Archivo de la categoría: Teatro y Poesía

Cartas a mi hijo Federico de María Marta Guitart

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Cartas a mi hijo Federico de María Marta Guitart

Sobre cartas de Vicenta Lorca y poemas de Federico García Lorca

“Mi infancia es aprender letras y música con mi madre, a ello le debo todo lo que soy y seré”

(F. G. Lorca)

cartas a mi hijoAzucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

El imaginario de la escritura hace posible el tejido de una narración que a la distancia es capaz de sostener un diálogo entre dos ausentes; separados entre sí por la distancia geográfica, unidos por una corriente de amor inagotable, y además un diálogo al que se suma la actriz en su función de dramaturgista, y el espectador que testigo de una conversación ajena, es el necesario testigo para darle una especificidad que embellece la poesía del autor, Lorca y la voz de la actriz, María Marta Guitart, plena de una sensibilidad que aflora por todo su cuerpo hacia el espacio escenográfico que lo contiene con los ojos húmedos. Una puesta cuyo eje transversal es la belleza de la poesía del poeta granadino, pero que la figura de la maternidad refugia en los brazos de una memoria, de un recuerdo que no quiere ni puede desaparecer, a pesar de los años, a pesar de la tragedia. Una madre que debe a los objetos que quedaron de ese niño – hombre desaparecido en el horror y la crueldad de una guerra feroz, la posibilidad de realizar el rito del homenaje póstumo de ese hijo incapaz de salvarse a sí mismo; para sostener su imagen en el valor y la defensa de los débiles, de los injustamente tratados, de los diferentes, de los que sienten el amor a la humanidad sobre todo, sin una pizca de mezquindad en la justicia que ofrecen. Lorca y Vicenta se hacen presentes en escena, en la corporalidad de la Guitart, en la memoria de un recorrido del poeta desde sus primeros pasos en Madrid, hasta el día aciago de su muerte, a través de una correspondencia íntima, que como voyeurs vemos desfilar por la garganta de la actriz hasta conmovernos sin resistencia, dejándonos llevar por la sutileza y el bordado de la urgencia y la poesía1. DSC_2219 bajaUn espacio en penumbras, recortado por pétalos de rosas rojas, locus donde habitan la mecedora, el escritorio, la lámpara, la silla y el saco de Federico, la canastilla cubierta de encaje donde las cartas serán tomadas una a una; un espacio que nos traslada hacia un pasado que se recrea desde allí, y nos atrapa, desde nos cuesta alejarnos a nuestra realidad, en algunos puntos tan próxima a esa España dividida, entre fascistas y republicanos, entre los defensores del pueblo y aquellos que sólo se irritan por el miedo a perder sus privilegios. Una lucha que no cesa ni hacia atrás en la historia ni hacia adelante en un presente continuum, siempre la misma, siempre arrasando con todo, como el caballo de Atila. Dos géneros el epistolar, y la poesía, aunados en una voz, la de la actriz que deja que surja desde allí el alma de la mujer y de la madre, y la de su hijo en la fuerza de sus versos y de sus convicciones. La potencia actoral de Guitart borra los límites entre realidad y ficción, entre el presente del relato -1936 y la guerra civil española- y nuestro presente, imposible no emocionarte ante tal intensidad dramática. La música en escena es el partener perfecto, aliado incondicional ante el dolor de esta madre que habita el espacio escénico a partir de la textualidad dramática y corporal sumamente poética. Así cada movimiento es una narrativa casi coreográfica que avanza y nos sensibiliza más allá de nuestro cómodo lugar. La performer, como ya nos tiene acostumbrados, no solo realiza una profunda investigación sino que además logra sintetizar en una excelente propuesta escénica tal dimensión poética. Solo nos resta decir, muchas gracias!!!DSC_2292 baja

Ficha técnica: Cartas a mi hijo Federico. Dramaturgia, actuación y dirección: María Marta Guitart. Asistencia de dirección: Melina Forte. Música en escena: Natalia Surachi. Composición de música original: Mailen Ubiedo Myskow. Diseño de movimiento: Melina Forte. Fotografía: Silvina Di Caudo. Diseño Gráfico: Mariana Cullen. Diseño Lumínico: Diego Todorovich. Operador de Luces: Marcela Fraiman. Vestuario y Escenografía: Teatro en camino. Producción Ejecutiva y Prensa: Pato Rébora. El Crisol Teatro. Estreno: 02/07/2017. Duración: 60′.

Hemeroteca:

Guerrero, José Antonio. “La madre de Lorca, una maestra ejemplar” en ABC.es. Granada. http://www.abc.es/20090717/cultura-libros/madre-lorca-maestra-ejemplar-20090717.html

Néspolo, Matías. “La edición de las cartas de Vicenta Lorca a su hijo revelan la cara íntima y familiar del poeta” en El mundo.es Barcelona 24, 28/01/2008 http://www.elmundo.es/elmundo/2008/01/28/barcelona/1201530207.html

Se trata de la primera edición de las misivas que envió la madre de Lorca a su hijo, entre octubre de 1920 y agosto de 1934, «casi exactamente dos años antes de la muerte del poeta», apunta Fernández. El epistolario consta de 34 cartas, de las que sólo algunas se tenía noticia por los escasos fragmentos publicados por Mario Hernández, Andrew A. Anderson y Christopher Maurer, pero jamás editadas en forma íntegra. Relativamente breves, sencillas y directas, las misivas despliegan sin embargo una gran cantidad de matices. Aparte de las abundantes referencias familiares, y de las típicas preocupaciones maternales sobre la salud y las necesidades materiales de su hijo en la Residencia de Estudiantes, las cartas «revelan el impulso que dio Vicenta a su obra literaria» (Néspolo, 2008, El mundo.es Barcelona 24)

La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

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La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet

