precisa escenografía da cuenta de cada espacio con muy pocos elementos, mientras la “escurridiza” iluminación de forma parcial -con diferente intensidad y color- nos ancla en algún sitio preciso para que nuestra imaginación pueda resolver los límites edilicios. Al inicio, a través de los videos mapping, la noche nos sorprende -la inmensidad del mar o del bosque y la intimidad que se oculta…- y nos adentramos en la profundidad del mundo onírico que luego, con la luz del día, nos devuelve la monotonía que se pierde en la cotidianidad pueblerina. Por momentos, como en un largo travelling, recorremos a Llareggub sin prisa, con algo de parsimonia y, en otros, recordamos alguna colorida panorámica capturada por nuestra memoria en un viaje cualquiera. Estas potentes imágenes visuales están atravesadas, en un ensamble perfecto, por la excelente música en vivo y los diversos y precisos sonidos. El cuidadoso vestuario termina por cerrar cada historia mínima destacando con simpleza las singularidades. El trabajo actoral no tiene fisuras, por un lado, Luis Campos le otorga la carnadura necesaria a su Capitán Cat y, por otro, el resto del elenco con solvencia escénica se multiplica en otros personajes, ante nuestra atenta mirada, en un devenir de pequeños “retazos”, llenos de amor y desamor, de alegrías y tristezas, de juventud y ocaso,… Del texto primero, el guión radiofónico, se mantiene su matriz y se refuerza esa oralidad desde distintas perspectivas, como un prisma que nos invita a dejarnos llevar por lo onírico y la poesía para transformarnos en voyeuristas en estado de vigilia.0OQHGjoDCkuqGGs1jWNh

Ficha técnica: Bajo el bosque de leche (Under Milk Wood) de Dylan Thomas. Traducción Ingrid Pelicori (excepto canción de Polly Garter y textos de la filmación). Versión escénica: Mariano Stolkiner y Gustavo García Mendy. Elenco: Ingrid Pelicori (Primera Voz), Luis Campos (Capitán Cat), Belén Pasqualini (Rosie Probert, Lilly Smalls, Señora Dai Bread 1, Vecina, Gossamer Beynon), Picky Paino (Señorita Prince, Señora Dai Bread 2, Vecina, Niña, Geisha), Iván Espeche (Sansón, Señor Cherry Owen, Willy Nilly, Niño), Ariel Staltari (Waldo, Dai Bread, Nogood Boyo, Señor Beynon, Niño), Abril Piterbarg (Matti Richards, Niña, Señora Cherry Owen, Vecina), Alejandra Perlusky (Señora Ogmore Pritchard, Guía de turismo, Señora Organ Morgan, Polly Garter, Señora Beynon, Niña), Gustavo García Mendy (Organ Morgan, Músico), Miguel Rausch (Simbad Sailors, Niño, Músico), Martín Keledjian (Músico). [Faltan las apariciones en vídeo y voz en off]. Operadora de video: Pauli Coton. Operador de sonido: Rafael Sucheras. Coordinación de producción: Federico Lucini. Producción técnica: Matías Ledesma. Asistencia de dirección: Martín Ferreyra y Leo Méndez. Apuntadora: Cata Rivero. Asistencia de vestuario: Esmeralda Aragonés. Asistencia de escenografía: Vanessa Giraldo. Asistencia artística: Eleonora Di Bello. Música original y canciones: Gustavo García Mendy (excepto Eli Jenkins ‘Prayer. Arreglo coral: Gustavo García Mendy). Diseño y realización de video: Pauli Coton. Diseño de sonido: Rafael Sucheras. Iluminación: Julio López. Vestuario: Micaela Sleigh. Escenografía: Magali Acha. Dirección: Mariano Stolkiner y Gustavo García Mendy. Teatro San Martín: sala Cunill Cabanellas. Estreno: 28/09/2017. FIBA 2017: 6 y 7 de octubre. Duración: 110’.

2Según programa de mano

Anuncios

Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira

Estándar

Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. (Alejandra Pizarnik)

IMAGENAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

En el espacio del Teatro Ift, las tardes de sábado se pueblan de poemas en la presencia de tres enormes actrices y una música, mujeres que nos traen con sus voces y sus acordes las subjetividades de otras tres increíbles y talentosas personalidades dentro del campo de la poesía: Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño. ¿Qué une a estos sujetos que construyen alma a través de un relato rimado, o de una metáfora que nos puebla un abismo o un mundo? La respuesta puede ser sencilla o tan complicada como la espiral de sus vidas. Una posible es que las une el amor, el que está o el ausente, y en esa falta las une la desesperanza, el desasosiego, la guerra interior con su propia alma atravesada por los dardos del vacío que produce su ausencia. Tres mujeres dentro de un campo cultural donde su voz debió abrirse paso como diría un viejo compañero de ruta: a prepotencia de trabajo. Las actrices: Lidia Catalano, Miriam Marino, Stella Matute, la dueña de las armonías en escena: Mirta Alvarez. Una escena en blanco y luz para el espacio, desde arriba hacia abajo, negro para los cuerpos de las recitadoras, asumida al paisaje claro, para la encantadora de serpientes con sus sonidos: piano, guitarra, laúd. Cuerpos, cuerpos en escena que van construyendo mundos interiores con las palabras de otros cuerpos y otras voces que lo hicieron en el espejo cóncavo de la soledad. Porque duele hasta los huesos ser auténtica, y ellas lo fueron en los recuerdos más pequeños de una vida familiar, hasta en la trascendencia de sus caminos por la ruta de la escritura. Las actrices empoderadas con sus relatos, nos los trasmiten con una cuota de humor, de juego, de felicidad compartida con el espectador, en la canción que recuerda a la infancia; la de la novia que se baña mientras el novio espera con alegría, en un final feliz de cuento de hadas. Nada parecido al que le sucede, pero que alguna vez fue promesa. Miedo ante la vida tan distinta, miedo y temblor que dejan trascender en una lágrima, en una voz que se ahoga, en un cuerpo que se encoge ante lo inevitable. Memoria de aquellas, que no son ellas, pero que sienten que podrían haberlo sido, porque poseen la misma sensibilidad ante un mundo tantas veces indiferente a la belleza. “Bájame la lámpara” trae al recuerdo los últimos versos de Alfonsina, antes de la decisión última, y es quien la cuida quien narra. Las tres han tenido con las protagonistas de las historias un contacto personal, y desde ahí nos llevan a adentrarnos en su poesía, en el corazón de esas mujeres que le dieron al campo literario una página diferente en un contexto hostil, donde la escritura en la mujer siempre fue un tema de discriminación y de aceptación como originalidad extrema; la distinta, la rara, la que construye mundos otros, la que no responde al canon que la sociedad impone, la que se busca a sí misma con coraje inusitado, y por eso mismo, produce pánico en las otras mujeres. Las tres poetisas tienen en los cuerpos de las actrices un doble salto mortal, su voz en la garganta de mujeres que también pelean un espacio a brazo partido, porque ser mujer y dedicarse al arte es todo un tema. Hace poco a raíz de una artista audiovisual que nos dejó, Graciela Sacco, sus compañeras de rutas recordándola escribieron un manifiesto sobre el lugar de la mujer en el arte hoy. Entre otras problemáticas, como la de identidad sexual afirmaban:

