«Transoceánicas» de Patricia Zangaro

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“Transoceánicas” de

Patricia Zangaro

“El teatro nos propone muchos problemas no resueltos. A cada problema corresponde una alternativa que jamás nos ocurre enteramente satisfactoria. Pero, paradójicamente, esas alternativas no satisfactorias se resuelven y tienen un momento de concreción total cuando cuajan en un buen espectáculo de pareja solidez conceptual y estética.” (Griselda Gambaro)

Yo lo que echo de menos son planteamientos más profundos sobre lo político pero no está mal que la gente se acostumbre a que el teatro es un sitio no solo de entretenimiento sino también de conocimiento. No es lo mismo informarse a través de la prensa, de la televisión, que no deja de ser una recepción individual, doméstica, a reunirse con un colectivo de ciudadanos y ciudadanas para asistir a esa focalización que hace el arte sobre algo que realmente ya conocemos pero que se diluyó en la catarata o en el desagüe de noticias lamentables, repugnantes o escandalosas a que nos bombardea la actualidad». (José Sanchis Sinisterra)

Mariángeles Sanz

sanzm897@yahoo.com

Un espacio vacío, sólo algunas sillas, una mesa, que se irán acomodando a medida que el relato lo necesite, cuatro personajes, dos son creadores, los otros dos son sus imágenes, sus creaciones, sus fantasmas también. Porque ambos dramaturgos que han pasado por situaciones similares, dejan en su escritura escapar sus obsesiones, tal vez a pesar de sí mismos. Las dejan ir para que nosotros los espectadores, podamos vernos en ellas y dilucidar nuestros propios miedos, nuestras propias sombras. Patricia Zangaro, construye un encuentro entre dos grandes de la escena mundial: José Sanchis Sinisterra, y nuestra Griselda Gambaro. Nos deja asistir a un diálogo distendido, pleno de ternura, compresión, y humor entre ambos. Ya llegando al final de sus vidas, el repaso de lo hecho y sentido es inevitable. Entonces aparecen sus obras que les hablan y les cuentan aquello que tal vez ellos no vieron en su momento, pero que el espectador sí.

Las dictaduras, la franquista para Sinisterra, la del ’76 para Gambaro, son un punto de contacto, más allá de los procedimientos, y las formas que fueron adquiriendo sus escrituras. El exilio, el de afuera, y el de adentro; estar y no estar al mismo tiempo. Quedarse o irse, mientras se espera el golpe siniestro en la puerta que tire abajo la puerta y en segundos destruya la vida presente, y la que podía haber sido. Entonces, en el medio del relato biográfico, aparecen los personajes y nos hablan de sí mismos y de los recursos, en una metateatralidad que nos recuerda aquello por lo que los admiramos. Una a una se van sucediendo las piezas que los hicieron centro de un campo que no siempre entendió lo que proponían, pero que poco a poco se fue dejando ganar por el talento de ambos, por voluntad de expresión para que nos diéramos cuenta de un contexto de asfixia en el que nos movíamos y que ellos con su exquisita sensibilidad nos alertaban.

Diálogos y presencia escénica recordando sus textos desde los personajes se suceden en el recorrido de la intriga, a través de una disposición espacial, que le da movimiento a las acciones, fruto de la inteligente dirección de Carlos Ianni, sobre los cuerpos de actrices y actores que responden como un instrumento bien calibrado a lo que se les pide. Porque las muy buenas actuaciones hacen verosímil el encuentro, tan natural, tan increíblemente posible. Un vestuario que los identifica como seres de humo, negros trajes impersonales, neutrales, y cotidiano con el color del deseo, en los creadores. ¿Quiénes son los creados, y por quién? Porque a veces los personajes tienen luego del principio una vida autónoma, y también se interrogan sobre sus vidas de palabras. Las lecturas, la vida, la memoria, la nostalgia, el pensamiento crítico, todo conforma el material de la creación, y construye una amalgama, que les hace dudar de su procedencia, “-Eso no es tuyo, le dirá el dramaturgo a Gambaro, es de Tío Vania. – Ya lo sé le contesta ella, pero tenía ganas de decirlo, y lo dije”.

Memoriosos y sutiles, francos y nostalgiosos los personajes hablan de sus vidas: las artísticas, y las que se esconden tras las palabras, con la sabiduría de los años, con la tenacidad del deseo, sintiendo la vida en una imagen: el árbol talado, o el perro que juega. Patricia Zangaro realiza con su textualidad una clase de muy buen teatro, a la vez que nos regala la posibilidad de un encuentro, y lo hace desde la sencillez de gestos, sin exaltaciones, sino en el medio tono de lo cotidiano, que con su reiterada persistencia nos sostiene a pesar de los fracasos, los exilios, los dolores, y los años.

Ficha técnica: “Transoceánicas” de Patricia Zangaro. Actúan: Ana María Castel, Guido D’Albo, Teresita Galimany, José María López. Diseño de escenografía: Félix Padrón. Diseño de iluminación: Soledad Ianni. Diseño sonoro: Beatriz Vaca Campayo. Diseño de producción: Mercedes Kreser. Fotos: Martín Siccardi. Asistencia: Luis Emilio Cerna Mazier. Dirección: Carlos Ianni. Duración: 75 minutos. Celcit.

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