El erotismo de la palabra

000155703Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Mariano Dossena y Gustavo Pardi eligen con cuidado las voces y los cuerpos que pondrán en acción el conjunto de palabras que conforman el universo amoroso, el erotismo de la palabra que tan bien construye la poeta Patricia Díaz Bialet. Con una larga trayectoria en su haber, la escritora nos brinda un imaginario de sensualidad y de relaciones amorosas que se mueven en primera persona, utilizando todos los sentidos que son expuestos para un banquete de sabores sensoriales, de sonidos que acarician los sentidos. Una escena a fondo de un telón rojo sangre, y dos fotos de grandes dimensiones donde el cuerpo es protagonista, es el contexto que aguarda a los personajes que su imaginario irá construyendo a lo largo de los 60 minutos que dura la performance. El tejido de palabras voluptuosas se proyecta hacia la platea que con respetuoso silencio se deja atravesar por las ondas cálidas que produce el fino hilado textual. La música en escena de María de Vittorio y su saxo nos transportan y llevan de la mano las palabras que integran cada una de las poesías, que en la voz y la pregnancia de los tres integrantes de la puesta cobran un sentido tras la muy buena selección de los textos y su integración en tensión dramática. Pitonisa del deseo la autora, nos lleva por sus intrincados caminos, y nos invita a un recorrido personal que interpela nuestra memoria, nuestro recuerdo y el presente de la pasión. Un universo erótico, plástico desde las imágenes que forman parte de la escenografía, musical en las voces y los sonidos que acompañan y suman a las palabras de la poeta una magia que existía en ellas, pero que de ese modo vibran en escena y llenan el espacio. Los cuerpos de los actores son entonces instrumentos que se dejan atravesar por la musicalidad de los poemas de Díaz Bialet y logran transmitir al espectador la voluptuosidad que los recorre. Tanto Ana María Cores, como Florencia Carreras y Gustavo Pardi, se entregan a la presencia de la poesía y construyen un clima y personajes que transmiten la sensualidad requerida. Un momento donde comprobamos la relación imperiosa entre el teatro y la poesía, en la intensidad que ambos géneros producen desde la concentración y la búsqueda de imágenes que recuperen la memoria o la construyan a partir de la palabra. Una intensidad que se funde en las pequeñas historias amorosas, pasadas y presentes, con el glamour de la noche en algún club nocturno mientras el atractivo vestuario también se funde con la precisa iluminación en un relato que tiene su musicalidad interna, una pulsión de vida engendrada por Eros. Imágenes visuales y auditivas moldeadas por la dimensión poética, en sus distintas expresiones, que clausuran un hecho teatral “apasionadamente” perfecto.000155704

Ficha técnica: La noche a cualquier hora de Patricia Díaz Bialet. Adaptación: Mariano Dossena1 y Gustavo Pardi. Elenco: Ana María Cores, Florencia Carreras, Gustavo Pardi. Saxofonista en vivo: María De Vittorio. Escenografía y vestuario: Nicolás Nanni. Realización de vestuario: Claudia Olivera. Música original y diseño sonoro: Gabriel Senanes. Entrenamiento vocal: Nancy Ocampo. Técnica de grabación: More Fernández Núñez – Estudio La Posada. Diseño de iluminación: Claudio Del Bianco. Iluminación asociado: Martín Fernández Paponi. Prensa: Varas & Otero Comunicaciones. Diseño gráfico: En Diseño. Fotografía: Fuentes? Fernández. Asistencia oral: Natanaél Fernández. Asistencia de producción: Gabriela Benni y Emilia Nudelman. Producción artística: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: González Tuñón. Estreno: marzo del 2017. Duración: 60′.

1Dossena volvió a aceptar el desafío de teatralizar poesía, y como en su anterior puesta en escena, Absorta y Desnuda, también logra la perfecta conjunción entre ambas artes:

https://lunateatral2.wordpress.com/2016/04/11/absorta-y-desnuda-de-leonor-manso-e-ingrid-pelicori/ [17/06/2017]

Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) de María Marta Guitart

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Gabriela Infinita (o el país de la ausencia)

de María Marta Guitart sobre textos y poemas de Gabriela Mistral

indexPaís de la ausencia
extraño país,
más ligero que ángel
y seña sutil,
color de alga muerta,
color de neblí,
con edad de siempre,
sin edad feliz.

Azucena Ester Joffe

La literatura latinoamerica está atravesada por la particular escritura de Gabriela Mistral (1889-1957). Una de las principales figuras del campo literario chileno que aún hoy algunos de sus pares intentan invisibilizar su condición de lesbiana, mientras que para otros “es imposible entender la pasión de su poesía sin conocer las fuerzas internas que la movían”1. De una personalidad avasallante, supo cómo combinar la docencia con la escritura poética y también desarrollando una carrera consular. “Se le considera una de las principales referentes de la poesía femenina universal y por su obra obtuvo en 1945 el primer Premio Nobel de Literatura para un autor latinoamericano”2. El Mercurio, en 1922, comentó al dar cuenta de su exitosa visita a México:

     Gabriela Mistral lleva como un relicario en su alma, la esencia de la gran raza primitiva. Guarda el espiritu ancestral en austera virginidad de contactos inferiores. Junta a la potencia de un guerrero aborigen, el gemido de mujer irredenta. Trasciende bravura y nostalgia. Está más allá de los sexos. Palpita en su ser el alma colectiva y potente de la tribu. Lleva consigo la altivez indómita de los que no se plegaron nunca, ni pactarán jamás. (Zegers Blachet, 2007:16)

Poner en escena algunos fragmentos de poemas o prosas no es tarea simple, en especial cuando su autora tuvo la sencillez de una maestra y también la presencia de una figura relevante y admirada. Sin embargo, la obra que nos ocupa nos envuelve desde su inicio con el clima onírico y vital que actualiza la escritura primera ante nuestra atenta mirada. Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) es la admiración de una mujer dramaturga por otra mujer poeta, esta última tan cercana a nuestro hoy que sentimos su presencia en la Sala a partir de ese clima que se construye desde el espacio escénico. La pieza formó parte, en el 2014, del ciclo Ocho mujeres: cinturas cósmicas del sur organizado por el programa Café Cultura del Ministerio de Cultura de la Nación3. A continuación, en el 2015, fue invitada por el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) a participar de las celebraciones oficiales en Chile al conmemorarse el 70º aniversario de la entrega del Nobel. Luego, continuó con su gira por Chile y Argentina. La escritura dramática y escénica de María Marta Guitart es de una expresividad casi mística. La excelente selección de textos deja al desnudo la figura de una mujer que siempre intentó resguardar su espacio privado. Quizá por eso el espacio lúdico es íntimo, despojado, casi confesional, pues no requiere de muchos elementos -un par de cajones de verdura, una lámpara, un libro, una manta para abrigar al niño, un trozo de pan viejo.. La protagonista le da la voz a una o a varias de aquellas mujeres que la poetisa inmortalizó. La mujer que ante el dolor imagina cosas bellas, la mujer que sufre sumisamente por el pan para su hijo o por la injusticia que padece con esperanzas e inmersa en la pobreza,… Una mujer que se desdobla en el amor de la madre por su pequeño y en aquella que aún necesita el amor de su propia madre. Con intensidad la actriz deja de pertenecer a nuestra cotidianidad para ser ella o ellas, para abordar una escritura profunda y resignificarla sin perder esa matriz ancestral y única. A la musicalidad de los textos elegidos, tenemos que sumarle la musicalidad de las inflexiones de voz y la melodía de la canción con que arrulla al niño o se arrulla a ella misma, y que también nos arrulla a nosotros como simple mortales que somos. La iluminación es sutil, como el anochecer en algún lugar descampado; en alguna escena apenas subraya los escasos desplazamiento de esta pobre campesina, como intentando no romper la atmósfera creada, entre el ritual y la praxis, entre el amor y la ausencia, entre la poesía y el teatro. Si Mistral “se vuelve infinita, caminante insurrecta, voz de todas las voces”, Guitart, en el canevas artesanal que ha construido, parece desaparecer al darle su voz a la mujer chilena, a esas otras mujeres que sufren con cierta resignación pero que son inquebrantables. Un unipersonal cuya esencia es femenina – poeta, dramaturga, mujer pobre- que nos sumerge en un devenir intenso, una mirada potente que nos acaricia y, a la vez, nos duele. Acumulación poética, donde cada palabra tiene trazo grueso y está dicha desde el recuerdo, desde las huellas de la memoria privada y colectiva.5ba285_4623f41d74ef45af800e12e4cbcbcfaa