Las instituciones del estado siguen clasificándonos en varones y mujeres, sea cuales sean sus opciones en términos de identidades sexuales, y sobre esa clasificación discriminan a las mujeres. No solo tenemos que hablar, para mí, de violencia física, sexual, económica, racial, social, también tenemos que incluir la violencia simbólica que elimina las obras o los discursos de las mujeres o los reduce a un 20 %, invisibilizando al 30% o, por qué, no más. Tengo un catálogo de descalificativos, cliches, muy presentes en el mundo del arte. Por eso es un nuevo momento, vuelve visible que la discriminación sigue vigente y fuerte. Y esa conciencia se asocia con otros campos de acción. Es un nuevo momento porque hoy tenemos más cosas en claro1.

Una vez más el teatro nos acerca al arte en todos sus disciplina, en este caso a la poesía, y en ese acercamiento no solo nos encanta con los sonidos armónicos de palabras y de notas musicales, sino que nos proporciona a través de ellas la posibilidad de entender, de llegar a una problemática, que nos atañe a todos. 21730836_1662706333771020_4649096235749285409_n

Ficha técnica: Bájame la lámpara. Concierto de Palabras de Francisco Pesqueira. Elenco: Lidia Catalano (Carmen), Miriam Martino (Ana), Stella Matute (Lvia), Mirta Álvarez (Voz y guitarra). Escenografía: Carlos Di Pasquo. Diseño de luces: Carlos Argento. Vestuario: Sandra Ligabue. Asistente de escenografía: Amalia Schiavino. Fotos: Fernando Musante. Diseño gráfico: smm/soluciones gráficas. Producción ejecutiva: Andrea Wideker. Asistencia de dirección: Mabel Rosati. Dirección y puesta en escena: Emiliano Samar. Espacio IFT. Estreno: 2017. Función: sábados 18 y 25/11/2017 a las 20 hs.

Canciones y poemas: “Bájame la lámpara”, “Carmen y Alfonsina”, “Ana e Idea” y “Livia y Alejandra” de Francisco Pesqueira. Música Mirta Álvarez: “Anillos de ceniza” y “Mendiga voz” de Alejandra Pizarnik, “Ya no” de Idea Vilariño, “Hombre pequeñito” de Alfonsina Storni, “La canción y el poema” de Idea Vilariño. Música Alfredo Zitarrosa: “Oye” de Alfonsina Storni. Música Luis María Serra: “La novia y el baño”. Canción tradicional de Marruecos, “Dis quand reviendras tu?” letra y música de Bárbara.

Bibliografía:

Pizarnik, Alejandra, 1990. Alejandra Pizarnik. Obras completas. Poesía y Prosa. Buenos Aires: Corregidor.

1 Cristina Civale en Jaquealarte. com “Un nuevo feminismo se está gestando: la trama vertiginosa del manifiesto y la Asamblea de Trabajadoras del arte

 

Los pacientes de Ana Rocío Jouli

Estándar

Los pacientes de Ana Rocío Jouli

Un ensayo sobre la fragilidad

La exigencia de suavidad, una paciencia blanda y sin forma, un pavor apacible en todo caso no puede sostenerse sin la locura de la cortesía

d80da0fe202fcbb277d8596f76d5707eAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La puesta dirigida por Laura Conde sobre la textualidad dramática de Ana Rocío Jouli nos ofrece una mirada del desamparo, de la inevitable fragilidad de los cuerpos en el estado de enfermedad, metáfora de muchos estados dentro del marco social, cuando los sujetos se encuentran en una situación asimétrica con respecto a los estamentos poder. Una dramaturgia construida a partir de la coreografía de los cuerpos en una habitación de hospital, donde las palabras casi ausentes ya que son las acciones sobre ellos y su propia incapacidad los detonantes de la búsqueda de la metáfora, a partir de la poesía, para dar cuenta de una situación que nos obliga a una cárcel donde las rejas somos nosotros mismos. Los personajes, como en la poética de Kantor cumplen funciones, o pueden ser nombrados por los objetos que arrastran: la mujer mayor de la silla de ruedas, el joven del arnés.Elenco Los Pacientes_ Foto por Daniela García Dorato y Wily Poch Los actores no están atravesados por la emoción sino que son seres vivos representando un papel. Son tan reales como fantasmas, de los cuales nos emocionamos solo por el cuadro que conforman. Como en una pintura. El espacio y la muerte como una niebla que lo cubre todo son también elementos que recuerdan su teatro. La dramaturgia de Ana Rocío Jouli, requiere también una poética actoral que se despoje de todo aquello que no guarde relación con los cuerpos indefinidos de personas, lejos de la construcción de un personaje individualizado. La presencia de la enfermedad, y de aquellos que son los encargados de recuperar la salud, conforman una disciplina de ritual, en la reiteración de gestos y palabras, donde todo está milimetrado por la necesidad de seguir los pasos indicados en una orden médica. La asepsia como una forma de marginalidad, de crueldad disfrazada de caridad. Un espacio con camas, una enfermera de noche que vigila, y al mismo tiempo examina tejidos que ve en una pantalla, un médico, y la poesía como detonante, como exorcismo, como catarsis para un dolor controlado desde la reiteración de piezas como engranajes de un reloj que señala las horas que separan la salud del malestar. El reloj en la pared de fondo guarda relación con el tiempo de enunciación, va marcando el tiempo de la intriga con precisión.