Ficha técnica: Gabriela Infinita (o el país de la ausencia) sobre poemas y prosa de Gabriela Mistral. Dramaturgia, actuación y dirección: María Marta Guitart. Colaboración musical: Laura Guitart. Fotografía: Diana Hoffmann / José Heredia. Diseño Lumínico: Diego Todorovich. Producción ejecutiva y asistencia: Nicolás Maffongelli. Prensa: Octavia Comunicación. Pan y Arte Teatro. Estreno: 04/06/2016. Duración: 55′.

Bibliografía

Mistral, Gabriela, 2005. “País de la ausencia” en Tala. Chile: Pehuén Editores: 85-86.

Zegers Blachet, Pedro Pablo, 2007. “Prólogo” en Gabriela y México. Santiago de Chile: RIL Editores: 11-35.

3 La Casa Nacional del Bicentenario junto al Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti

Patricio Contreras dice a Nicanor Parra de P. Contreras, D. Penelas & A. Tantanian

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Patricio Contreras dice a Nicanor Parra

de Patricio Contreras, Diego Penelas & Alejandro Tantanian

patricio-03Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas,
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas. 
(“Es olvido”)

Azucena Ester Joffe

Realizar más comentario sobre la trayectoria artística de Patricios Contreras podría parecer redundante pero podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que en esta obra supera la imagen del actor que todos tenemos. Contreras le da su cuerpo al poeta Nicanor Parra. Los dieciocho poemas seleccionados de Obra Gruesa (1969) por Contreras es un perfecto andamiaje para esta propuesta poética, teatral y musical. El actor ha comentado:

Ese texto me ha acompañado desde entonces [1969] hasta el día de hoy; es un libro sagrado para mí y que me ha mantenido en contacto con mi tribu de origen. La poesía de Parra está escrita en chileno. Su desenfado, ironía y humor irreverente fueron una influencia en mi joven espíritu con la misma intensidad que en lo musical, lo eran los Beatles.1

patricio-02Esta admiración por la escritura poética es el punto de encuentro entre dos hombres, dos artistas, y es el centro de la corporalidad que se construye en escena. No es un espectáculo solemne, todo lo contrario, porque no es solemne la poesía de Parra. En el depojado espacio escénico, la palabra se adueña de cada instancia sin perdir permiso – de la penumbra, del silencio respetuoso del espectador y de los intérpretes -Contreras y Penelas- que son criaturas pertenecientes al mundo lúdico. El musicalizar la “antipoesía” de Parra nos permite escuchar la melodía de la música chilena, también el humor en la cumbia, el lenguaje coloquial en el tango, entre otras, y además la obra refuerza de este modo una mirada distinta y un atreverse de Contreras que lo deja muy bien parado. Pero por qué es antipoesía2:

El antipoema, en primer lugar, es subversivo pero no militante: no toma partido ideológico, sino que es más bien un vigilante acusador de las deformaciones de las ideologías. El sistema antipoético incluye entre sus elementos: un personaje antiheroico que observa en el interior de las casas o mientras se desplaza por los lugares públicos de los espacios urbanos; el humor, la ironía o el sarcasmo, que sacan a luz lo oculto, que vuelven sospechoso lo evidente, que cavan y hacen visible un vacío debajo de lo que parecía sólido o confiable, y un verso cuyo léxico, entonación y sintaxis ya no obedecen a un modelo literario, sino al prosaico lenguaje hablado de todos los días y en todos los rincones. El antipoema desgarra al lector y al mundo cotidiano que éste habita pero no lo hace sin exponerse, porque él mismo está implicado, como estructura, en el juego de las significaciones: su propio cuerpo lingüístico se presenta igualmente desgarrado. (Leonidas Morales: 1998)

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Cada breve escena, como en los poemas o antipoemas, permite a los distintos hablantes del texto primero tomar la palabra en un relato fragmentario, esto podría resultar algo disonante para un espectador desprevenido pero, por el contrario, al desaparecer la solemnidad podemos disfrutar de manera espontánea, tanto por la escritura poética como por la escritura escénica, de los bellos versos que nos atraviesan sin permiso. Como “una suerte de cuasi diálogos que propone el poeta” así algunos poemas son recitados y otros leídos, otros cantados y otros semi actuados. Desde lo visual, la precisa iluminación va creando el clima necesario para el devenir laberíntico, por momentos recorta el círculo rojo, el atril o el piano y en otros crea tumbas abiertas. Todo confluye de manera precisa para crear un medio tono, un espacio subjetivo para que el cuerpo del poeta sea dicho. Sólo, en algunos momentos, el sonido pareciera disipar la atmósfera especial que se ha alcanzado. Un acontecimiento poético-teatral-musical que da cuenta de los distintos registros de Parra, donde cada sistema significante encastra perfectamente. Por último, nos resta decir que la solidez, la pregnacia y la ductilidad expresiva de Contreras a las cuales nos tiene acostumbrados en las distintas expresiones artísticas -teatro, cine y tv- nos permitió encontrar además ese punto de contacto en esta construcción poética de Nicanor Parra.image0002

Ficha técnica: Patricio Contreras dice a Nicanor Parra de Patricio Contreras, Diego Penelas & Alejandro Tantanian. Con Patricio Contreras y Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño, Camilo Polotto. Fotografías: Ernesto Donegana. Asistencia de Dirección: Alberto Antonio Romero. Realización Escenográfica: Valeria Abuin, Claudia Vega. Selección de textos: Patricio Contreras. Música original, Dirección musical y piano: Diego Penelas. Espacio, Luz, Musicalización y Dirección: Alejandro Tantanian. Diseño Gráfico: Nicolás Lodigiani. Prensa: Silvina Pizzaro. Comunicación visual – CCC: Claudio Medin. Producción: Mónica J. Paixao. C. C. de la Cooperación: Sala Solidaridad. Reestreno. Duración: 60′.  