La única presencia definida es la de la enfermera que se acerca a poner en palabras el dolor, en una excelente performance de Vanesa González. El resto de los intérpretes, con solidez, le otorgan la carnadura especial a cada personaje. El estilo poético de Ana Rocío Jouli1 permite que un texto que no fue pensado inicialmente para ser representando pueda ser teatralizado a través de una narrativa coreográfica. Pues las coreografías se suceden en el mismo ritmo que marca la fragilidad de un todo, que atraviesa los cuerpos. Un acierto de su directora, Laura Conde, que supo poner en escena la indeterminación del texto primero. Ya desde su título, como aglutinador sémico, Los pacientes podría hacer referencia a la paciencia como la capacidad de soportar determinadas situaciones o bien al paciente que aguarda en un hospital durante una larga vigilia. Un relato donde los cuasi diálogos a media voz nos sumergen en el tiempo indefinido de la espera, entre la vida y la muerte, salvo en la niña que pareciera desprenderse de los cuentos infantiles. Un hecho escénico sin fisuras que atrapa al espectador desde su inicio.pacientes

Ficha técnica: Los pacientes de Ana Rocío Jouli. Elenco: Vanesa González (enfermera), Mr. Miguelius / Javier Bustos (farmacéutico), Roberto Dimitrievitch (paciente), Stella Maris Isoldi / Jorgelina Martínez D’Ors (paciente), Liza Rule Larrea (paciente / médica), Pablo Emilio Bidegain (paciente / médico), Angelina Casco Guiñazú (paciente), Paula Coton (técnica en diagnostico por imagen / performer). Diseño de movimiento: Eleonora Cornelli. Creación coreográfica: Eleonora Cornelli en colaboración con los intérpretes. Diseño de escenografía: Magali Acha. Asistencia de escenografía: Vanessa Giraldo. Realización escenográfica: Los Escuderos y Federico Conde. Voces en off: Horacio Peña y Angelina Casco Guiñazú. Diseño de iluminación: Daniela García Dorato. Diseño de video: Paula Coton. Diseño y realización de vestuario: Laura Staffolani. Caracterización: Agustina Tagle y Paula Conde. Maquillaje para fotografía: Laura Barracchia. Diseño sonoro: Miguel Rausch y Mr. Miguelius. Músicos: Irina Rausch (clarinete), Gisela Weisz (guitarra) y Bruno Weisz (violín) Asistencia de dirección: Daniela García Dorato. Producción ejecutiva: Camila Castro. Asistencia de producción: Ana Paula Figuerero. Diseño gráfico: Pablo Amadeo. Prensa: Débora Lachter. Fotografía: Daniela García Dorato y Willy Poch. Dirección: Laura Conde. El Portón de Sanchez. Estreno: 07/10/2017. Función: sábados 23 hs.

Bibliografía:

Rosenzvaig, Marcos, 1995. El teatro de Tadeusz Kantor. Buenos Aires: Leviatán.

1 Según gacetilla de Prensa: Prof. en Comunicación Social, Magíster en Escritura Creativa por la Universidad Tres de Febrero, y alumna del Doctorado en Letras (UNLP).Redactora y editora de la revista/editorial EME, y reseñista en la revista digital Bazar Americano. Coordinó y participó de antologías poéticas, publicó  los fanzines Tarde, Los viajes y Polaroid, De baúles o jardines; y los libros de poesía Constelaciones (Erizo, Argentina) y Los pacientes (Pez Espiral, Chile; La Bola Editora, Argentina). Fue premiada en concursos y festivales de poesía reconocidos dentro y fuera del país.

Cartas a mi hijo Federico de María Marta Guitart

Estándar

Cartas a mi hijo Federico de María Marta Guitart

Sobre cartas de Vicenta Lorca y poemas de Federico García Lorca

“Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, a ello le debo todo lo que soy y seré”

(F. G. Lorca)

cartas a mi hijoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El imaginario de la escritura hace posible el tejido de una narración que a la distancia es capaz de sostener un diálogo entre dos ausentes; separados entre sí por la distancia geográfica, unidos por una corriente de amor inagotable, y además un diálogo al que se suma la actriz en su función de dramaturgista, y el espectador que testigo de una conversación ajena, es el necesario testigo para darle una especificidad que embellece la poesía del autor, Lorca y la voz de la actriz, María Marta Guitart, plena de una sensibilidad que aflora por todo su cuerpo hacia el espacio escenográfico que lo contiene con los ojos húmedos. Una puesta cuyo eje transversal es la belleza de la poesía del poeta granadino, pero que la figura de la maternidad refugia en los brazos de una memoria, de un recuerdo que no quiere ni puede desaparecer, a pesar de los años, a pesar de la tragedia. Una madre que debe a los objetos que quedaron de ese niño – hombre desaparecido en el horror y la crueldad de una guerra feroz, la posibilidad de realizar el rito del homenaje póstumo de ese hijo incapaz de salvarse a sí mismo; para sostener su imagen en el valor y la defensa de los débiles, de los injustamente tratados, de los diferentes, de los que sienten el amor a la humanidad sobre todo, sin una pizca de mezquindad en la justicia que ofrecen. Lorca y Vicenta se hacen presentes en escena, en la corporalidad de la Guitart, en la memoria de un recorrido del poeta desde sus primeros pasos en Madrid, hasta el día aciago de su muerte, a través de una correspondencia íntima, que como voyeurs vemos desfilar por la garganta de la actriz hasta conmovernos sin resistencia, dejándonos llevar por la sutileza y el bordado de la urgencia y la poesía1. DSC_2219 bajaUn espacio en penumbras, recortado por pétalos de rosas rojas, locus donde habitan la mecedora, el escritorio, la lámpara, la silla y el saco de Federico, la canastilla cubierta de encaje donde las cartas serán tomadas una a una; un espacio que nos traslada hacia un pasado que se recrea desde allí, y nos atrapa, desde nos cuesta alejarnos a nuestra realidad, en algunos puntos tan próxima a esa España dividida, entre fascistas y republicanos, entre los defensores del pueblo y aquellos que sólo se irritan por el miedo a perder sus privilegios. Una lucha que no cesa ni hacia atrás en la historia ni hacia adelante en un presente continuum, siempre la misma, siempre arrasando con todo, como el caballo de Atila. Dos géneros el epistolar, y la poesía, aunados en una voz, la de la actriz que deja que surja desde allí el alma de la mujer y de la madre, y la de su hijo en la fuerza de sus versos y de sus convicciones. La potencia actoral de Guitart borra los límites entre realidad y ficción, entre el presente del relato -1936 y la guerra civil española- y nuestro presente, imposible no emocionarte ante tal intensidad dramática. La música en escena es el partener perfecto, aliado incondicional ante el dolor de esta madre que habita el espacio escénico a partir de la textualidad dramática y corporal sumamente poética. Así cada movimiento es una narrativa casi coreográfica que avanza y nos sensibiliza más allá de nuestro cómodo lugar. La performer, como ya nos tiene acostumbrados, no solo realiza una profunda investigación sino que además logra sintetizar en una excelente propuesta escénica tal dimensión poética. Solo nos resta decir, muchas gracias!!!DSC_2292 baja