Bibliografía Leonidas Morales

Morales, Leonidas, 1998. “Parra, Nicanor” en Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina, Tomo III, Biblioteca Ayacucho. ,Caracas: Monte Ávila Editores. http://www.nicanorparra.uchile.cl/biografia/

1Según gacetilla de prensa

2 La antipoesía de Parra, desde la década del 50, ha ocupado el escenario de la literatura chilena como uno de los protagonistas centrales. Su influencia en el desarrollo de la poesía chilena, y también en otros géneros literarios, es determinante. No sería posible reconstruir ese desarrollo en los últimos cuarenta años, sin tener a la vista las premisas y la estimulación poderosa del sistema antipoético. Fuera de Chile, la recepción y la influencia de la antipoesía han sido igualmente vastas. Los recitales del antipoeta se han multiplicado en América y Europa, como asimismo las ediciones de sus libros y antologías. Las traducciones, ya numerosas (inglés, francés, sueco, ruso, checo, finlandés, portugués), continúan. http://www.nicanorparra.uchile.cl/biografia/index.html [10/04/2016]

Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

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Absorta y Desnuda de Leonor Manso e Ingrid Pelicori

Teatro y poesía

Basado en poemas de Leonor García Hernando

Soy la que atraviesa descalza el monte fúnebre donde 
brillan los dientes de jabalí.

000133098Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Con la sutileza en escena de la palabra poética, se construye en el escenario de la sala Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación, imágenes de belleza plástica a través de un vestuario de un cálido color crema, de la música del laúd y de la iluminación que va marcando como un lápiz sobre el papel la semántica que las palabras de Leonor fue enhebrando a lo largo de su corta vida. La selección de los poemas de la mano de Ingrid Pelicori y Leonor Manso guarda un hilo conductor que es la cronología de la poetisa, desde su infancia, hasta la madurez que temprano la encontró, en otro territorio, otra geografía, infinitamente más hostil que la de su casa natal. De allí surge su primer libro de poemas, Mudanzas (1974) luego del cierre del taller literario que integraba, de donde la dictadura cívico – militar secuestro a tres de sus poetas integrantes: Claudio Valetti, María Helena San Martín de Valetti y Claudio Oistrej; nos parece merecido recordarlos, entre tantos otros poetas y seres tronchados en su juventud. Tucumana de nacimiento, tiene en su obra, un continente ligado a la naturaleza que conformaba su plaza de juegos, y a la displicencia y frugalidad de una vida sin prisas innecesarias. La figura del padre, el hombre, el periodista, aparece alto como una estatua, poderoso y contenedor. El amor, la relación amorosa se describe con pasión pero desde una mirada incisiva. Si la poesía es el género de la subjetividad, la poetisa nos entrega su alma, “desnuda y absorta” para que comprendamos desde la mirada de su femeneidad los complejos pliegues de su alma en un tiempo escabroso, de libertades conquistadas y luchas fraticidas. No les tocaron a la mujer y a la artista, tiempos fáciles, pero desde allí, desde ese continente exagerado en momentos interesantes, como en la famosa maldición china1, ella logra que las palabras sustituyan a las lágrimas, y se levanten imperiosas para dar cuenta de su realidad y de la de otros.

Desde que empecé a escribir, “la pérdida de la infancia” fue el tema. Y también fue el tema asociado a la muerte. Después, para la desgracia de todos y de la mía, este país me dio muchos motivos para que pueda perseverar en estos temas. El crimen, el asesinato como código de educación hacia la población civil, hacia los jóvenes, en forma encarnizada, desgraciadamente permitió que yo me pueda demorar en este tema. Y además, no pienso salir de él… (Silencio). (Perro Negro: 2000)

En el espacio lúdico despojado las cuatro actrices con ductilidad expresiva le ponen el cuerpo y el alma, le dan voz a la poetisa. Cuatro cuerpos que construyen uno solo, con sus diferentes estilos interpretativos y con la solvencia que las caracteriza, cada artista maneja los tiempos y el ritmo propio de la particular escritura poética. Un ritmo que fluye más allá de la palabra, es un ritmo interno y con equilibrio nos sumerge en el clima irreal, mágico y desconocido para los simples mortales. Cuatro mujeres que con talento permiten que el joven cuerpo femenino sea dicho en escena, y que la bella poesía nos traslade a un tiempo otro, un tiempo sin prisa que produce marcas en nuestra sensibilidad. Cada movimiento es pausado, sin altibajos ni brusquedad, para no interrumpir el contacto íntimo con el espectador. La figura masculina, presente en la puesta, construye con su papel narrador, un rompecabezas de sensaciones que podrían parecer dispersas. Esa ductilidad entre la pasión y la ternura que poseían sus escritos, está en la escena de la sala Tuñón en los cuerpos y las voces de las actrices que han realizado junto a la dirección, Mariano Dossena, una lectura inteligente, sabrosa de sus versos, que mantiene el equilibrio entre el candor y la locura, y nos permite como espectadores seguirlas por el camino la palabra ajena con los ojos acuosos y los oídos atentos. image002

Ficha técnica: Absorta y Desnuda basado en poemas de Leonor García Hernando. Dramaturgia: Leonor Manso e Ingrid Pelicori. Intérpretes: Leonor Manso, Ingrid Pelicori, Muriel Santa Ana, Claudia Tomás, Walter Quiroz. Música en vivo – laud: Miguel de Olaso. Escenografía y Vestuario: Nicolás Nanni. Asistencia de escenografía: Eliana Sánchez. Realización de vestuario: Belén Ficarra. Iluminación: Pedro Zambrelli. Asistencia de producción: Alan Cabral. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medín. Foto Leonor García Hernando: Carlos A. Romero. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia de dirección: Joaquín Herrera. Producción: Pablo Silva. Dirección: Mariano Dossena. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Raúl González Tuñón. Estreno: 20/03/2016. Duración: 50′.

Hemeroteca:

Entrevista a Leonor García Hernando en Perro Negro N· 2, agosto / setiembre 2000 http://www.elortiba.org/leonor.html

1 Los chinos tienen una maldición y es que “ojalá te toquen vivir tiempos interesantes”

Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamante

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Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamante

Compañia Banfield Teatro Ensamble y Sementerie Artistiche (Italia)

La muerte es una amiga que siempre va conmigo.59

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio donde habitan: un perchero, una pequeña mesa, una silla. Allí, una mujer monologa. En italiano. Ensaya. Un hombre nos lo aclara, nos traduce las palabras, comprende que no todos saben la lengua. El tema: la muerte y la vida. Una y otra indispensables, la una sin la otra no existe. El juego, la imaginación, llena el vacío del no recuerdo y los cuerpos en el escenario viven la ficción que llegará a su fin, como en la vida todos vivimos la gran puesta en escena íntima y personal, y atravesamos la última secuencia, aquella que nos llevará también a la muerte. El texto de Bustamante es poéticamente hermoso, bellas las palabras que elevan desde la metáfora y el humor una realidad que nos acosa, de la que no queremos acordarnos definitivamente, pero que es de todas las certezas posibles, la única. Las palabras crean imágenes que los personajes traducen en sus cuerpos.Cuerpos de actores, flexibles, dúctiles, livianos que crean con talento cuadros de belleza plástica.Lontano Blu (2) Etéreos en sus movimientos nos develan que la vida es como el teatro un gran ensayo sin red, que nos prepara en el mejor de los casos para cuando nos llegue esa escena final que hará caer el telón. La muerte es la espectadora más fiel de nuestros desvelos para llegar a ese momento único, en el que el protagonismo nos es concedido sin reticencias. El tiempo de la obra es cíclico, como lo es el ciclo de la vida y la muerte, donde el último suspiro será, tal vez, el primero de nuestra próxima oportunidad. En la puesta, la muerte es testigo y a la vez la gran protagonista, en ese juego que se despliega donde la metateatralidad enuncia su juego. La muerte y sus miles de caras diferentes, las mil máscaras de la vida, sus recursos inagotables, su manera cínica de escapar a nuestros deseos, o de cumplirlos, la muerte en escena y la escena de nuestra propia muerte, en la danza infinita del teatro y la representación. La dirección de Gómez Bustamante, creador también de la música para la puesta, y Valente eligió de todos los puntos de vista posibles, aquél que pone en el centro de la atención a la dramaturgia, deteniendo por momentos la tensión dramática, sin embargo, la excelencia de las actuaciones hace que la fragilidad de los cuerpos en escena siga siendo un punto de atracción para el espectador. Esa fragilidad escénica nos permite, siguiendo a Elina Matoso:

e95c1bcca474141701eddf7146be5d98No confundir cuerpo con volumen carnoso. No confundir lo humano con amontonamiento de cosa. No confundir la muerte con cadáveres desangrados. No darnos cuenta que somos cuerpo no es futilidad pasajera, es estar desprendidos del anclaje del olvido, del misterio del otro, es estar sobrepasado de excesos de respuestas. No hacemos más que mutar de esclavitud y la de hoy es transparente, virtual y planetaria. Si hay que re-fundar el cuerpo, hay que repoblar pasión, dolor, muerte, amor, y habitar el territorio corporal de la carnadura de las propias imágenes. (2007: 203-204)

La conjunción del grupo del Ensamble y el Sementerie Artistiche, da como resultado una puesta muy interesante desde la actuación y el cruce de disciplinas, música, coreografía, dramaturgia.

Ficha técnica: Lontano blu de Ignacio Gómez Bustamente, con la colaboración de los intérpretes. Elenco: Manuela de Meo y Pietro Traldi. Producción: Banfield Teatro Ensamble y Sementerie Artistiche, en colaboración con Teatro Presente, y con el apoyo del Proyecto DE.MO. / MOVIN’ UP. Música original: Ignacio Gómez Bustamante. Asesoría de vestuario: Gabriela Morán. Fotografía: Mariana Fossatti. Diseño Gráfico: Sebastián Carzino – Mariana Fossatti. Prensa: Simkim & Franco – Banfield Teatro Ensamble. Dirección y Puesta en escena: Ignacio Gómez Bustamante, Nelson Valente. Teatro Picadero. Estreno: 13/03/2016. Duración: 60′.

Bibliografía

Matoso, Elina, 2007. “Crueldad, devoración y mutabilidad. Emblemas de fin de siglo” en El cuerpo, territorio de la imagen. Buenos Aires: Letra Viva: 197-206.

Ella nombra de Martín Ortiz

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Ella nombra de Martín Ortiz

El amor y sus metáforas

Señor, Señor, hace ya tiempo, un día / Soñé un amor como jamás pudiera / Soñarlo nadie, algún amor que fuera / La vida, toda la poesía. (A. Storni, El ruego)

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Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

La propuesta de Martín Ortiz es hablar del amor pero a través de la constitución que la literatura, en este caso la poesía, tienen como ingrediente en nuestra forma de sentir y pensar. Si bien la temática se encara desde las sensaciones que luego encuentran su correlato en la palabra escrita, uno nunca sabrá si sienten otros lo que nosotros sentimos o somos atravesados por el testimonio de sus propios sentires. La actriz Marcela Fraiman le pone el cuerpo y la voz a las poesías de Cortázar entre otras, pequeñas frases, fragmentos de voces que en su voz toman cuerpo y sustancia; y lo hace con gracia pero en un semitono que mantiene una horizontalidad reiterada. En un espacio donde los libros son el paisaje, delimitado por sillas, el espectador asiste en un grado cero de intimidad con el artista, que acompañado por la música original y ejecutada en escena por Natalia Sordi le dan un acertado marco a la realización. Todo en una pretendida naturalidad, como si fuéramos ocasionales voyeurs del encuentro de un alma enamorada del amor y la literatura, que busca la pasión de un sentimiento que la transporte y encuentra en las palabras mayor grado de vivencia que en lo real concreto. Pies desnudos, vestuario ligero de colores claros, cabellera suelta, una imagen de la libertad de un cuerpo que se permite transitar pasiones, como quien escoge caramelos de un frasco pero que en ese recorrido espera con ansiedad la fuerza que la ate a un destino en común. Una actitud de cazadora que la coloca en el lugar del sujeto de la acción, en vez de ser como es común, en el objeto de deseo del hombre. Como decía Alfonsina en su poema Divertidas estancias a Don Juan: “Y hasta hay alguna artera, / juguetona mujer, / Que toma tu manera / Y ensaya tu poder”. Una mujer que vuele como quería Girondo, que no fuera terrestre sino aérea. Un par. 000133713En ese clima volátil y casi irreal la protagonista nos relata en la intimidad de la lectura y de la confesión a media voz, en ese reducido espacio lúdico atravesado por las melodías -de la música y de la palabra- mientras que de los diferentes libros esparcidos en el piso parecen emerger el genio de cada escritor. Estamos seguras que después de su estreno -asistimos al preestreno- el cuerpo femenino construido en escena será un cuerpo que es dicho por la poesía, un cuerpo que se ha apropiado del texto como la apasionada lectora que ella es. Una propuesta interesante que recupera la oralidad en un devenir onírico. Un ritual al que participamos por nuestra ubicación muy cercana y en un semicírculo. Una historia y un relato que le rinde un merecido homenaje a los poetas/ poetisas.