Ficha técnica: Cartas a mi hijo Federico. Dramaturgia, actuación y dirección: María Marta Guitart. Asistencia de dirección: Melina Forte. Música en escena: Natalia Surachi. Composición de música original: Mailen Ubiedo Myskow. Diseño de movimiento: Melina Forte. Fotografía: Silvina Di Caudo. Diseño Gráfico: Mariana Cullen. Diseño Lumínico: Diego Todorovich. Operador de Luces: Marcela Fraiman. Vestuario y Escenografía: Teatro en camino. Producción Ejecutiva y Prensa: Pato Rébora. El Crisol Teatro. Estreno: 02/07/2017. Duración: 60′.

Hemeroteca:

Guerrero, José Antonio. “La madre de Lorca, una maestra ejemplar” en ABC.es. Granada. http://www.abc.es/20090717/cultura-libros/madre-lorca-maestra-ejemplar-20090717.html

Néspolo, Matías. “La edición de las cartas de Vicenta Lorca a su hijo revelan la cara íntima y familiar del poeta” en El mundo.es Barcelona 24, 28/01/2008 http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/28/barcelona/1201530207.html

Se trata de la primera edición de las misivas que envió la madre de Lorca a su hijo, entre octubre de 1920 y agosto de 1934, «casi exactamente dos años antes de la muerte del poeta», apunta Fernández. El epistolario consta de 34 cartas, de las que sólo algunas se tenía noticia por los escasos fragmentos publicados por Mario Hernández, Andrew A. Anderson y Christopher Maurer, pero jamás editadas en forma íntegra. Relativamente breves, sencillas y directas, las misivas despliegan sin embargo una gran cantidad de matices. Aparte de las abundantes referencias familiares, y de las típicas preocupaciones maternales sobre la salud y las necesidades materiales de su hijo en la Residencia de Estudiantes, las cartas «revelan el impulso que dio Vicenta a su obra literaria» (Néspolo, 2008, El mundo.es Barcelona 24)

La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

Estándar

La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

El erotismo de la palabra

000155703Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Mariano Dossena y Gustavo Pardi eligen con cuidado las voces y los cuerpos que pondrán en acción el conjunto de palabras que conforman el universo amoroso, el erotismo de la palabra que tan bien construye la poeta Patricia Díaz Bialet. Con una larga trayectoria en su haber, la escritora nos brinda un imaginario de sensualidad y de relaciones amorosas que se mueven en primera persona, utilizando todos los sentidos que son expuestos para un banquete de sabores sensoriales, de sonidos que acarician los sentidos. Una escena a fondo de un telón rojo sangre, y dos fotos de grandes dimensiones donde el cuerpo es protagonista, es el contexto que aguarda a los personajes que su imaginario irá construyendo a lo largo de los 60 minutos que dura la performance. El tejido de palabras voluptuosas se proyecta hacia la platea que con respetuoso silencio se deja atravesar por las ondas cálidas que produce el fino hilado textual. La música en escena de María de Vittorio y su saxo nos transportan y llevan de la mano las palabras que integran cada una de las poesías, que en la voz y la pregnancia de los tres integrantes de la puesta cobran un sentido tras la muy buena selección de los textos y su integración en tensión dramática. Pitonisa del deseo la autora, nos lleva por sus intrincados caminos, y nos invita a un recorrido personal que interpela nuestra memoria, nuestro recuerdo y el presente de la pasión. Un universo erótico, plástico desde las imágenes que forman parte de la escenografía, musical en las voces y los sonidos que acompañan y suman a las palabras de la poeta una magia que existía en ellas, pero que de ese modo vibran en escena y llenan el espacio. Los cuerpos de los actores son entonces instrumentos que se dejan atravesar por la musicalidad de los poemas de Díaz Bialet y logran transmitir al espectador la voluptuosidad que los recorre. Tanto Ana María Cores, como Florencia Carreras y Gustavo Pardi, se entregan a la presencia de la poesía y construyen un clima y personajes que transmiten la sensualidad requerida. Un momento donde comprobamos la relación imperiosa entre el teatro y la poesía, en la intensidad que ambos géneros producen desde la concentración y la búsqueda de imágenes que recuperen la memoria o la construyan a partir de la palabra. Una intensidad que se funde en las pequeñas historias amorosas, pasadas y presentes, con el glamour de la noche en algún club nocturno mientras el atractivo vestuario también se funde con la precisa iluminación en un relato que tiene su musicalidad interna, una pulsión de vida engendrada por Eros. Imágenes visuales y auditivas moldeadas por la dimensión poética, en sus distintas expresiones, que clausuran un hecho teatral “apasionadamente” perfecto.000155704

Ficha técnica: La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet. Adaptación: Mariano Dossena1 y Gustavo Pardi. Elenco: Ana María Cores, Florencia Carreras, Gustavo Pardi. Saxofonista en vivo: María De Vittorio. Escenografía y vestuario: Nicolás Nanni. Realización de vestuario: Claudia Olivera. Música original y diseño sonoro: Gabriel Senanes. Entrenamiento vocal: Nancy Ocampo. Técnica de grabación: More Fernández Núñez – Estudio La Posada. Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco. Iluminación asociado: Martín Fernández Paponi. Prensa: Varas & Otero Comunicaciones. Diseño gráfico: En Diseño. Fotografía: Fuentes? Fernández. Asistencia oral: Natanaél Fernández. Asistencia de producción: Gabriela Benni y Emilia Nudelman. Producción artística: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: marzo del 2017. Duración: 60′.