Ficha técnica: Ella nombra de Martín Ortiz. Actuación: Marcela Fraiman. Música original en vivo: Natalia Sordi. Escenografía y vestuario: Jorgelina Herrero Pons. Asesoramiento dramatúrgico: Cristina Marelli / Marcela Fraiman. Diseño Gráfico: Marcela Fraiman. Dirección: Martín Ortiz. Crisol Teatro. Estreno: 03/03/2016.

Bibliografía:

Storni, Alfonsina, 1968. Antología poética. Buenos Aires: Editorial Losada.

La casa canta de Isabelle Paez

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La casa canta de Isabelle Paez

La oralitura es escribir a orillas de la oralidad, a orillas del pensamiento de nuestros mayores y, a través de ellos, de nuestros antepasados. Se habla/escribe en primera persona. Así lo viví/escuché, así lo estoy viviendo/escuchando: me digo, me dicen, me están diciendo, me dirán, me dijeron. Todo ello brotando desde una concepción de tiempo circular: somos presente porque somos pasado (tenemos memoria) y por eso somos futuro. La totalidad sin exclusión, la integridad sin fragmentación de la vida y de todo lo viviente. (Elicura Chihuailaf, poeta mapuche)image002

Azucena Ester Joffe, María de los Ángeles Sanz

Un espacio escénico dividido en cuatro, tantos como personajes aparecen en escena, cada espacio un mundo que sólo a veces se cruza desde la voz y los cuerpos. La palabra desde la poesía, con su inagotable abanico de significados, metáforas que se producen en un contacto inusual del roce entre significante y significante; y una manera de decir desde el cuerpo que es un instrumento más junto al acordeón, las guitarras, la batería, y la caja. Tres poetas en escena: Luis Lucchi, Carlos Aldazábal, y Juano Villafañe afirman su presencia, en una puesta que privilegia lo estético desde una escenografía pensada desde lo plástico en el vestuario, y la iluminación, así como de la coreografía de los cuerpos que en la expresividad de cada recorrido de Isabelle Paez logra transmitir con su dulce voz el camino que las palabras han seguido desde la punta de los pies a la cabeza, hasta que la garganta pone en eco aquello que ya fue expresado antes. Las palabras caen en armonía con el movimiento, y los elementos juegan historias diferentes desde una tela, un sombrero, las hojas que simulan ser hojas, el vino y el pan del ritual, y los sonidos que buscan la raíz de la unión de la música y la poesía. La elección de los poetas es una posición estética / política, una ideología que descree de una mirada postmoderna sobre las relaciones de la palabra y su musicalidad.

[…] lo que en Leónidas Lamborghini constituía un ejercicio de musicalidad crítica, en la mayoría de los epígonos postmodernos aparece como prosaísmo afónico, donde el canto oscuro que sobrevive en los ritmos cortados de una prosa maquillada de poema, remite a la gramática kitch del pop, y a todas las banalidades de la cultura masiva ofrecida por el capitalismo en su versión neoliberal. (Aldazábal)

img56af9e784d521El teatro que siempre es un hecho político, utiliza a veces el discurso directo para decirnos aquello que necesitamos o queremos ver y escuchar, y otras veces apela al discurso indirecto, enlazando la voz con el cuerpo con la música, buscando llegar rápidamente a la emoción que desata la profundidad de un verso cuando hace uso de la policromía del lenguaje. Un relato, un “poema vivo”, atemporal construido sobre el discurso visual y auditivo que necesariamente nos involucra a partir de un mundo sensible, donde la poesía puede expresarse a partir de distintos soportes. Cada intérprete tiene una energía que fluye más allá del espacio lúdico -danza, batería y acordeón- aunque, lamentablemente, pareciera que el actor no está en la misma sintonía, en detrimento al ritmo total de la obra. Por otro lado, el vestuario y la iluminación terminan por construir a estos personajes casi oníricos que nos dicen: “Así estoy, // un poco de lo que como // un poco de lo que temo // soy mi ropa y una manera de entender. // Una opinión interrogante // una curiosidad afirmativa”1 Una propuesta escénica distinta, polifónica, que le da la voz a nuestros poetas.

 

Ficha técnica: La casa canta de Isabelle Paez. Intérpretes: Jose Luis Calbiño (actuación), Isabelle Paez (danza y actuación), Fernando Suárez (batería y actuación), Alan Haksten (acordeón y actuación). Dirección y Coreografía: Isabelle Paez. Música original: Fernando Suárez, Alan Haksten. Diseño de luces: Horacio Novelle. Asistente de dirección: Fernando Suárez. Asistente de producción: Walter Alegre. Foto y video para difusión: Lara Seijas, Esteban Bisio. Vestuario: Mariana Del Valle Zeballa. Escenografía: Isabelle Paez, Fernando Suárez. Comunicación Visual – CCC: Claudio Medin. Prensa: Silvina Pizarro. Centro Cultural de la Cooperación: Sala Tuñon. Estreno: 21/02/2016. Duración: 45′.La casa canta_ para imprimir  (62)

Hemeroteca:

Aldazábal Juárez, Carlos, 2015. “El canto oscuro de la poesía postmoderna” en Papeles Latinoamericanos, año XII, diciembre, ómnibus n.51