1Dossena volvió a aceptar el desafío de teatralizar poesía, y como en su anterior puesta en escena, Absorta y Desnuda, también logra la perfecta conjunción entre ambas artes:

https://lunateatral2.wordpress.com/2016/04/11/absorta-y-desnuda-de-leonor-manso-e-ingrid-pelicori/ [17/06/2017]

Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) de María Marta Guitart

Estándar

Gabriela Infinita (o el país de la ausencia)

de María Marta Guitart sobre textos y poemas de Gabriela Mistral

indexPaís de la ausencia
extraño país,
más ligero que ángel
y seña sutil,
color de alga muerta,
color de neblí,
con edad de siempre,
sin edad feliz.

Azucena Ester Joffe

La literatura latinoamerica está atravesada por la particular escritura de Gabriela Mistral (1889-1957). Una de las principales figuras del campo literario chileno que aún hoy algunos de sus pares intentan invisibilizar su condición de lesbiana, mientras que para otros “es imposible entender la pasión de su poesía sin conocer las fuerzas internas que la movían”1. De una personalidad avasallante, supo cómo combinar la docencia con la escritura poética y también desarrollando una carrera consular. “Se le considera una de las principales referentes de la poesía femenina universal y por su obra obtuvo en 1945 el primer Premio Nobel de Literatura para un autor latinoamericano”2. El Mercurio, en 1922, comentó al dar cuenta de su exitosa visita a México:

     Gabriela Mistral lleva como un relicario en su alma, la esencia de la gran raza primitiva. Guarda el espiritu ancestral en austera virginidad de contactos inferiores. Junta a la potencia de un guerrero aborigen, el gemido de mujer irredenta. Trasciende bravura y nostalgia. Está más allá de los sexos. Palpita en su ser el alma colectiva y potente de la tribu. Lleva consigo la altivez indómita de los que no se plegaron nunca, ni pactarán jamás. (Zegers Blachet, 2007:16)

Poner en escena algunos fragmentos de poemas o prosas no es tarea simple, en especial cuando su autora tuvo la sencillez de una maestra y también la presencia de una figura relevante y admirada. Sin embargo, la obra que nos ocupa nos envuelve desde su inicio con el clima onírico y vital que actualiza la escritura primera ante nuestra atenta mirada. Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) es la admiración de una mujer dramaturga por otra mujer poeta, esta última tan cercana a nuestro hoy que sentimos su presencia en la Sala a partir de ese clima que se construye desde el espacio escénico. La pieza formó parte, en el 2014, del ciclo Ocho mujeres: cinturas cósmicas del sur organizado por el programa Café Cultura del Ministerio de Cultura de la Nación3. A continuación, en el 2015, fue invitada por el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) a participar de las celebraciones oficiales en Chile al conmemorarse el 70º aniversario de la entrega del Nobel. Luego, continuó con su gira por Chile y Argentina. La escritura dramática y escénica de María Marta Guitart es de una expresividad casi mística. La excelente selección de textos deja al desnudo la figura de una mujer que siempre intentó resguardar su espacio privado. Quizá por eso el espacio lúdico es íntimo, despojado, casi confesional, pues no requiere de muchos elementos -un par de cajones de verdura, una lámpara, un libro, una manta para abrigar al niño, un trozo de pan viejo.. La protagonista le da la voz a una o a varias de aquellas mujeres que la poetisa inmortalizó. La mujer que ante el dolor imagina cosas bellas, la mujer que sufre sumisamente por el pan para su hijo o por la injusticia que padece con esperanzas e inmersa en la pobreza,… Una mujer que se desdobla en el amor de la madre por su pequeño y en aquella que aún necesita el amor de su propia madre. Con intensidad la actriz deja de pertenecer a nuestra cotidianidad para ser ella o ellas, para abordar una escritura profunda y resignificarla sin perder esa matriz ancestral y única. A la musicalidad de los textos elegidos, tenemos que sumarle la musicalidad de las inflexiones de voz y la melodía de la canción con que arrulla al niño o se arrulla a ella misma, y que también nos arrulla a nosotros como simple mortales que somos. La iluminación es sutil, como el anochecer en algún lugar descampado; en alguna escena apenas subraya los escasos desplazamiento de esta pobre campesina, como intentando no romper la atmósfera creada, entre el ritual y la praxis, entre el amor y la ausencia, entre la poesía y el teatro. Si Mistral “se vuelve infinita, caminante insurrecta, voz de todas las voces”, Guitart, en el canevas artesanal que ha construido, parece desaparecer al darle su voz a la mujer chilena, a esas otras mujeres que sufren con cierta resignación pero que son inquebrantables. Un unipersonal cuya esencia es femenina – poeta, dramaturga, mujer pobre- que nos sumerge en un devenir intenso, una mirada potente que nos acaricia y, a la vez, nos duele. Acumulación poética, donde cada palabra tiene trazo grueso y está dicha desde el recuerdo, desde las huellas de la memoria privada y colectiva.5ba285_4623f41d74ef45af800e12e4cbcbcfaa

Ficha técnica: Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) sobre poemas y prosa de Gabriela Mistral. Dramaturgia, actuación y dirección: María Marta Guitart. Colaboración musical: Laura Guitart. Fotografía: Diana Hoffmann / José Heredia. Diseño Lumínico: Diego Todorovich. Producción ejecutiva y asistencia: Nicolás Maffongelli. Prensa: Octavia Comunicación. Pan y Arte Teatro. Estreno: 04/06/2016. Duración: 55′.

Bibliografía

Mistral, Gabriela, 2005. “País de la ausencia” en Tala. Chile: Pehuén Editores: 85-86.

Zegers Blachet, Pedro Pablo, 2007. “Prólogo” en Gabriela y México. Santiago de Chile: RIL Editores: 11-35.