1 Según gacetilla de Prensa, fragmento del poema “Momento Poético”, de Luis Luchi

Síndrome de Amor de Mirian Martino

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Síndrome de Amor
de Mirian Martino
A partir de la canción de Víctor Heredia
Un compromiso de amor con los hijos y con la vida

Esa rara sensación de volverse a tocar
a pesar de la angustia y el tiempo
los volvió a recorrer con perfume de mar
y un aroma a ramitos de incienso. (V. Heredia)

11951230_1612014445715260_4774818873380802103_nAzucena Ester Joffe, Leticia V. Coseani

En el Teatro del Pueblo se presenta esta obra cuyo punto de partida es la canción Síndrome de amor, inspirada en un caso real: dos hombres deciden retomar el vínculo amoroso que los había unido cuando se enteran de que ambos habían contraído HIV. Pero entonces acuerdan trabajar desde una Institución ayudando a la prevención de la enfermedad: Sabe bien que se van, sabe que vendrán / almanaques con días prestados. Una propuesta teatral sumamente poética pues se compone de una esmerada selección de textos – poemas de García Lorca, Armando Tejada Gómez y de Miriam Martino – y de un conjunto de canciones [1] que construyen un clima especial, y para muchos también epocal . Una mixtura de sentidos hábilmente entrelazada que da cuenta de un relato de vida, de la sindrome dehistoria de la canción enriquecida por la incondicional mirada de sus correspondientes madres. Estructurada a través de diferentes bloques que ilustran las etapas del particular vínculo entre madre e hijo, los sueños que ellas proyectan y una realidad que aprenden a aceptar y a comprender, sostenida por el amor, la ternura y la esperanza. Dos excelentes actrices, Miriam Martino y Lidia Catalano, que saben como darle espesor a sus criaturas (a través de su mirada como madre pero también, por momentos, desde la voz de su hijo), con ductilidad, a partir del lenguaje verbal y corporal, construyen una corporalidad que nos incluye como mujeres y como individuos pertenecientes a una sociedad donde todavía quedan sectores que supuestamente “toleran a ese otro”. Nada más discriminatorio que considerar a otra persona como “ese otro”. La escritura escénica nos invita a transitar una experiencia enriquecedora a Síndrome de amor, foto 2 de Fabián Poltravés de la actuación y del canto logrando puntos altos de potencia, emoción y calidez. Una historia simple, íntima, relatada de forma maternal: dos pequeños que hay que acunar, dos niños que juegan por doquier, dos jóvenes que encuentran el verdadero amor y dos hombres que van moribundos de amor. En el amplio espacio escénico, casi despojado, la precisa iluminación va recortando y/o ampliando la escena según requiera la situación dramática, o bien en penumbras cuando el dolor es punzante o bien a plena luz cuando hay que rendirse ante el compromiso con la vida. Es interesante el tono del vestuario en color púrpura / morado, pues no sólo porque representaría la serenidad, lo mítico, lo ecléctico sino porque, en la actualidad, se utiliza para manifestar el orgullo de pertenecer al colectivo LGBT [2]. En la bandera que sus miembros comparten el púrpura está relacionado con el espíritu; por otro lado, ambos personajes Síndrome-de-amor-foto-4-de-Fabián-Pol-636x424femeninos le conceden a sus chales diferentes funciones; si uno es de color verde el otro es de color rojo, y no por casualidad estos colores forman parte también de dicha bandera – el verde: la naturaleza y el rojo: la vida. Desde el inicio, el dinamismo interno del relato focaliza nuestra atención y con momentos de mucho humor, por ejemplo ante la versión de Balada para un loco. Por último, como ya nos tiene acostumbrados, desde la dirección Corina Fiorillo sabe como darle al hecho escénico una intensidad poética a temáticas difíciles de abordar sin caer en lugares comunes. Cuatro mujeres y un equipo de profesionales que apuestan al amor y a la vida desde su pasión por la actividad teatral. Gracias por tan dulce lección y elección.

Ficha técnica: Síndrome de Amor de Miriam Martino (a partir de la canción de Víctor Heredia). Actúan: Lidia Catalano, Miriam Martino. Vestuario y Escenografía: Mercedes Di Benedetto. Realización Vestuario: Mariana Perez Cigoj. Coreografías: Mecha Fernandez. Música Original y Arreglos: Rony Keselman. Diseño de Iluminación: Soledad Ianni. Fotografía: Fabián Pol. Prensa: Carolina Alfonso. Producción ejecutiva: Claudio Santibáñez. Asistencia: Mercedes Di Benedetto. Dirección: Corina Fiorillo. Teatro Del Pueblo: Sala Somigliana. Duración: 52’. Estreno: 22/02/2015.

11037337_1594490287467676_7499147394723452025_n[1] Según gacetilla de Prensa: “Síndrome  de amor” de Víctor Heredia / “Papá Baltasar” de Homero Manzi y Sebastián Piana / “Oye niño” de Miguel Abuelo / “Maldición” de Armando V. Pinto y Alfredo Duarte / “Corazón maldito” de Violeta Parra / “Ojalá” (fragmento) de Silvio Rodríguez  / “Balada para un loco” de Astor Piazzola y Horacio Ferrer / “Mientras tanto” (fragmento) de Silvio Rodríguez / “De qué callada manera“  de Nicolás Guillen y Pablo Milanés / “No lo van a impedir” (fragmento) de Amaury Pérez  / ”Corazón libre” de Rafael Amor / “Danza” de Marilina Ross.