3 La Casa Nacional del Bicentenario junto al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti

Patricio Contreras dice a Nicanor Parra de P. Contreras, D. Penelas & A. Tantanian

Estándar

Patricio Contreras dice a Nicanor Parra

de Patricio Contreras, Diego Penelas & Alejandro Tantanian

patricio-03Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas. 
(“Es olvido”)

Azucena Ester Joffe

Realizar más comentario sobre la trayectoria artística de Patricios Contreras podría parecer redundante pero podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que en esta obra supera la imagen del actor que todos tenemos. Contreras le da su cuerpo al poeta Nicanor Parra. Los dieciocho poemas seleccionados de Obra Gruesa (1969) por Contreras es un perfecto andamiaje para esta propuesta poética, teatral y musical. El actor ha comentado:

Ese texto me ha acompañado desde entonces [1969] hasta el día de hoy; es un libro sagrado para mí y que me ha mantenido en contacto con mi tribu de origen. La poesía de Parra está escrita en chileno. Su desenfado, ironía y humor irreverente fueron una influencia en mi joven espíritu con la misma intensidad que en lo musical, lo eran los Beatles.1

patricio-02Esta admiración por la escritura poética es el punto de encuentro entre dos hombres, dos artistas, y es el centro de la corporalidad que se construye en escena. No es un espectáculo solemne, todo lo contrario, porque no es solemne la poesía de Parra. En el depojado espacio escénico, la palabra se adueña de cada instancia sin perdir permiso – de la penumbra, del silencio respetuoso del espectador y de los intérpretes -Contreras y Penelas- que son criaturas pertenecientes al mundo lúdico. El musicalizar la “antipoesía” de Parra nos permite escuchar la melodía de la música chilena, también el humor en la cumbia, el lenguaje coloquial en el tango, entre otras, y además la obra refuerza de este modo una mirada distinta y un atreverse de Contreras que lo deja muy bien parado. Pero por qué es antipoesía2:

El antipoema, en primer lugar, es subversivo pero no militante: no toma partido ideológico, sino que es más bien un vigilante acusador de las deformaciones de las ideologías. El sistema antipoético incluye entre sus elementos: un personaje antiheroico que observa en el interior de las casas o mientras se desplaza por los lugares públicos de los espacios urbanos; el humor, la ironía o el sarcasmo, que sacan a luz lo oculto, que vuelven sospechoso lo evidente, que cavan y hacen visible un vacío debajo de lo que parecía sólido o confiable, y un verso cuyo léxico, entonación y sintaxis ya no obedecen a un modelo literario, sino al prosaico lenguaje hablado de todos los días y en todos los rincones. El antipoema desgarra al lector y al mundo cotidiano que éste habita pero no lo hace sin exponerse, porque él mismo está implicado, como estructura, en el juego de las significaciones: su propio cuerpo lingüístico se presenta igualmente desgarrado. (Leonidas Morales: 1998)

patricio-04

Cada breve escena, como en los poemas o antipoemas, permite a los distintos hablantes del texto primero tomar la palabra en un relato fragmentario, esto podría resultar algo disonante para un espectador desprevenido pero, por el contrario, al desaparecer la solemnidad podemos disfrutar de manera espontánea, tanto por la escritura poética como por la escritura escénica, de los bellos versos que nos atraviesan sin permiso. Como “una suerte de cuasi diálogos que propone el poeta” así algunos poemas son recitados y otros leídos, otros cantados y otros semi actuados. Desde lo visual, la precisa iluminación va creando el clima necesario para el devenir laberíntico, por momentos recorta el círculo rojo, el atril o el piano y en otros crea tumbas abiertas. Todo confluye de manera precisa para crear un medio tono, un espacio subjetivo para que el cuerpo del poeta sea dicho. Sólo, en algunos momentos, el sonido pareciera disipar la atmósfera especial que se ha alcanzado. Un acontecimiento poético-teatral-musical que da cuenta de los distintos registros de Parra, donde cada sistema significante encastra perfectamente. Por último, nos resta decir que la solidez, la pregnacia y la ductilidad expresiva de Contreras a las cuales nos tiene acostumbrados en las distintas expresiones artísticas -teatro, cine y tv- nos permitió encontrar además ese punto de contacto en esta construcción poética de Nicanor Parra.image0002

Ficha técnica: Patricio Contreras dice a Nicanor Parra de Patricio Contreras, Diego Penelas & Alejandro Tantanian. Con Patricio Contreras y Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño, Camilo Polotto. Fotografías: Ernesto Donegana. Asistencia de Dirección: Alberto Antonio Romero. Realización Escenográfica: Valeria Abuin, Claudia Vega. Selección de textos: Patricio Contreras. Música original, Dirección musical y piano: Diego Penelas. Espacio, Luz, Musicalización y Dirección: Alejandro Tantanian. Diseño Gráfico: Nicolás Lodigiani. Prensa: Silvina Pizzaro. Comunicación visual – CCC: Claudio Medin. Producción: Mónica J. Paixao. C. C. de la Cooperación: Sala Solidaridad. Reestreno. Duración: 60′.  

Bibliografía Leonidas Morales

Morales, Leonidas, 1998. “Parra, Nicanor” en Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina, Tomo III, Biblioteca Ayacucho. ,Caracas: Monte Ávila Editores. http://www.nicanorparra.uchile.cl/biografia/

1Según gacetilla de prensa

2 La antipoesía de Parra, desde la década del 50, ha ocupado el escenario de la literatura chilena como uno de los protagonistas centrales. Su influencia en el desarrollo de la poesía chilena, y también en otros géneros literarios, es determinante. No sería posible reconstruir ese desarrollo en los últimos cuarenta años, sin tener a la vista las premisas y la estimulación poderosa del sistema antipoético. Fuera de Chile, la recepción y la influencia de la antipoesía han sido igualmente vastas. Los recitales del antipoeta se han multiplicado en América y Europa, como asimismo las ediciones de sus libros y antologías. Las traducciones, ya numerosas (inglés, francés, sueco, ruso, checo, finlandés, portugués), continúan. http://www.nicanorparra.uchile.cl/biografia/index.html [10/04/2016]

Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

Estándar

Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

Teatro y poesía

Basado en poemas de Leonor García Hernando

Soy la que atraviesa descalza el monte fúnebre donde 
brillan los dientes de jabalí.