[2] La bandera LGBT o bandera del arcoíris —a veces denominada bandera de la libertad— ha sido utilizada como símbolo del orgullo gay y lésbico desde fines de los años 1970. Los diferentes colores simbolizan la diversidad en la comunidad LGBT y sus colores son utilizados a menudo en marchas por reclamos. Aunque nació en California, actualmente es utilizada en todo el mundo.La bandera del arcoíris fue popularizada en 1978 como símbolo del orgullo gay por su creador, Gilbert Baker, artista nacido en Kansas. La versión actual consiste en seis franjas de colores rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta, que reproducen el orden de los colores del arcoíris. https://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_LGBT [27/08/2015]

Las Patas en Las Fuentes de Leónidas Lamborghini

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Las Patas en Las Fuentes
sobre el poema de Leónidas Lamborghini

Otro loco que lo llevan en cana y dice:
“Violé y violé porque el imperialismo me angustia” (Lamborghini)

Azucena Ester Joffe

El universo poético de Lamborghini es difícil de asir sobre todo para los que no estamos acostumbrados a leer poesía, como así también es difícil acceder al texto escrito y, en particular, al poema que nos ocupa, pues no se ha reeditado y en nuestra Biblioteca Nacional Mariano Moreno sólo cuenta con un ejemplar y en este momento está en reparación. Por lo tanto, citamos la precisa palabra del ensayista y director de dicha Biblioteca, desde el 2005, Horacio González:

[…] profundo indagador del reverso idiomático de todo lo escrito por la historia a fin de que surga el juego esencial de la relación entre lo que se habla y lo que se sufre. Escribir es escribir sobre las ruinas totales de lo escrito antes. En Las patas en la fuente, alguien habla; Lamborghini fusiona la historia con una letanía panteísta. Es la voz de una súplica y de una dispersión espacial. Pero esa conjunción invita a una desencaje existencial, al célebre “fuera de lugar” que los existencialismos de todos los tiempos festejaron en el hombre que solo puede pensar presa de la afiliación de ser privado de su locus y de su lengua. La expresión solicitante deslocado es la payada paradojal, el origen dislocado del rasguido idiomático de Lamborghini, el gauchesco acorde musical alterado y su teoría del conocimiento arrevesada para pensar el peronismo.
El cántico lamborghiniano retoma dicciones anteriores de la historia literaria, la gauchesca retraducida, el tango truncado, las infringidas letanías peronistas, el alegorismo marechaliano con su adánbuenosayres y megafón, volcados a otra vuelta de tuerca aún más lacerada, todo eso, como proyecto general de hacer una nación a través –exclusivamente-, de la salvación por la poesía. (2007:49)las patas

Ahora bien, la genialidad de los hacedores de esta puesta en escena, específicamente, es haber construido el artificio atravesado por ese “fuera de lugar” y esa “letanía peronista”. En esta atmósfera epocal con la pregunta que queda flotando en el aire: ¿De quién es la voz que desestructura el lenguaje de tal modo? ¿A quién el autor le dio la posibilidad de expresarse, de realizar la súplica? Para algunos es la del “cabecita negra”, el pobre, el que pertenece a la clase obrera:

y a otros más veo
y escuchan la radio tus noches Atenas
mientras juegan
a las cartas

y entonces vienen
golpean
los libertadores
sencillamente me contaron

y aquí está ya el camión
y allí nos meten
sencillamente
no sabemos hacia adónde

o sí
sólo que es la noche
pero ahora ya sabemos que aquella
fue la NOCHE
pero no la de Atenas
y fuimos llevados

caímos
adentro
en el basural
y también ahora sí
sabemos
que alguno se salvó
para contarlo

-tus noches Atenas tus noches Atenas- [1]

alta_MG_9136-efecto (2)En el despojado espacio escénico y en penumbras, sólo se observan el atril y la figura de Osmar Nuñez, recortada por una iluminación precisa que contribuye a crear los diferentes climas según se avanza el relato oral. Climas que a través de la escritura poética y de los diferentes registros en la voz del actor van tejiendo un canevas sólido con retazos de nuestra memoria social e individual. Dos soportes distintos, el lenguaje escrito y el lenguaje corporal con una fuerza centrífuga que nos involucra; muy atentos tratamos de retener cada palabra, cada gesto, cada mirada. La impronta particular de Nuñez, por un lado, y también la particular escritura poética de Lamborghini [2], se fusionan de tal forma que el hecho artístico tiene una intensidad desmedida en el hacer y en el decir teatral. Para el espectador no hay un lugar pasivo sino, por el contrario, debe sumergirse en los intersticios de lo no dicho, de los silencios o pausas que con solvencia el interprete de manera orgánica realiza. El otro pilar fundamental de este hecho artístico es, obviamente, la dirección de Analía Fedra García para quien “el solicitante descolocado” tiende un puente entre nuestra memoria y nuestro presente. Pero no es un espectro, entre la vida y la muerte, sino que, en cambio, desde la palabra y desde el cuerpo dramático puesto en escena se vivifica la poesía lamborghiniana. Solo nos resta decir: Gracias!

Ficha Técnica: Las Patas en Las Fuentes [3] de Leónidas Lamborghini. Interprete: Osmar Nuñez; Música Original: Gustavo García Mendy. Diseño de Vestuario y Realización Escenográfica: Paula Molina. Fotos: Néstor Barbitta. Diseño Gráfico: Laura Rovito. Prensa: Silvina Pizarro. Asistencia de Dirección: Cintia Miraglia. Espacio y Dirección: Analía Fedra García. C. C. C. Floreal Gorini, Sala: Raúl González Tuñón. Duración 50’. Estreno: 26/07/2015.

Bibliografía
González, Horacio, 2007. “(Dificultades de una biografía)” en Perón: reflejos de una vida. Buenos Aires: Colihue: 9-77

[1] Fragmento extraído de http://wojaczek.blogspot.com.ar/2008/08/las-patas-en-las-fuentes-1965-de.html [01/08/2015]

[2] Leónidas Lamborghini nació en Buenos Aires el 10 de enero de 1927. Hijo de un próspero ingeniero industrial, su padre, que hubiera querido ser escritor, no toleraba la idea de que sus hijos (Leónidas y Osvaldo) se dedicaran a la literatura. La extensa obra poética de Leónidas ha estado sujeta a sucesivas condensaciones, agregados y reescrituras. Todo empezó en 1955 con una plaqueta, El saboteador arrepentido. Después comienza el ciclo protagonizado por El solicitante descolocado, que incluye Al público (1957), Las patas en las fuentes (1965), La estatua de la libertad y Las diez escenas del paciente. Por su militancia peronista -fue guionista del programa radial “El toto te la canta justa”, de la campaña de Héctor Cámpora-, Lamborghini estuvo exiliado en México desde 1977 hasta 1990. Es autor también de Circus, 11 reescrituras de Discépolo, Perón en Caracas, Mirad hacia Damsaar y La risa canalla (o la moral del bufón) y las novelas Un amor como pocos y La experiencia de la vida. Adriana Hidalgo ha publicado El jardín de los poetas (1999), Carroña última forma (2001), la novela Trento (2003), y Odiseo confinado entre otras obras..Murió a los 82 años, el 13 de noviembre de 2009.. http://www.elortiba.org/lambor2.html [01/08/2015]

[3] Según gacetilla de Prensa: Este espectáculo fue Declarado de Interés Cultural por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.