000133098Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Con la sutileza en escena de la palabra poética, se construye en el escenario de la sala Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación, imágenes de belleza plástica a través de un vestuario de un cálido color crema, de la música del laúd y de la iluminación que va marcando como un lápiz sobre el papel la semántica que las palabras de Leonor fue enhebrando a lo largo de su corta vida. La selección de los poemas de la mano de Ingrid Pelicori y Leonor Manso guarda un hilo conductor que es la cronología de la poetisa, desde su infancia, hasta la madurez que temprano la encontró, en otro territorio, otra geografía, infinitamente más hostil que la de su casa natal. De allí surge su primer libro de poemas, Mudanzas (1974) luego del cierre del taller literario que integraba, de donde la dictadura cívico – militar secuestro a tres de sus poetas integrantes: Claudio Valetti, María Helena San Martín de Valetti y Claudio Oistrej; nos parece merecido recordarlos, entre tantos otros poetas y seres tronchados en su juventud. Tucumana de nacimiento, tiene en su obra, un continente ligado a la naturaleza que conformaba su plaza de juegos, y a la displicencia y frugalidad de una vida sin prisas innecesarias. La figura del padre, el hombre, el periodista, aparece alto como una estatua, poderoso y contenedor. El amor, la relación amorosa se describe con pasión pero desde una mirada incisiva. Si la poesía es el género de la subjetividad, la poetisa nos entrega su alma, “desnuda y absorta” para que comprendamos desde la mirada de su femeneidad los complejos pliegues de su alma en un tiempo escabroso, de libertades conquistadas y luchas fraticidas. No les tocaron a la mujer y a la artista, tiempos fáciles, pero desde allí, desde ese continente exagerado en momentos interesantes, como en la famosa maldición china1, ella logra que las palabras sustituyan a las lágrimas, y se levanten imperiosas para dar cuenta de su realidad y de la de otros.

Desde que empecé a escribir, “la pérdida de la infancia” fue el tema. Y también fue el tema asociado a la muerte. Después, para la desgracia de todos y de la mía, este país me dio muchos motivos para que pueda perseverar en estos temas. El crimen, el asesinato como código de educación hacia la población civil, hacia los jóvenes, en forma encarnizada, desgraciadamente permitió que yo me pueda demorar en este tema. Y además, no pienso salir de él… (Silencio). (Perro Negro: 2000)

En el espacio lúdico despojado las cuatro actrices con ductilidad expresiva le ponen el cuerpo y el alma, le dan voz a la poetisa. Cuatro cuerpos que construyen uno solo, con sus diferentes estilos interpretativos y con la solvencia que las caracteriza, cada artista maneja los tiempos y el ritmo propio de la particular escritura poética. Un ritmo que fluye más allá de la palabra, es un ritmo interno y con equilibrio nos sumerge en el clima irreal, mágico y desconocido para los simples mortales. Cuatro mujeres que con talento permiten que el joven cuerpo femenino sea dicho en escena, y que la bella poesía nos traslade a un tiempo otro, un tiempo sin prisa que produce marcas en nuestra sensibilidad. Cada movimiento es pausado, sin altibajos ni brusquedad, para no interrumpir el contacto íntimo con el espectador. La figura masculina, presente en la puesta, construye con su papel narrador, un rompecabezas de sensaciones que podrían parecer dispersas. Esa ductilidad entre la pasión y la ternura que poseían sus escritos, está en la escena de la sala Tuñón en los cuerpos y las voces de las actrices que han realizado junto a la dirección, Mariano Dossena, una lectura inteligente, sabrosa de sus versos, que mantiene el equilibrio entre el candor y la locura, y nos permite como espectadores seguirlas por el camino la palabra ajena con los ojos acuosos y los oídos atentos. image002

Ficha técnica: Absorta y Desnuda basado en poemas de Leonor García Hernando. Dramaturgia: Leonor Manso e Ingrid Pelicori. Intérpretes: Leonor Manso, Ingrid Pelicori, Muriel Santa Ana, Claudia Tomás, Walter Quiroz. Música en vivo – laud: Miguel de Olaso. Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Asistencia de escenografía: Eliana Sánchez. Realización de vestuario: Belén Ficarra. Iluminación: Pedro Zambrelli. Asistencia de producción: Alan Cabral. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medín. Foto Leonor García Hernando: Carlos A. Romero. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia de dirección: Joaquín Herrera. Producción: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Raúl González Tuñón. Estreno: 20/03/2016. Duración: 50′.

Hemeroteca:

Entrevista a Leonor García Hernando en Perro Negro N· 2, agosto / setiembre 2000 http://www.elortiba.org/leonor.html

1 Los chinos tienen una maldición y es que “ojalá te toquen vivir tiempos interesantes”

Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamante

Estándar

Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamante

Compañia Banfield Teatro Ensamble y Sementerie Artistiche (Italia)

La muerte es una amiga que siempre va conmigo.59

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio donde habitan: un perchero, una pequeña mesa, una silla. Allí, una mujer monologa. En italiano. Ensaya. Un hombre nos lo aclara, nos traduce las palabras, comprende que no todos saben la lengua. El tema: la muerte y la vida. Una y otra indispensables, la una sin la otra no existe. El juego, la imaginación, llena el vacío del no recuerdo y los cuerpos en el escenario viven la ficción que llegará a su fin, como en la vida todos vivimos la gran puesta en escena íntima y personal, y atravesamos la última secuencia, aquella que nos llevará también a la muerte. El texto de Bustamante es poéticamente hermoso, bellas las palabras que elevan desde la metáfora y el humor una realidad que nos acosa, de la que no queremos acordarnos definitivamente, pero que es de todas las certezas posibles, la única. Las palabras crean imágenes que los personajes traducen en sus cuerpos.Cuerpos de actores, flexibles, dúctiles, livianos que crean con talento cuadros de belleza plástica.Lontano Blu (2) Etéreos en sus movimientos nos develan que la vida es como el teatro un gran ensayo sin red, que nos prepara en el mejor de los casos para cuando nos llegue esa escena final que hará caer el telón. La muerte es la espectadora más fiel de nuestros desvelos para llegar a ese momento único, en el que el protagonismo nos es concedido sin reticencias. El tiempo de la obra es cíclico, como lo es el ciclo de la vida y la muerte, donde el último suspiro será, tal vez, el primero de nuestra próxima oportunidad. En la puesta, la muerte es testigo y a la vez la gran protagonista, en ese juego que se despliega donde la metateatralidad enuncia su juego. La muerte y sus miles de caras diferentes, las mil máscaras de la vida, sus recursos inagotables, su manera cínica de escapar a nuestros deseos, o de cumplirlos, la muerte en escena y la escena de nuestra propia muerte, en la danza infinita del teatro y la representación. La dirección de Gómez Bustamante, creador también de la música para la puesta, y Valente eligió de todos los puntos de vista posibles, aquél que pone en el centro de la atención a la dramaturgia, deteniendo por momentos la tensión dramática, sin embargo, la excelencia de las actuaciones hace que la fragilidad de los cuerpos en escena siga siendo un punto de atracción para el espectador. Esa fragilidad escénica nos permite, siguiendo a Elina Matoso:

e95c1bcca474141701eddf7146be5d98No confundir cuerpo con volumen carnoso. No confundir lo humano con amontonamiento de cosa. No confundir la muerte con cadáveres desangrados. No darnos cuenta que somos cuerpo no es futilidad pasajera, es estar desprendidos del anclaje del olvido, del misterio del otro, es estar sobrepasado de excesos de respuestas. No hacemos más que mutar de esclavitud y la de hoy es transparente, virtual y planetaria. Si hay que re-fundar el cuerpo, hay que repoblar pasión, dolor, muerte, amor, y habitar el territorio corporal de la carnadura de las propias imágenes. (2007: 203-204)

La conjunción del grupo del Ensamble y el Sementerie Artistiche, da como resultado una puesta muy interesante desde la actuación y el cruce de disciplinas, música, coreografía, dramaturgia.

Ficha técnica: Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamente, con la colaboración de los intérpretes. Elenco: Manuela de Meo y Pietro Traldi. Producción: Banfield Teatro Ensamble y Sementerie Artistiche, en colaboración con Teatro Presente, y con el apoyo del Proyecto DE.MO. / MOVIN’ UP. Música original: Ignacio Gómez Bustamante. Asesoría de vestuario: Gabriela Morán. Fotografía: Mariana Fossatti. Diseño Gráfico: Sebastián Carzino – Mariana Fossatti. Prensa: Simkim & Franco – Banfield Teatro Ensamble. Dirección y Puesta en escena: Ignacio Gómez Bustamante, Nelson Valente. Teatro Picadero. Estreno: 13/03/2016. Duración: 60′.

Bibliografía

Matoso, Elina, 2007. “Crueldad, devoración y mutabilidad. Emblemas de fin de siglo” en El cuerpo, territorio de la imagen. Buenos Aires: Letra Viva: 197-206.

Ella nombra de Martín Ortiz

Estándar

Ella nombra de Martín Ortiz

El amor y sus metáforas

Señor, Señor, hace ya tiempo, un día / Soñé un amor como jamás pudiera / Soñarlo nadie, algún amor que fuera / La vida, toda la poesía. (A. Storni, El ruego)

000133712

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La propuesta de Martín Ortiz es hablar del amor pero a través de la constitución que la literatura, en este caso la poesía, tienen como ingrediente en nuestra forma de sentir y pensar. Si bien la temática se encara desde las sensaciones que luego encuentran su correlato en la palabra escrita, uno nunca sabrá si sienten otros lo que nosotros sentimos o somos atravesados por el testimonio de sus propios sentires. La actriz Marcela Fraiman le pone el cuerpo y la voz a las poesías de Cortázar entre otras, pequeñas frases, fragmentos de voces que en su voz toman cuerpo y sustancia; y lo hace con gracia pero en un semitono que mantiene una horizontalidad reiterada. En un espacio donde los libros son el paisaje, delimitado por sillas, el espectador asiste en un grado cero de intimidad con el artista, que acompañado por la música original y ejecutada en escena por Natalia Sordi le dan un acertado marco a la realización. Todo en una pretendida naturalidad, como si fuéramos ocasionales voyeurs del encuentro de un alma enamorada del amor y la literatura, que busca la pasión de un sentimiento que la transporte y encuentra en las palabras mayor grado de vivencia que en lo real concreto. Pies desnudos, vestuario ligero de colores claros, cabellera suelta, una imagen de la libertad de un cuerpo que se permite transitar pasiones, como quien escoge caramelos de un frasco pero que en ese recorrido espera con ansiedad la fuerza que la ate a un destino en común. Una actitud de cazadora que la coloca en el lugar del sujeto de la acción, en vez de ser como es común, en el objeto de deseo del hombre. Como decía Alfonsina en su poema Divertidas estancias a Don Juan: “Y hasta hay alguna artera, / juguetona mujer, / Que toma tu manera / Y ensaya tu poder”. Una mujer que vuele como quería Girondo, que no fuera terrestre sino aérea. Un par. 000133713En ese clima volátil y casi irreal la protagonista nos relata en la intimidad de la lectura y de la confesión a media voz, en ese reducido espacio lúdico atravesado por las melodías -de la música y de la palabra- mientras que de los diferentes libros esparcidos en el piso parecen emerger el genio de cada escritor. Estamos seguras que después de su estreno -asistimos al preestreno- el cuerpo femenino construido en escena será un cuerpo que es dicho por la poesía, un cuerpo que se ha apropiado del texto como la apasionada lectora que ella es. Una propuesta interesante que recupera la oralidad en un devenir onírico. Un ritual al que participamos por nuestra ubicación muy cercana y en un semicírculo. Una historia y un relato que le rinde un merecido homenaje a los poetas/ poetisas.

Ficha técnica: Ella nombra de Martín Ortiz. Actuación: Marcela Fraiman. Música original en vivo: Natalia Sordi. Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrero Pons. Asesoramiento dramatúrgico: Cristina Marelli / Marcela Fraiman. Diseño Gráfico: Marcela Fraiman. Dirección: Martín Ortiz. Crisol Teatro. Estreno: 03/03/2016.

Bibliografía:

Storni, Alfonsina, 1968. Antología poética. Buenos Aires: Editorial Losada.